J.J. Abrams, luces y sombras del niño mimado de Hollywood

Su éxito en televisión, auspiciado por el fenómeno Perdidos, le abrió las puertas de Hollywood de par en par, cuando Tom Cruise confió en él en 2006 para revitalizar la saga Misión imposible en su tercera entrega. Diez años más tarde, y recién consagrado su buen olfato con el taquillazo Star Wars: El despertar de la fuerza, J.J. Abrams nos presenta un nuevo proyecto revestido de expectación y misterio, dos de los rasgos con los que este gurú audiovisual ha sabido encandilarnos a lo largo de su meteórica carrera. Calle Cloverfield 10 es una especie de secuela de Monstruoso, la cinta que produjo en 2008 y que no respondió a toda la campaña viral previa. Ambas representan, a juzgar por las primeras críticas, los pros y los contras de un creador que algunos ya han equiparado al eterno rey Midas de Hollywood, un Steven Spielberg que ya lo bendijo como posible sucesor tras colaborar con él en Super 8. ¿Un merecido reconocimiento o una precipitada exageración? A continuación, algunos de los rasgos, para algunos meritorios, para otros handicaps, de un cineasta que si algo ha sabido es mantenerse en la cresta de la ola.


Rescatador de sagas

J.J. Abrams Star Wars

Suplió con creces la tarea encomendada por Tom Cruise, aportando a Misión imposible algunas de las señas de identidad que le dieron fama. De repente, el agente Hunt era testigo de primera mano de una nueva forma de narración en sus tramas, plagadas de flashbacks y flashforwards que convirtieron a la tercera entrega en una de las más vibrantes de la saga. La siguiente en llegar fue Star trek, con la que Abrams obró aún más el milagro revitalizando un clásico de la ciencia ficción que muchos daban por muerto. Toda la frescura e ingenio que vertió en la nueva Star trek se disipó en cierta forma en la segunda parte, que aunque contaba con el aliciente de Benedict Cumberbatch como malvado, perdió en el camino parte del efecto sorpresa. Sin embargo, la gran tarea, el más difícil todavía, le llegaría en 2013, cuando Disney anunció que estaría al frente de la resurrección de la intocable Star Wars. Tamaño reto, con millones de susceptibilidades que herir, lo ha vuelto a superar sin apenas pestañear, demostrando que es todo un experto reformando franquicias.


¿Un visionario de la televisión?

J.J. Abrams Lost

Debutó en 1998 con la teleserie romántica Felicity, un producto en las antípodas del sello personal con el que se labró un hueco indispensable en la industria de la televisión. La serie de espías Alias llegaría en 2001 para mostrar algunas de sus obsesiones, como las grandes conspiraciones o los misterios sin resolver. Pero fue Perdidos la obra que, sin duda, marcó y marcará para siempre la carrera de J.J., el fenómeno global con el que se hizo un nombre en Hollywood. Un ejemplo perfecto de sus virtudes y sus defectos como creador que no se ha vuelto a repetir en televisión, ni siquiera en su prolífica carrera como productor en el medio. Desde Fringe (2008-2013), con una discreta acogida de audiencia pero una gran legión de fans, y Vigilados: Person of interest, Abrams ha encadenado más fracasos que éxitos en la pequeña pantalla. Undercovers, Alcatraz, Almost human, Revolution y Believe son las últimas y ambiciosas propuestas de la factoría Bad robot que se han estampado tras una o dos temporadas de emisión, poniendo en entredicho el olfato de un hombre que hizo historia en la televisión.


Mago del hype

10 cloverfield lane

Si alguien dio valor al concepto cliffhanger, ese fue sin duda J.J. Abrams. Los seguidores de Perdidos fuimos testigos de ello, comprobando cómo el fenómeno iba creciendo con cada nuevo misterio, con cada giro de guión, con cada vuelta de tuerca. Pero la serie también es un exponente perfecto de hasta qué punto las enormes expectativas pueden frustrarse sin una buena resolución. Los fans, las teorías y el ruido mediático terminaron devorando a una serie que no supo responder a la expectación que ella misma había creado, dejando una sensación decepcionante en la mayoría de sus fieles espectadores. Algo parecido ocurrió con la increíble campaña viral con la que se dio a conocer el ultrasecreto proyecto Monstruoso, que finalmente sólo resultó ser una decepcionante mezcla entre Godzilla y El proyecto de la bruja de Blair. Exactamente la misma estrategia que han seguido ahora con la inminente Calle Cloverfield 10 que, al parecer, sí podría responder positivamente al hype generado. Una arriesgada táctica, la de generar ruido, que tanto puede resultar eficaz, como ha demostrado el goteo incesante de noticias sobre la nueva Star Wars, como doblemente frustrante.


