Cinco pelí­culas que nos invitan a pecar

En Semana Santa las pastelerí­as de toda España llenan sus aparadores de deliciosos buñuelos y torrijas hipercalóricas con los que saciamos nuestra glotonerí­a y desafiamos al colesterol. Sin embargo, las personas carní­voras creyentes y de buen comer pasan hambre en estas fechas por la obligación de practicar el vegetarianismo y no poder probar bocado de carne para no pecar.

Aunque en la historia del cine no se ha hablado mucho de esta práctica religiosa, sí­ hay una multitud de pelí­culas que han mezclado el placer de los pecados carnales con el disfrute de una alimentación sana y saludable, basada esencialmente en el mundo del lácteo y otros frutos proporcionados por la madre tierra.

Con el fin de evitar deslices innecesarios entre los devotos cristianos, hoy hacemos un repaso a esos cinco films prohibidos en Semana Santa que nos incitan a probar bocado y que no se deberí­an ver bajo ninguna circunstancia para no pasar de ser un Santo a un Penitente.

Nueve semanas y media

nineUna de las pelí­culas eróticas por excelencia, en la que Kim Basinger se convierte en el objeto de deseo de Mickey Rourke. Con ella aprendimos que la mezcla de alimentos imposibles no solo está al alcance de los grandes chefs. Simplemente hay que abrir la nevera, aglutinar todo lo que esté a punto de caducar (por aquello de no malgastar la comida a lo loco), y ponerle pasión. Con el calentón del momento, la Basinger se deja sorprender por todo lo que Rourke le mete en la boca: una oliva, un par de cerezas, un tomate cherry, fresas, un sorbito de champán, sirope, gelatina, espirales de pasta, un jalapeño, un buen vaso de leche, y al final, miel, mucha miel. Si caéis en la tentación de ver la pelí­cula y os atrevéis a recrear la escena, aseguraos de que vuestra pareja tiene el estómago a prueba de bombas, o tened a mano sal de frutas. Además, dejad bien establecido quién de los dos limpiará la cocina al terminar.


El imperio de los sentidos

huevosEsta obra de Naghisa Oshima ofrece un catálogo de posturas y técnicas para pecar que no tiene desperdicio. La pelí­cula de culto del cine erótico nipón cuenta los encuentros sexuales entre un hombre casado y una mujer a la que conoce en un burdel. Con ella aprendimos que con un huevo duro se puede hacer algo más que comérselo. Si alguna curiosa se anima a probarlo, puede dejarnos un resumen de su experiencia en el apartado «˜Comentarios’, justo al final de este artí­culo.


íšltimo tango en Parí­s

mantequilla¿Quién es el inocente que aún piensa que la mantequilla solo sirve para untarla en tostadas o enriquecer nuestros platos? Si por algo es mí­tica esta pelí­cula del italiano Bernardo Bertolucci, con Marlon Brando y Maria Schneider como protagonistas, es por la escena de sexo anal en la que Brando usa mantequilla como lubricante. Al final todo es cuestión de recursos y los que hemos cocinado alguna vez sabemos que «˜para poder desmoldar bien el pastel de carne conviene poner un poco de mantequilla en los bordes’.


Lucia y el Sexo

luciaTristán Ulloa se da un festí­n con Najwa Nimri, Paz Pega y Elena Anaya, pero aunque en esta pelí­cula no interviene la gastronomí­a, es muy tentadora la escena con Paz Vega en la ambos juegan a adivinar partes del cuerpo a través del sentido del gusto. Recordamos: él con los ojos tapados solo puede usar su lengua y ella acercando hacia su boca, ahora un codo, ahora un pecho, ahora el felpudo. Como sugerencia, y pecando a niveles avariciosos y lujuriosos, añadirle a esta práctica un poco de aderezo salado o dulzón puede ayudar a redondear el divertimento carnal.


Bambola

bambolaSi algo caracteriza al cine de Bigas Luna es la presencia de comida en sus pelí­culas, y ‘Bambola’ no es una excepción. Valeria Marini y Jorge Perugorrí­a se lo dan todo mutuamente en esta historia en la que ella interpreta a una joven loquita por el temperamento sexual de su novio. Pero para relaciones erotico-gastronómicas, ¿quién no recuerda la imagen de la italiana montada sobre una gigantesca mortadela?

Pecados cAPPitales

La vanidad del selfie, pecado cAPPital.

