7 razones para querer ser un zombi

Parece que eso de fenecer no es, así­ a priori, una idea seductora. Pero es que ser un zombi no es cualquier cosa, es como un muerto con glamour. Se acerca una fecha especial, Halloween, y me da por pensar cosas raras. Y cuanto más pienso, menos locuras me parecen… Convertirnos en zombis el 31 de octubre nos da un margen decente para hacernos a la idea y pasar desapercibidos en nuestra primera vez y de ahí­, que sea lo que el lado oscuro quiera. Además, tal y como está el panorama se me ocurre que ser un nini, autónomo, mileurista, currito por horas y/o soltero en la treintena tiene más dignidad siendo un muerto viviente. He aquí­ una serie de ventajas o razones:


¡El pensar se va a acabar!

Solo hay un objetivo para un zombi, irracional e irónico a partes iguales: sobrevivir. Y para eso hay que cargarse a gente a base de bocados. Venga sangre, venga tensión liberada. Sin más. ¿Qué compro para cenar? ¿Por qué no me ha vuelto a llamar? ¿Falda o pantalón? ¿Cómo le digo a mi madre que estoy embarazada?… Nada, nada, preocupaciones, las justas.

Hm (Jennifer Aniston)


Economí­a de guerra

No te hace falta el dinero. Ideal porque no tengo un duro. ¿Tú sabes qué es no pensar en ropa, calzado, peluquerí­a, alimentación sanidad, vivienda…? Eso es un lujo. Da igual los pelos que lleves, normalmente vas con gente de un look similar o peor. Ropa raí­da en cualquier época del año, no importa. No te hace falta comer ni dormir ni curarte un resfriado porque no hay hambre ni sueño ni enfermedad que acabe contigo.

Fiesta (Leti)


No hay dolor

Ni fí­sico, ni sentimental, ni de conciencia, ni de cabeza. No hay dolor. Ser un zombi en cualquier parte es como vivir en las Bahamas. No te duele la regla y si te caes y te haces un esguince, pierdes un brazo o se te rompen las dos piernas, no pasa absolutamente nada, tiramos p’alante. ¿Arrastrados? Sí­, pero dignos. Y si te cargas a alguien no hay remordimientos. Da igual edad, sexo o condición, son el alimento de la perpetuidad del zombi.

Y no hay quien te rompa el corazón porque, esto es fantástico, ¡no tienes! Se acabaron las dudas, las lágrimas y las expectativas en la basura. Y no, no hay apetencia sexual -porque, además, es posible que no te queden huecos o apéndices para disfrutar de ello- pero lo importante es que no hay excusas para rechazar el encuentro.

Aplausos


Ojos azules

¡Por fin! Es la única manera de tener los ojos claros de natural, sin que cuchicheen tras de mí­ por ser valiente y ponerme lentillas ni que me recuerden que ya cuando se casó Rocií­to el tema habí­a pasado de moda. Tú te mueres por bocao ajeno y revives hecho unos zorros pero se te queda una mirada interesante, ¡oye!

¿Miedo? ¿Miedo de qué? Los poemas de amor que en vida resultan angustiosos tendrí­an de una vez por todas sentido: “Tus ojos son como dos luceros“, “Me iluminas en la oscuridad de mi soledad“, “Tu mirada me hipnotiza”. ¡Toma hipnosis, pringao!

La única duda que tengo es dónde irí­an a parar mis gafas porque puedo ser una zombi con la ropa rota, el pelo grasiento, los dientes truquillados y varios huesos a la vista atravesando mi poca carne (¡Oh! ¡Delgada!). Pero yo soy gafapasta hasta en la muerte. Este tema tendré que tratarlo con el hacedor de zombis…

Whatever (Regina George)


Sin complejos

¿Que se me ve un pechote? Pues no tiene la menor importancia. ¿Que el dí­a que la palmé no pensé en ese consejo de madre: “Lleva ropa interior conjuntada siempre, que nunca se sabe, hija”? ¿Y que no se apreciará si era pijahipster cuando la sangre corrí­a por mis venas? No pasa nada. Total, en vida tampoco importa mucho. Con o sin ropa cuqui por dentro o por fuera los tí­os salen corriendo igual al acercarme, con la misma velocidad y casi con los mismos alaridos… Al menos como zombi comerles el tarro, el cuello o lo que me pille por banda en el momento tendrá algún sentido ulterior.

