Los siete pecados de Casa Julio

Seguramente no seas capaz de enumerar los siete pecados capitales del tirón según termines de leer esta frase. En serio, ¿Wikipedia? Shame on you. Ni los salesianos han conseguido que los interiorices, quizá por eso de empeñarte en incumplirlos a diario. Que no cunda el pánico, dejemos que fluyan la lujuria, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia. Centrémonos en la gula, que hoy viene con nombre propio: Casa Julio.

Casa Julio 4

En el corazón del barrio moderno por excelencia nos encontramos con esta reliquia que vio pasearse en bicicleta a los hipsters de los años 20. Un joven homónimo de 18 años fue el encargado de convertir lo que iba a ser una bodega de cosecha propia en un bar castizo que después de un siglo llegarí­a a conocerse hasta where the streets have no name.

Casa Julio U2

Sí­, has pillado la referencia. Bono -el de los injertos no, el otro- y cí­a fueron los encargados de lanzar al estrellato este local familiar y sin pretensiones. El nieto de Julio y ahora dueño del establecimiento, Luis Torres, recuerda con ternura cómo una sesión de fotos fortuita logró en poco tiempo que la clientela se multiplicara exponencialmente, obligando a su madre a amasar croquetas a un ritmo que sólo ella podrí­a. Y aquí­ está nuestra tentación del desierto, nuestra fruta prohibida: 7 únicas e inimitables esferas doradas.

Casa Julio 2

Jamón, queso azul, espinacas con pasas y gorgonzola, morcilla con membrillo, bonito con huevo y cebolla caramelizada, picadillo al estilo riojano y setas con puerro. Siete placeres divinos que atraen a todo hijo de vecino (literal). Seamos francos, hay mucho postureo de silla de pupitre y bicicletas colganderas, cuando lo que esconde esa atracción por lo vintage es una verdadera carencia culinaria que si te has independizado ya habrás vivido: missing la cocina de tu abuela. Un minuto de silencio por el inventor de los tuppers. Ahora en serio, si quieres comida tradicional, esa que te hace viajar en el tiempo a cuando tu mayor obligación era cazar Pokémons, haz caso a clientes fijos como Carmen Machi, Elena Anaya o David de Marí­a.

Casa Julio 3

No solo de croquetas vive el ser humano. Así­ que no te preocupes, invierte entre 3 y 14,5 euros de la calderilla remanente de tu beca en cualquiera de las raciones que encontrarás en la Calle de la Madera 37, como las albóndigas en salsa o el rabo estofado -baba-, y peca sintiéndote como en casa. Que Dios nos pille confesados.

Fotos: Unai Mateo

Nerea Alberdi
Nerea Alberdi

REDACTORA

Publicitaria de carrera y comunicadora por extensión, creo en el contenido como unión. Con la música a todas partes y a todas partes donde está la música. | @Nereany

No hay comentarios

Deja tu comentario :)

¡Tranquilo! Tu email no se publicará ;)

Utiliza atributos HTML y tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Ingrese aquí Captcha : *

Reload Image

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies