Paula Ortiz nos habla del Notodofilmfest y las mujeres en la industria cinematográfica

Ayer, 28 de febrero, se terminaba oficialmente el plazo para presentar los cortometrajes al festival James Notodofilmfest. Un festival que en sus quince años de existencia ha presenciado más de 14.000 cortometrajes a nivel internacional y que, cada año, es capitaneado por un jurado de élite. En su edición actual, la encargada de presidir ese jurado es nada más y nada menos que Paula Ortiz.

La directora de La NoviaDe tu ventana a la mía será la primera presidenta del concurso y por ello, nos hemos puesto en contacto con ella para hablar sobre el festival, la mujer en la industria cinematográfica y su próximo proyecto. Todo un placer que ha desembocado en la siguiente entrevista.


¿Cómo te sentiste al recibir la noticia de que presidirías el jurado del festival Jameson Notodofilmfest? Es una gran responsabilidad…

Pues la verdad, sí es una gran responsabilidad. Y a la vez es un privilegio poder estar viendo los trabajos, creo, que con mayor versatilidad, mayor capacidad de innovación y de búsqueda que hacemos aquí en España, o fuera de España incluso. Porque este terreno del cine, de mucho cine en poco tiempo, como es el lema de Notodofilmfest, creo que lo que abre es unos paisajes y unas escritas cinematográficas súper interesantes. Y poder estar ahí viéndolos y apoyando es un lujo.

¿Crees que en general, para el público, los cortometrajes pasan demasiado desapercibidos y por eso son tan importantes festivales como el Notodofilmfest?

Sí, el cortomotraje es un formato tremendamente valiente donde hay unos procesos de experimentación que a veces la industria y otros formatos no permiten. Es un lugar de aprendizaje, donde ves los mundos de gente que está cavando, gente que está experimentando. Todo eso hace del cortometraje realmente un terreno súper apasionante y, creo que es cierto que no está siempre suficientemente apoyado o al alcance de todos. El notodofilmfest es realmente una de las plataformas e iniciativas más valientes y más arriesgadas en este país al respecto.

En mi caso, por ejemplo, se me antoja un poco inaccesible el mundo del cortometraje…

Sí, porque no es fácil buscarlo. No es fácil verlos. Y el Notodofilmfest, que los pone a disposición, y además en si mismo nació con el cambio del paradigma digital, creo que es un ejemplo de como ese cambio nos ha acercado el cine a todos.

¿Qué aspectos tienes en mente valorar en las creaciones que se presenten al certamen? ¿Qué es lo que crees que debe tener un cortometraje para ser premiado?

Hombre, para mí creo que lo que siempre hay que buscar es como cada autor es capaz de desplegar una experiencia humana con intensidad. Cómo, para ello, construye sus herramientas narrativas; cómo las emplea; cómo tiene un mundo propio; cómo construye y te propone un viaje que merezca la pena.

Según tengo entendido, eres la primera mujer en presidir el jurado.

Sí, parecer ser que sí. Después de dieciséis años.

A parte de por tu talento, que es incuestionable, ¿puede deberse a una intención de visibilización o reivindicación?

Bueno, creo que las sensibilidades y los momentos se aúnan por algo y es cierto que este es un momento donde creo que hay una generación de mujeres, que ya la habido antes y lo ha tenido mucho más difícil, que por fin estamos pudiendo visibilizar y gritar un poco; pedir nuestro lugar después de tantos años de trabajo. Por nuestra parte y por parte de las generaciones de mujeres que se han dedicado al cine antes que nosotras.

Claro, también es un poco el “ya era hora”, ¿no?

Creo que sí.

La verdad es que seguimos viendo pocos nombre femeninos. Sí que es verdad que en España conocemos algunos, pero contados un poco con los dedos de las manos. Tanto en los premios como en la industria, ¿crees que hay un progreso respecto a la igualdad de género en el cine español o seguimos estancados?

Pues creo que hay un progreso y creo que fruto de eso es el debate que está tan al día y tan vivo ahora mismo en muchos círculos culturales, en los medios, etc. Pero luego la realidad también es que hay que ser conscientes que los datos, las cifras, las estadísticas, demuestran que a penas crecemos y que en algunos momentos en los últimos quince años hemos decrecido. Cuando han entrado años especialmente difíciles para la industria, de receso en los recursos y en los proyectos, etcétera, eso ha repercutido en que las mujeres tengan menos presencia. Algo que creo que nos debería hacer reflexionar. Realmente el avance es muy lento y por eso debemos seguir trabajando.

Como que hay poca confianza hacia la mujer, y es un poco injusto…

Sí, sobretodo hay poca confianza en las mujeres en los grandes proyectos, no solo en los puestos de decisión creativa, financiera, etcétera. Sino que cuanto más grandes son los proyectos más desconfianza hay en que esos barcos puedan ser capitaneados por mujeres.

Lo cual podríamos decir que no tiene mucho sentido. Ahora estamos viendo en Hollywood, por ejemplo, que Wonder Woman ha hecho toneladas de dinero mientras que sus compañeros de universo no están haciendo tanto dinero. La gran triunfadora es una película protagonizada por una mujer y dirigida por una mujer y está siendo un fenómeno. ¿Sería un ejemplo?

Sí, es que creo que si miramos las películas dirigidas, escritas y producidas por mujeres, en general, la media del éxito que tienen tanto en taquilla, como en crítica y festivales, es muy alta. Entonces no se entiende que luego haya que reivindicar permanentemente que nos abran la puerta. Parece que tengamos que pedir perdón cuando creo que las capacidades y los resultados están ampliamente demostrados.

Respecto a lo que estamos hablando, tu última película, La Novia, al igual que tu anterior producción, es una historia protagonizada por una mujer. ¿Crees que es importante que las mujeres escriban historias sobre mujeres para que la industria avance?

Creo que las mujeres es importante, que para que trabajemos en igualdad, puedan sentir que escriben en libertad y buceen en los temas y los personajes que ellas decidan. Pero sí que es cierto que, precisamente por eso también, es necesario que ahondemos en las experiencias femeninas en profundidad y de una manera poliédrica. Creo que va de la mano, sí.

Hablando, como estamos hablando, un poco sobre la industria, un reflejo de ésta es la academia de cine. Hemos visto que este año en los Goya se han nominado películas como La Llamada o Verónica, películas de género protagonizadas por mujeres. ¿Dirías que se está apostando por la diversidad desde la academia o debería arriesgarse más a la hora de premiar?

Yo creo que la academia este año sí que se ha abierto a nuevos nombres, a nuevas propuestas, a nuevos discursos, a nuevas lenguas, a la multidiverisad de género de lenguas, universos, etc. Algo que creo que es una muy buena noticia. No obstante, creo que debería ser un axioma de la academia apostar por avanzar e intentar ir más lejos en las propuestas cinematográficas con todo lo que ellos implica. Creo que eso debería ser siempre ir a más.

Por último, quería preguntarte un poco sobre tu futuro. Según tengo entendido, estás trabajando en una adaptación de Barba Azul. ¿Por qué Barba Azul?

Sí. ¿Por que Barba Azul? Pues bueno, Barba Azul es un cuento francés, un cuento tradicional recogido por Perrault que habla precisamente sobre la dominación humana y en particular sobre la dominación entre hombres y mujeres. Sobre esa dominación masculina, sobre lo femenino y sobre cómo el conocimiento muchas veces ha estado vetado a las mujeres. Entonces, es una fábula sobre eso, sobre la dominación, sobre la creación, la creatividad, el conocimiento, etc. Y a mi me interesa mucho intentar ahondar en esos temas.

Estaría un poco relacionado con lo que hemos estado hablando, ¿no?

Sí, claro. En el fondo los relatos que cuentan nacen de una preocupación que tiene que ser íntima y una preocupación interior. Pero a la vez, esta preocupación está ligada con la sensibilidad del momento. Con las preocupaciones y los conflictos colectivos. Y creo que este tema de la dominación, de lo masculino sobre lo femenino, y viceversa en algunos casos, pero sobretodo culturalmente y de una manera muy sutil y general, de lo masculino sobre lo femenino y un cuestionamiento sobre la creatividad y el conocimiento, es muy necesario hoy.

Por supuesto, además, podríamos decir que sería un momento muy justo para hablar sobre ello ahora que estamos viendo lo que está pasando en Hollywood con Harvey Weinstein y tantos otros nombres que están saliendo ahora a la luz por abusos sexuales.

Sí, que es algo que es reflejo no solo del mundo del cine, sino creo que de nuestra sociedad patriarcal.

Las directoras españolas y los Goya

El próximo sábado 6 de Febrero se celebrará la 30ª Edición de los Premios Goya, que galardonan (teóricamente) a las mejores películas españoles del año. En esta edición, dos mujeres están nominadas en la categoría de mejor dirección, Isabel Coixet y Paula Ortiz, teniendo la segunda serias opciones en convertirse en la cuarta mujer que logra el premio, tras Pilar Miró, Icíar Bollaín y la propia Coixet. Aunque la presencia de mujeres en la categoría de mejor dirección sigue siendo lamentablemente reducida, no es menos cierto que los Goya han visibilizado la labor de mujeres al frente de las películas mucho más que otros premios. En las 88 ediciones de los Oscar y en las 69 de los BAFTA, sólo una mujer (Kathryn Bigelow por The Hurt Locker) ha sido galardonada como la mejor directora del año. En 40 ediciones de los César, también sólo han premiado a una mujer en esta categoría (Tonie Marshall por Vénus Beauté). La presencia en los Goya de este año de Paula Ortiz o Leticia Dolera nos demuestra que cada vez hay más mujeres directoras, pero que aún queda mucho camino por recorrer hasta superar las barreras de género en el cine. A continuación, echamos la vista atrás y observamos el camino recorrido, repasando las 14 nominaciones conseguidas por mujeres en la categoría de mejor dirección en los 30 años de Premios Goya.

wertherPilar Miró por Werther (1986)

Ya en la primera edición de los Goya una mujer fue nominada a mejor directora del año, el honor recayó en Pilar Miró, una de las cineastas españolas más relevantes de todos los tiempos. Werther, la cuarta película de la directora, es un drama romántico-existencialista que adapta libremente la novela homónima de Goethe. En la versión de Miró, un profesor de griego que vive en una ciudad del norte de España se enamora perdidamente de la madre de un alumno al que da clases particulares. La cineasta, ayudada en el guion por Mario Camus, se apropia de Goethe, extrapolando su infinita melancolía a su propio universo cinematográfico. Miró perdió el Goya frente a Fernando Fernán-Gómez, que había dirigido la maravillosa y también melancólica El viaje a ninguna parte.

esquilacheJosefina Molina por Esquilache (1989)

La segunda mujer en lograr ser nominada al Goya a la mejor dirección fue Josefina Molina. La directora venía de rodar para TVE una adaptación de El camino de Delibes y un biopic sobre Teresa de Jesús, cuando se hizo con las riendas de Esquilache. Este film es un drama histórico ambientado durante el conocido como Motín de Esquilache, que obligó a Carlos III a prescindir del Marqués de Esquilache (Fernando Fernán-Gómez), y a éste a huir a Nápoles. Esquilache se centra tanto en la vida personal del Marqués como en su carrera política, en sus reformas y en su compleja relación con el rey. Molina perdió el Goya frente a Fernando Trueba (El sueño del mono loco), sin embargo la Academia reconocería la relevancia de su trabajo otorgándole el Goya de Honor en los Goyas 2011.

beltenebrosPilar Miró por Beltenebros (1991)

Miró logró su segunda nominación al Goya a la mejor directora gracias a Beltenebros, su adaptación de la novela homónima de Antonio Muñoz Molina. Ambientada en el Madrid de la posguerra, sigue a un inglés (Terence Stamp) enviado a España para encontrar y asesinar a un topo infiltrado en la estructura del clandestino Partido Comunista. Beltenebros ofrece espionaje, prostitución, mentiras y podredumbre. Un noir atípico que encapsula un tiempo especialmente trágico de nuestra historia. Miró cayó derrotada frente a Vicente Aranda, que había dirigido Amantes, un drama plagado de intrigas y erotismo ambientado también durante el franquismo.

el perro del hortelanoPilar Miró por El perro del hortelano (1996) – Ganó

Que fuera Pilar Miró la primera mujer en ganar el Goya a la mejor directora del año fue un hecho consecuente con la propia historia de nuestro cine. Miró fue una de las figuras clave del audiovisual español post-franquista. Además de ser una directora provocativa y de vanguardia, con obras como la polémica (y censurada) El crimen de Cuenca o Gary Cooper que estás en los cielos, fue directora general de Cinematografía (1982-1985) y directora del Ente de Radiotelevisión Española (RTVE) (1986-1989) en los gobiernos de Felipe González. Pieza clave, por lo tanto, en la configuración del sector audiovisual en nuestro país. Tras sus dos derrotas previas en los Goya, Miró se llevaría el gato al agua con El perro del hortelano, una adaptación de la obra de Lope de Vega. En las antípodas de sus obras más oscuras, esta chispeante comedia de época destaca por su velocidad y mordacidad. La trama es sencilla: una mujer de clase alta pone en marcha diversas estratagemas para separar a su secretario de su prometida. El resultado es una especie de versión ligera y cómica de Las amistades peligrosas, cambiando a Glenn Close por Emma Suárez. El film logró 7 Goyas, aunque perdió en la categoría de mejor película frente a la Tesis de Alejandro Amenábar.

cuando vuelvas a mi ladoGracia Querejeta por Cuando vuelvas a mi lado (1999)

