Dime qué compartes en Facebook y te diré qué clase de amig@ eres

Últimamente tu relación con Facebook pende de un hilo, lo sabemos. Y él lo nota preocupándose por ti con preguntas como “¿Qué estás pensando?”, “¿Como va eso?” o “¿Por qué ya no subes fotos como antes y solo cotilleas a la gente?”. Aún así tienes muchos amigos allí, eso también lo sabemos. Te podemos poner un pin si te vas a quedar más tranquil@. Pero no te engañes, los amigos de Facebook se pueden contar con los dedos de una mano; o de un pie, según lo escrupuloso que seas. No te preocupes, son indefensos y fáciles de identificar. Y si se ponen pesaditos siempre puedes amenazarlos con un “Mira que te elimino, ¿eh?”. Así, en tono chulito, con ortografía de la RAE, sin ningún emoticono simpático que le quite seriedad al asunto, o directamente dedicarle un Facebook Live descargando toda tu ira. Estos son los 5 perfiles que existen. Aquí, en Pekín y en Pokón. ¡Allá van!

El DJ

Se cree un influencer musical, por eso se dedica a compartir canciones alternativas de esas que solo conocen en su casa (en la del cantante me refiero) y que suele acompañar de un mensaje contundente tipo: “El descubrimiento de la semana es…” o “De lo mejor que he escuchado en mucho tiempo. ¡Vaya temazo!”. Lo que la gente no sabe es que en el trabajo pone la sesión privada de Spotify y saca su lado más oscuro con Justin Bieber o poniendo la Salchipapa de fondo.

El hater

Lo reconocerás rápidamente cuando te encuentres con alguno de sus 1.534 estados filosofo-destructivo-revolucionarios. Para que nos entendamos, es el tamagotxi digital. Se queja de todo y de todos. Y lo grita a los cuatro vientos, sin filtros ni vaselina. Todo lo que tiene de intenso también lo tiene de chungo así que nunca -bajo ningún concepto- trates de abrirle los ojos o hacerle un comentario con una crítica constructiva porque podría digievolucionar en tu peor enemigo, y la salpicadura de ira deja mancha.

El relaciones públicas

Posiblemente sea la especie que pase menos desapercibida. También es conocido como el “friendspam”, que pretende ir a todos los eventos de la ciudad y Facebook tiene el detalle de avisarte con un “A Fulanito de Tal le interesa el evento de carrera de huevos sobre cuchara a la pata coja”. También lo podrás identificar fácilmente cuando tu timeline se llene de invitaciones a fiestas que te interesan entre nada y menos tres. Pero oye, que él hasta te etiqueta y te hace una súper oferta acabada con un “¿Y te lo vas a perder?” por si cambias de opinión. No vaya a ser que al final te apetezca el plan en lugar de quedarte en casa, debajo de la manta y con la P de “Preocupada” tatuada en la frente.

El “¿Y quién es éste?”

No te esfuerces, ni te acuerdas de él pero ya te ayudo yo a hacer memoria. ¿Sabes aquella noche que saliste de fiesta y  te dio por hacer amigos en la terraza de la discoteca? Pues entre un “¿Estudias o trabajas?” y un “¿Puede ser que me suenes de Tinder?”  lo conociste y te pidió tu nombre, apellidos, DNI, estatura y talla de zapato para poder agregarte a Facebook. Y sí, tú caíste y ahí tienes al que se hace llamar Ninja Pérez, con una foto de un dibujo friki no identificado. Aunque para ti seguirá siendo el rubio de camisa de cuadros que te invitó a un chupito de Jäger. ¿O era moreno?

El posturetis

Su denominación proviene del latín “Lo compartum todum” y se caracteriza por no tener ningún tipo de filtro a la hora de compartir lo que hace en su día a día, desde que se saca las legañas por la mañana, hasta que se pone su pijama de Minions por la noche. Te cuenta todos los detalles de su vida, como si te importara la hora a la que saca a pasear a su perro y recoge su [emoji de caca sonriente]; o el check in de reconocimiento súper (in)necesario desde el baño de su casa. Él te lo cuenta, no vaya ser que en algún momento te fuera a interesar y te perdieras tal acontecimiento. Paciencia, hermano.

Mira tu lista de amigos y si existe alguna persona que no puedas clasificar en ningún apartado, existe un bonus extra de perfiles mucho más peligrosos. No quiero asustarte pero puedes estar frente a un mendigo de vidas del Candy Crush, un loco que le da por cambiar la fecha de su cumpleaños para desconcertar al personal y descubrir quiénes son sus amigos de verdad; o lo que es peor, puedes recibir la solicitud más monstruosa de “Tu madre quiere ser tu amiga”. Yo ya me despido que tengo que compartir el artículo con mis 670 amigos [Emoji de carita sonriente con la lengua fuera + Emoji manos aplaudiendo + Corazón rosa con flecha]

 

María Vidal
María Vidal

REDACTORA

Érase una aragonesa tamaño bolsillo, tranquilamente intranquila y de las de la risa floja. Firme defensora de los planes improvisados y con hobbies para dar y regalar. TO BE CONTINUED

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