10 thrillers españoles imprescindibles

El thriller es un género que ha dado muchas alegrías al cine español en los últimos 20 años, tanto en términos de calidad, como en términos económicos. Consciente de ello, Kike Maíllo, uno de los directores más prometedores de la hornada de cineastas nacidos desde 1975, salta de la ciencia ficción de su ópera prima, Eva, al thriller de acción con Toro, su segundo largometraje, protagonizado por Mario Casas, Luis Tosar y José Sacristán. Producida por Atresmedia, Toro, intentará repetir el éxito de crítica y público cosechado por los 10 thrillers que repasaremos a continuación.

10. Días contados (Imanol Uribe, 1994)

Días contadosEl cineasta vasco Imanol Uribe ha sido el director que de forma más insistente y constante ha intentado reflexionar, a través del cine, sobre el terrorismo de ETA y la situación en Euskadi. En Días contados sigue los pasos de un pistolero etarra hastiado y desencantado, un muerto en vida, un fantasma. Estamos ante un thriller melancólico y reflexivo, interpretado con garra por un reparto sensacional encabezado por Carmelo Gómez y en el que figuran Ruth Gabriel, Javier Bardem, Candela Peña, Pepón Nieto o Elvira Mínguez. A lo largo de esta última semana se ha hablado largo y tendido sobre la entrevista que le hizo Jordi Évole a Arnaldo Otegi en el último programa de Salvados. Aún quedan heridas que supuran en un país lastrado por la violencia. El film de Uribe ganó la Concha de Oro en el Festival de Donostia y 8 premios Goya, incluidos el de mejor película, mejor dirección, mejor guion adaptado y mejor actor protagonista.


9. Grupo 7 (Alberto Rodríguez, 2012)

Grupo 7A finales de los 80 el país se preparaba para dos acontecimientos llamados a hacer historia, los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla del 92. En ese contexto histórico se sitúa Grupo 7, que narra los esfuerzos de un grupo de policías por limpiar Sevilla de la plaga de las drogas. Una lucha que llevará a estos policías a bordear la ley, cuando no a traspasarla directamente. Grupo 7 nos muestra que la corrupción que asola a la España de 2016 lleva carcomiendo el país desde hace décadas. Quizás, cómo nos enseñaría el propio Rodríguez unos años más tarde, nunca nos deshicimos de la corrupción moral del franquismo. Grupo 7 es un agudo estudio social, un thriller oscuro y un film repleto de acción. Todo en uno.


8. Buried (Rodrigo Cortés, 2010)

BuriedTras llamar la atención con la psicológicamente angustiosa Concursante, Rodrigo Cortés se lanzó a rodar en inglés su segundo film, con un único actor en pantalla, el estadounidense Ryan Reynolds, y con una tumba como escenario. Buried es un thriller opresivo e imaginativo, que narra los esfuerzos de un hombre enterrado vivo por salir con vida de un ataúd, con la única ayuda de un móvil y un mechero. Cortés da una clase de puesta en escena y logra que un film mínimo resulte ser una obra adictiva. Buried explora, con acierto, los límites narrativos del espacio físico.


7. No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011)

No habrá paz para los malvadosUn policía corrompido, el ya icónico Santos Trinidad (un brillante José Coronado), se ve inmerso en un triple asesinato y lucha contrarreloj para salir indemne del mismo. No habrá paz para los malvados hace un retrato terrible y fascinante de un Madrid alicaído y de unos tiempos convulsos, bajo la amenaza del terrorismo islamista y coronados por una crisis social galopante. Quizás sea en este dibujo de la ciudad, del sistema policial y judicial y del clima social, dónde el film de Urbizu brilla más. La película logró 6 premios Goya, incluidos los de mejor película, mejor director y mejor actor.


6. La piel que habito (Pedro Almodóvar, 2011)

La piel que habitoAlmodóvar ha jugado con códigos propios del thriller y el cine negro desde los primeros años de su carrera, sin embargo tuvimos que esperar muchos años para que el cineasta rodara su thriller más puro, La piel que habito, una historia de venganza, deshumanización y pérdida de identidad. A veces, debajo de nuestra piel se esconde un monstruo. Un hombre abatido se entrega a la locura y a la sinrazón para crear una piel con la que poder vestir a otros humanos. La piel que habito es una de las obras más oscuras de la filmografía de Almodóvar, llena de giros imposibles y secuencias escalofriantes. Antonio Banderas pocas veces estuvo mejor y Elena Anaya firma una interpretación que roza el milagro.


5. La caja 507 (Enrique Urbizu, 2002)

La caja 507Vista hoy en día, con la perspectiva que da el tiempo, La caja 507 es una de las obras más lúcidas que ha parido el cine español sobre los años del ladrillazo y la burbuja inmobiliaria. Un modesto director de una sucursal bancaria en la Costa del Sol, sufre un atraco y es encerrado en la cámara de su propio banco, descubriendo en la susodicha caja 507 de la misma, unos papeles que lo sumergen en un plan rocambolesco. La caja 507 está rodada con la tensión que un maestro como Urbizu puede dotarle a un film e interpretada con valentía por Antonio Resines y José Coronado. Es un film muy entretenido y que hace un dibujo letal de una España que estaba condenada al colapso, enferma de corrupción y avaricia.


4. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (Agustín Díaz Yanes, 1995)

Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muertoAgustín Díaz Yanes debutó en el cine con un thriller protagonizado por mujeres, algo poco habitual en el género, que bebe de películas coetáneas, como las primeras obras de Quentin Tarantino, para crear un relato mafioso trasnacional complejo y emotivo a partes iguales. Victoria Abril y Pilar Bardem dan un recital en una película escrita con precisión e ingenio, que logra sorprender al espectador con cada giro que da la trama. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto sigue siendo uno de los thrillers más poderosos e imaginativos del cine español.


3. Celda 211 (Daniel Monzón, 2009)

Celda 211En su primer día en su nuevo trabajo un funcionario de prisiones (Alberto Ammann) se ve atrapado en medio de un motín, de tal forma que tiene que hacerse pasar por un preso y ganarse la confianza del líder del mismo, el terrible Malamadre (Luis Tosar). Celda 211 es una película astuta y tensa, con una puesta en escena fantástica a cargo de Daniel Monzón, que explora con atino los claroscuros morales de un hombre atrapado en una situación de vida o muerte. Para la historia ha quedado ya Malamadre, uno de los villanos más fascinantes del cine español. El film logró 8 premios Goya, incluidos los de película, director, actor y guion adaptado y cosechó un enorme éxito en taquilla, que abrió la puerta a que se produjeran más thrillers oscuros.


2. La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014)

La isla mínimaTras visitar la Sevilla pre-Expo del 92, Alberto Rodríguez viajó a la Andalucía profunda de la Transición democrática para bucear en las miserias de un país corrompido moralmente por 40 años de dictadura franquista. De aquellas tormentas, estos lodos, parece susurrarnos esta historia de desapariciones y violaciones, tan sutil como hipnótica. Dos policías antagónicos, tendrán que trabajar juntos para desentrañar una trama criminal que apunta hacia personas importantes de la pequeña comunidad dónde se ven atrapados. La isla mínima juega a ocultar más que mostrar, a sugerir más que a narrar. Es una película escurridiza, fría y extraña. La Transición no fue esa etapa limpia y hermosa que nos han querido vender, fue sucia, incompleta y tramposa. El film logró 10 premios Goya (película, director, guion original, actor…).


1. Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)

TesisHace 20 años un jovencísimo Alejandro Amenábar irrumpía en el panorama audiovisual español con su ópera prima, Tesis, hoy convertida ya en una película de culto. El film narra cómo Ángela (Ana Torrent) se sumerge, durante el proceso de elaboración de su tesis, en el peligroso mundo de las snuff movies. Es una obra oscura, ingeniosa, vibrante, desasosegante y adictiva. Un viaje al lado más retorcido y perverso de la mente humana. Ángela sabe que juega con fuego, pero es incapaz de evitar los deseos de quemarse. Un thriller inteligente e inquietante que ha envejecido estupendamente y que cosechó 7 premios Goya.

#63SSIFF | Born in the USA

En esta segunda crónica del Zinemaldia abordamos dos alabadas propuestas estadounidenses que se presentaron en la sección Perlas el pasado fin de semana. Por un lado, la ganadora de Sundance y, por otro, lo nuevo de Denis Villeneuve, el thriller ‘Sicario’.

‘Yo, él y Raquel’, el refugio adolescente.

Hace unos días leía en Twitter un artículo que hablaba sobre aquel cine que podía ser, casi con científica seguridad, considerado como medicina para el alma. En la lista de ejemplos con la que refutaban su idea, se incluía la última gran triunfadora del Festival de cine independiente de Sundance, filme que hoy nos ocupa. Y lo cierto es que estas propiedades curativo-audiovisuales no pueden estar mejor atribuidas al caso del precioso ‘coming of age’ que es esta ‘Yo, él y Raquel’ o, si lo prefieren, ‘Yo, Earl y la chica moribunda’ (traducción literal del título original).

Como si sumergiésemos una historia de la índole de la romántica ‘Bajo la misma estrella’ en una mezcla boyante del excéntrico universo visual Wes Anderson, el poso melancólico de la extraordinaria ‘Las ventajas de ser un marginado’ y el archiconocido pero (casi) siempre deliciosamente disfrutable «sello Sundance» del cine ‘indie’ americano, ‘Yo, él y Raquel’ se revela como una de las mejores y más emocionantes y sinceras odas a la amistad adolescente que el cine nos ha regalado en los últimos años y como una película que, además, sabe transitar sin miedo entre la carcajada y la lágrima de forma fresca y convincente así como abordar con suma sensibilidad un tema de tanto calado dramático como es la leucemia en la pubertad.

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Con experiencia en combinar ligereza y emoción en historias de adolescentes (ha dirigido varios de los mejores episodios de la popular serie de televisión ‘Glee’), el primerizo en el mundo de la realización de largometrajes Alfonso Gómez-Rejón adapta la novela de Jesse Andrews – que firma el guión de la traslación al cine de su propio libro – con un ritmo y estilo sobresalientes. El director utiliza ciertas licencias ya presentes en el libro junto a otras creadas especialmente para esta versión cinematográfica para narrar con originalidad, precisamente, una historia que esconde una aguda aproximación a la necesidad de refugiarse en la creatividad en los momentos más desconcertantes de nuestra vida. Así, insertos de stop-motion, un uso hilarante y modélico de la voz en off y multitud de referencias que harán las delicias de los amantes del séptimo arte, convierten a ‘Yo, él y Raquel’ en una muestra de cine vivaz y vitalista que consigue hacer feliz al espectador durante cada uno de sus ciento diez minutos de duración.

Saliendo airoso del manejo de elementos peliagudos en su argumento que podían haberla ahogado en el terreno de la manipulación, el largometraje protagonizado por una hipnótica Olivia Cooke (joven rostro a tener muy en cuenta que protagonizará lo próximo de Spielberg) no deja que su transición hacia el drama más conmovedor resulte maniquea sino que tras una primera hora ácida y desternillante este cambio de tercio, hacia un desenlace donde los silencios cobran notable importancia, fluya naturalmente como reflejo del proceso de maduración del personaje principal, Greg, un adolescente que se enfrenta a su último curso  de instituto sin implicarse en ninguna relación de amistad más allá de la que tiene con uno de sus vecinos, con el que realiza versiones de algunas de sus películas preferidas.

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Sin duda uno de los mejores relatos adolescentes del cine estadounidense de esta década, ‘Yo, él y Raquel’ es una película con corazón cargada de cine y vida, transmisora de ilusión y provocadora de mil una sensaciones que el espectador va descubriendo a lo largo de un visionado ameno y maravilloso. Te doy mi palabra: sus encantadores personajes no se despegarán de ti fácilmente.

‘Sicario’, la frontera más oscura.

El canadiense Denis Villeneuve sorprendió a todos hace casi tres años con el aplaudido díptico que estrenó en la 61 edición del Festival de San Sebastián. La controvertida obra maestra ‘Enemy’ y el exitoso thriller ‘Prisioneros’, ambas con Jake Gyllenhaal al frente del reparto, fueron motivos suficiente como para que la comunidad cinéfila comenzase a confimar a Villeneuve como un director indispensable en el panorama actual. Tras cosechar buenas críticas en Cannes, donde se fue sin premio, y Toronto, Villeneuve acudió a Donostia de nuevo. Acompañado de Emily Blunt, que hizo gala de una belleza natural y de una encantadora timidez, y de otro conocido del certamen, Benicio del Toro, presentó en la sección Perlas su thriller sobre el narcotráfico ‘Sicario’.

‘Sicario’ empieza desplegando todo su poder visual y sonoro en una tensa escena extraordinariamente física que abofetea al espectador y lo lleva a aferrarse a la butaca. Es esa secuencia toda una declaración de intenciones por parte del realizador de ‘Incendies’ y su equipo: ‘Sicario’, sin lugar a dudas, es un thriller modélico, agresivo, filmado con un pulso exquisito y sumo cuidado estético e interpretado de forma sólida. Hay poco que achacar a una película efectiva en su práctica totalidad y que pese a no contar una historia novedosa, consigue captar la atención del espectador durante todo su metraje. Un punto de vista incisivo junto a la espectacular fotografía de Roger Deakins (esos planos aéreos, esos atardeceres previos al descenso a los infiernos…), una magistral construcción de secuencias de acción que confirman a Villeneuve como un realizador completísimo y el diseño de sonido apoyado en una banda sonora de Johán Johánsson en un registro absolutamente distinto al que le valió galones en la pasada temporada con ‘La teoría del todo’, logran compensar que el esquema narrativo de ‘Sicario’ y ciertos rasgos de personalidad de sus personajes recuerden demasiado directamente a una versión fronteriza de la excelsa ‘La noche más oscura’, con la que incluso comparte tono y alguna licencia estilística como el uso de la visión nocturna.

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Menos verborreica y posada que el filme de Bigelow, ‘Sicario’ está protagonizada por tres personajes que adolecen de tener una evolución psicológica a ratos difusa, a ratos demasiado poco apreciable. Tres personajes interpretados con solvencia por Josh Brolin, Emily Blunt (cuyo personaje resulta a veces un hierático boceto de la Jessica Chastain de la mencionada película sobre la caza de Osama Bin Laden) y un muy inspirado Benicio del Toro que completa un año estelar. Precisamente es cuando la película cede el protagonismo al Alejandro del actor puertorriqueño el momento de más interés y complejidad moral de un relato técnicamente maestro, en muchas ocasiones adrenalítico e insobornable, pero que a veces se pierde en terrenos ya demasiado transitados.

Pese a ello, es recomendable esta visión de los problemas, más visibles que nunca, de las fronteras o, como dijo Villeneuve en rueda de prensa, de los países que las delimitan.

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