La primera nominación a mejor directora le llegó a Gracia Querejeta con su tercera película, Cuando vuelvas a mi lado, un drama familiar sobre tres hermanas que se reencuentran tras el fallecimiento de su madre. A partir de ahí, los fantasmas del pasado y los problemas del presente harán que se redescubran entre ellas. 1999 fue un año sensacional para el cine sobre mujeres. Junto a Cuando vuelvas a mi lado se estrenaron Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar y Solas de Benito Zambrano, las dos grandes triunfadoras de unos Goya de los que la película de Querejeta se fue de vacío, a pesar de sus 7 nominaciones.

mi vida sin miIsabel Coixet por Mi vida sin mí (2003)

La cuarta película de ficción de la directora catalana Isabel Coixet, supuso su confirmación como una de las grandes cineastas españolas de las últimas décadas. Mi vida sin mí nos cuenta los esfuerzos de una mujer con cáncer terminal (Sarah Polley), por preparar el futuro de las personas a las que ama, una vez que ella ya no esté para cuidarlas. Mi vida sin mí sigue siendo la gran película de su filmografía, culmen de su estilo narrativo y su gran éxito de público y crítica. Coixet consiguió el Goya al mejor guion adaptado pero perdió en la categoría de dirección frente a la cineasta de la que hablaremos a continuación.

te doy mis ojosIcíar Bollaín por Te doy mis ojos (2003) – Ganó

Los Goya 2003 (celebrados en el 2004), serán recordados como la primera vez que en la categoría de mejor dirección hubo paridad de género, enfrentándose dos mujeres (Bollaín y Coixet) contra dos hombres (Trueba y Gay). También como la confirmación definitiva de una excelente generación de cineastas nacidos durante el desarrollismo/tardofranquismo (a los cuatro anteriormente mentados hay que sumar a Álex de la Iglesia, Alberto Rodríguez, Alejandro Amenábar, Benito Zambrano, Enrique Urbizu, Fernando León de Aranoa o Achero Mañas). La gran triunfadora de aquellos Goya fue Te doy mis ojos, un terrible, lapidario y sobrio retrato de la violencia de género, dirigido y escrito con respeto, compromiso y delicadeza. Más de 10 años después aún sigue siendo la mejor obra cinematográfica sobre esta lacra social. El film logró 7 premios Goya, incluidos los 5 grandes: Película, Directora, Actriz (Laia Marull), Actor (Luis Tosar) y Guion original.

la vida secreta de las palabrasIsabel Coixet por La vida secreta de las palabras (2005) – Ganó

Tras caer derrotada dos años antes frente a Icíar Bollaín, Coixet regresó a los Goya por la puerta grande, con La vida secreta de las palabras, un retrato cautivador sobre el dolor que generan la pérdida y la soledad ambientado en un espacio tan reducido y complejo como una plataforma petrolífera. La película logró 4 Goyas, incluidos el de mejor película, mejor dirección y mejor guion original. La Academia reconoció la sensibilidad y el universo propio de una cineasta que no deja indiferente, en un año muy abierto.

siete mesas de billarGracia Querejeta por Siete mesas de billar francés (2007)

La 22ª edición de los Goya fue bastante atípica. En ella se enfrentaron dos vertientes del cine español diametralmente opuestas, por un lado la más comercial o industrial, representada por El orfanato de Juan Antonio Bayona, y por otro, la más independiente, autoral y radical, encarnada en La soledad de Jaime Rosales. Entre ambas, Las 13 rosas de Emilio Martínez-Lázaro y Siete mesas de billar francés de Gracia Querejeta. Mientras El orfanato se hacía con los premios técnicos, La soledad vencía, en una de las galas de los Goya más sorprendentes, en las tres categorías en las que estaba nominada: Película, Director y Actor revelación. El regreso de Querejeta al drama familiar y femenino, tendría que conformarse con los Goya a mejor actriz (Maribel Verdú) y actriz de reparto (Amparo Baró). Esa hija que regresa a visitar a su padre moribundo y tiene que lidiar con un negocio en quiebra y con la amante de su progenitor le valió a Verdú su primer Goya, después de una larguísima carrera y marcó el inicio de una de las colaboraciones más fructíferas de los últimos años en nuestro cine, entre Querejeta y Verdú, entre cineasta y musa.

mataharisIcíar Bollaín por Mataharis (2007)

Puesto que El orfanato era la ópera prima de Juan Antonio Bayona, la cuarta plaza en la categoría de mejor dirección la ocupó Icíar Bollaín, sumando su segunda nominación, tras la victoria que consiguió gracias a Te doy mis ojos. Su Mataharis es un drama cotidiano sobre mujeres que trabajan como detectives privados. Bollaín, una de las mejores y más sensibles narradoras de nuestro país, conjuga la esfera personal de sus protagonistas con la laboral, lo ordinario con lo extraordinario, hasta construir un maravilloso retrato de personajes. Como dijimos antes, el Goya a la mejor dirección del año lo consiguió Jaime Rosales.

tambien la lluviaIcíar Bollaín por También la lluvia (2010)

El cine español llegó a la 25 edición de los Goyas con la Academia sumida en una guerra civil, nada encubierta, entre su presidente, Álex de la Iglesia, y su vicepresidenta, Icíar Bollaín. Paradójicamente ambos habían dirigido las dos películas más relevantes del año, Balada triste de trompeta él, También la lluvia ella. Previamente, Balada triste había triunfado en el Festival de Venecia, y También la lluvia había logrado pasar el corte en la categoría de Película de Habla no Inglesa en los Oscar, aunque finalmente no había sido nominada. Esta historia de cine dentro de cine, narra el rodaje de una película sobre Cristóbal Colón en medio de la Guerra del Agua en la Bolivia de principios del Milenio. Bollaín dirigió un excelente film que es a la vez un retrato de la industria del cine y un drama de denuncia social. El enfrentamiento entre De la Iglesia y Bollaín facilitó la victoria de una tercera opción, la oscura visión de la posguerra de Agustí Villaronga en Pa Negre.

15 años y un diaGracia Querejeta por 15 años y un día (2013)

Querejeta es junto a Icíar Bollaín, la mujer que suma más nominaciones en esta categoría (3), aunque a diferencia de ésta sigue sin lograr la victoria. Su última nominación la logró gracias a 15 años y un día, un film a medio camino entre el drama familiar y el thriller, que representó a España en los Oscar, tras ganar la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga. La película narra la historia de un adolescente problemático que es enviado a vivir con su abuelo, un ex-policía para que lo ponga a raya. Estamos ante una obra menor de una cineasta relevante. Sus 7 nominaciones a los Goya visibilizaron el peso de la directora y de su apellido (Gracia es hija de Elías Querejeta, posiblemente el productor más importante de la historia de nuestro cine) en la industria (si es que ésta existe).

nadie quiere la nocheIsabel Coixet por Nadie quiere la noche (2015)

La gran sorpresa de las nominaciones a los Goya de este año la dio Nadie quiere la noche, la última película de Isabel Coixet, que tras inaugurar la Berlinale 2015, había caído en el olvido. Tras tener un estreno muy limitado en nuestros cines en el mes de diciembre, Nadie quiere la noche ha sido rescatada por la Academia gracias a sus 9 nominaciones, incluidas mejor película, dirección y actriz. El film de Coixet imagina una historia ficticia a partir de una serie de personajes reales, comandados por Josephine Peary, la mujer del primer hombre que (teóricamente) llegó al Polo Norte. Coixet encierra a dos mujeres, Peary y la amante inuit de su marido, en el invierno polar, para construir un retrato intimista de supervivencia. El principal hándicap de la obra es la incapacidad de conectar emocionalmente con su protagonista. Su principal virtud, que Coixet exprime los recursos con los que cuenta para filmar una obra austera pero hermosa.

la noviaPaula Ortiz por La Novia (2015)

19 años después de la primera victoria de una mujer en la categoría de mejor dirección, Paula Ortiz tiene serias opciones de hacerse con este Goya. Al igual que en la categoría de mejor película, Ortiz y La Novia tendrán como principal rival al cineasta catalán Cesc Gay y su Truman. La Novia adapta la obra teatral Bodas de sangre de Federico García Lorca, construyendo un micromundo de una belleza arrebatadora y una atmósfera inquietante. Una novia recién casada se debate entre lo que desea y lo que es correcto, entre dos hombres diametralmente opuestos, deshaciéndose ante nuestros ojos en su terrible lucha interna. Los dos principales puntales de La Novia son sus actrices y su acabado formal. El trabajo de Ortiz puede pecar de manierista en algún momento, pero desde luego está lleno de personalidad, valentía y buen gusto. La Novia es una película dolorosamente preciosa. Si Gay demuestra en Truman ser un narrador excelente, Ortiz se revela como una esteta de gusto exquisito. Tras su victoria en los Premios Feroz, Ortiz parte como favorita para hacerse con el Goya. Por el momento, su nominación, junto a la de Leticia Dolera en la categoría de dirección novel, sobre la que escribió mi compañero Germán de Heras, marca ya la entrada de una nueva generación de directoras, nacidas ya tras la muerte de Franco, a la primera división del cine español.

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