‘Sicario’ y otras cuatro películas que consagran al director Denis Villeneuve

Lleva encadenando cuatro éxitos seguidos. El último de ellos, Sicario, llega a esta semana a nuestras pantallas con la que probablemente sea la propuesta más poderosa sobre el tráfico de drogas entre México y Estados Unidos. Puede que algunos no conozcan su nombre pero sólo hace falta echarle un vistazo a cualquiera de las últimas producciones de este canadiense de 48 años para reconocer su talento. Denis Villeneuve se ha ganado a pulso la etiqueta de maestro del thriller, capaz de generar grandes atmósferas de tensión e inquietud en cualquiera de los géneros que aborda. Sus últimas producciones así lo demuestran.


Incendies, la conmovedora historia que lo dio a conocer

villeneuve1Cuenta con dos primeras obras prácticamente desconocidas. En 2000, rodó el drama Maelstrom, sobre una joven que se da a la fuga después de atropellar a un hombre. Nueve años más tarde llegó Polytechnique, que narra la masacre real ocurrida en la Escuela Politécnica de Montreal en 1989 y en la que murieron 15 estudiantes. Pero no fue hasta 2010, con Incendies, cuando Villeneuve hizo activar todas las alarmas. Estábamos sin duda ante un director de lo más prometedor.

La película adapta la obra teatral del canadiense de origen libanés Wajdi Mouawad, en la que dos hermanos gemelos deciden cumplir la última voluntad de su madre y viajar a Oriente Medio para averiguar la identidad de su padre y de otro hermano cuya existencia desconocían. Mediante una serie de flashbacks, Villeneuve nos adentra de lleno en la tormentosa juventud de la progenitora en el Líbano. Un viaje al pasado que nos descubre los horrores del eterno conflicto religioso y que va ganando en intensidad dramática hasta alcanzar uno de los desenlaces más duros y sorprendentes de la historia del cine reciente. Una obra indispensable, nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa, que le abrió al canadiense las puertas de Hollywood.


Enemy, adaptando a José Saramago

villeneuve2El reto no era nada fácil. Antes de aceptar la hospitalidad de las grandes majors, Villeneuve decidió encargarse de la adaptación de El hombre duplicado, de José Saramago, uno de esos libros que todo director en proceso de consolidación debería evitar. Sin embargo, la fotografía de su compatriota Nicolas Bolduc y el guión del español Javier Gullón (Hierro, Invasor) convirtieron a Enemy en una experiencia visual e intelectual que se complementa a la perfección con la sugerente lectura del portugués.

¿Qué harías si de repente conocieras la existencia de tu doble? Es lo que le ocurre a Adam, un profesor de historia que un buen día descubre a un actor idéntico a él mientras ve una de sus películas. A partir de ese momento, comienza la búsqueda de su álter ego, convirtiéndose en una obsesión que lo enfrentará directamente a su propia personalidad. Aunque la película puede disfrutarse como un thriller cargado de momentos de tensión, Villeneuve nos brinda también la posibilidad de ir más allá y desafiar los límites de nuestra razón. Las lecturas son tantas y todas tan válidas, como la interpretaciones en torno a su arácnido final, que sólo cabe un segundo y enésimos visionados para disfrutar cada una de ellas. Enemy es otro ejemplo de la capacidad del director para hacer remover al espectador en su asiento.


Prisioneros, el thriller total

villeneuve3Desembarco triunfal en Hollywood. Sólo así puede definirse el paso que dio Villeneuve en 2013 y en el que tantos otros directores extranjeros han fracasado. Porque con Prisioneros terminó de dar su particular golpe en la mesa y presentó un thriller a la altura del maestro Fincher, una sórdida y siniestra mezcla entre su Zodiac y el Mystic River de Clint Eastwood. Una de esas investigaciones policiales que sirven para algo más que ingeniar golpes de efecto, que hurgan en las miserias de nuestro entorno aparentemente impoluto.

La desaparición de las hijas pequeñas de dos matrimonios en un apacible barrio residencial termina convirtiéndose en un auténtico descenso a los infiernos, sobre todo para uno de los progenitores, un soberbio Hugh Jackman que decide tomarse la justicia por su mano y llevar sus sospechas hasta las últimas consecuencias. Mientras, la investigación oficial, la que lleva a cabo un tétrico e irreconocible Jake Gyllenhaal, nos conduce a un laberinto de siniestras pistas que desembocan en otro memorable final. A pesar de la enorme competencia de aquél año, todavía sigue sin comprenderse el ninguneo de los Oscar hacia un thriller que merecía algo más que una simple, aunque merecida, nominación a la mejor fotografía.


