15 personajes que encontrarás en la biblioteca

¡POR FIN ES DICIEMBRE! Sí­, ya sé que llego un poco tarde a anunciaros la llegada del mejor mes del año, pero ni si quiera la tardanza puede restarle un ápice de luminosidad. De hecho, cuanto más nos adentramos en esta fascinante época del año, mejor es. Todo es júbilo. Y cuando digo todo, es TODO.

La navidad, el chocolate a la taza, las luces por las calles, el decorado de las tiendas, las sonrisas de los niños… nada puede hacer estallar la burbuja de felicidad que plácidamente nos envuelve, nos conecta y nos hace ser mejor persona. No obstante, si nos ponemos quisquillosos, siempre habrá cosillas. Nada, tonterí­as. Tonterí­as como por ejemplo los exámenes. Ellos siempre están ahí­, al acecho. Esperando a que te despistes para recordarte las bondades de la vida universitaria, así­ como las ventajas de haberte saltado aquellas clases a priori sin importancia, o los efectos secundarios del lema de nuestra generación “¡¡pero si los jueves son los nuevos viernes!!”. ¿De verdad creí­as que iba a ser todo un caminito de rosas? Pues no, folks, una vez más no será así­.

No será suficiente con todas las fotos de folios y rotuladores fosforitos en las distintas redes sociales, o la pila de libros por leer esperándote sobre tu escritorio. Ni si quiera ese arsenal de apuntes en tu carpeta de documentos que te has descargado del campus virtual unas treinta y seis veces en lo que va de curso. Hoy te traigo los 15 personajes que podrás encontrarte durante tu hibernación en tu biblioteca más cercana, entre los que seguro te verás reflejado en más de una ocasión. De hecho, al final de la lista, podrás escoger qué tipo de ente bibliotecario eres. De momento, comencemos.


1.- El aspersor

Es de bien nacidos empezar con un clasicazo. Da igual lo que hagas, siempre tendrá un momento para sugerir que dejes de hacerlo, y lo hará esputando ese sonidito, la banda sonora de cualquier biblioteca que se precie.


2.- El sheriff

Le entregan su placa nada más cruza la puerta, y se dedica fundamentalmente a velar por la estabilidad de sus dominios bibliotecarios. La reconocerás por su mirada inquisitiva y sus punzantes frases cargadas de resquemor como “Perdona, ese asiento está ocupado”, “Eh, eh, creo que en las mesas no se puede comer”.


3.- El ausente (o el eterno kit carpeta-subrayador-botella de agua)

Es el monstruo del lago Ness bibliotecario. Algunos aseguran haberlo visto, pero nadie tiene certeza de su existencia. Llega el primero, deja sus bártulos, y va el último para recogerlos.


4.- Los tortolitos

Llevando el concepto de infotainment a una nueva dimensión.


5.- El senior

Siempre hay al menos uno. No sabemos si estudiando o haciendo qué, pero el caso es que es una figura entrañable que además te recuerda que ninguna excusa es buena para no ponerse las pilitas. ¡Tres hurras por los estudiantes veteranos!


6.- El resfriado

Le reconoceréis por su tos persistente, por el snif ése que hacemos cuando tiramos de los mocos, por la pila de pañuelos usados que le rodean resultado de una dura mañana de sonarse cada 30 segundos, o por lo estornudos esporádicos.


7.- El tertuliano

Lo comenta absolutamente todo. Contigo, con él y con el de más allá. También con el de mucho más allá, de punta a punta. Cualquier momento es bueno para parlotear. Cualquier momento excepto ése en el que es él quien decide concentrarse. Ahí­ todo el mundo CHITí“N.


8.- El que habla como si estuviera en misa

Peor que quien habla todo el rato, es quien habla bajito. Son aquellas personas que dejan tras de sí­ una estela que suena como “vsvsvsvsvsvsvsvsss”, y que además actúan con la seguridad de que no hacen mal a nadie. Como Epi cuando tiene sed.


9.- El community manager

No sabemos qué estudia exactamente, pero las tres horas que ha estado en la biblioteca se las ha pasado en Facebook. Tal vez el sofá de su casa no es lo suficientemente cómodo.


10.- El modo vibrador (o fiu fiu fiu fiu fiú)

¿Qué es su biblioteca sin el brr brr de todos los móviles vibrando contra las mesas? También puede ser que de repente suene el pajarillo cantor fiu fiu fiu fiu fiú del whatsapp. Aunque esto parece pillarnos de sorpresa, sólo ha venido a sustituir al antiguo sonidito de inicio de sesión de Windows XP que de repente retumbaba a doscientos mil decibelios en las vigas de la biblioteca.


11.- El detective

Te pones a conversar con tu compañero tras una agotadora jornada de 13 minutos y 28 segundos estudiando sin levantar la cabeza del folio (porque te lo mereces, no todo va a ser el duro esfuerzo). De repente notas una mirada clavada en tu nuca, es él. Está tan, pero TAN, TAN aburrido, que no tiene otra cosa mejor que hacer que prestar atención a tu conversación. Además, si le sorprendes escuchándote, fingirá ser una estatua.


12.- El DJ residente

Sus intenciones son buenas poniéndose los auriculares, pero en un descuido (o momento cúspide de motivación estudiantil) pone la música tan alta que sin querer monta una rave.


13.- Las clases de claqué  

Anuncia su llegada tres cuartos de hora antes de entrar por la puerta con el estruendo de sus taconazos. Trocotró trocotró trocotró.


14.- El que se aguanta la risa

í‰ste es el favorito. De repente ves a alguien que hace sonidos guturales similares a “ejjjjeemmjjeejjm” y que se pone rojo rojo rojjjo. Compadécele por todos los ataques de risa que te han dado en clase, el universo sabrá recompensarte.


15.- El compañero que ya se lo sabe TODO

Sin duda, EL PEOR. Es un compañero, normalmente risueño y jovial, que de repente va a la mesa donde estás estudiando y te pregunta: “¿Qué, cómo vas?”. Y tú ahí­, orgulloso de saberte tres temas y un poquito. ¿Que son 76 en total y el examen es pasado mañana? No pasa NADA. “¡Yo me lo sé todo ya!”, responde, seguido de un “pero con pinzas, seguro que suspendo…”. Sí­, vas a suspender FIJO. Además, para cuando ya has desarrollado algunos ticks nerviosos, te salta con una pregunta sobre un temario que ni sabí­as que existí­a, y se produce esta conversación:

–Oye, ¿y de lo de la fí­sica cuántica periodí­stica? ¿cuál crees que es la teorí­a correcta? Yo creo que el enfoque de la escuela alemana da más detalles.

– … ¿De qué hablas? Eso no está en los apuntes.

– ¡No, no! Es de los textos de los seminarios, que entran para examen. El profe ha mandado un correo al campus virtual, ¿no lo has visto?

Es ahí­ cuando tú, tratando de fingir que NO acabas de enterarte de que hay un buzón de correo en el campus virtual, respondes “eh, sí­, sí­, claro”. Y descubres que estás bien fucked up. Y luego te vas a casa. A llorar, probablemente.


Esto ha sido todo, amigos. Creo que ya va siendo el momento de volver a la cueva a coexistir con todos estos seres, entre los cuales nos encontramos. Pero antes, ¿CUíL ERES Tíš? Un, dos, tres, responda otra vez:

[socialpoll id=”2236487″]

[followbutton username= ‘Carlosesguay’]

Carlos Dí­az

Redactor

Arráyate un millo

¡Menos comentar y más compartir, cosuca!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies