10 canciones para sobrevivir a la familia política

¿Qué tal, amiguis? Supongo que sois ya muy conscientes de las fechas que se aproximan. Los adornos, las luces, los arbolitos, ya está casi todo dispuesto para incitarnos al consumismo y recordarnos que ahí, a la vuelta de la esquina, está la Navidad y con ella sus compromisos y sus situaciones incómodas como la que planteamos hoy aquí: conocer a tus suegros.

shock

Si tú y tu amor habéis confirmado las 14 evidencias con las que hace un par de semanas nuestra bfacer María os ayudaba a definiros, es muy posible que te toque conocer a tu adorable familia política. Y de nuevo estamos aquí para echaros un cable en forma de lista.

En un principio la idea fue juntar 10 canciones indie que hablaran de suegras, suegros, suegris, cuñadis y demás fauna, pero… «¿Qué es el indie?», preguntas mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. El resultado ha sido un mejunje musical muy de echarse unas risas. Porque tel.la lo que uno encuentra cuando se pone a buscar estas cosicas.

laugh

Hemos conseguido juntar blues, cumbia, rock&roll, indie pop, ska y salsa durante algo más de media hora en la que se reparte para todos, siendo las benditas suegras las más perjudicadas. Que digo yo, que qué habrán hecho las pobres mujeres. Te recuerdo que gracias a ellas existe esa personita por la que ahora babeas. Desde aquí rompo una lanza a favor de todas ellas, hombre ya.

Aviso que para soportar algunos de estos temazos es mejor ir entonaíllo o con la mente bien abierta, sin juicios, lo mismo que para entrar en la casa del mal, donde os va a tocar estar aunque reneguéis. Así que, sin más dilación, ¡allá vamos!


Villancico para mi cuñado Fernando – Love of lesbian

¿Quién no tiene un cuñado pesaaao que toca todo, que rompe copas de vino, que no calla y que despierta tu peor parte?  Pues qué mejor que dedicarle un villancico para canalizar esa ira, que lo de la circuncisión con hilo dental es un poco hardcore.

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Su hija me gusta – Farruko y José Feliciano

Aquí el Farruko, con un par, va a casa del suegro a decirle que se ha enamorado de la niñita de sus ojo y, claro, el buen hombre no se lo toma muy allá. Que si  «no quiero que sufra su madre», que si «jovencito, te queda un mundo por vivir» y otros superconsejitos con una atmósfera de cuerdas entre dramática y espeluznante.

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Mother in law blues – John Mayall

El británico octogenario, que ha publicado disco este año, versiona el blues de la suegra de Don Robey. Los hombros se mueven solos mientras vemos cómo su baby girl se aleja de la mano de su progenitora.

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Amor de suegra – Mojinos Escozíos

De los Mojinos no podemos esperar algo dulce y bonito como pretende enmascarar el título. Van a lo bestia. «Momia» es lo más suave que le dedican a la madre de su chica.

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Amor de cuñada – Corazón Serrano

Que los syntes del principio no te lleven a a engaño, esta canción es de 2015 (sí, lo sé, yo también he visto la cabra). A ritmo de cumbia peruana y con más cara que espalda, el tipo cuenta cómo la cuñadasa le tira los trastos aprovechando que la hermana se va a la plasa.

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Tango del pecado – Calle 13

Los de Puerto Rico, con algo parecido a una ceremonia satánica, hacen sufrir muy mucho a los papis de la prinsesa. La suegra simplemente se resigna  y asume que se van a quemar juntos en el infierno.

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Mother in law – Ernie K-Doe

Esta canción fue uno de los grandes éxitos en la historia del R&B de New Orleans en los años 60. The worst person I know, así es como define Ernie K-Doe a su suegra en este lamento humorístico.

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Rude – Magic!

El cantante de esta banda canadiense de reggae pop es de los que todavía cree en lo de me casaré con ella pase lo que pase y comeremos perdices, pero, claro, el suegro no piensa igual.

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Pobre yo (Himno a la suegra) – Los Caligaris

Desde la argentina Córdoba, a golpe de rock y ska, Los Caligaris se lamentan de sí mismos por tener una novia con maseta y una suegra con cara de yeso.

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Los suegros – Melaza

Puedes quejarte de los padres de tu chorbo o chorba, de que no te quieren, de que piensan que no eres suficiente, etc., pero si lo haces bailando salsa, las penas son menos penas. Así acabamos la lista cargados de buenro de la mano de esta formación neoyorkina de afro-latin-soul.

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Cómo conquistar a tus suegros

¿Qué hay que hacer para caerle bien a los suegros? A los padres de él, a los de ella. Es un misterio. Una ecuación irresoluble que puede desembocar en tantos embrollos como se nos puedan ocurrir. No existe una fórmula exacta, a priori, que nos indique cuáles son los pasos a seguir para que una comida familiar cualquiera o un simple encuentro casual en el centro comercial no termine en desastre. Y por eso estamos aquí hoy. Por eso, y porque hay más grados en la calle de los que un ser humano podría soportar. Pero no nos desviemos del tema.

Aunque no siempre esté justiciado el calificar el asunto suegros como una odisea –todo depende, lo cierto es que decir correctamente “nuera” y “yerno” en lugar de los socorridos “nuero” y “yerna” no es la única dificultad que puede presentarse. Y, ya que me sacáis el tema, es importante señalar que hay nueras y yernos de toda clase. Los hay dotados de una facilidad innata para conquistar a los padres de su pareja con una sonrisa encantadora y un poco de parloteo, y a otros a los que, en cambio, se les hace un poco más cuesta arriba. Sea como fuere, de lo que no cabe duda es de que, cuando una pareja empieza a consolidarse, la relación con los suegros se convierte en un elemento altamente decisivo y, si eres del sector un poco más torpón, estás en el lugar correcto.

