7 formas de (des)aprovechar la hora extra de sol

Debemos reconocer que esto del cambio de hora nos ha pillado un poco desprevenidos. En ropa interior. Ojeando las instrucciones de nuestro nuevo horno microondas, tal vez. Pensábamos que estábamos preparados, pero resulta que al final no. A unos seres tan reticentes al cambio como a veces somos los seres humanos no puedes cambiarles de estación y de horario dándoles tan sólo una semana como tiempo de asimilación. Son un porrón de emociones juntas. Se nos desequilibra, qué sé yo, el pH.

Reconstruyamos los hechos. El sábado pasado, mientras hacíamos lo que fuera que cada uno estaba haciendo –estudiando, poniendo una lavadora, ya sabéis–, de repente, cuando el reloj estaba a punto de marcar las dos… ¡PUM! Las 3. El despertador suena una hora antes de lo previsto. Por las mañanas es más de noche y por las noches es más de día. Así de caprichoso es este mundo nuestro, amigos.

Aún con todo, tratamos de volver a la normalidad cuanto antes, no sin antes llegar tarde a un par de citas con la excusa de que el horno-microondas del que hablábamos antes tenía mal la hora. Porque así somos, unos cachondos. Y porque muchas veces no leemos con suficiente atención los manuales de instrucciones de nuestros electrodomésticos. Y de esto precisamente venía yo a hablaros. Quiero decir, del cambio de hora, no de manuales de instrucciones. Bueno, ya me entendéis.

Admitámoslo; nos ha venido bien el cambio de hora. El de verano, que es el bueno, el que vale. Porque ahora tenemos una hora más de sol. Y todo el mundo sabe que contar con una hora más de sol es la solución a la mayor parte de nuestros problemas más relevantes. ¿No te lo crees? Te invito a que eches un vistazo a este sinfín –bueno, denominar “sinfín” a una lista con 7 ítems quizá sea excesivamente pretencioso– de formas de sacarle pseudopartido a esta hora extra que la primavera nos trae de regalo junto con las alergias, las lluvias, las tardes de “no me llevo chaquetilla porque hace bueno y luego la voy cargando pero más tarde se hace de noche y me planteo si de verdad me iba a pesar tanto en los brazos una rebequita”, y demás clásicos de la época pre-estival. ¿Cómo desaprovechar nuestra hora extra de sol? Vamos a darle.

1.- Paseando, paseando, paseando, paseando, paseando, paseando, paseando, paseando, y paseando sin parar. Luego, claro, pasa que te das cuenta de que, pese a que el radiante sol que luce en mitad del cielo azul puede haberte hecho pensar lo contrario, es algo así como medianoche. Y entonces recuerdas que tenías que hacerte la comida para llevártela mañana en un tupper. Y que tenías que pasear al perro. Y que tenías que hacer no sé qué parte de no sé qué trabajo. Y que tenías que pasarle la fregona a la cocina. Y que querías ver Gran Hermano, también. Pero ahora está bien entrada la madrugada y no podrás a hacer nada de eso. Por eso te recomendamos llevar un reloj. Solar, preferentemente. 

2.- Evitando tropezar con cosas que por la noche no se ven bien y que cuando era de día no recordabas haber visto ahí. Piénsalo fríamente; de no ser por el cambio de hora jamás habrías reparado en esa mesita del café que ocupa un tercio de tu sala de estar. 

3.- Disfrutando del reflejo del sol en tu televisor u ordenador una hora más. Siempre se agradece. 

4.- Buscando cosas muy pequeñas que previamente se nos hayan caído al suelo. A todos aquellos que perdemos constantemente cosas como, pues qué sé yo, el tornillo de la patilla de las gafas justo cuando está adentrada la tarde-noche nos alegrará escuchar que, en adelante, no hará falta que malgastemos batería con nuestra linterna del móvil porque, para bendición de todos, aún será de día y podremos servirnos de la luz natural para explorar el ecosistema de debajo de nuestra cama.

5.- Mirando por la ventana a un punto indeterminado mientras que los últimos rayos de sol que el crepúsculo deja entrever se reflejan sutilmente en tu rostro, dándole un toque bohemio de tonos anaranjados a tu repaso de la lista de la compra. Y ya si encima logras que la suave y cálida brisa que emana del chisme del aire acondicionado de tu vecino meza tus cabellos al viento, espérate que todavía cae selfie.

6.- Poniendo a secar cosas que necesitas que se sequen con urgencia. Si eres de los que no sabe ya qué hacer con todas esas acuarelas, éste es, sin duda, tu momento.

7.- Usando las gafas de sol hasta horas intempestivas. Antes no era posible pero ahora, si tienes una cita a eso de las 8 de la tarde, aún puedes darte un aire así, como enigmático. Y también tropezar con todas esas cosas que no veas con total nitidez.


Lo cierto es que mentiría si dijera que ha sido sencillo recopilar siete formas absurdas alternativas de dar uso a esta hora extra de sol que la primavera nos ha brindado como lleva haciendo cada año desde… no sé, supongo que un montón de tiempo. En cualquier caso, desde aquí os recomendamos y deseamos que disfrutéis de las tardes más largas y que sentéis con ellas el precedente a un verano aún más luminoso, que ya casi está aquí. ¡Id por la sombrita! 😀

Carlos Dí­az

Redactor

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