El yin y el yang del Festival Charco

El yin y el yang, esas dos energías que se necesitan y se complementan y cuya interacción genera el equilibrio. Algo así se vivió el pasado fin de semana en el Jardín Botánico de la Complutense bajo una luna casi llena.

Como os adelantábamos, el Festival Charco sería una celebración de la unión cultural entre España e Iberoamérica. Y así fue. Una celebración continua de baile, colores, música y pequeños desastres organizativos.

Este año era la segunda edición del evento y, quizá, fue esa falta de experiencia la que provocó alteraciones en los horarios, acortamientos de las actuaciones como consecuencia y la dolorosa cancelación de Juana Molina; frustrada abandonó el escenario en su segunda canción por culpa de unos monitores que no cumplían su función. Todos echamos de menos alguna explicación por parte de la organización, que se limitó a publicarlo en su página de Facebook.

Juana Molina
Juana Molina

El sol abrasaba y cualquier rincón sombrío nos valía para guarecernos. El suministro de refrigerios no estuvo a la altura, pues al final de la tarde ya no quedaba agua ni cerveza sin alcohol fría. ¿Qué pasa con los que no quieran consumir bebidas espirituosas? La falta de previsión quedó patente una vez más. Pero bueno, tampoco queremos ensañarnos, que nadie nace sabiendo. Al final el objetivo de esta fiesta de la música latina, en su amplio abanico, se cumplió: nos dejamos felices las caderas y las piernas en el césped artificial.

Los Nastys y Toundra abrían la tarde del sábado con su fuerza y contundencia. Entretanto, entre el mini mercadillo y los food trucks muchos aguardaban la llegada de uno de los cabezas de cartel de esa noche. Los mexicanos Molotov hicieron que el sudor tuviera una razón de ser. Nos dieron todo el power en un directo arrasador.

Sólo había un escenario, por lo que los cambios de equipos y escenografía no pasaban desapercibidos. Pero ahí estaban Chancha Vía Circuito y Los Guacamayos Djs para amenizar, y de qué manera, la espera. Ritmos tropicales y eléctronicos que creaban una atmósfera buenrollera en la que dejar de bailar estaba mal visto.

Chico Trujillo
Parte de Chico Trujillo en acción

El cierre de este primer día corrió a cargo de los colombianos Bomba Estéreo. Su vocalista, Liliana, se atrevió a salir con un abrigo de plumas blancas con el que nos hizo sufrir por su salud. Pero también nos hicieron gozarlo a base de bien con su peculiar mezcla de electrónica, cumbia, rap, reggae y pop.

El domingo la cosa se torció. Las puertas abrieron más tarde de lo previsto, lo que, junto con los numerosos problemas técnicos, hizo que todas las actuaciones se retrasaran y sufrieran recortes de tiempo. La peor parte, como sabéis, se la llevó la argentina Juana Molina. Por su parte, Tulsa intentó capear el temporal y consiguieron encandilar al público en los apenas 30 minutos que les dejaron estar ahí arriba.

La fiesta llegó con Chico Trujillo y su nueva cumbia chilena. Duró poco, pero su rock, ska, reggae y hip hop en las manos y bocas de 10 músicos, nos levantaron el cuerpo y las ganas de darlo todo en un segundo. Una lástima que la indignación cubriera de nuevo el recinto cuando se hizo evidente la descompensación entre espera y conciertos. Esta vez no hubo DJs para contrarrestar.

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Pero todavía quedaba lo mejor. El gallego Xoel López demostró, una vez más, ser uno de los músicos más importantes de nuestro país. Presentó, junto a su banda, su último disco, «Paramales». Nos llevaron a bailar y de viaje a la Patagonia cuidando cada detalle, dejándose la piel y demostrando la conexión y complicidad que les une en el escenario; y de la que también goza Drexler, quien salió como anticipo de lo que vendría después para cantar Hombre de ninguna parte.

