¡No quiero más dramas en Twitter!

Las ballenas van a la orillas a morir, y tú vas a Twitter a descargar tu ira contra el mundo. Así­ de contundente y de realista. Entre toda la fauna  que nos encontramos en la red social del pájaro azul, estás tú, que siempre llegas tarde a todo lo nuevo. Y es que lidiar con las distintas patologí­as de la gente en Twitter no es nada fácil. En realidad no lo es en ninguna red social, pero en Twitter queda más al descubierto tu patologí­a Tuitera.


Este post se lo queremos dedicar a la injustamente tratada Anna Allen, una musa donde las haya, que sabe manejar de forma excelente las redes sociales, y que tú, querido lector, te has hartado de criticar, cuando te dedicas a hacer lo mismo que ella: posturear. Ella por trabajo y fama. Tú por notoriedad.


Sí­ndrome Anna Allen  ¿Quién no adorna el curriculum?

Es algo muy común. Yo me maravillo del nivel educativo de este paí­s que hace que todos tengamos un nivel de Inglés medio oral y escrito. Este nivel implica algo más que defenderte en una lengua y sabes que no es así­ la realidad, pero tu autoestima es alta, aunque de camino a la entrevista de trabajo vayas rezando para que esa parte del inglés la pasen por alto y no te toque emular a Ana Botella. El colmo del postureo 2.0 es poner tu biografí­a en Inglés, porque claro, tú eres bilingí¼e de toda la vida, aunque nadie de tu alrededor lo sepa. ¿Es algo que queda más cool? Pues NO. Es como los que vienen de pasar un tiempo en el extranjero (2 meses) y cuando están España te sueltan sin venir a cuento algo  en Spanglish, o te comentan la tí­pica frase ¿Cómo se decí­a esto en Español?  ¿Tu cara? Un poema.

Comprador compulsivo de amistades

¡Qué bonito es comprar seguidores¡ Unos ponen hastaghs absurdos y sin sentido y otros ¡pagan! por hacer crecer su número de seguidores. Puedo llegar a entender que si vives perdido en una aldea de la Estepa Rusa acudas a esto para relacionarte con algo más que con tus cabras. ¡Pero es que son falsos! Yo cada dí­a estoy más convencido de que hay gente que es mucho más feliz que yo viviendo en una realidad paralela inventada y en la que lo tienes mucho más fácil solo con crearte tu propio mundo de fantasí­a multicolor. No descarto pasarme a ese lado en unos años.

Los enfadados con el mundo

No es que quiera abogar por el ‘buenrrollismo tuitero’, es que Twitter es el lugar propicio para que la gente descargue toda su rabia ‘con y contra el mundo’. Es un micrófono abierto preparado para que expongas tu speech ideológico, tu insulto, tu comentario de marica mala, tu crí­tica poco constructiva, tu ‘sentar cátedra’ particular, tu fav a actores porno cuando eres un conocido presentador de informativos de una cadena católica. Todo ello enmarcado en el hecho de que crees que eres alguien relevante, con cierta notoriedad. Mención aparte para los que utilizan esta red social como una metralleta de indirectas para que ‘alguién’ interprete lo que quieres decir. Y es que a través de retweets, favs, publicaciones y fotos, puedes decir mucho más y llegar mucho más lejos. Luego está la sutileza y el arte de cada uno para hacerlo y quedar estupendamente. No nos engañemos: Todos hemos utilizado alguna vez alguna red social para lanzar una pullita.

Afán de notoriedad

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Sonia Monroy está muy mal de lo suyo por vestirse con una bandera, plantarse en los Oscars, subir la foto a Twitter y mostrar al mundo lo ‘arte’ que es. Pero en tu caso, ¿la foto que subes con la mancuerna en el gimnasio, lo haces por la bonita gama de tonos pastel que se refleja en tu brazo izquierdo hipertrofiado gracias al filtro Valencia, no? ¡No nos engañemos! Te has marcado un Monroy. Y vale que ella ya no tiene edad para hacer esas cosas, pero cuando subimos una egofoto a una red social lo hacemos con un objetivo, sea cual sea, hay una intención detrás, muchas veces va más allá que el propio ego. ¡Pero bien! El objetivo es no llegar a los 40 con la cabeza de un adolescente. Un besito, Sonia.

Los Talifans

Este grupo de tuiteros que nos encontramos en la red social son capaces de amenazarte con quitarte la vida como te atrevas a juzgar una canción de su artista, son ‘pitbulls fanáticos’ que no aceptan bromas sobre la vida personal de su í­dolo, que no entienden que tengas una propia interpretación de la graciosa forma de hablar de Amaia Montero, que empatices con Chenoa cuando pasas por un bache o que preguntes a Coral Segovia por Eurovisión. Las discusiones con believers se queda en una riña de adolescentes comparado con el talento al tuitear  y la agresividad desmedida de las fans de artistas españoles. ¡Arte!

2080

Y hasta aquí­ un repaso a muchos de los perfiles random de Twitter. Otras redes sociales merecen un estudio más detallado, como Instagram o Grindr, así­ que me dispongo a analizar estas redes para escribir sobre ellas, o mejor pregunto en Twitter, que lo mismo encuentro a alguno que las tenga instaladas, que creo que no será asunto difí­cil.

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Ricardo Rastrollo
Ricardo Rastrollo

REDACTOR

Periodista afincado en Madrid. Empecé en este mundo de la comunicación en Lasemana.es. Actualmente redactor en @BFaceMag | @ricescudero

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