Fight Club: cinco actores a por el Oscar

Cinco actores, un oscar. Cuando esta domingo se lea el ganador del premio al Mejor Actor se acabará una carrera que han dominado Michael Keaton y Eddie Redmayne, y en la que otros tres actores parecen ir de comparsas. Es cierto que no serí­a la primera vez que el premio va a manos inesperadas, pero no lo es menos que en las categorí­as principales suele haber menos sorpresas que en las de Secundarios, por ejemplo. En este Fight Club analizamos los perfiles de los cinco actores que optan a la estatuilla. Gane quien gane, será su primera estatuilla.


Steve Carell por Foxcatcher


¿Quién es?

Steve Carell da cuerpo a un clásico en la categorí­a: la del comediante con carrera reconocida, sobre todo en la televisión, que se ha merecido previamente la nominación, pero que la consigue por un papel dramático. Es su primera nominación al í“scar

¿Y en la ficción?

Da vida a John du Pont, el oscuro y esquizofrénico entrenador de Channing Tatum. Todo un entusiasta de la lucha grecorromana que esconde una personalidad posesiva y traumatizada.

A favor:

Foxcather es una pelí­cula crí­tica con la sociedad norteamericana, pero en ningún caso lo es de una manera que pueda producir rechazo en el votante de la Academia. Carell compone un papel desde la contención, y desaparece en él. Sin embargo, el punto más rotundo a su favor no es cinematográfico o, al menos, no se debe a esta pelí­cula: en las votaciones puede haber pesado que es un «comediante que demuestra toda su intensidad en un papel dramático», algo que en la Academia se valora (y adora… Si no eres Jim Carrey).

En contra:

Su premio es la nominación, ni siquiera es la alternativa al binomio Keaton/Redmayne y, además, la pelí­cula no está nominada en la categorí­a principal, algo que puede ser «mortal» para sus aspiraciones.


Bradley Cooper por El francotirador

¿Quién es?

Se está convirtiendo en un habitual, ya que esta es su tercera nominación consecutiva (El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana fueron las anteriores). También opta, como productor, al premio a la Mejor Pelí­cula. Se está ganando el respeto de la Industria, que ve como se va transformando en un actor todoterreno.

¿Y en la ficción?

Es Chris Kyle, un francotirador del ejército estadounidense, considerado el más letal y todo un héroe en su paí­s. Como el personaje de Jeremy Renner en En tierra hostil, con el tiempo Kyle comprende que no puede dejar atrás la guerra.

A favor:

El francotirador es la invitada sorpresa de estas nominaciones, pero Clint Eastwood es un director respetado y querido, y Cooper se está convirtiendo en un valor seguro y respetado.

En contra:

¿Es la alternativa? ¿Es quien puede dar la sorpresa? Sí­. Pero la sensación es que se alimentan sus posibilidades de un intento de darle emoción a la carrera por el premio al Mejor Actor, más que de las opciones reales de Cooper.


Benedict Cumberbatch por Descifrando Enigma

¿Quién es?

Primera nominación para este londinense que va ganando peso en el panorama cinematográfico a toda velocidad. Alterna cine y televisión, de la misma manera que alterna blockbusters con pelí­culas de corte más clásico o tradicional, como el biopic que le ha llevado a la puerta del Oscar.

¿Y en la ficción?

En la pelí­cula da vida al matemático Alan Turing, considerado el padre de la computación, y responsable de que los aliados pudieran interpretar el código cifrado de la máquina alemana «Enigma». Atormentado por la necesidad de esconder su sexualidad y con un aura de «genio incomprendido», es un personaje rico en matices y agradecido para quien lo interpreta.

A favor:

A favor de Cumberbatch está el hecho de que protagoniza una de las pelí­culas con más nominaciones, presente en las categorí­as «importantes» (pelí­cula, director, guion, actor protagonista). Además, la cinta es un biopic clásico, muy del gusto de la Academia. También cuenta a su favor el que se trate de un actor en boga, joven pero con un aire de estrella clásica… Algo que también gusta en una Academia poco proclive a premiar a figuras más atrevidas (las melenas de Jared Leto son una excepción que confirman la regla).

En contra:

Que la pelí­cula puede ser una multinominada con poco botí­n, convidada de piedra al duelo entre Boyhood y Birdman. Y el hecho de que, realmente, Cumberbatch nunca ha tenido el cartel de favorito.


Michael Keaton por Birdman

¿Quién es?

Michael Keaton podrí­a ser el tercer Batman que recoge un oscar (como ya hicieran Christian Bale y George Clooney). Es su primera nominación y es el «comeback» de esta edición (¿realmente se fue alguna vez?).

¿Y en la ficción?

Es Riggan Thomson, un actor en horas bajas que debe su fama al haber interpretado al superhéroe Birdman. En un intento de recomponer su maltrecha carrera, se embarca en la dirección de una obra de teatro en Broadway (que él mismo protagoniza)

A favor:

El suyo es posiblemente el papel más completo de los cinco nominados, el que recorre un espectro más amplio de emociones. Un papel que juega al lí­mite sin caer en el exceso gestual. Además, la pelí­cula parece ser la que más ha gustado a la Industria en general, si tenemos en cuenta los premios de los distintos gremios.

En contra:

Realmente nada. Es más una cuestión de gustos y de apreciación.


Eddie Redmayne por La teorí­a del todo

¿Quién es?

Es el benjamí­n de los cinco nominados y esta es la primera vez que oirá lo de «And the oscar goes to…» siendo él uno de los posibles premiados. Con una carrera ascendente, este año ha recogido el BAFTA, el Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores, entre otros premios. Quiera o no, es el favorito.

¿Y en la ficción?

En la pelí­cula da vida a Stephen Hawking, reconocido fí­sico teórico, cosmólogo y divulgador, que padece Esclerosis Lateral Amiotrófica. La cinta se centra en su relación con la que fue su primera esposa, Jane Wilde, y retrata su agridulce historia de lucha y amor.

A favor:

El joven que llega y a la primera se lleva la estatuilla… Encarnarí­a el «sueño hecho realidad», algo que encanta a la Academia. Pero al margen de esas apreciaciones extra-cinematográficas, se trata de una interpretación que equilibra muy bien el drama del adulto Hawking con ese aire de genio despistado de los inicios. Una composición difí­cil, pero muy lograda.

En contra:

¿Algo en contra? ¿Estáis de broma?

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Crí­tica | Birdman

Is this the real life?

Is this just fantasy?

Permitidme la referencia a la mí­tica Bohemian rhapsody pero es que me va al pelo. ‘Birdman’, la nueva pelí­cula de Iñárritu, trata sobre un actor acabado que, desde que años atrás abandonara su papel como superhéroe, no puede evitar escuchar la voz de éste en su cabeza, una voz que bien podrí­a ser la de Christian Bale en ‘The dark knight’ por lo grave o la de Risto Mejide por lo hijoputesco. En esta situación, decide embarcarse en  una producción teatral que el mismo dirige y protagonizada y que, como os podéis imaginar, estará cargada de problemas que le llevarán a un estado de locura en el que, como en la canción de Queen, nos lleva a preguntarnos qué es realidad y qué ficción.

¿Qué hace especial ‘Birdman’? En primer lugar, el virtuosismo en la dirección de Iñárritu. Para el que aún no lo sepa, la pelí­cula está rodada como si fuera un plano secuencia de dos horas, es decir, como si todo se hubiera rodado del tirón, sin cortes entre escenas o planos. El resultado es una auténtica maravilla que dudo que pueda volver a repetirse en años. El montaje es exquisito y en ningún momento llegamos a ver dónde están las costuras en, repito, las casi dos horas que dura lo que, para mi, es una proeza técnica sin igual. Sí­ es cierto que el haber sido rodada de este modo dificulta, en ocasiones, la narrativa de la pelí­cula pero las elipsis y los saltos temporales están tan bien pensados y son tan disfrutables que se le perdona cualquier artificio empleado para continuar el relato.

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Y, en segundo lugar, ‘Birdman’ es especial por un reparto en el que nadie está fuera de tono. Todos están perfectos, sin excepción. Michael Keaton brinda la interpretación de su carrera, contenida, fresca y que, aunque yo sea #TeamRedmayne, bien podrí­a valerle el Oscar el próximo domingo y nadie podrí­a rechistar (bueno, yo igual sí­). Emma Stone está arrebatadora con unos primeros planos en los que es imposible apartar la mirada de sus ojos y Edward Norton, como siempre, no puede dejar de demostrarnos que es el mejor actor de su generación y roba cada escena en la que aparece. Igual ninguno recibe su galardón dorado esta semana (Keaton es el único que tiene posibilidades en una carrera que está ya bastante cerrada en las otras candidaturas), pero nadie puede negarles ser el reparto más brillante del 2014.

‘Birdman’ es especial por muchas más cosas, evidentemente, pero tampoco es plan de alabarla hasta la extenuación sin hacer también evidentes algunas de sus (mí­nimas) carencias. Como ya habí­a dicho antes, la narración, a veces, se ve lastrada por la forma en que quiere ser contada; además, hacia la segunda mitad de la pelí­cula, Keaton gana mucho más protagonismo, privándonos del resto de personajes, lo que quizás la haga estancarse un poco, en comparación con la primera mitad en la que asistimos a un festival de entradas y salidas de personajes, dinámico y vivo. Pero, para mi, el gran contra de ‘Birdman’ es la música: esa baterí­a que aparece y te martillea la cabeza. Que sí­, que es su propósito y todo lo que queráis, pero a mi me sacaba de la pelí­cula y me daban ganas de golpear al espectador de al lado.

Con todo, ‘Birdman’ es una auténtica proeza visual, un producto audiovisual que roza el arte en sus formas, y que deberí­a convertirse en la Mejor pelí­cula el próximo domingo. #TeamBirdman.

Crí­tica – The Imitation Game

Alan Turing fue un matemático británico que descifró los códigos secretos que los nazis enviaban a través de su máquina, Enigma. Este hecho fue providencial a la hora de decantar la victoria hacia el lado de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de esta hazaña, no obtuvo ningún reconocimiento y posteriormente fue juzgado por su condición de homosexual. «The Imitation Game» transcurre de forma paralela en 3 espacios temporales de la vida de Turing: la etapa en la que trata de resolver Enigma, su infancia, y la etapa de su persecución posterior. Desgraciadamente, sólo el perí­odo de la Segunda Guerra Mundial tiene auténtico interés. En ese sentido, la pelí­cula pierde la oportunidad de profundizar en el personaje de Cumberbatch, retratándolo de una forma superficial y estereotipada. Parece que el papel de genio-insoportable-asocial (¿Sherlock?) se ha convertido es una convención cinematográfica universal, a pesar de que Turing no era así­. Una pena.

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La dirección de Morten Tyldum es bastante convencional, ‘correcta’, del mismo modo que lo son las interpretaciones. Por fortuna, la pelí­cula tiene ritmo suficiente como para poder disfrutarla si uno no piensa demasiado en la simpleza pueril de la narración, y de los personajes, y de… Y DE TODO. «A veces las personas de las que menos esperas son las que más VENGA YA HOMBRE, QUí‰ ES ESTO ¿PREESCOLAR?». La banda sonora corre a cargo del multinominado Alexandre Desplat, que se dedica a subrayar aún más los giros narrativos (con verbalizarlos no era suficiente), pero que también se mueve en los márgenes de lo aceptable. Merece una mención especial las imágenes de la guerra, secuencias de postproducción bastante mal integradas en la estética del conjunto.

Pero «The Imitation Game» no serí­a la pelí­cula sobrevalorada que es si no fuera por su final. Ay, qué final. El desenlace es sencillamente bochornoso: después de media hora de melodrama anticlimático (una vez resuelto Enigma), los protagonistas queman el trabajo más importante de sus vidas entre risas con rótulos que huelen a moralina de jardí­n de infancia o de cuñadismo del bar de la esquina. Un cierre que deja a la pelí­cula a la altura de «La teorí­a del todo», probablemente las dos más flojas entre las nominadas a mejor pelí­cula.

En definitiva, «The Imitation Game» cuenta con más errores que aciertos y no merece el protagonismo que ha tenido en la carrera de los Oscar. Aún así­ se deja ver si se le presta la atención suficiente, es decir, poca. La labor de dirección de Morten Tyldum, la banda sonora y las interpretaciones salvan ligeramente el conjunto.

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