¿No puedes dormir?

Hola, hola, hola, hermano. Sé exactamente cómo te sientes. Es muy probable que estés leyendo este artí­culo a altas horas de la madrugada, ojiplático. Puede que hayas puesto en pausa el cuarto o quinto último capí­tulo de una serie que ibas a ver antes de ir a dormir porque ya no entiendes lo que quieren decir los subtí­tulos, y te has topado con este enlace en alguna red social. Haces click porque, qué sé yo, tampoco pinta especialemente interesante la noche. Ahora estás leyendo, pero te da un pelí­n de pereza –has pasado de no entender los subtí­tulos a no entender absolutamente nada– así­ que a veces alzas la vista, sólo para observar el reloj y contar cuántas horas te quedan hasta tener que despertarte. ¿4 horas y media de plácido sueño por delante? Entonces sé bienvenido, pasa, pasa.

En esta caverna nos encontramos el resto de insomnes, jugando al Candy Crush, o revisando Instagram. A veces incluso las dos cosas a la vez. Parece que el nivel 187 se te está resistiendo y, ¡VAYA! Contra todo pronóstico, el gato de L.A. (Quelefernie) del millón de seguidores acaba de subir una foto en la que lleva un gorro gracioso. Jeje. “¿Qué haces que no estás durmiendo?”, te preguntarás. Pues cualquier otra cosa. Seguramente bastante menos productiva que dormir, pero con más gracia. Todo son risas hasta que suena el despertador, entonces se te pasa. ¿No habí­a otro momento para escuchar ese disco? ¿Ni para ver ese videoclip? ¿Es que acaso Manny Delgado no estará ahí­ mañana a una hora más prudente para sacarte una sonrisa? La respuesta es NO.

Por lo tonto, queridos hormonas, queremos que sepas que no estás solo en esto. Nos pongamos como nos pongamos no te vas a ir a la cama, así­ que vamos, pues, a trazar un plan maestro para ocupar nuestras noches en vela con tontadas de toda í­ndole:


 – Uno, el breikindans –

Es una coreografí­a que consta, fundamentalmente, de dar vueltas sobre ti mismo en la cama e intentar contactar con entes del espacio exterior mirando fijamente al techo de tu habitación en los descansos.


– Ponte un capí­tulo que ya hayas visto –

Pese a que tu cerebro crea que sí­, no es momento de intentar recordar cómo se dividí­a cuando habí­a decimales en el divisor. Para desconectarte debes tratar de engañar a tu mente, distrayéndola pero sin que preste atención. Uno de los métodos más efectivos es ponerte algo que ya hayas visto, como mi remedio favorito, que tiene un nombre y es ‘Aquí­ No Hay Quien Viva’.


– Safarrancho –

Muchos dicen que lo mejor cuando no puedes dormir es leer un libro. Yo discrepo. Lo mejor para cuando no puedes dormir es echar mano del escobillón y ponerte a limpiar. Con un par. Te ve mi abuela diciendo que “pobre yo, que no puedo dormir” teniendo la casa como la tienes y te deja inconsciente de la somanta de palos que te cae. Somantapalos, quicir.


– Abre el Campus Virtual de tu universidad –

Allí­ siempre hallarás sorpresas que pueden mantenerte ocupado durante horas, o dí­as. Quizás lustros.


 – Cuenta ovejitas –

Esto no sirve para absolutamente nada, pero ni que tuvieras otra cosa mejor que hacer. Si vais a probar esta técnica tened cuidado de que, en vuestra cabeza, una de las pequeñas ovejas se escape del recorrido y decida abandonar Utah, su estado natal –¿habrá ovejas en Utah?– para irse a la gran ciudad y allí­, bajo las miradas recelosas de otros animales de ganado, emprenda su carrera artí­stica con la que lleva soñando desde que era un joven cordero y que en algún momento, espera, la lanzará al estrellato. Pueden empezar a sucederse una serie de acontecimientos en tu mente perversa que te insten a levantarte de la cama y escribir un guión. Si esto ocurriera, no te coartes, da rienda suelta a tu imaginación.


– Desarrolla alguna vacuna que pueda salvar a la humanidad de futuras epidemias –

í‰sta es mi favorita.


– Hazte un nescuí­ –

O un Cola Cao, ahí­ ya cada uno como lo prefiera. Es bien sabido que las bebidas calientes tienen propiedades somní­feras. Eso y que está rico, claro.


– Teletiendatime –

Puedes interiorizar las virtudes de los aparatos de gimnasia pasiva o despertar al chef que hay en tu interior con los juegos de cuchillos más sofisticados. Déjate hipnotizar y con un poco de suerte caerás rendido cuando menos te lo esperes. Si no funciona recuerda que puedes pagar con tarjeta de crédito, a contrareembolso, o con la tarjeta de compras de El Corte Inglés.


– Trastea con el móvil hasta que se te caiga en la cara –

Esta técnica tiene aún alguna que otra laguna que estamos tratando de solucionar, sobre todo la del momento en el que el aparato impacta contra el rostro, que si eres especialmente sensible a los golpes puede volver a despertarte y no habremos avanzado demasiado.


 – Piensa en cosas que den mucho miedo –

Es más tí­pico en niños tener un pensamiento terrorí­fico recurrente cuando no tienes otra cosa mejor que hacer mientras coges el sueño, pero nunca es mal momento para volver a la infancia. Pensar que de repente un brazo cadavérico saldrá de debajo de la cama y te agarrará un pie contribuirá de alguna forma inexplicable a que concilies el sueño. O a que te pongas nerviosete.

(El gif del mal rollito)

 – Dale la vuelta a la almohada –

Sencilla y eficaz a partes iguales. Después de dar vueltas y vueltas sobre ti mismo (al punto 1 de este artí­culo me remito), la almohada empieza a coger textura, forma –e incluso olor– de antigua, de experta. En muchas ocasiones es justo eso lo que nos incomoda. Como todo lo demás, esto no tiene ningún tipo de base cientí­fica pero, como todo lo demás (insisto), ni que tuvieras otra cosa mejor que hacer.


 – Relax, take it easy –

Si ya estás cansado de la teletienda, ya te has terminado todas las temporadas de Juego de Tronos y ya no te quedan ovejitas que contar, siempre puedes tomarte una Dormidina y soñar con los angelitos.


 Y si nada de esto te devolviera el sueño…

Bueno, ya tendrás tiempo de lamentarte mañana por la mañana cuando, aún con los ojos pegados y entre un mar de legañas, lances al aire la frase menos honesta de todos los tiempos: “esta noche me acuesto PRONTITO”.


Como decí­a al principio, es muy probable que ahora mismo sea tarde y no puedas dormir, pero también es posible que finalmente hayas dormido 3 horas y estés al dí­a siguiente leyendo esto con los ojos entrecerrados. En cualquier caso, si has llegado al final del artí­culo, significa que es el momento de irse dormir. Da igual donde estés y la hora que sea. Si te pilla en el metro, acurrúcate entre los bolsos de dos señoras y echa una cabezadita. Las autoridades sanitarias advierten que no dormir te hace estar despierto. Y sabe papa Dios que no hay nada más peligroso. ¡Descansen!

Carlos Dí­az

Redactor

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