Cómo auto-sabotearse la felicidad

Déjame ser infeliz. Un ratito al menos. Porque sí­, porque así­ somos. En el fondo nos da gustirriní­n. De repente va todo tan bien que, mira, no puede ser. No puede ser o simplemente no nos apetece, que también se da el caso. Ahí­ es donde comienza el ritual. Hay cosas que, pese a que tenemos la certeza de que no nos van a sentar muy bien, insistimos en hacer. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Lo sabemos y hacemos caso omiso a las recomendaciones del sentido común hasta llegar al punto de, sin saber cómo exactamente, nos sorprendemos a nosotros mismos buscando un motivo por el que no estar tan TAN bien, ¿sabéis por dónde voy? Me explico regular, que lo sé yo.

La cuestión es que, atendiendo a nuestras necesidades de autoflagelación (por dudoso que sea su origen), he redactado una breve y práctica guí­a para autosabotearse la felicidad, en la que podréis encontrar mis técnicas favoritas para amargarme ligeramente la existencia.

1.- Ten tiempo libre

Para angustiarse hay que tener tiempo, eso es así­. En concreto, tiempo de sobra. El aburrimiento es un elemento indispensable en la carrera hacia la revelación; mira un punto fijo, relájate y disfruta. Pronto encontrarás algo por lo que preocuparte.


2.- ¿Malestar general? Busca tus sí­ntomas en internet

Un clásico. Cualquier hipocondriaco sabe de lo que hablo. Náuseas, dolor de cabeza y unas decimillas es todo lo que necesitas para pasar una noche en vela e ir planificando tu velatorio. A veces incluso nos sobran los sí­ntomas, mis llantos ante MedicinePlus ya son por deporte. Además, busques lo que busques el resultado siempre será el mismo. Estás embarazad@


3.- Enamórate de un desconocido

Los enamoradizos lo pasamos bien constantemente. Conocer a alguien que no recordará tu nombre la próxima vez que os encontréis y autoconvencerte de que es el amor de tu vida es una de las odiseas más bonitas que el ser humano puede vivir.


4.- Recuerda todo lo que tienes que hacer JUSTO cuando te metas en la cama

Ha sido un dí­a duro y te mereces un descanso. Llegas a la cama, cierras los ojos, sonrí­es y, ¡UPS! parece que es hora de ir pensando un tema para el artí­culo de la semana que viene. Bueno, mañana, en el bus. Ahora que lo pienso no me he preparado el tupper para mañana, así­ que tendré que comer fuera, y apenas me queda dinero en la cuenta. ¿Y aquel proyecto grupal de clase? ¿Le habré mandado mi parte a los chicos? Yo creo que no. ¿Pero cuándo se enviaba esto? ESPERA, MAí‘ANA ES EL íšLTIMO DíA. Y buenas noches 🙂


5.- Pon música adecuada para la ocasión

Nunca se está lo suficientemente hundido, siempre podemos ir un pasito más allá con la banda sonora adecuada.


6.- Imagina una cadena de infortunios que acabe en catástrofe. ¡PUM!

Si ya le has cogido el truco a lo de aburrirte pero no sabes con qué entretener tu mente, existe una ví­a fácil, bastante cómoda y asequible, disponible las 24 horas del dí­a. Lo hay, además, en dos versiones. La versión del pasado (se trata de rememorar todos tus errores del pasado y pensar en las terribles consecuencias que éstos hayan podido o puedan desencadenar) o la versión del futuro (consiste en adelantar acontecimientos e imaginarte atravesando escabrosas situaciones venideras de las que no podrás escabullirte). Los mejores ratos de mi vida los he pasado así­.


7.- Planea qué harás cuando acabes la carrera

Te levantas un domingo por la mañana con un regustillo patrocinado por Knebep y piensas: “madre mí­a, 21 añazos ya. El año que viene termino la uni, cómo pasa el tiempo, ¿eh? Me pregunto qué haré después. ¿Un master? ¿posgrado, quizás? Sí­, suena bien. Pero espera, ¿cómo me lo pago? Podrí­a trabajar. Pero trabajar de qué, si no tengo experiencia […]” y así­ sucesivamente. Suerte con el resto :_ )


8.- Date un paseo por las redes sociales de tu ex

Bienvenido al túnel de los errores.


9.- Calcula las calorí­as de eso que te acabas de comer

Calcúlalas con la esperanza de que ese paquete de galletas pueda encajar en algún rincón de la dieta que tienes pegada a la nevera con un imán desde hace unos dos meses. Yo lo hago 😀


10.- Piensa en todo lo que tienes que estudiar cuando llegues a casa

En época de exámenes siempre se plantean las dicotomí­as más extremas. “¿Salgo, o no salgo? ¿Salgo? ¿Sí­? De acuerdo, pero un rato solo. A las 12 estoy en casa, así­ mañana aprovecho la mañanita para estudiar” Eso está bien. Tómatelo con calma, que no todo en la vida va a ser estudiar, muchacho. Eso sí­, para salir y no dejar de pensar “pf, la que me espera al llegar a casa” NO SALGAS. Tampoco vale poner el piloto automático mientras repasas mentalmente el epí­grafe 2.3.


 

Yyy hasta aquí­ la guí­a. No me gusta pensar demasiado, así­ que la he transcrito para tenerla a mano la próxima vez que desee sentirme miserable. Pese a todo, debéis recordad que la felicidad está ahí­, justo delante de ti. Como la verdad en Expediente X, que está ahí­ fuera.

í‰stos tal vez sólo sean un puñado de los innumerables malos hábitos que escondemos en nuestro interior y que usamos contra nosotros mismos sin piedad. Ahí­, sufre. Pero, ¿para qué? Si consiguiéramos por un segundo despejar toda la bruma que generamos tal vez nos darí­amos cuenta de que NO ES TAN DIFíCIL estar pelí­n contentos. No lo es :_ ) Ahí­ lo lleváis, ¡aió!

Carlos Dí­az

Redactor

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