TEST | Une la película de terror con su fotograma

Durante la década de los 90 (y principios de los 2000) el cine americano produjo una gran cantidad de películas de terror, protagonizadas por actores jóvenes y destinadas a ser consumidas, preferentemente, por adolescentes. Sagas como Scream, Sé lo que hicisteis o Destino final, intentaban tomar el relevo de las ochenteras Viernes 13, Pesadilla en Elm Street y Halloween. Sin embargo, esta tendencia estaba comenzando a agotarse a mediados de los 2000, llevando al género a una situación de crisis creativa (y económica). En este incierto panorama surgió, sin que nadie lo esperase, un cineasta completamente desconocido, James Wan, que debutaba en el cine estadounidense con Saw, un pequeño film de terror retorcido y oscuro que se convirtió en un fenómeno de masas, enganchando a millones de espectadores. Saw terminaría siendo el film de terror más influyente desde Scream y El proyecto de la bruja de Blair, y una exitosa (y polémica) saga que cuenta, hasta ahora, con 7 films en su haber.

Tras un par de películas que no cumplieron las expectativas creadas (Sentencia de muerte y Silencio desde el mal), Wan volvería a reivindicarse como el gran cineasta de terror mainstream de nuestro tiempo con Insidous (2010) y Expediente Warren (2013). Precisamente, mañana se estrena en los cines españoles la segunda parte del thriller terrorífico protagonizado por el matrimonio Warren (Vera Farmiga y Patrick Wilson), especialistas en resolver casos paranormales. Y la crítica, una vez más, se ha rendido ante las dotes narrativas de Wan.

Sin embargo, no sólo James Wan ha revitalizado el cine de terror en los últimos tiempos. En 2012, Drew Goddard, salido de la factoría de Joss Whedon, trolleaba, con la ayuda de éste, el género de terror teenager, deconstruyéndolo en La cabaña en el bosque a golpe de risas, metarreferencialidad y mala baba. Al año siguiente, James DeMonaco ponía en marcha la saga The Purge, una distopía en la que el crimen no es ilegal durante 1 día al año, desatando durante esas horas un mar de actos violentos.

Desde Australia, nos llegó hace 2 años The Babadook, un film de terror con dosis de drama psicológico que seguía a una mujer rota por dentro y a su hijo, obsesionado con la existencia de un monstruo que amenaza sus vidas. Oscuro, sencillo y hasta emotivo, Babadook es un film que da miedo. Incluso más inquietante resulta It follows, un clásico instantáneo de un género que aquí se híbrida con un coming of age, generando un film de terror inteligente e inquietante. A una chica la persiguen unos espíritus, destrozándole la vida. It follows es una clase magistral de puesta en escena y de construcción de atmósfera. También cuenta con una atmósfera asfixiante Goodnight Mommy, un film austríaco que demostró la vitalidad del género en Europa, y que sigue a dos gemelos que se obsesionan con que su madre, que regresa a casa tras una operación, no es, en realidad su madre.

Este mismo año ha llegado a los cines españoles, tras su paso por Sitges, The Witch, una película de época esquiva y tenebrosa, que sigue a una familia ultrarreligiosa en la que un día desaparece su hijo más pequeño, sumiéndola en la desesperación y la desconfianza. El estreno de la segunda parte de Expediente Warren viene a ratificar que el género está más vivo que nunca y que las posibilidades que ofrece el mismo son infinitas; por ello, hemos preparado el siguiente juego para ver cómo de puesto estás en el género. ¿Serías capaz de identificar estas doce películas de terror con un solo fotograma? ¡Adelante!

Placeres culpables del cine de terror de serie B

Los amantes de los festivales y el cine de terror están de enhorabuena ya que esta semana arranca la edición número 48 del Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya. Durante nueve días se podrán ver un total de 169 largometrajes y cortometrajes, entre los que destacan As the Gods Will de Takashi Miike, Life de Anton Corbijn, Absolutely Anything de Terry Jones, o The Witch de Robert Eggers, película encargada de inaugurar el certamen.

El cine español tampoco faltará a la cita y estará presente en la sección ‘Nuevas Visiones’ con Anabel, dirigida por Antonio Trashorras, con Ana de Armas como protagonista, o El cadáver de Anna Fritz, de Héctor Hernández Vicens, protagonizada por Alba Ribas, y que se podrá ver dentro de la sección oficial.

Pero para aquellos que se consideren incondicionales del género del miedo, el grito y la sangre a cascoporro y no puedan permitirse el lujo de viajar hasta el encantador pueblecito costero de Sitges, o para aquellos que sí vayan ir y quieran empezar a calentar motores, hoy en BFace traemos una selección de cinco placeres culpables del cine de terror que aunque estén calificadas como películas de serie B tirando a malas, en realidad nos parecen tan buenas que no nos cansamos de ver, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…

1. Braindead

Conocida en España como Tu madre se ha comido a mi perro, la película dirigida por Peter Jackson es un festín gore de zombies y sangre que provoca carcajadas y repugnancia a partes iguales. Con un guión repleto de humor negro y acción, en Braindead hay sitio para todo, especialmente para las muertes exageradas propias del cine de bajo presupuesto. Pese al olorcillo a cutrez, el film resulta brillante en su conjunto y es hoy una de las joyas del cine terrorífico de serie B.


 2. La sustancia maldita

The Stuff, o en español, La sustancia maldita, es una película de 1985 dirigida por Larry Cohen que cuenta la historia de dos mineros que descubren una sustancia similar al yogurt, que emana de la tierra. Al probarla y gustarles su sabor, deciden comercializarla bajo el nombre de ‘The Stuff’, pero lo que no saben es que, a parte de su sabroso sabor, la ‘cosa’ controla los cerebros de los consumidores y los convierte en zombies. La sustancia maldita es otra malísima creación del cine de terror ochentero, pero que con el tiempo se ha convertido en una indispensable para los amantes del género.


3. Sharknado

El argumento de Sharknado se resume así: un tornado escupe miles de tiburones sobre Los Angeles, que vuelan, saltan, aterrizan en las carreteras y se cuelan por las alcantarillas y en las casas.

Si una cosa extraordinaria consigue Anthony C. Ferrante con esta surrealista y delirante película es que los animalitos actuan mejor que los actores que conforman el cásting (ex-estrellas de Hollywood como Ian Ziering o Tara Reid). En cuanto al resto, el guión es penoso, los efectos digitales son lamentables y de baratillo, los fallos de raccord son constantes y la mayoría de escenas brillan por su esperpento.

Pero si Sharknado es en un placer culpable es porque los twitteros la hicieron Trending Topic al instante y la convirtieron en un must-see que ya va por la tercera entrega.


4. Plan 9

Dirigida per Ed Wood en 1959, Plan 9 es un film de bajísimo presupuesto y pocas ideas, donde unos alienígenas resucitan a los muertos como vampiros y zombies, con el fin de formar un ejército que luche contra los terrícolas y detenga a la humanidad, a la que consideran una amenaza para el universo.

La bizarra y entretenida Plan 9 del Espacio Exterior fue considerada la peor película de todos los tiempos, pero el boca a boca le hizo ganar espectadores y la encumbró como un básico en el videoclub personal de cualquier cinéfilo.


5. Poultrygeist: Night of the Chicken Dead

La productora Troma lanzó en 2006 esta sátira sobre el abuso empresarial y los restaurantes de comida rápida, donde los pollos fritos se convierten en zombies que atacan a las personas. Poultrygeist no es solo una película de terror, si no que es también una comedia y un musical, con un argumento demasiado suculento: la cadena de comida rápida especializada en pollo frito, American Chicken Bunker, abre un nuevo restaurante situado en un antiguo cementerio indio. Las cosas se complican cuando trabajadores y clientes empiezan a desaparecer. ¡Los indios se han cabreado por el maltrato a los pollos!

Para acabarlo de rematar, los participantes de esta producción lo hicieron como voluntarios y gran parte del atrezzo fue conseguido gracias a las donaciones de otros estudios.

El film de Lloyd Kaufman es algo desigual pero cuenta con el ingrediente esencial: es 100% disfrutable.

Asústame como puedas: trucos básicos del cine de terror

Con la temporada estival cinematográfica ya empezada, las salas abandonan temporalmente las cintas más arriesgadas o alternativas y se llenan de productos palomiteros dispuestos a reavivar un poco la taquilla anual y los bolsillos de las grandes productoras. Este año vamos a tener superhéroes, dinosaurios y neuronas animadas como grandes reclamos, pero también podremos disfrutar de un clásico que nunca puede faltar en esta temporada: la película de terror veraniega.

Pese a que no parece una época indicada para estrenar este tipo de filmes, la cartelera suele estrenar alguna que otra cinta de este género para saciar a sus fans con mayor o menor suerte. Sin embargo, este 2015 parece que va a ser un verano de miedo, y es que en las próximas semanas vamos a asistir al estreno del remake de ‘Poltergeist’ o de las esperadas ‘It Follows’ e ‘Insidious 3’, las cuales pueden seguir con la estela del prestigio que está recuperando este tipo de películas…o no.

Y es que no hay que olvidar que el cine de terror ha tenido momentos muy brillantes, pero también muy bochornosos. Hay cintas que buscan el grito fácil sin ningún tipo de coherencia o sentido dentro de la historia. Y hoy, desde Bface, os vamos a recopilar todos aquellos sustos hilarantes que no pueden faltar en cualquier película de terror.

1) EL DE LA PALOMA ENCERRADA

Que la paloma es el animal más infernal sobre la Tierra no nos pilla a nadie por sorpresa, casi como las veces que el cine de terror tira de ellas para el sustito de rigor. Da igual que te encuentres dentro de un caserón victoriano que en un búnker alemán. Las palomas tienen oscuras intenciones. Son poderosas y lo saben, por eso siempre aparecerán donde menos te lo esperes para pasar a escasos centímetros de tu cara y recordarte lo frágil que eres ante su presencia. Jerarquía del miedo humano pura y dura.

palomas

Oh, mierda. Tengo una batcueva en casa

2) EL DE LA CAMA

El temor a encontrarse a un monstruo debajo de la cama puede tener su lógica durante nuestra infancia y, quizás, en ciertos momentos de la madurez. Pero hay veces que el cine de terror va más allá y nos lo transporta a un nivel más bizarro y absurdo. ¿Has comprobado que estás solo en tu habitación? ¿Has mirado bien dentro del armario, debajo de la cama y entre el montón de ropa que hay en la silla? Pues no bajes la guardia, porque puede que haya alguien tumbado en tu cama y no te hayas enterado.

drag me to hell

Escenas cotidianas de domingo por la mañana

3) EL DEL ESTIRÓN

Algunos muertos se niegan a abandonar el mundo de los vivos y vagan de manera incorpórea entre nosotros para saldar cuentas pendientes. El principal problema de los espíritus, ya sean buenos o malos, es que la forma de comunicarse es un tanto extraña. Da lo mismo que quieran salvar a la protagonista o matarla, pero es obligatorio empujarla, tirarle del pelo o arrastrarla por el suelo para que les preste atención. Y es que a veces hace falta una buena hostia en la cara para hacernos reaccionar.