Maestro de la ciencia ficción

J.J. Abrams Star trek

Paradojas espacio temporales, ciencia al límite, alteraciones de las leyes de la física. Si hay un género en el que Abrams ha sabido manejarse como pez en el agua ese es, sin duda, el de la ciencia ficción. De hecho, es el único género, salvo la acción de Misión imposible, en el que ha querido embarcarse para poder dar rienda suelta a su imaginación. Sin embargo, para poder equipararse a un todoterreno como Steven Spielberg, a J.J. todavía le falta demostrar su valía en multitud de géneros en los que el astro de Hollywood ya ha evidenciado su solvencia. ¿Podría el director de las gafas de pasta adentrarse en el thriller histórico, en el drama bélico o en la comedia? ¿Sería capaz de plasmar en imágenes, sin referentes previos, una fantasía tan icónica como Parque jurásico? Toda la creatividad e innovación que fue capaz de mostrar en Perdidos, todavía no ha terminado de verterla en la gran pantalla.


Rodeado de los mejores

J.J. Abrams Steven Spielberg

Si algo ha evitado J.J. Abrams es renegar de sus referentes, el más destacado de los cuales ha sido Steven Spielberg. De ahí que decidiera aliarse con él para producir un filme, Super 8, que era un claro homenaje a su filmografía, especialmente a una pieza clave del imaginario colectivo como E.T.. El resultado, sin embargo, no fue del todo satisfactorio, dando lugar a una obra impersonal que seguramente no satisfizo a ninguno de los dos implicados. En televisión también ha buscado rodearse de los mejores. Jon Favreau, recién ascendido por su labor al frente de Ironman, dirigió el piloto de Revolution, mientras que Stephen King ha colaborado mano a mano con él para la adaptación de 11.22.63. Ambos han obtenido resultados discretos. Su próximo proyecto no resulta menos ambicioso. Con Westworld se alía con la HBO para adaptar un guión de Michael Crichton junto a Jonathan Nolan. Alianzas a priori infalibles (con Lucasfilm quedó patente) pero que no siempre proporcionan el resultado esperado.

10 años de ‘Lost’: We have to go back!

Un ojo que se abre, una pupila que se contrae, un hombre tirado en mitad de un bosque de bambú. El 4 de abril de 2004, los pasajeros del vuelo Oceanic Airlines 815 sufrieron un accidente, quedando abandonados en lo que parecí­a una isla desierta y dando arranque a una de las mejores series que ha parido la televisión norteamericana: ‘Lost‘. Sin embargo, este es sólo el comienzo.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=_oEKgfawEJQ[/youtube]

La aparente soledad de los pasajeros rápidamente desaparece, gracias a un oso polar, una extraña criatura, un humo negro con vida propia y una serie de personajes, llamados Los Otros, que ya se encontraban en la isla antes del accidente. Todo esto, unido al secretismo que envuelve a la Iniciativa Dharma (un proyecto cientí­fico que nadie sabe muy bien su fin), hacen de la isla un lugar ideal para perder la cabeza, sino la vida.

Sin embargo, aunque la serie este llena de interrogantes sin resolver, la ficción funciona a la perfección durante sus seis temporadas gracias a una estructura muy particular en la que se combinan flashbacks, flashforwards y flash-sideways (lí­neas temporales alternativas) y a una serie de personajes que, cuatro años después de su despedida, aún siguen siendo mí­ticos y formando parte del imaginario televisivo freak. Sí­ es cierto que hay decenas de preguntas sin resolver, pero creo que la serie, desde un primer momento, no se proponí­a resolverlos, sino hacernos disfrutar con la evolución de los personajes, con su locura espacio-temporal y con secuencias que aún nos siguen poniendo los pelos de punta:

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(¡Cuidado, este párrafo contiene spoilers del final de la serie!)

Pero, como toda serie que marca un antes y un después, ‘Lost’ también tuvo su controversia. El 23 de mayo de 2010, se emitió el esperadí­simo desenlace (recordemos: catastrófica emisión simultánea en Cuatro) provocando la hecatombe y abriendo un abismo entre los fans entre aquellos que lo amaban (yo me hallo entre ellos) y aquellos que lo odiaban hasta echar espuma por la boca. Un final abierto, sin ninguna respuesta y fácilmente (mal) interpretado como «todos estaban muertos, esto no tiene ningún sentido». Quizás porque me encuentro entre sus defensores, no se me ocurre otro final mejor teniendo en cuenta como se habí­an desarrollado los capí­tulos anteriores y todo lo que habí­amos presenciado a lo largo de la sexta temporada: reencuentros desconcertantes que no se entienden hasta la ultimí­sima secuencia que llena todo de un sentido poético y filosófico, algo muy caracterí­stico de toda la serie.

El heroí­smo de Jack, la fortaleza de Kate, el sarcasmo de Sawyer, el hermetismo de Locke,… Todos y cada uno de ellos construyen un entramado magní­fico de personajes difí­cilmente repetible. Sí­, aún habiendo vivido a una obra maestra como ‘Breaking Bad‘, la joya imperfecta que es ‘Lost’ perdurará durante muchos años en el recuerdo de una generación que se preguntó qué escondí­a la escotilla, qué querí­an esos japoneses o qué salto temporal serí­a el siguiente. We have to go back!

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