¿Qué nos pasa a los hombres? 1ª parte

No estamos intentando monopolizar Lifestyle este mes dedicando los árticulos al género masculino, pero bien podrí­amos, porque está pasando algo raro en los últimos años. Algo que deja bastante descolocadas a las féminas y no tan féminas.

¿Os suena de algo la ‘revolución feminista’? Sí­, sí­, esa en la que la mujer luchaba por escapar de estereotipos basados en prejuicios y actitudes machistas de hombres y de (esto es más grave) muchas mujeres. Pues parece ser que lo consiguieron; siempre queda algún reducto machista que poco honor hace a su supuesta virilidad, pero poco a poco se van muriendo. Ahora parecer ser que ha llegado el turno de los hombres ¡bien! Vamos escapando de lo que se entiende por ‘un hombre en condiciones’ ¡Y menos mal!


Acabar con las etiquetas

Acabar con la imagen que tenemos de lo que se supone debe ser un ‘hombre’ es de las mejores cosas que podemos hacer como sociedad y eso lo conseguiremos dejando de poner etiquetas a todo. Dejando de lado el negro y el blanco y centrándonos en toda la gama de grises. ¿Cuántos hombres afeminados y a su vez fieramente heterosexuales conocéis? Pues los hay, muchos y cada vez más (así­ estáis todas locas que ya no sabéis dónde debéis apuntar). Si bien es cierto que hay mucho hombre armarizado que se niega a reconocer su sexualidad (y en todo su derecho está), debemos entender la pluma como algo que añade, no que resta. A esto, mis lectoras estarán convencidas de que te lo puedes pasar muy bien con ellos, pero que quizás no sea la mejor opción para llevártelos a la cama. ¿O quizás sí­? Hay mucho heterosexual de estas caracterí­sticas que cambia por completo en la intimidad y termina siendo el mejor amante. ¡Mira Alaska que contenta está!

Heteroflexibles

Una decisión tardí­a que puede llevarte a pasarlo realmente mal y a su vez hacérselo pasar muy bien al amante de turno. Las crisis sexuales aparecen  independientemente de la edad que tengan. Aquí­ nos encontramos con: homosexuales que no salen del armario, homosexuales que no quieren salir del armario y llevar una vida paralela, bisexuales o curiosos. Estos últimos son los que encuentran placer en el simple hecho de curiosear o en el ‘homoerotismo’, que se trata del hecho de excitarse con el simple acto sexual, independientemente del género. ¿Difí­cil de entender? No, sólo tienes que pensar que nos han educado para entender que esto está bien y esto esta mal. O que, si existe una cosa, no puede existir otra. La sexualidad es muy compleja, y nosotros no somos quiénes para complicarnos la vida simplificándola. O dicho de otra forma:

[Tweet “Amigos heterosexuales que prueban y se quedan, seguramente no lo serí­an tanto, pero ¿Quién sabe? Bienvenidos sean.”]

El Narcisismo acabará contigo

Sí­, el hombre del 2015 se ha convertido en narcisista desde que se levanta hasta que se acuesta. Desde el selfie de buenos dí­as hasta el selfie de buenas noches. Cuidarse es lógico. Por un lado están los que reniegan de ir perfectamente arreglados y cuidados y, de esa preocupación de que no se note que se cuidan, lo que consiguen es cuidar mucho más la imagen que proyectan. (un besito, Malasaña), hasta los que llevan su cuidado al extremo. Y no, no me estoy refiriendo al metrosexual de ceja depilada. Hablo de los que no tienen reparo en confesar que utilizan cremas, bases, y se preocupan por sus arrugas, por su nivel de grasa en el cuerpo y por sus horas de gimnasio. Han desbancado en muchos aspectos a las mujeres en nivel de preocupación estética. Y esto, a muchas mujeres gusta, pero a otras… otras prefieren al hombre de toda la vida. Cuestión de gustos.

hipster

Cuando hablo de narcisismo, me refiero al vivir por los likes. El hombre del 2015, ya ha tomado conciencia del poder de proyectar su imagen para venderse. Ya sea para un trabajo o para ganar seguidores en una red social. Ya sea por trabajo o por ego, hemos rechazado parte de nuestra naturalidad (es imposible ir todo el dí­a con el jeto y la sonrisa forzada de nuestra selfie de Instagram). Al fin y al cabo todos caemos en el termómetro de la popularidad y, aunque renegamos de ello, nos acaban pillando y acabamos siendo una imagen, que muchas veces, no tiene nada que ver con la realidad.

Los hombres no lloran, tienen que pelear

¿Y ambas cosas? Hay mujeres que todaví­a piden que el hombre blandengue no desaparezca, y están de suerte porque, si rascan, encuentran. Pero qué queréis que os diga, a mí­ me enternece. Y debe de ser porque no estamos acostumbrados a verles llorar con una pelí­cula y después berrear con el fútbol, pero ese contraste, pone. Y es normal. Homosexualidades aparte, el hombre que deja aflorar su lado sensible (que no femenino) tiene muchos puntos ganados para muchas chicas. Heterosexualidades aparte, ya acostumbrados a altos niveles de sensibilidad y drama, nos encontramos con chicos duros, impenetrables (ja, ja) y que no son capaces de soltar una lágrima ni en el peor de los dramas. Esto es debido a que se han roto los roles, los prejuicios y las tonterí­as de algunos de etiquetar todo. En la variedad está el gusto, y ¡el disfrute!

Yo acabo aquí­ esta primera parte, y le lanzo la pelota a alguna redactora Lyfestyle que pueda rebatirme o confirmar este texto. Ellas sí­ que saben de esto, ya que tienen que lidiar con ambos polos, en cuanto a hombrí­a respecta, con amigos y novios. Mientras tanto yo voy escribiendo la segunda parte, que viene fuerte, aviso.

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Ricardo Rastrollo
Ricardo Rastrollo

REDACTOR

Periodista afincado en Madrid. Empecé en este mundo de la comunicación en Lasemana.es. Actualmente redactor en @BFaceMag | @ricescudero

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