CONJURING

Venga, levántate, que se te enfría el Cola Cao

4) EL DEL ESPEJO DEL BAÑO

En la antigüedad se decía que los espejos eran portales a otras dimensiones paralelas o reflejos de la zona más oscura de nuestras almas. También se pueden utilizar para invocar a descendientes de Satán o dejarle un recado escrito en sangre a tu compañero de piso para que así se acuerde de comprar papel higiénico de una vez por todas. El cine ha hecho lo posible por crearnos una paranoia cada vez que pasemos por delante de uno de estos elementos, pero nunca lograrán provocar tanto miedo como el que sufres en la vida real cuando descubres un par de espinillas en la frente, unas ojeras del tamaño de un balón de fútbol o una barba mal recortada. Luego, si eso, ya repararás en el monstruo que te está observando desde la puerta.

ESPEJO

Esto es lo que pasa en Avon si no llegas al mínimo de ventas

5) EL DEL AUTOESTOPISTA KAMIKAZE

La niña de la curva es, con toda probabilidad, la leyenda urbana más famosa de la historia. Siempre aparece en tu cabeza cuando tienes que conducir por carreteras solitarias durante la noche, o también cuando algún autoestopista –a.k.a. “psicópatas perturbados que llevan horas esperando a que pases por allí para matarte en una cuneta”- hace acto de presencia en la Autovía del Este. Sin embargo, no somos conscientes de la poca lógica que tiene este miedo hasta que lo vemos en la gran pantalla. No prevemos encontrarnos nunca una muchacha en camisón en plena M30, pero si llega a suceder algún día, os aconsejamos hacer lo que ya se conoce como un “Esperanza Aguirre”.

EVIL DEAD2

¡¡Llevadme al Primavera Sound!!

6) EL DEL HURACÁN EN IKEA

Aunque no lo parezca, la tienda de muebles sueca ha hecho mucho daño a nuestra sociedad y al cine de terror en particular. Nos encanta pasar la tarde en su nave, marcarnos un ‘500 Días Juntos’ e imaginar cómo sería nuestra vida si tuviésemos ese sofá o aquella escobilla del váter. Pero la verdadera pesadilla viene implícita a la hora de montar los muebles. Nos creemos expertos en bricolaje, terminamos haciendo caso omiso de las instrucciones y utilizamos las herramientas y tornillos que creemos convenientes. Luego, como es de esperar, están los muebles que crujen, las estanterías que se caen o las puertas que se abren y se cierran solas. A la próxima vez que os pase algo de esto no llaméis a un exorcista para que os bendiga la casa, sino a un especialista en carpintería.

paranormal

Joder, Patrick. Te dije que los muelles no iban ahí

7) EL DEL GUARDAESPALDAS

Porque aunque la víctima de la película no lo vea directamente, tú ya te encargas de avisarle con un grito.

INSIDIOUS

¿Por qué Disney nos está bombardeando ya con Star Wars VII?

Crea tu propia pelí­cula de terror

El pasado viernes se estrenó en las pantallas de nuestros cines ‘Babadook’, la cinta de terror dirigida por la debutante Jennifer Kent. El film nos cuenta la historia de una madre viuda que deberá lidiar con el amor que siente por su hijo, quien no deja de tener pesadillas sobre un monstruo que quiere acabar con ambos y que, además, aumentarán cuando llegue a ellos un misterioso libro infantil que habla de éste. El argumento es tan simple como prometedor, y la cinta resultó ser uno de los eventos más alabados y comentados del festival de Sundance el año pasado. No obstante, ni siquiera el prestigio que podrí­a darle una carta de recomendación como esta le ayudó a la hora de ser distribuida. El proyecto ha estado rodeado siempre de un aura relativamente alternativa que no terminó de convencer a las principales distribuidoras, y puede que el hecho de no estar apadrinado por algún director del género mucho más reconocido haya hecho peligrar su exhibición y, por supuesto, su taquilla.