Y entonces llegó él. Jorge Drexler. Uruguayo, músico, médico y creador de momentos mágicos. Esta vez, además de su banda, le acompañó Luciano Supervielle y juntos metamorfosearon cada una de las canciones. Haciendo, por ejemplo, una cumbia de Deseo (aquí una muestra).  Hicieron arte en cada acorde, pero también en cada gesto. Como el de prestar parte de su tiempo a Juana Molina para que nos hiciera, en la más estricta intimidad de su guitarra y su voz, un regalo en forma de canción.

Con La luna de Rasquí fue Xoel el que volvió a subirse a las tablas y con Todo se transforma fueron los técnicos los que cortaron de un plumazo la actuación. Esto no impidió que acabaran el tema sólo con el sonido de los monitores y el de las voces del público cantando a coro eso de cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da…

Drexler y Xoel Lóez
Xoel López y Jorge Drexler

10 canciones para disfrutar del Festival Charco

Es verano y en Madrid el calor ya es sofocante. Puedes tostar pan en las rejillas de las alcantarillas e incluso calentar la cera en el asfalto para esas depilaciones de última hora. También puedes estar sin dormir toda una noche, como no seas de los afortunados que tienen aire acondicionado. La buena noticia es que hay millones de planes que te harán olvidar todo este sufrimiento.

Uno de ellos es el ciclo de conciertos «Noches del Botánico» con una programación más que apetecible para refrescar nuestras noches de verano en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII. En este espacio tan especial, celebrará su segunda edición el Festival Charco los próximos 16 y 17 de julio. Dos días en los que se darán cita algunos de los artistas más importantes de la escena iberoamericana; donde se celebrará la riqueza multicultural de la música nacida a ambos lados del Atlántico; dos días para disfrutar de la electrónica, el rock, el pop o la cumbia.

15 nombres son los que forman el cartel de Charco y 10 canciones las que forman esta lista a modo de aperitivo para el próximo finde.


A Serea e o Mariñeiro –  Xoel López

Un homenaje a la tierra que le vio nacer es esta canción que encontramos en el último disco del gallego. Llena de mestizaje con un sonido que nos transporta a los bosques de meigas.

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Lunes – Club del Río

Son siete, son de Madrid y viven felizmente en comuna en el campo. Esto sin duda se transmite en su peculiar estilo, una mezcla del folk de los sesenta con trazos del sonido propio de cantautores latinoamericanos

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Universos Paralelos – Jorge Drexler

Pocos consiguen transmitir con sus letras algo tan complicado como las emociones, de una forma tan liviana y directa como lo hace el uruguayo. De su último trabajo, «Bailar en la cueva», hemos recuperado este canto al anhelo.

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Caderas – Bomba Estéreo

Con su mix de cumbia, rock, electrónica, rap y reggae llegan los colombianos a subir (más) las temperaturas. Difícil es contener el movimiento al darle al play.

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Jardines – Chancha Vía Circuito

Artista argentino que consigue fusionar ritmos brasileros y paraguayos con sonidos místico andinos y del floklore argentino envueltos en una atmósfera electrónica.. ¿Recordáis cuando Walter White enterró en el desierto sus millonacos? Pues el groove que acompañaba esa escena era de Chancha.

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Fumar, Beber y Romper – Los Nastys

Son una banda madrileña y hacen punk-rock-garaje. Sus letras hablan de sexo y fiesta, pero también tiran de sarcasmo para criticar este sistema tan incoherente en el que vivimos.

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Reina de Todas las Fiestas – Chico Trujillo

Vienen de Chile y se definen como una de las orquestas más importantes de su país. Su  música es una síntesis de cumbia clásica, bolero, música latinoamericana, balcánica y reggae. Sin duda su directo será todo un espectáculo.

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Ferocísimo – Juana Molina

Cantautora argentina con un estilo un poco difícil de definir. Encontramos folk, ambient, electrónica, indie pop y experimental. Poco conocida en nuestro país, pero con un público fiel que va desde Los Ángeles hasta Tokio.

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Sastre del Diablo – Nortec Collective

Desde Tijuana, México, nos llega esta banda considerada uno de los máximos exponentes de la música electrónica latinoamericana. Estarán presentando su último trabajo «Motel Baja». Actualmente también trabajan con el Cirque du Soleil para el que componen el soundtrack de Luzia.

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Oda al Amor Efímero – Tulsa

Miren Iza forma y lidera el universo de Tulsa. Cuenta con varias nominaciones a los Grammy Latino y con el premio a Mejor Música en el Festival de Cine de Málaga. Indie pop, folk y rock que cautiva gracias al magnetismo de sus letras.

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10 canciones para arder en la hoguera

Hoy es un día muy especial, señoras y señores. Hoy, después de la broma climática de la semana pasada, empieza oficialmente el verano con la noche más corta del año; además, es el día internacional del yoga y dentro de dos estaremos celebrando otra de las noches más especiales, la de San Juan. Ese momento mágico en el que el fuego es el protagonista.

Porque como hace frejquico, pues encendemos unas hogueras y, de paso, aprovechamos para quemar to lo malo y pedir cosas bonitas al agua con todo tipo de fiestas, rituales y celebraciones. Como los alicantinos, que ya llevan varios días con sus mascletás y pronto bailarán y beberán como posesos a la llum de les fogueres (¡ay, qué tiempos aquellos de posesa!).

Así que, como cada martes, hemos hecho una selección de 10 canciones para que juntos festejemos tanta magia. Aquí en la capi el mar nos queda un poco lejos, pero eso no nos impide montar nuestra propia hoguera, aunque sea en el salón de casa a ritmo de esta playlist.


San Juan – Xoel López

Una de las canciones paganas del gallego tejida con una bonita y romántica leyenda que nos transporta a una de esas noches cálidas con aroma a sal y brisa azul.

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Burn the Witch – Radiohead

En esa magia nos mantienen los británicos con las cuerdas que guían este tema que capitanea su último y esperado disco: «A Moon Shaped Pool«.

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I See Fire – Ed Sheeran

Incluida en la banda sonora de El hobbit: la desolación de Smaug, esta canción permitió que el también británico Ed Sheeran copara las listas de éxitos europeos.

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Fuego – Bomba Estéreo

Damos un giro de 180º y viajamos hasta Bogotá para darlo todo a ritmo de reggae, cumbia y folclor en una especie de oda a uno de los cuatro elementos.

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Fire – Kasabian

Volvemos a Reino Unido con el indie rock de los de Leicester. En esta canción sobra el fuego y el calor con los que ponerte bien a tono.

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El Verano del Incendio – Luis Brea y el Miedo

Primer corte del último disco de los madrileños que se publicó el pasado 2015. En él habla de los festivales de verano, tan llenos de emoción y de ilusiones, donde, al menos por unos días, tu única preocupación es disfrutar.

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Incendio Suicida – Rufus T. Firefly

Hace 6 meses, la bfacer Paloma de la Fuente ya nos descubrió el rock alternativo de los de Aranjuez. Hemos recuperado esta canción, un tanto trágica, de su disco «Ø», publicado en 2012.

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Rómpase en Caso de Incencio – Álex Ferreira

De República Dominicana vienen Álex Ferreira y su pop rock. Este tema, del disco «Un Domingo Cualquiera«, habla de arder para renacer.

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Incendio #3 – Nadadora

Hace cuatro años que los gallegos anunciaron su separación, pero hoy hemos querido recuperar esta canción, de su disco «Todo el Frío del Mundo«, que habla de incendios, miedos e imperfección.

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Incendio y Saqueo de un Corazón – Fangoria

Nos despedimos con este corte instrumental, del disco recopilatorio «Dilemas, Amores y Dramas«, con el que menearnos sin ningún pudor alrededor del dios fuego.

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Xoel López: «Paramales es como el puente hacia el regreso»

Gallego, con trece discos a su espalda, antes Deluxe y ahora a pecho descubierto, Xoel López nos regaló un poco de su tiempo para hablarnos de él en general y de Paramales, su último largo, en particular. Esta noche lo estará presentando en el madrileño Circo Price. La semana pasada nos citó en Malasaña, en el agradable Picnic y ahora os enseñamos todo lo que nos contó.

 

¿Por qué «Paramales»?

Es uno de los títulos posibles, casi nunca tengo tan claro el título de un disco. Pero Paramales me pareció bonito, sonoro y muy abierto. Al final no deja de ser un homenaje a la música, a todo lo bueno que me dio y todo lo que me ayudó como bálsamo para los males.

¿Qué destacarías como principal diferencia entre «Atlántico», tu anterior trabajo, y «Paramales»?

Yo creo que la diferencia clave está en el contexto. «Atlántico» es un disco concebido y grabado en América Latina, de mis años viviendo allí y «Paramales» ya es un disco de transición, un disco que me pilla de vuelta. Es como el puente hacia el regreso.

Todavía no de aquí 100% porque lo compongo y concibo a medio camino, pero ya es un disco que me trae de vuelta a la península y ésa es la gran diferencia. A pesar de pertenecer los dos a una nueva etapa que sí que tiene que ver, hay una diferencia notable en el sonido, la producción, las letras… creo que Paramales» es un poco más moderno, mientras que «Atlántico» yo creo que es más clásico, todavía.

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¿A qué o a quién cantas con «Paramales»?

Yo creo que canto a lo que me rodea. Nunca hay un nombre propio detrás, hay muchos probablemente. Incluso a veces hablo en términos generales. No sé ni siquiera a quién me estoy refiriendo, pero quizás muchas veces me estoy refiriendo a mí mismo. Parece que hablo a alguien y en realidad me estoy hablando a mí y es algo que me pasa después. A veces, esa canción que yo creía que hablaba de fulanito o pepito, habla más de mí que de otra persona.

Pero en el disco hay de todo. Hay temática amorosa, social, política, de lo bueno y malo de la vida. Hay mucha oda a la propia música. Hay canciones que hacen referencia a la propia música como una especie de bálsamo que te decía antes. y la importancia que tuvo en mi vida como compositor y como oyente, como melómano. 

Cuando acabó Deluxe, te embarcaste en un viaje hasta Latinoamérica, concretamente Argentina. ¿Por qué allí?

Bueno, en realidad yo elegí Buenos Aires y Nuevo York. Me fui dos meses a Buenos Aires y otros dos a Nueva York y al final decidí quedarme en el primero y lo que pensé que iba a ser como mucho un año más, se fue alargando y casi me quedo casi 5 años allí. Aunque ya los dos últimos estuve a caballo entre España y Argentina.

¿Pero fue un poco al azar?

Fue algo que se fue dando, no tenía digamos previsto esa estancia tan larga. También creo que América me atrapó. Había algo entre esos viajes y tal que me enganchaba y que me hacía continuar, incluso algunas propuestas que me hacían.

Recuerdo que me fui a San Francisco para hacer un acústico y me propusieron volver, formar una banda con músicos de allí y tocar en un festival. Cosas como esta hacían que se alargara mi estancia. Y también el seguir empapándome, seguir creciendo como persona y, por lo tanto, yo creo que como músico. En ese momento no veía el final de la aventura. Y más que una aventura finalmente se convirtió en una forma de vivir, en un estancia. En un momento dado puse final porque pensaba que ya me tocaba volver y asimilar todo eso también.

Porque me fui allí tratando de tener perspectiva de lo que había hecho aquí, pero ahora me toca hacer el viaje a la inversa y tomar perspectiva de todo lo que he hecho allí.

El resultado de ese viaje se resume en «Atlántico», el amor…

Sí, y los viajes también. Todo lo que supone cuando uno se mueve de su lugar de confort.

¿Qué supuso para ti en el plano personal?

Pues eso, lo más importante fue salirse de esa zona de confort y todo lo que eso supone, ese rol también nuevo por formar. Es decir, todavía no tienes un rol. Cuando llegas a un lugar nuevo nadie espera nada de ti y tú tampoco sabes muy bien cómo ubicarte. Entonces, cuando se va conformando ese nuevo papel, descubres nuevas aristas de tu personalidad y creo que es interesante.

No es que mi caso fuera un especialmente digamos difícil, yo tampoco era tan famoso, ¿no? Pero sí me había acostumbrado un poco al aplauso y al estar cómodo y creo que esa cierta incomodidad y esa falta de reconocimiento me ayudó. Me hizo crecer desde otro lugar, me ayudó a fortalecerme y tener que sacar músculo de algunas partes que yo tenía un poco olvidadas, si no atrofiadas.

De hecho, volví mucho a la adolescencia, de mis 20 años para atrás, antes de toda esa carrera. Y fue bonito también enfrentarse a un público que no te conoce, convivir con gente que no sabe nada de ti. Me enseñó mucho.

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«Paramales» bebe mucho del folklore latinoamericano.

Sí y de otros muchos lugares.

Es quizá más mestizo que «Atlántico». ¿Qué papel juega Latinoamérica y tu tierra, Galicia, en el Xoel compositor?

Pues, mira, la pregunta que me haces está muy ligada, es decir, Galicia a Latinoamérica. Yo creo que en Galicia por todas la idas y venidas de la inmigración, bueno, en toda España, pero en Galicia especialmente, se vive muy a flor de piel toda la cultura latinoamericana, porque todos los gallegos que se iban volvían, los famosos indianos, y traían toda esa cultura. De hecho, en Galicia, a día de hoy, casi se oye más música latinoamericana en las fiestas de los pueblos que música propiamente gallega, que también está, conviven las dos.

Entonces, yo creo que mi influencia latinoamericana es mayor por esa conexión galaicolatina y luego que en mi casa se escuchaba música de Latinoamérica de siempre y fue como rascar un poquito y enseguida me di cuenta que la tenía muy incorporada a mi vida. De todas formas, no hay nada como ir allí y palparla, poder tocarla. Eso es lo que realmente te influye yo creo, el hecho de convivir con eso.

Siempre destaco que para entender la música gallega hay que haber vivido en Galicia y haber sentido esos días grises, esa lluvia, esa cierta melancolía que dejan esos cielos grises constantes. Y para entender la de Brasil hay que haber pasado un tiempo en Río de Janeiro y haber sentido ese olor a sal y esa sensación que tiene uno cuando está allí. Entonces ahora entiendo mejor a Caetano Veloso, a todos los brasileros que siempre me gustaron.

De alguna manera te quedas con algo de eso, te lo llevas y aparece no sabes ni siquiera en qué medida. Pero todo eso se va sumando a tu crisol de influencias y acaban saliendo cosas cada vez más complejas. No sabes identificar qué es qué pero todo está ahí.

La última canción del disco está compuesta por tu mujer, Lola, ¿cómo surgió?

Ella tenía una serie de canciones que le maqueté por el placer de hacerlo y una de ellas era ésta. Entonces fui yo el que le porpuso grabarla en el disco. Me gustó, sentí el flechazo y dije: «Jolín, molaría meterla en el disco nuevo». De hecho, grabé dos más que se quedaron fuera. Tenía otra hecha con un amigo que al final no entró.

Fue un disco donde me abrí a que hubiese canciones de mi entorno más cercano y me parecía bonita la idea de incluir canciones que no fueran mías, me parecía liberador de alguna manera.

Me dediqué más a arreglarla y producirla. Ahí sale más mi lado de productor. Trabajar la obra de otra persona pero desde mi punto de vista. Me gustó la idea del dueto y la verdad es que llamó la atención, yo creo que notan que hay algo más distinto.

¿Te arrepientes de algo, musicalmente hablando?

No, porque todo reflejó un momento. Yo creo que el arte se basa en eso. No creo que algo por tener mayor calidad, que es un concepto muy relativo… Me refiero que cualquier intento de arte es arte. Y sobre todo si refleja la realidad de la persona. Sí puede haber algo con lo que no me identifique a día de hoy, eso sí. Pero no que me arrepienta de haber hecho.

Es verdad que conecto mejor con algunas épocas de mi carrera que con otras, con algunas producciones más que con otras. Hay estilos que envejecen peor, otros mejor.

Pero siempre comprendiendo que todo eso es parte de mi camino y que, incluso aquellas etapas que quizá me gustaron menos, también forman parte de lo que soy ahora y me ayudaron.

Yo creo mucho en el ensayo y error. Creo que a veces hay que hacer muchas cosas, arriesgar un poco, incluso cagarla para seguir creciendo.

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¿Una canción que te habría gustado componer?

