10 consejos para un buen Carnaval

El Carnaval is coming. Como que está aquí ya, vamos. Aunque, atendiendo a la archiconocida canción de la grandérrima Celia Cruz, la vida en sí es un Carnaval. Y no, no hay que llorar. Porque, pues eso, la vida es un Carnaval. Y es más bello vivir cantando.

En efecto, es Carnaval. Y en Carnaval la gente se disfraza, porque precisamente de eso va. En consecuencia, se celebran fiestas de disfraces. Y éstas, amigos, contienen más intríngulis de las que podríamos imaginar así, de primeras.

Puede que en cada país –e incluso en cada región, como en el nuestro– se celebre de manera distinta. Pero hay una característica común a todas y cada una de las celebraciones; que es muy loco. Para aquellos que no estéis muy puestos en el tema del Carnaval, podríamos decir que es como Halloween, pero sin necesidad de que tu personaje haya muerto. Ah, y que las cosas no dan miedo. No todas, al menos. Luego ya, según de qué lugar estemos hablando, hay murgas, chirigotas, comparsas, cabalgatas… Pero bueno, lo que quiero decir es que consiste, básicamente, en disfrazarse y salir a pasarlo bien. Esto de pasarlo bien es un punto importante, probablemente el más importante de todos. Es por eso que este artículo sale en defensa de la diversión carnavalera, ¿y cómo? Pues adelantándoos los peligros que os pueden asaltar así, in the night. Así vais protegidicos de casa, con vuestras armaduras medievales, estacas de plata, ristras de ajo, y vuestras cosas.

Así pues, sin más dilación, vamos con las indicaciones a seguir para no liarla en exceso:

1. Asegúrate de que, sea a la que fiesta que sea, estás asistiendo a una fiesta de disfraces. Principio fundamental para evitar hacer uno de los ridículos más memorables de tu vida. Acabáramos.

2. No intentes adivinar el disfraz de la gente. De verdad, es mejor no jugársela. Los disfraces excesivamente conceptuales también tienen sentimientos y pueden ser heridos.

3. Cúrrate un poco el disfraz, hombre. Tiene que ver con la anterior. De hecho, es el primer paso para que la confusión disfracil no tenga lugar. A ver, entendámonos; no tiene nada de malo que la estructura troncal de tu disfraz sea una bolsa de basura. Ése es el grupo al que yo pertenezco. Pero si podemos ser mínimamente original, seámoslo, hermanos.

4. Por tu bien, procura ir lo menos posible al baño. Por ahorrarte el disgusto, más que nada. ¿Sabes lo que supone ir al baño con un disfraz puesto? ¿Puedes tan siquiera imaginarlo? NO MERECE LA PENA. Otra cosa es que recordemos nuestra condición de mortales y eso nos haga darnos cuenta de que tenemos necesidades. Pero bueno, nada que no pueda solucionarse con una vía de escape incorporada al propio disfraz. O unos pañales muy grandes.

5. No te fíes de nada ni de nadie. Recuerda, nada es lo que parece. 

6. Haz todo lo posible por evitar el despiece. El despiece se da cuando, un disfraz que lleva varios complementos, empieza a perderlos. Si por ejemplo vas de, qué sé yo, ¿Mosquetero? Debes concentrarte todo lo posible en no perder el sombrero, la espada… y demás enseres de mosquetero. En ocasiones resulta inevitable, pero es de agradecer. 

7. Lleva contigo sólo lo imprescindible. Como habíamos acordado al principio del artículo, los carnavales son muy locos. Y como en todo acontecimiento muy loco, hay que llevar lo justico. Como anexo a este punto, se recomienda recurrir a la clásica táctica de llevarte tu móvil antiguo, más que nada para evitar dolorosas pérdidas (que los Reyes fuero hacen ná’).

8. Ojo con los disfraces grupales. Si tienen sentido por separado, mejor. De lo contrario, estarás confinado a permanecer junto a la manada toda la noche para mantener la cohesión. Lo cual es la más absoluta de las prioridades, claramente.

9. No recicles disfraces, que es un canteo. ¿Un cavernícola con el pelo rosa y un tridente? Hm. Bueno, sí. Por qué no. Recíclalos. 

10. No te vayas a la cama sin desmaquillarte. Créeme, te arrepentirás al día siguiente, enrollado en las sábanas que antes eran blancas y que ahora parecen cualquier página de uno de esos libros de “El Ojo Mágico”.


Y eso es todo. ¿Veis lo que os decía? Parecía fácil, pero no. Nah, en realidad sí que es fácil. Todo es cuestión de actitud.

Así pues, ahora sí que sí, pasadlo muy bien, disfrutad como niños, celebradlo de la manera que más os guste y, sobre todo, escoged bien el disfraz, que es la clave del éxito. ¡Hasta prontorl! 🙂

Carlos Dí­az

Redactor

Arráyate un millo

No hay comentarios

Deja tu comentario :)

¡Tranquilo! Tu email no se publicará ;)

Utiliza atributos HTML y tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR