Cómo sobrevivir a un resfriado

Aquí­ estamos, una vez más como cada invierno, con la nariz en carne viva de sonarnos, los ojos húmedos y rojos, los oí­dos taponados y la garganta on fire. Arrastrándonos hasta el metro, bajando a la farmacia a por el expectorante, haciendo resonar nuestro esputo en una lata metálica. Bueno, tal vez eso último no, pero que cada uno se deshaga de sus flemas como desee.

Sí­, el resfriado común, la gripe, o el trancazo están de vuelta. Han vuelto para hacer de la gincana que nuestra vida es de por sí­ un circuito aún más cargado de emoción de lo habitual (si cabe).  Una carrera de obstáculos en la que un acto tan mundano como es masticar y respirar simultáneamente puede convertirse en toda una aventura que puede dejar varios heridos y una pila de muchachos hiperventilados. Todos hemos pasado por él, a nadie pilla de sorpresa, pero a cada nueva infección parecemos estar más perdidos. ¿Qué es exactamente la tos seca? ¿Deberí­a tomarme este jarabe, o tal vez este otro? He buscado mis sí­ntomas y en un foro dicen que estoy embarazado, ¿qué hago?¿Deberí­a hacer un máster después de la carrera? Nosotros tampoco lo sabemos, pero hete aquí­ una guí­a de supervivencia que puede resultarte útil, o al menos conseguir que esboces una leve risotada, te dé picor de garganta, tosas, te rí­as otro poquito, y tosas de nuevo.

1.- Más vale prevenir que curar

Empezamos tirando de refranero español. El proceso de prevención pasa por tomar una serie de precauciones básicas como lavarse las manos con jabón varias veces al dí­a, tomar vitamina C, abrigarse bien el cuello o no lamer a nadie que tosa con frecuencia.


2.- Haz caso a tu madre EN TODO

Si te ha tocado, te ha tocado. Estamos predestinados, es así­. Lo primero que debes hacer en caso de contagio es consultar a un especialista; tu madre. Haz uso de todos sus consejos. En cualquier caso, sin ánimo de desestimar la infinita sabidurí­a de las que nos trajeron al mundo, una visita al médico tampoco está de más.


3.- Descansa mucho y bien

Es fundamental tumbarse un poco a no hacer nada. Tu cuerpo no está para muchos trotes, así­ que enciende la televisión y embárcate en un maravilloso viaje por la TDT.


4.- Intenta toser bajito

Si los mocos se han desplazado hacia nuestro oí­do es probable que no seamos consciente del recital de estruendos guturales que armamos cada vez que queremos calmar el picor de garganta. Pero lo armamos. Vamos que si lo armamos.


5.- MUCHO cuidado con los estornudos

Os pongo en situación. Estáis en el metro, y empezáis a echaros miraditas furtivas con alguien. De repente tú que, digamos, estás poniendo todo de tu parte pero al fin y al cabo no estás en tu mejor momento, estornudas y AHí ESTí, la velita colgante.  Auyea, te has lucido.


6.- Los mocos fuera de ti 

Tu suénate. A todas horas, como si no hubiera un mañana. Los mocos mejor fuera que dentro, como los gases, los prejuicios o los espí­ritus malignos.


7.- Escoge el antigripal que más te guste

En diciembre son los juguetes los que invaden los espacios publicitarios, y el resto del invierno los antigripales, y eso es así­. Ahora te toca a ti escoger. Al principio te sentirás ligeramente presionado por la abundante oferta, pero al final no es tan difí­cil decidirte. Puedes basar tu elección en detalles como el número de sí­ntomas que combata el medicamento, o que la coreografí­a del anuncio esté acompasada.


8.- Hazte infusiones con cosas que lleven miel

Con esto no quiero decir que dejes reposar una chiquilí­n en un vaso de agua hirviendo. Con lo de los mocos alojados en el córtex frontal me expreso más bien regular. El tomillo, por ejemplo, es una buena idea. Si a esto le añades una cucharada de miel, el resfriado no tendrá nada que hacer contra ti.


9.- Bebe agua. Así­, como concepto

Es MUY importante beber agua cuando estás malo. No sé exactamente por qué, pero si todo el mundo lo dice todo el rato malo, lo que es malo, no debe ser.


10.- Pide a alguien que te cante «Dulce gatito»

Y ojo, puede que éste sea el paso crucial para tu recuperación. Prrr.


Y y y esto es todo. Si estáis balitos no os preocupéis, un par de dí­as de fiebre, otros pocos de expectorar, algunos más de tos, y lo habrás vencido, you win, victoria. En cuanto a los que no hayáis caí­do en el resfriado, abrigaros mucho y tomad mucho zumo. Pero rápido, que se le van las vitaminas.

Carlos Dí­az

Redactor

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