Sin embargo, en una época en la que el principal motor de promoción son las redes sociales, ha sido la gente la que ha convertido esta pequeña historia de terror en uno de los visionados obligatorios para todos aquellos que aman el género. Y es que, una vez más, nos encontramos ante «una de las pelí­cula más aterradoras de los últimos años». Efectivamente, son las mismas palabras con las que llevan promocionando cada nuevo producto del género desde hace más de un lustro. Pero lo más curioso de estos titulares es que, lejos de quedar trillados y poco creí­bles, continúan atrayéndonos a las salas de cine para decepcionarnos o, en pocos casos, sorprendernos gratamente.

De este modo, queda comprobado que el género de terror es uno de los más rentables de la industria cinematográfica. No son pocas las pelí­culas que han costado una décima parte de lo que han recaudado en taquilla, y el miedo siempre es una sensación que a la gente le gusta disfrutar de vez en cuando. La calidad de este tipo de pelí­culas no siempre es la esperada, pero no hace falta más que comentarios con letras mayúsculas y superlativos en el cartel para que la gente se interese por ella. De hecho, incluso nosotros podrí­amos hacer nuestra propia pelí­cula de terror, por supuesto, más impactante de los últimos años. ¿Cómo? A través de unos sencillos pasos que os daremos a continuación.

-El argumento

Una pelí­cula no puede crearse sin un argumento, por mucho que Michael Bay se empeñe en demostrarnos lo contrario. Lo bueno del género de terror, al igual que el de la ciencia-ficción, es que la cantidad de opciones que podemos escoger son ilimitadas. La premisa puede ser muy tí­pica -familia que se traslada a vivir a una nueva casa, amigos que se van de viaje un fin de semana o niño que se queda solo en casa-, pero deberá ser en su desarrollo cuando tengamos que dar rienda suelta a nuestra imaginación para encontrar un elemento que sorprenda y sea novedoso o, simplemente, que le dé la vuelta de tuerca a algo ya trillado.

Recomendamos que el conjunto sea coherente y relativamente verosí­mil, pese a que hayamos visto de todo en este tipo de pelí­culas. Abstenerse a que Seth Rogen corrija el guión, o quitarle a los clásicos del género sus principales caracterí­sticas.

nosferatu

Disculpe, ¿vive aquí­ Edward?

-La ambientación

Elemento imprescindible y, nos atreverí­amos a asegurar, clave para que la pelí­cula funcione. Un film no es de terror si su atmósfera no nos provoca angustia, tensión o escalofrí­os. De nada nos sirve situar la acción dentro de una cabaña en un bosque si éste luce como el de un cuento Disney. Hay que adoptar la ‘Técnica James Wan’ y darle oscuridad, corrosión y misterio al lugar donde suceda la historia, ya sea una mansión o una tienda de gominolas. Y, sobretodo, que transcurra por la noche. Recordad que los asesinos/fantasmas/monstruos tienen problemas de sueño.

Ejemplo de ambientación incorrecta

freddy

Teletubbies: Halloween Edition

Ejemplo de ambientación correcta:

anaconda

Terror puro. A su lado, la ‘Anaconda’ de Jennifer Lopez era una dramedia selvática

-El McGuffin

No se trata de un nuevo producto de McDonald’s para hacer temblar nuestra salud, sino el término creado por el maestro del suspense -a.k.a. Aldref Hitchcock- para denominar aquel elemento relativamente insignificante que desencadena la auténtica trama de la historia. El cine de terror es experto en este tipo de elementos, y los necesita para que la carnicerí­a o el tren de la bruja despeguen.

Así­ pues, deberemos escoger nuestro propio objeto que los protagonistas JAMíS deberí­an tocar -pero lo harán- si no quieren poner sus vidas en peligro. Y con ello no nos referimos a la caja que guardan nuestros padres en el altillo del armario de su habitación.

evil dead

Un libro mohoso y rodeado con alambre de espino. ¡Vamos a abrirlo!

-El monstruo

Del mismo modo que no hay pelí­cula de acción sin Jason Statham un héroe a prueba de balas y explosiones, tampoco existirí­a el cine de terror sin un personaje que nos hiciese sentir desprotegidos al apagar la luz, al caminar por una calle solitaria o al adentrarnos en una casa abandonada. Gran parte de nuestros miedos han sido provocados por historias o pelí­culas que hemos escuchado o visto durante nuestra vida, y esto le da a las pelí­culas de miedo una importancia más latente de la que el séptimo arte es capaz de aceptar. De hecho, muchos recordamos qué hay detrás de la habitación 237 del hotel Overlook con tanta claridad como las tablas de multiplicar, y eso es un logro que no todos los géneros cinematográficos son capaces de conseguir.

Es por eso que necesitamos crear un personaje que realmente nos ponga los pelos de punta. Puede ser un monstruo, un ser venido del más allá o una persona de carne y hueso con trastornos psicológicos -y éstas, cuanto más cercanas sean, más impacto provocarán-. De hecho, puede que dicho ser terrorí­fico ni siquiera necesite existir o mostrarse en la pelí­cula; bastará con crear todo una leyenda a su alrededor para que no nos olvidemos jamás de él. Queremos traumas y ambulancias en las salidas de los cines, que eso siempre aumenta el prestigio de la pelí­cula.

exorcista

-Los personajes

Si en el anterior punto comentábamos que tenemos que crear un villano que nos cree traumas irreparables, en este apartado exigimos lo contrario. Y es que si hay una caracterí­stica que todos los personajes de las historias de terror tienen en común, es la de gilipollas. Sí­, pueden tener más o menos neuronas, distintos tonos de piel o diferentes puntos de vista ideológicos, pero necesitamos que sean excesivamente torpes para que metan la pata y sufran. Nadie puede negar que si cambiamos a una Sidney Prescott -ay, esos bonitos tiempos del slasher…- por una Carrie Mathison el resultado de una pelí­cula de terror no serí­a tan efectivo y, por supuesto, tan divertido. Por eso, necesitamos niños repelentes, rubias siliconadas, machitos con exceso de liderazgo, cristianos devotos o mojigatos con una valentí­a oculta que completen el reparto de nuestra pelí­cula de terror.

resplandor

Cread personajes absurdos, pero sin rebasar este lí­mite

-La cámara

Es el último elemento a tener en cuenta después de haber conseguido todos los anteriores. Efectivamente, puede ser un detalle menor, pero con un buen uso puede llegar a ser aquello que haga la pelí­cula inolvidable o mí­tica. Como prueba de ello, no es necesario hacer uso de memoria para recordar éxitos del cine de terror como ‘Rec’, ‘Paranormal Activity’ o ‘El Proyecto de la Bruja de Blair’. ¿Qué tienen en común estas tres obras mí­ticas del genero y qué las ha convertido en ello? Haber roto los esquemas tradicionales de grabación.

Efectivamente -y por desgracia- el uso del found footage, del falso documental o de la grabación en primera persona está empezando a ser repetitiva y nada sorprendente, pero en su momento rompió todos los esquemas. Ahora, ha llegado el momento de dar el siguiente paso y encontrar nuevas técnicas que sorprendan al espectador, y no será por nuevos medios con los que conseguirlo –Skype’, ‘Vine’, videoblogs…-.

ring

Pablo, reinicia el router. ¡Por tu puta madre!

Así­ pues, con la historia, la ambientación, el McGuffin, el monstruo, los personajes y el modo de grabación escogido, sólo nos queda rodar la pelí­cula, editarla y crear un cartel en el cual aparezcan titulares como «LA PELíCULA QUE NO TE DEJARí DORMIR», «EL FILM QUE PROVOCí“ INSOMNIO A SPIELBERG» o «LA PELíCULA MíS TERRORíFICA DE LOS íšLTIMOS Aí‘OS…HASTA LA SEMANA QUE VIENE», y esperar a que el resultado dé los frutos esperados. í‰xito asegurado, os lo prometemos.

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