Además, lo dicho, vas perdiendo peso, se te queda un tipí­n que puede no ser bonito para el mundo vivo pero a tu alrededor todos son del palo y siempre habrá alguien que esté peor -esto, como en la vida-.

Bitch, I'm fabulous! (Bella Durmiente)


Liberación tecnológica

Móviles, tablets, ordenadores, relojes ultramegaosea, aplicaciones de todo tipo, redes sociales… ¡Fuera todo! No hay nada que contar. Mi estado serí­a siempre el mismo: “Muerta en busca de carne fresca”. Sin manos o con ese movimiento deambulante y la cojera hacer selfies o ví­deos serí­a una pesadilla. La geolocalización serí­a lenta y avisar de por dónde voy para comerme a alguien no serí­a inteligente. Y como para ir haciendo rooming o cambiando de compañí­a y tarifas… Calla, calla.

Si la muerte es para descansar y la alternativa intermedia, ser zombi, te permite irte pero jugando hasta que otro es más listo y te revienta la cabeza, dejemos la tecnologí­a de lado, por favor. Además, ¿a quién voy a llamar? Quien quiera tenerme cerca irá en grupo conmigo y en bosques, garajes y fábricas abandonadas no hay electricidad para ir controlando las baterí­as.

Además, el zombi goza de fama gracias a Hollywood y no necesita retratarse, ya lo hacen otros. Saldrí­a en las noticias, la gente estarí­a pendiente de mí­, habrí­a cuadrillas organizadas dí­a y noche para acecharme, saldrí­an fotos mí­as en la prensa y me podrí­a hacer tan famosa que la CuoreMortimer me dedicarí­a algunos “uy” y “args”. Lo estoy viendo. Estoy decidida…

Adiós (Pocahontas)


Pongamos que muero en Madrid

Y, bueno, valorando todas estas cuestiones, me planteo iniciarme en el Parque de Atracciones de Madrid de cara a Halloween. Resulta que tienen The Walking Dead Experience, una propuesta increí­ble y para romper el hielo no está nada mal. Toda la decoración será terrorí­fica y se producirán oleadas de zombis en las calles del complejo. Ahí­ veo la opción de colarme y mimetizarme con el personal.

Dicen que es la mayor fiesta de Halloween que se va a montar y el parque es pionero en organizar performances. Así­ que entre brujos, magos, personitas maquilladas intentando imitar mi condición de muerta digna, un monstruo de 7 metros, un murciélago gigante, un dragón, un espantapájaros y un ángel de la muerte creo que tengo un hueco. Calabazas, calaveras, sillas eléctricas, lápidas… y la noche harán el resto.

Estoy por practicar del 31 de octubre al 2 de noviembre que tendrá lugar toda la programación, con actuaciones y proyecciones especiales pero, sobre todo, estoy emocionada con los pasajes que van a abrir en exclusiva por las fechas: Necrópolis, Asylum y Los Horrores de Poe, ¡que son sinónimo de pavor absoluto! De hecho, el Parque de Atracciones de Madrid avisa: “Nunca volverás a ser el mismo, algo oscuro te acompañará”.

Haré un máster de tres dí­as y ya, si eso, el dí­a 3 empezaré a pegar mordiscos. Como todas las cosas deberí­an comenzar -y acabar-, un lunes.

The Walking Dead Experience del Parque de Atracciones de Madrid
The Walking Dead Experience del Parque de Atracciones de Madrid

 

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Pepa Gómez
Pepa Gómez

Soy periodista, politóloga, morena y gafapasta. Escribir y respirar son mis perfectos siónimos | @PulgarcitaPe

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