10 formas de vencer al frí­o polar

Hace frí­o. Pero MUCHO, además. Supongo que ya os habréis percatado de la llegada de la rasca por detalles insignificantes como que cada vez haya menos pies en Instagram, que El Corte Inglés ya esté empezando a colgar las lucecicas de navidad, o que salir a la calle sin abrigo suponga correr el riesgo de perder alguna de vuestras extremidades más valiosas. No es ningún secreto; el fresquete ya está aquí­, y esta vez va en serio. Ni veranillo de San Miguel, ni veroño, ni nada. Cuanto antes lo asumamos, mejor.

La clave está en la prevención que, aunque a priori pueda parecer sencilla, nada más lejos de la realidad. El precio de los edredones, la facturaza sorpresa de luz/gas por la gracia de la calefacción, ver que no entras en el abrigo del año pasado, o darte cuenta de que se acaba el año y sigues sin novio/a que te aporte calor humano, son algunos de los obstáculos más tí­picos que podremos encontrar en nuestra carrera hacia un invierno sin hipotermias. Aún así­, como estamos aquí­ para esto, existen algunos trucos que te ayudarán a luchar contra el biruji, y pueden resumirse en 10 sencillos pasos:

1. Abrí­gate

Bueno, fácil, ¿no? Pues nada, que no hay forma de que hagas caso. Tu madre te lo dice. Tu abuela lo corrobora. Tus amigos lo sugieren. La sociedad lo espera de ti. ¿Crees que cuando vas en manga corta por la calle la gente te mira fijamente por gusto? NO, te están juzgando por tu bien. Enfráscate en una buena chaqueta. De hecho, en cuantas más, mejor. Cuando sientas que te cuesta un poco respirar, estarás listo.


2. Bebe todo caliente

¿Café? Caliente. ¿Chocolate? Hirviendo. ¿Sopa? Que te queme la lengua. Ni si quiera desestimes la opción de meter el zumo de naranja en el microondas. Es importante que todo lo que ingieras esté ardiendo en pasión.


3.  Adiós al depilarse

Oye, eso que te ahorras. Pelito is the new sepsi.


4. Coge unos kilitos de más

Los osos lo hacen, y nosotros no estamos aquí­ para cuestionar a los osos. Los lí­pidos son una mantita natural, no dejes de aprovecharla.


5. No abras la ventana bajo ningún concepto

¿Sabéis esas personas que lo primero que hacen cuando llegan a un lugar es abrir las ventanas? ERROR. Nunca es una buena idea. Hay momentos que parece como que sí­, pero no. Nuestro objetivo es conservar el poco calor que pueda generarse en nuestro hogar.


6. Ve en metro

No hay mejor forma de entrar en calor que el roce con una manada de desconocidos con la calefacción a 47º y llevando encima el abrigo que te dio pereza quitarte antes de entrar. Los pingí¼inos lo hacen más o menos así­.


7. Dúchate con agua calentita 

Darte una ducha también es una de las opciones más rápidas y efectivas. Puedes crear un microclima en tu baño con el vapor del agua mientras sonrí­es felizmente. Es importante saber una vez más que los excesos no son buenos, así­ que si notas que tu piel empieza a perforarse ligeramente, rebaja un poco la intensidad.


8. Haz planes alrededor de una hoguera

Puedes quedar con tus amigos al calor de una pequeña fogata para echar una partida al Uno, contar historias de miedo y comer nubes (o marshmallows, de esos). Si vuestro piso compartido no viniera con chimenea de obra, siempre podéis echar mano de una estufa o un secador de pelo.

 


9. Usa el pijama para todo

Puedes proponer los viernes informales en la universidad, o proclamarte mesí­as del normcore. La cuestión es que quien tiene un pijama, tiene un tesoro. Es por eso que nuestro objetivo será llevarlo puesto el máximo número de horas posible. Para ir a a la compra, al trabajo, a clase… Personalí­zalo con tachuelas o parches y que sea lo que Dios quiera.


10. Tápate

Por último, y no por ello menos importante, lo que parece una obviedad: tápate (por Dios). Es la versión indoor de “abrí­gate”. Al invierno no se puede sobrevivir sin mantas, y esto es así­. Aprovecha ahora que todaví­a se ve el sol para preparar un arsenal de mantas que tirarte por encima antes de irte a dormir en las noches más duras, a no ser que quieras despertarte cada mañana tal que así­:

 

Bueno, amigos mí­os, creo que si seguimos todos estos pasos es prácticamente imposible que pasemos frí­o. Habremos ganado la batalla. Pensad en la población de los paí­ses nórdicos, o en todas esas personas que ahora mismo están sintiendo los pies gélidos de su pareja clavados en su espalda. Nosotros no corremos esa suerte, pero también tenemos lo nuestro. Abrazaros a vuestra estufa y a pasarlo bien, ¡que tampoco es para tanto! Bueno, un poco. Pero no todo va a ser quejarse.

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Carlos Dí­az

Redactor

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