15 superpoderes para la vida cotidiana

Tener superpoderes es algo con lo que el ser humano siempre ha fantaseado. Yo mismo, sin ir más lejos, al salir del cine tras ver Spiderman a mis 8 años (la dirigida por Sam Raimi, en 2002) llegué a casa y me puse a diseñar mi propio traje de superhéroe, como Peter Parker en la película. También, según afirman fuentes fidedignas, pasé todo el año que vino después de que viera Batman de Tim Burton sin despegarme de un disfraz de dicho personaje, hasta el punto en que mi madre tenía que aprovechar mis ratos en el colegio o durmiendo para… qué sé yo, desparasitarlo. Adjuntaría pruebas gráficas, pero creo que mi progenitora -en su infinita sabiduría- no consideró que ésa fuera una etapa que de mayor me fuera a llenar de orgullo recordar. Bendita seas, madre.

El caso es que; volar, ser invisible, alcanzar la velocidad de la luz, ser súper fuerte… Todo eso está muy bien si pretendes utilizar tus habilidades para salvar al mundo de la tiranía de un poderoso villano. Pero, ahora, pensad en vuestras vidas. ¿Volar? ¿Para qué? ¿Pa’ hacerte el chulo? Las primeras veces resultará toda una proeza a los ojos de los demás, pero con el tiempo te acabarías convirtiendo en el cansino de la invisibilidad, el gañán de la súper fuerza, o el insufrible de los viajecitos en el tiempo. O peor, acabarías siendo secuestrado por el servicio de inteligencia para ser investigado, como le ocurrió al pobre E.T. 

En su lugar, he pensado una cosa; ¿por qué no nos inspiramos en nuestras mundanas vidas y diseñamos otros superpoderes que nos hagan mejor servicio? Una o varias habilidades que realmente hicieran nuestra vida más fácil, como los robots de cocina, o el artefacto en el que metes el tubo de pasta de dientes para aprovecharlo al máximo. Va, procedo a romper el hielo con algunas de las propuestas que se me han ocurrido:

1. El superpoder de hacer un arroz blanco decente. Que parece fácil, pero aún a día de hoy es un enigma que intriga a decenas de millones de estudiantes semi-emancipados.

2. El superpoder de poner la alarma a una hora y levantarte a esa hora. Y si encima es para ir al gimnasio, Y SI ENCIMA VAS, te darán la llave la ciudad.

3. El superpoder de asistir a clase justo (y únicamente) el día que pasan lista

4. El superpoder de que se te quede el pelo guay el día que vas a salir y no el domingo que te quedas en la batcueva de resaca.

5. El superpoder de entretenerte en las salas de espera. Sin móvil ni nada. Sirviéndote únicamente de tu gracia natural.

6. El superpoder de diferenciar si ese [“hola!” + emoji] es simple cordialidad en lugar de una propuesta de matrimonio (tal y como tú sospechas)

7. El superpoder de que jugando al trivial te toquen las fáciles cuando sea “quesito”. Este incluso puede complementarse con el de que en ese momentos todos tus amigos mantengan la compostura en lugar de gritar un “¿EN SERIO? ¿A MÍ EL APELLIDO DE LA SUEGRA DE LA GANADORA DEL ORO EN LOS 100 METROS LISOS EN LAS OLIMPIADAS DE 1992, Y A TI CÓMO SE LLAMA LA NOVIA DE MICKEY MOUSE?”

8. El superpoder de que te cierre ese pantalón de hace un año. Relacionado con el superpoder de lograr seguir una superdieta.

9. El superpoder de tender la colada y que ese día no llueva. Vamos, no te lo crees ni tú.

10. El superpoder de ponerte en la cola que más rápido avanza. Así, sin pararte mucho a pensar. Guiado por tu sentido arácnido.

11. El superpoder de saber si esa palabra que estás a punto de escribir en un examen va con B o con V. O con G o con J. O con H o sin H. 

12. El superpoder de encontrar una frase adecuada para acompañar una selfie. Este es un problema con el que lidiamos a diario y del que no se habla, quedando confinados a poner una frase de una canción o a usar el comodín del emoji. 

13. El superpoder de retener todos los nombres y datos de ese documental que has visto accidentalmente para luego poder presumir de tus amplios conocimientos en astrofísica

14. El superpoder de actuar con normalidad al quedarte solo en un ascensor con espejo.

15. El superpoder de recordar el nombre de esa persona con la que acabas de encontrarte y que hace eones que no ves. Compatible con el de fingir creíblemente que sabes quien es, con el de sonreír con autenticidad, y con dispositivos Android.


Y ya está, y ya no hay más. No hombre, no, haber habrá más. Me he dejado alguno importante fijo. Cuéntame, ¿qué superpoder te gustaría tener a ti?

Carlos Dí­az

Redactor

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