Muchas, desde Turnedo de Iván Ferreiro, que siempre me pareció una obra maestra, hasta canciones de Love. Hay una canción que se llama Alone again or, que es un tema del Forever Changes que me flipa. También algún tema de Nina simone, Serrat, Caetano Veloso, canciones populares que me parecen hermosas… Por suerte hay demasiadas canciones que me gustaría haber hecho y que alguien las hizo y las disfruto yo.

¿Qué sueles escuchar?

De todo, desde música africana, hasta británica del momento. No tengo prejucios. Y hoy en día es fácil dejarse sorprender porque como todos tenemos mucha información, es fácil que alguien te llegue y te diga: «Oye, escucha esto o lo otro». Antes había menos acceso y tenías que hurgar y buscarte la vida. Ahora es fácil, sobre todo si te dedicas a la música, que estés un día en la furgoneta y llegue el bajista y te diga: «Oye, escucha esto, es la hostia». Entonces, a veces, me dejo sorprender por lo que me va dando mi entorno, pero no dejo de tener mi búsqueda personal que es constante y supongo que infinita.

Ahora estás colaborando en Oh! my Lol de Cadena Ser, cuéntanos.

Es una propuesta que me llega a través de Estrella Galicia y es un programa de humor y música. Yo, obviamente, me dedico más a la parte musical, aunque me dejan también meter ahí mis chascarrillos de vez en cuando. Y me lo paso muy bien. Vienen siempre invitados de la escena independiente española y yo colaboro con ellos y me atrevo incluso a hacerles alguna pregunta. Antes se me hacía un poco raro pero ahora ya me voy acostumbrando y le voy pillando el gustillo incluso. Porque tanto responder siempre, también está bien preguntar. Yo también tengo mis curiosidades y, bueno, es maravilloso.

Estoy con Xavi y Kike de El Mundo Today, que son tipos con mucho talento y de los que aprendo mucho y es algo que considero muy enriquecedor. Me quita bastante tiempo, cosa que supongo que no podré alargar mucho, pero por ahora estoy encantado.

En estos tiempos que corren, ¿cómo sobrevive un cantautor?

Bueno, es verdad que es difícil y hay que trabajar el triple para conseguir la mitad, eso pasa ahora respecto a 2006 o 2007. Pero yo vengo de una época donde vivir de la música era algo muy complicado y más en estos términos de independencia de no formar parte de la radiofórmula y no estar sonando todos los días en todas partes.

Digamos que estaba acostumbrado y fue como retomar aquellos tiempos y lo que te digo, trabajar, trabajar y trabajar. Dejar que al final la gente sea la que decida. Si tú trabajas mucho pero a la gente no le gusta, pues, oye, esto es música. Entonces, yo siempre trabajo desde ese respeto al público. Al final va a ser la gente la que va a decidir si comprarse tu entrada o la otra. Se trata de dar lo mejor de ti para que no se arrepientan de haberse gastado el dinero en ti y de que se vaya contento a su casa.

Que al final es lo que yo busco como oyente y es lo que me gusta dar cuando me toca a mí ejercer ese rol y siempre pienso en que la gente se vaya feliz.

En que nos hayamos comunicado, que haya pasado algo especial, mágico, diferente y que haga de la vida algo más hermoso. Ese es mi objetivo.

¿Tus proyectos más inmediatos?

La gira de «Paramales», que durará todo 2016. Las segundas partes yo creo que son las más bonitas porque ya el disco está más rodado, la banda suena mejor y todo es más fácil.

Al principio hay como más torpeza. También se contrarresta con la ilusión de empezar, pero una vez pasada esa fogosidad del comiendo me parece más bonita la segunda parte que es más de disfrutar y celebrar.

 ¿Con qué sueñas?

Alcanzar la playa ya no, por la canción de Tierra. Yo creo que estoy ahora en tierra firme desde hace tiempo. Sueño con un mundo más justo. Un mundo donde hubiese menos injusticia y más igualdad. Es un tópico, parece un poco infantil pero creo que es la esencia de lo que realmente siento.

Fotografía: Paloma de la Fuente@prockcorn

Vídeo: Laura Martín

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