Sicario, cine sobre narcotráfico para los que aborrecen el género

villeneuve4La escena de apertura marca el paso. Probablemente sea una de las mejores introducciones que nos ha dado un thriller en los últimos años. Un grupo de agentes del FBI irrumpe violentamente en la casa-escondite de un líder de los cárteles mejicanos de la droga. La puesta en escena es apabullante, sin ni un solo plano dejado al azar, y con una banda sonora absolutamente envolvente, consciente de la magnitud de una pesadilla terrorífica y cruel. Marca el paso de un recorrido de dos horas hacia el infierno. El mismo infierno que tantos directores han querido reflejar y que Denis Villeneuve ha venido a rematar. Porque si el narcotráfico en la ficción te despierta el bostezo, Sicario llega para romper los moldes del subgénero y dotarlo de la tensión y la dimensión necesarias para que no te despegues de la butaca.

Temíamos que el narcotráfico rompiera su racha, pero es evidente que Villeneuve conoce muy bien el terreno que pisa. Para el director, toda realidad puede generar inquietud. Sólo es cuestión de saber transmitirla. Y tensión, inquietud, es lo que desborda Sicario, con un par de escenas inolvidables, una en el paso fronterizo entre México y Estados Unidos, la frontera oficial, y otra en un túnel clandestino. Benicio del Toro, un clásico ya del ámbito de las drogodependencias, encaja a la perfección con el personaje antagonista de Emily Blunt. Porque entre escenón y escenón, Villeneuve se cuida también de dotar a sus personajes de la profundidad y del código moral necesarios para que la película no resulte únicamente una mera cinta de acción. Como si tal hazaña no fuera ya digna de elogio.


Blade runner 2, el futuro en forma de gran reto

villeneuve5Después de años, de décadas, negándose a satisfacer las súplicas de sus fieles seguidores, Ridley Scott por fin dio su brazo a torcer: habrá secuela de Blade runner. Villeneuve no era su primera opción, pero en declaraciones recientes no quiso revelar la identidad del director que le dijo no a tan tremendo reto. El caso es que no hubiera tirado adelante el proyecto si no hubiera contado con un sustituto de altura, sustituto que parece haber encontrado en la figura de este canadiense de contrastada solvencia. «Creo de todo corazón que puedo hacerlo. Blade runner es una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Conozco cada detalle», ha declarado Villeneuve recientemente durante la presentación de Sicario.

Scott se muestra entusiasmado con el proyecto. Tanto que logró convencer a Harrison Ford para que volviera a unirse a la causa, a pesar de sus reticencias iniciales. El gran motivo se encuentra en el guión, que vuelve a estar a cargo de Hampton Fancher, coautor de la película original, y Michael Green. Asegura el actor que es lo mejor que ha leído en toda su carrera. La secuela nos trasladará al año 2047 y contará además con Ryan Gosling como único actor confirmado. El rodaje comenzará a mediados de 2016 con vistas a 2017 como fecha de estreno. Antes, Villenueve presentará el drama de ciencia ficción The story of your life, en el que Amy Adams dará vida a una lingüista encargada de traducir el lenguaje de una población extraterrestre recién aterrizada en la Tierra. Dos nuevos retos para terminar de afianzar una carrera, la de Denis Villeneuve, que ya se encuentra más que consolidada.

#63SSIFF | Born in the USA

En esta segunda crónica del Zinemaldia abordamos dos alabadas propuestas estadounidenses que se presentaron en la sección Perlas el pasado fin de semana. Por un lado, la ganadora de Sundance y, por otro, lo nuevo de Denis Villeneuve, el thriller ‘Sicario’.

‘Yo, él y Raquel’, el refugio adolescente.

Hace unos días leía en Twitter un artículo que hablaba sobre aquel cine que podía ser, casi con científica seguridad, considerado como medicina para el alma. En la lista de ejemplos con la que refutaban su idea, se incluía la última gran triunfadora del Festival de cine independiente de Sundance, filme que hoy nos ocupa. Y lo cierto es que estas propiedades curativo-audiovisuales no pueden estar mejor atribuidas al caso del precioso ‘coming of age’ que es esta ‘Yo, él y Raquel’ o, si lo prefieren, ‘Yo, Earl y la chica moribunda’ (traducción literal del título original).

Como si sumergiésemos una historia de la índole de la romántica ‘Bajo la misma estrella’ en una mezcla boyante del excéntrico universo visual Wes Anderson, el poso melancólico de la extraordinaria ‘Las ventajas de ser un marginado’ y el archiconocido pero (casi) siempre deliciosamente disfrutable «sello Sundance» del cine ‘indie’ americano, ‘Yo, él y Raquel’ se revela como una de las mejores y más emocionantes y sinceras odas a la amistad adolescente que el cine nos ha regalado en los últimos años y como una película que, además, sabe transitar sin miedo entre la carcajada y la lágrima de forma fresca y convincente así como abordar con suma sensibilidad un tema de tanto calado dramático como es la leucemia en la pubertad.