Para la elaboración de este artículo, mi equipo de investigación (yo) ha escogido una muestra lo suficientemente amplia para que resultara representativa (nada menos que 3 personas), a la que han sometido a un cuestionario concienzudamente elaborado (“¿Qué piensas de esto?”) utilizando los métodos de recogida de datos más sofisticados (la aplicación de notitas del móvil) para poner sobre la mesa los puntos más importantes de este proceso y acotar, por fin, las claves del éxito en el camino del buen entendimiento con las torres de tu familia política. Durante el curso de tal laborioso procedimiento, mi equipo de yoes y yo nos hemos encontrado con perlas de todo tipo. Desde el contundente “lo primero, que sea una persona educada” que nos regalaba mi santa madre con la meridiana claridad que la caracteriza, hasta el holgado “¡EMBORRÁCHALES!” proveniente de la grada más juvenil. No obstante, hemos logrado condensar la gran nube de sabiduría generada por las respuestas en los siguientes guiones. Coged papel y lápiz, que esto empieza.

–Sé el perfecto hijo que en tu casa nunca fuiste– 

Consiste, a grandes rasgos, en mostrar un comportamiento impecable reaccionando en el momento justo de la manera adecuada (aunque no acostumbremos a ello). ¿Termináis de comer? Complementa esa charla informal donde te has encargado de desplegar todas tus virtudes entre sonrisa y sonrisa con el gesto de levantarte, recoger los platos, dirigirte a la pila y lavarlos. Un combo infalible. ¿Te ofrecen una bebida? Pon un posavasos debajo. Detalles así son los que marcan la diferencia.


–No seas excesivamente condescendiente–

Ése no es el camino. Ser agradable sí, pero sin pasarse, por Dios. Parafraseando a Emilio de Aquí No Hay Quien Viva, decirle a la madre que está muy joven y reírle al padre todos los chistes está bien para un rato, pero a la larga canta un montón. No olvides que cuando tú vas, ellos vuelven. Y que, para cuando os crucéis por el camino, es posible que ya muestren un gesto de rechazo, que bocetado queda más o menos así: ¬¬. No dejes que eso ocurra.


–Lleva algo bonito– 

Que se te vea el detalle, hombre, que sois casi familia. Si vas a conocer a tus suegros, ¿qué te cuesta llevar un vinito que bajo ningún concepto se asemeje al de cocinar? Unas florecillas, unos pastelitos, una gracia, un YO QUÉ SÉ. Calíbralo en función de sus gustos. A mi madre, por ejemplo, bastaría con enviarle algunas vidas del Candy Crush.


–Come–

¿Que en tu casa no te acercarías a una coliflor ni para utilizarla como escudo ante un posible objeto arrojadizo? En casa de tus suegros sí. Además, MU’ RICA.


 –Sé graciosete–

Un par de chistes o bromas nunca van mal. Nunca mal van excepto que cruces algunas barreras, claro. Al principio no tendrás muy claro por dónde ir, y es por eso que debes prestar mucha atención a la reacción que provocan tus chascarrillos y demases. Date tiempo y trata de afinar el tiro. Al final lo conseguirás. Vamos, digo yo.


–Evita los terrenos escabrosos–

Del mismo modo –en el sentido contrario, claro–, si prevés que hay determinados temas de cuyo tratamiento pudieran derivar tensiones, evítalo a toda cosa, aún no estás preparado para manejar la que puede montarse. Encuentra el punto justo entre las trivialidades que pudieran hacerte parecer inmaduro y los asuntos excesivamente trascendentales. Desde aquí te deseamos mucha (pero MUCHA) suerte.


–Encuentra un tema que les guste y documéntate– 

En respuesta al punto anterior, es posible que tus suegros sean especialmente aficionados a algo y eso, amigos míos, es una oportunidad como un templo. 


–Aparenta cierta normalidad–

No cabe duda de que serán tus peculiaridades las que terminen por conquistar a tus suegros, pero en las primeras tomas de contacto no conviene jugársela demasiado. Es decir, que si por casualidad tuvieras una apasionante colección de insectos disecados, quizás éste no sea el momento de sacarlo a relucir. O por ejemplo, esa frase que en tu cabeza suena estupendamente; plantéate si tal vez convendría darle otra vuelta antes de enunciarla. Por si las moscas.


–Conviértete en su cómplice– 

Hay un punto mágico en toda relación suegro-yerno/nuera que empieza a florecer con pequeños detalles como una conversación de tipo: 

–Suegra (a su hijo/a): ¡Ponte a estudiar que tienes los finales ahí!

–Tú: Sí, ya llevo un par de semanas diciéndoselo. Al final siempre le pilla el toro…

–Suegra: Ya, qué me vas a contar. Siempre se lo digo pero pasa de todo.

–Tú: ¡Luego se agobia! ¡Normal!

Ahí surgen la chispa. La LLAMA. Pequeños intercambios como el ejemplificado te situarán en la cresta de la ola en poco tiempo.


Ya concluyendo, amigos míos, conocer a los suegros siempre es una experiencia cargada de emoción que desde aquí recomendamos a todo el mundo. No tengas miedo, que no todos muerden. Ármate de valor, escoge la camiseta menos desgastada que tengas, y plántate allí donde estén con alguna otra cosa que no sea una regleta y tu mejor sonrisa. ¡Confiamos en ti! 😀

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