5 ideas malísimas que puedes tener en verano en Barcelona

Se acerca el verano. Se nota en que los pies se liberan con sandalias, hay batallas campales para encontrar sillas en las terrazas, y Barcelona se llena de gente rubia que se quema tras 30 minutos al sol. ¿Vienes de visita unos días? ¿Vives aquí? ¿Te acabas de mudar? Da igual cuál sea tu caso: estas son 5 ideas malísimas que puedes tener.

Por la tarde: “Voy a dar un paseo por Las Ramblas”

Vaya, parece que estos cientos de personas también han pensado lo mismo que tú. Y nunca he escuchado a nadie decir “Vamos a compartir el metro cuadrado y el oxígeno para batir Record Guinnes, que es agradable”. Pero lo que sí que escucharás en Las Ramblas es ese sonidito del artilugio que “venden” para tener voz de pito. Súper catalán y auténtico todo (no). Y tú mientras dudas de si estás en el centro de Barcelona, o en las rebajas en Estados Unidos. Error de guiri.

 

De noche: “Con este calor necesito una cerveza, y esa que me venden a grito de ‘ServesaBiir’ está fresquita”

Son las 2 am (por ejemplo). Sales del pub porque hace calor, y en la calle hace más calor. Dentro las copas valen oro y estás totalmente deshidratado por la humedad de la ciudad condal. Y entonces tu ángel de la guarda (normalmente de origen pakistaní) te saluda diciendo “servesa-biir” y te enseña una lata de Estrella Damm fresquita. “¿1 euro? ¡Dame dos, ángel de la guarda!”, dices. Y me parece muy bien, pero tienes que saber que están fresquitas porque las guardan en las alcantarillas. ¿Te siguen apeteciendo?

 

Para comer: “Por la zona de la Catedral hay sitios, algo encontraremos”

Y aquí es cuando te encuentras a toda la gente con la que “quedaste” el otro día para pasear por Las Ramblas. Ahora la plaza de la Catedral parece la ONU, y no hay ni un solo sitio con precio decente ni con mesas vacías. En ese momento es cuando dices “quiero algo catalán para comer”, y ves La Baguetina Catalana: pizzas y paninis. Lo menos catalán del mundo, a precio de oro y calidad dudosa. Qué majo el que le puso el nombre para despistar. (Error de guiri 2)

 

En la playa: “Mira, vamos a ponernos aquí, que está el chiringuito al lado”

Después de ir con la riada de gente que va hacia la Barceloneta, llegas a una parte de la playa que está a rebosar pero que tiene algún hueco. Hay chiringuitos y locales a pie de playa y piensas “qué animado con la música, y así luego puedo ir a pedir algo”. Error. La música va a ir subiendo hasta que no seas capaz de escuchar tus pensamientos, y a golpe de 5 de la tarde te van a taladrar con pachangueo electrónico. Por no decir de toda la venta ambulante de mojitos, tatuajes temporales, masajes y bollos de crema (¡¿a 30 grados?!)… suena poco zen para un día de playa. Aunque parece que el grupo de extranjeros guiris de al lado está pasándoselo bien de botellón al solete.

 

En general: “Voy en metro”

Y entras en el metro, muerto de calor. La humedad ha decidido convertirse en sudor en todo tu cuerpo. Te sudan hasta las pestañas. En el andén huele rarito. Entonces subes al metro y… SIBERIA. Le han dado bien al aire acondicionado, que ni ‘arrejuntándote’ al de al lado (porque no tenéis espacio vital) entras en calor. Tómate un actimel o te vas a pillar un catarro, hijo.

¿Que cuál es la mejor opción para moverse por la ciudad en verano? Pues a pie igual pierdes un pie en el asfalto ardiendo; en bici te puede dar un golpe de calor; en coche vas a vivir de atasco en atasco; y en transporte público descubrirás olores nuevos. Sólo tienes que decidir qué parte de ti mismo estás dispuesto a arriesgar.

Nada es perfecto, y Barcelona lleno de turistas de cruceros a 30º y con una humedad del 80%, menos. Juega bien tus cartas en la ciudad o te vas a querer marchar con ellos en el barco.

Que no todo sean críticas destructivas, que también hay buenas ideas: las playas que rodean la ciudad, los parques, Gràcia a la sombra, los atardeceres en los búnkers del Carmel, los festivales y mercadillos… Pero si quieres venir a visitar Barcelona ven el año que viene, te dejamos la reserva hecha. Que este año ya está lleno.

Ana Picado
Ana Picado

REDACTORA

Melomanía extrema, morriña constante y gestora de "¿tomamos algo?" profesional. Mi afición es tener aficiones. Y trabajar de ellas.

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