Ventajas e inconvenientes de tenerla grande

Las grandes producen atracción. Como poco, a la vista y a las manos. Es un hecho y lo he comprobado empí­ricamente, con sus ventajas e inconvenientes. Llaman la atención marcadas en el pantalón y, cómo no, cuando alguien decide exhibir la suya en público. Lamento que llegados a este momento deba romper la magia: me refiero a las pantallas de móvil.

Yo me muevo por el mundo con un Samsung Galaxy Note 3 y por más que pasen los meses colgada de él, no hay un dí­a que no reciba un comentario. “¿Con eso te asas también la carne y te planchas la ropa, no? ¿Por qué te has dejado el móvil en casa, chica? ¿Dónde metes eso?”. Pues pronto podremos cocinar con los móviles, no lo dudéis. Y sí­, hago tantas cosas con él que casi lo que tiene de teléfono es lo de menos. Y, bueno, caber me cabe, señora.

Mi truco está en que soy de bolso grande pero, como también suelo decir, uno escoge el móvil en función del tamaño de su bolsillo trasero. Y los mí­os son casi modelo Kardashian  -soy muy fina cuando quiero, como comprobaréis-. En este grupo podrí­amos incluir muchos otros smartphones, como el Hisense X2, el Galaxy Mega 6.3, el Sony Xperia Z Ultra o el CoolPad Halo, por ejemplo. Es decir, lo que se viene llamando phablets, entre teléfonos y tablets, con más de 6 pulgadas de pantalla.

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Pero esta tendencia de comercializar teléfonos cada vez más grande crece junto a la vuelta a lo minimalista de algunas marcas como HTC, Samsung, LG, Nokia y propiamente Apple. Y esta dualidad lleva a cierto debate interno cuando uno se ve obligado a cambiar de terminal. Al fin y al cabo el modelo de móvil que escogemos nos describe (y las carcasas y las fundas y los accesorios y…), como lo hacen los zapatos, como ya decí­a la madre de Forrest Gump. De este modo, el tamaño no puede serlo menos y sí­, importa.

Ventajas e inconvenientes de las medidas son múltiples e iguales al mismo tiempo:

Gran resolución, pura indiscreción

Si al gran tamaño le sumas la alta resolución, sacar tu phablet en el trabajo, casa, trasporte público o la calle es como el agua con azúcar para las moscas. Y aunque los viandantes, pasajeros, familiares o compañeros pretendan en algún lugar recóndito de su ser no invadir tu intimidad, lo cierto es que la inercia les puede. Esconderse al escribir un whatsapp, ver fotos, leer o escribir mails, utilizar aplicaciones diversas… es imposible.

Pero también es cierto que gracias a estas caracterí­sticas poder trabajar on the road y no dejarte la vista es un privilegio. Puedes escribir o dibujar sin grandes esfuerzos, leer sin dolor de cabeza y mostrar el contenido a quien sí­ procede con total tranquilidad de una visualización aceptable y útil.

Hay quien, obsesionado, compra y coloca esos protectores de pantalla opacos para ojos ajenos. Solo si los miras de frente y en el ángulo adecuado ves y lees correctamente. Es una rayada que marea y genera tendencia a quedarse bizco, incluso si no eres un curioso. Resulta que con este tipo de inventos solo puede ver bien la pantalla una persona o dos a lo sumo colocados estratégicamente. Una protección y un contrasentido.

En tu fiesta me colé

A gran parte de las mujeres nos encanta llevar bolsos grandes. Pero por el dí­a. Un móvil grande es un buen compañero en un habitáculo acorde pero para ir de cena, de fiesta o a una boda llega a ser un estorbo. Solemos reducir al máximo el bolso en este tipo de eventos y normalmente nos vemos obligadas a aceptar que nunca cerrarán y aprender a disimularlo o bien a llevar los móviles fuera. ¿Tiene sentido? Ninguno, pero es lo que hay.

En el caso de los hombres, o cualquier persona que acostumbre a usar los bolsillos para transportar sus móviles de gran cilindrada, el tema de los looks y outfits según eventos pueden afectar también. Pero el principal inconveniente es la capacidad de maniobra fí­sica, además de las marcas que sea acaban produciendo de forma sistemática. Uno ha de saber manejarse a la hora de sentarse, levantarse, sacarlo o introducirlo. No resulta cómodo en primera instancia. Luego, como con tantas otras cosas, te acostumbras.

¡Róbame!

Usar un móvil grande en plena oscuridad y soledad en la ví­a pública, para iluminar el camino, llamar, consultar mensajes o redes sociales, como entretenimiento o necesidad, puede ser un revulsivo para cacos. “Está enviando su localización o llamando a la poli”. Pero también es como quedarse desnudo. “Tengo un móvil que mola, se ve un montón, no hay nadie más aquí­, ¿te lo llevas?”. He vivido estas dos situaciones en varias ocasiones casi al uní­sono y -lo confieso- me puede el miedo.

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ílbum móvil

Captar tanta profundidad y tanta amplitud con cámaras cada vez más potentes insertas en nuestros teléfonos móviles XXL hacen que no tengamos punto de retorno. Nos sentimos -y podemos serlos, de hecho- auténticos profesionales de la imagen. Cortamos, enderezamos, retocamos, escribimos, dibujamos, adornamos, limpiamos, subimos a la red, enviamos y mostramos escenas desde nuestro terminal. Son álbumes móviles a todo color que llevamos con nosotros y una vez nos atrapa no podemos ni queremos perder ni una foto o rebajar ni en un pixel. ¿Ir a menos? Ya imposible. A más tamaño queremos más capacidad, más calidad, más espectacularidad, más profesionalidad.

Tamaño mental

Hay que educar la mente y el espacio para dejar entrar en nuestra vida un móvil de este tipo y volver a hacerlo si hemos de cambiar de modelo. Esto también entra en las ventajas e inconvenientes del tamaño. Nos pasó con la aparición misma de los teléfonos móviles, después de los smartphones, del botón al mundo táctil, y así­, suma y sigue con cada extra y aplicación que llega. Llegará el momento en que resulte conveniente reducir espacio pero quien entra en el mundo maxi lo tiene crudo para aceptar un nuevo mini. Será cuestión de atender a las modas y exigencias del futuro.

A mí­ me pueden los pro de las grandes… ¿Y a ti?

 

Julio Iglesias te recomienda cambiar de móvil.
Julio Iglesias te recomienda cambiar de móvil.

 

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Pepa Gómez
Pepa Gómez

Soy periodista, politóloga, morena y gafapasta. Escribir y respirar son mis perfectos siónimos | @PulgarcitaPe

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