Los Millennials, y esas bodas que vuelven locos a los padres convencionales

Que los Millennials somos optimistas, seguros, sensibles, comprometidos, y con las ideas claras es la pura verdad. Pero parece ser que estas virtudes no casan demasiado bien con las “antiguas generaciones” que tratan de guiarnos estrictamente por su buen camino, y es aquí donde se da un gran choque generacional.

Por lo que parece, no somos una generación tan fácil de entender. Tanto es así que Telefónica tuvo que hacer un estudio en 18 países diferentes para comprender cómo vemos el mundo los jóvenes  entre 18 y 30 años. Según este estudio, somos “una nueva generación entres las aulas y el mundo laboral”. A lo que un Millennial podría añadir: “Sí, porque es imposible acceder a un mercado laboral totalmente destrozado por vuestra generación. Un mercado laboral en el que una carrera, dos másters, tres idiomas, y 10 años de años de prácticas no remuneradas en empresas no es razón suficiente para demostrar nuestra valía como profesionales. Por esa razón, efectivamente, somos una generación entra las aulas y el mundo laboral”.

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Una generación que se ve obligada a vivir más tiempo en casa de sus padres. Quizás, mucho más tiempo del que nuestros padres vivieron con los suyos, y en la que las bodas llegan más tarde por nuestras circunstancias personales. En este sentido, si nos casamos con una media de 31 años, creo que lo hacemos libremente, y no por una convicción religiosa o porque necesitemos huir de nuestra casa.

Lo sentimos mucho, pero habéis sido vosotros los que con vuestras grandes dosis de realismo y rigidez habéis creado una generación Y, soñadora y con ganas de luchar. Por esa razón, nuestras bodas son diferentes, tal y como somos nosotros de vosotros. A continuación, exponemos algunas razones por las que los padres convencionales se volverán locos con tu boda Millennial

1. El protagonismo perdido

“¿Dónde está mi protagonismo perdido? Si mis padres fueron protagonistas de mi boda, ¿por qué yo no soy protagonista de la boda de mi hijo?”

Prepárate para escuchar frases así en el caso de que tus padres sean convencionales, y no te olvides de respirar en el proceso. Tranquilo, esta fase pasará.

Otro consejo, aunque no seas creyente, reza cuando decidas decirles que vas a hacer una invitación original, y que ellos no son los que invitan en este nuevo tipo de invitación. Buena suerte al explicarle que ahora todo es “Do It Yourself”, que vas a colgar un vídeo vía YouTube.com, y que, como eres un geek informático, vas a comprar un dominio para hacer una página web para tu boda en la que pondrás toda la información. Créeme, la peor parte vendrá cuando les digas que vosotros sois los que hacéis la lista de invitados, y que se quedan fuera los primos terceros de Soria, sus tres grupos de amigos, y su infumable lista de compromisos.

La temida conversación con tu madre será más o menos así:

—¿Me estás diciendo a mí, que soy tu madre y te he dado la vida, que esta boda no es tan mía como tuya?

—Efectivamente, mamá, eres una invitada más.

Después de esta respuesta, tendrás que ser muy hábil para huir de tu madre montada en el jinete del Apocalipsis acompañada por tu padre. Nunca los habrás visto tan unidos, y por una parte, eso te gustará.

 

2. La celebración

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¿Banquete?, ¿Quién dijo banquete? Nosotros haremos una fiesta, o casi mejor dicho, una fiestaca para todos nuestros familiares más queridos y, por supuesto, para nuestros amigos del alma y de nuestro corazón…y es que sin ellos no seríamos quienes somos. Nos da igual la localización, pero, por favor, fuera tópicos, y si puede ser al aire libre, y con un toque especial, nos haréis los más felices del mundo.

Y, sí, con el menú también volverá el hacha de guerra con nuestros padres. Disculpadnos de nuevo, pero nos gusta la comida vegana, el sushi, queremos tener en cuenta a nuestro amigo celíaco, y vamos a poner chorizo ibérico en nuestra boda. Y a lo mejor hasta una hamburguesa, según cómo esté de rica en la propia prueba del menú.

 

3. El protocolo

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Gracias a nuestro Máster en Relaciones Internacionales pagado por vosotros -muchas gracias, padres, todo sea dicho- conocemos el protocolo, y nos gusta saltárnoslo. Es decir, no queremos chaqué ni corbata ni vestidos de novia normales. Somos fieles a nuestro estilo, y queremos plasmarlo en nuestra gran fiesta.

Esto significa que nuestra localización será diferente. Es posible una boda en la playa en la que todos los invitados vayan de blanco ibicenco, y la novia lleve unos zapatos de color. No tenemos miedo de saltarnos el guión, y ponernos las joyas de la boda de nuestra abuela.

Si aún te preguntas cómo somos los Millennials, somos optimistas, seguros, sensibles, comprometidos, y con las ideas muy claras.

Gabriel Garcher
Gabriel Garcher

musica@bfacemag.es

Redactor de Lifestyle y coordinador de Música. Un canario, que no africano, que abandona su isla y se marcha a la capital del reino para estudiar Periodismo y CAV.

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