No somos tan diferentes desde que el mundo es mundo. Ocho pecados capitales hasta el siglo VI y siete a partir de entonces, arriba o abajo, con uno u otro matiz, lo cierto es que no hemos dejado de caer en los mismos vicios (cegados de posesión y hambrientos por frustración). Ahora y siempre la cosa está en que cuando se te va la olla, te ves abocado a un tormento de infierno eterno. La diferencia está en que ahora pecamos con aparatitos, marcas blancas y comida basura y que no hace falta irse al otro barrio para saber qué es eso del diablo.

Es lo que toca. Así­ que repasad con nosotros cuántas veces caéis en lo que sigue y encomendaos a lo que bien os consuele:

Gula

Las marcas nos estimulan por los ojos y los oí­dos para que pequemos con la boca. Es así­. Y tenemos hambre de todo, de probar lo último, de comprar lo más sano y lo más nocivo, de estar en el restaurante de moda, de ser comensales, clientes, jurados y chefs. Comemos comentarios, amigos, marcas, juegos, apps, ocio y moda. Y nunca tenemos suficiente.

Avaricia

¿No queréis el mejor móvil? ¿Las mejores tecnologí­as? ¿Las últimas novedades? ¿No queréis saberlo todo, conocerles a todos y ser amado por cualquiera? Queremos más likes, más followers, más redes sociales, más popularidad, más caché, más exposición, más, más, más.

Lujuria

¿En cuántas páginas de citas y búsqueda de relaciones estáis y por cuántas habéis pasado? ¿A cuántos creéis que engañáis diciendo no haber enviado ni recibido una foto subida de tono nunca? ¿Por qué existen aplicaciones para guardar con candado material sensible y comprometedor? ¿Por qué de las app de mensajerí­a saltamos a las de visionado temporal de adjuntos? ¿Porqué queremos vernos más guapos, poner más filtros? Nos gusta gustar, nos pone poner.

Ira

Trolleo, stalkeo, unfollows. ¿No te gusto y te vas? Me enfado, despotrico, te dejo de seguir pero no te pierdo de vista y hago como que no respiro. Amigos, un consejo, ‘Don’t feed the troll’ y, sobre todo, no te conviertas en uno.

Pereza

Para qué llevar libreta si tenemos un móvil. Y lo mismo con comprarnos un libro, con recordar una fecha, hacer determinadas compras, ir al cine, medir las pulsaciones, contar los pasos, hacer una llamada, reservar mesa en un restaurante, quedar con alguien, ligar, cortar… Por vagancia incluso, ¿para qué estirar el brazo si podemos enganchar el móvil a un palito? ¿Y para qué expresar cómo estamos o qué necesitamos teniendo emoticonos que nos interpretan y describen?

Envidia

Queremos parecernos a quien seguimos. Consultamos comparativas de productos, reviews de todo lo posible, copiamos prendas, estilos, formas de ser, de vivir, ángulos, enfoques, comentarios, hashtags…

Soberbia

Estamos tan subidos, sabemos tanto, que ojo con quien nos escupa y especialmente si nos salpica el móvil. Rozamos la vanagloria, la alimentamos. Selfies a mansalva, autobombo por doquier, retuits, reposts, follows para conseguirlos de vuelta… Somos carne de pecado, este -dicen- de los peores.


Sí­, todas las tecnologí­as a nuestro alcance nacieron con el fin de facilitarnos la vida pero si perdemos la perspectiva, somos perezosos, envidiosos, soberbios, iracundos, lujuriosos y glotones. Menos mal que los antiguos ya presuponí­an una genérica capacidad de arrepentimiento y buscaron un ctrl+z para cada uno de nuestros desbarres: la soberbia se comparte con humildad, la avaricia con generosidad, la ira con paciencia, la gula con templanza, la envidia con caridad, la pereza con el esmero y la lujuria con castidad.

¿A que también en vuestros dí­as encontráis momentos de todo ello? Bueno, está bien, obviemos lo de la castidad (muchos no pueden elegir no practicarla y seguro que Dios alguna vez mira para otro lado). ¡Tenemos el secreto para ganarnos un cachito de cielo! Apaga el móvil un rato, atrévete a que la baterí­a acabe. Y por un dí­a, no te hagas un selfie. Tú puedes.

[followbutton username=’PepaPepae’]

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies