10 síntomas que demuestran que te estás haciendo mayor

Me he dado cuenta de que eso de que los años pesan es real, tal cual. Tan real como la vida misma.

Y mi generación, la que creció con Goku, con Oliver y Benji, con Al Salir de clase, con Friends en el Plus antes de comer al venir del cole, se está dando cuenta.

Esa generación perdida, los de la ESO (y lo otro), los ninis, los de los 80 (y parte de los 90) nos estamos haciendo mayores. Y lo estamos notando.

Notamos que los años pasan por nuestras bellas caras por varias causas, razones, motivos y, atención: SÍNTOMAS.

1. Nos miramos la cara cada mañana con cierto detalle (aunque nunca lo cuentas). Unos sonríen y gesticulan después de lavarse la cara para ver si algo ha cambiado o para “reforzar los músculos faciales” porque dicen que es bueno.

2. ¡Nos echamos cremas! ¡¿Qué te echas qué….?!  Sí, tú también lo haces. Te echas cremas para hidratar la piel e incluso ya le has echado el ojo a alguna más para iluminar tu piel. Y aún hay más: tienes una crema de día y otra de noche.

3. Ya no sales de fiesta y haces botellón. Sales de copas. Porque sí, ahora sí pagas las copas. Pero no una copa del ron más barato (o el “matarratas” más barato), ya que sales 3 fines de semana al año, cuando lo haces te mereces un buen gin tonic, de los caros. Y le dices al camarero: no te andes con gilipolleces y ponme una copa de verdad.

4. Buscas un fin de semana para irte de vinos con los amigos. A unas bodegas de La Rioja, y si la noche la pasas en un hotel con encanto, ya es el plan perfecto para desconectar del curro.

5. Y aquí otro síntoma más. Los hoteles Pepe, Pensión Josefa o Albergue juvenil ya no entran como opción en tus reservas de Booking. Es más, tus reservas son en Airbnb en un apartamento de estilo vintage.

6. Te planteas tus vacaciones para ir solo y no te importa. Viajas en un tren 5 horas o un bus 7 horas y te organizas tareas para sacarle partido a ese tiempo.

7. Si hablamos de transporte, este síntoma se lleva la palma: cuando montas con el típico amigo que se la juega con todos los radares de la M30 tu mano se desliza ligeramente hacia tu agarradera (o eso que nadie sabe cómo se llama) sí, modo abuela. Porque te da miedo la velocidad, porque te haces mayor.

8. Tus conversaciones tienden a ser de bodas, pisos, alquileres, de próximos planes decorativos para tu pisito. De trabajo, lo que más te gusta, lo que menos (que suele ser mucho más habitual porque adoramos quejarnos) o peor aún, la Declaraciones de la Renta.

9. Vas al médico solo. Vale, puede que si llevas compartiendo piso desde la universidad tarde o temprano y después de 10 paracetamoles y 8 ibuprofenos hayas ido alguna vez. Pero ay, qué duro es ese momento en el que ni Mami ni Papi están ahí para llevarte a Urgencias.

10. Y el último pero el más importante, y el que tú también sientes, recuerdas cada domingo y rememoras cada jueves… ¡Tus resacas duran más de 3 días! Uy, qué digo 3 días… ¡TODA UNA SEMANA o hasta el próximo momento que dices: “¡Venga, otro Jäger!”!

Inma Quesada
Inma Quesada

Redactora

Siguiendo la melodía de mi cabeza. Mido la vida a pasos y los instantes en segundos. A la conquista de tierras villanas.

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