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Con experiencia en combinar ligereza y emoción en historias de adolescentes (ha dirigido varios de los mejores episodios de la popular serie de televisión ‘Glee’), el primerizo en el mundo de la realización de largometrajes Alfonso Gómez-Rejón adapta la novela de Jesse Andrews – que firma el guión de la traslación al cine de su propio libro – con un ritmo y estilo sobresalientes. El director utiliza ciertas licencias ya presentes en el libro junto a otras creadas especialmente para esta versión cinematográfica para narrar con originalidad, precisamente, una historia que esconde una aguda aproximación a la necesidad de refugiarse en la creatividad en los momentos más desconcertantes de nuestra vida. Así, insertos de stop-motion, un uso hilarante y modélico de la voz en off y multitud de referencias que harán las delicias de los amantes del séptimo arte, convierten a ‘Yo, él y Raquel’ en una muestra de cine vivaz y vitalista que consigue hacer feliz al espectador durante cada uno de sus ciento diez minutos de duración.

Saliendo airoso del manejo de elementos peliagudos en su argumento que podían haberla ahogado en el terreno de la manipulación, el largometraje protagonizado por una hipnótica Olivia Cooke (joven rostro a tener muy en cuenta que protagonizará lo próximo de Spielberg) no deja que su transición hacia el drama más conmovedor resulte maniquea sino que tras una primera hora ácida y desternillante este cambio de tercio, hacia un desenlace donde los silencios cobran notable importancia, fluya naturalmente como reflejo del proceso de maduración del personaje principal, Greg, un adolescente que se enfrenta a su último curso  de instituto sin implicarse en ninguna relación de amistad más allá de la que tiene con uno de sus vecinos, con el que realiza versiones de algunas de sus películas preferidas.

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Sin duda uno de los mejores relatos adolescentes del cine estadounidense de esta década, ‘Yo, él y Raquel’ es una película con corazón cargada de cine y vida, transmisora de ilusión y provocadora de mil una sensaciones que el espectador va descubriendo a lo largo de un visionado ameno y maravilloso. Te doy mi palabra: sus encantadores personajes no se despegarán de ti fácilmente.

‘Sicario’, la frontera más oscura.

El canadiense Denis Villeneuve sorprendió a todos hace casi tres años con el aplaudido díptico que estrenó en la 61 edición del Festival de San Sebastián. La controvertida obra maestra ‘Enemy’ y el exitoso thriller ‘Prisioneros’, ambas con Jake Gyllenhaal al frente del reparto, fueron motivos suficiente como para que la comunidad cinéfila comenzase a confimar a Villeneuve como un director indispensable en el panorama actual. Tras cosechar buenas críticas en Cannes, donde se fue sin premio, y Toronto, Villeneuve acudió a Donostia de nuevo. Acompañado de Emily Blunt, que hizo gala de una belleza natural y de una encantadora timidez, y de otro conocido del certamen, Benicio del Toro, presentó en la sección Perlas su thriller sobre el narcotráfico ‘Sicario’.

‘Sicario’ empieza desplegando todo su poder visual y sonoro en una tensa escena extraordinariamente física que abofetea al espectador y lo lleva a aferrarse a la butaca. Es esa secuencia toda una declaración de intenciones por parte del realizador de ‘Incendies’ y su equipo: ‘Sicario’, sin lugar a dudas, es un thriller modélico, agresivo, filmado con un pulso exquisito y sumo cuidado estético e interpretado de forma sólida. Hay poco que achacar a una película efectiva en su práctica totalidad y que pese a no contar una historia novedosa, consigue captar la atención del espectador durante todo su metraje. Un punto de vista incisivo junto a la espectacular fotografía de Roger Deakins (esos planos aéreos, esos atardeceres previos al descenso a los infiernos…), una magistral construcción de secuencias de acción que confirman a Villeneuve como un realizador completísimo y el diseño de sonido apoyado en una banda sonora de Johán Johánsson en un registro absolutamente distinto al que le valió galones en la pasada temporada con ‘La teoría del todo’, logran compensar que el esquema narrativo de ‘Sicario’ y ciertos rasgos de personalidad de sus personajes recuerden demasiado directamente a una versión fronteriza de la excelsa ‘La noche más oscura’, con la que incluso comparte tono y alguna licencia estilística como el uso de la visión nocturna.

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Menos verborreica y posada que el filme de Bigelow, ‘Sicario’ está protagonizada por tres personajes que adolecen de tener una evolución psicológica a ratos difusa, a ratos demasiado poco apreciable. Tres personajes interpretados con solvencia por Josh Brolin, Emily Blunt (cuyo personaje resulta a veces un hierático boceto de la Jessica Chastain de la mencionada película sobre la caza de Osama Bin Laden) y un muy inspirado Benicio del Toro que completa un año estelar. Precisamente es cuando la película cede el protagonismo al Alejandro del actor puertorriqueño el momento de más interés y complejidad moral de un relato técnicamente maestro, en muchas ocasiones adrenalítico e insobornable, pero que a veces se pierde en terrenos ya demasiado transitados.

Pese a ello, es recomendable esta visión de los problemas, más visibles que nunca, de las fronteras o, como dijo Villeneuve en rueda de prensa, de los países que las delimitan.

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