Tú a Boston y yo a comerme la cabeza

En los planes sentimentales que desde pequeños nos montamos en la cabeza se encuentra el tí­pico ‘Guión de pelí­cula Disney’ en el que al final siempre acaba triunfando el amor. Lo que no cuentan esas pelí­culas es que hay ocasiones en las que consigues atrapar  ese prí­ncipe azul, pero tienes que plantearte la relación con él a kilómetros de distancia.  A tu mente llegan pensamientos muy traidores. ¿Será temporal? ¿Me echará de menos lo suficiente? ¿Estaré siendo muy pesado? ¿Se enamorará allí­ de otro? ¿La distancia es el olvido? Establecer un patrón claro sobre las relaciones a distancia es inútil. Cada persona vive sus sentimientos de una forma, condicionado por muchos factores. Unos están dispuestos a aguantar más. Otros en cambio deciden poner unas reglas en ese juego que pueden resultar peligrosas si no se tiene la mente lo suficientemente abierta.

Las reglas del juego para entender las relaciones a distancia

  1. Entendamos distancia como relación entre ciudades, paí­ses o continentes.
  2. Los que no tienen problemas econcómicos para pasarse la vida en un avión yendo a echar un polvo visitar a tu pareja
  3. Hablamos de relaciones consolidadas. Las de Chenoa.
  4. Distancia por asuntos claramente justificables. El atardecer en las Seychelles es precioso pero no es motivo para dejar a tu pareja viviendo sola en Madrid.

Acabo de conocer a mi marido

Definir una relación es complicado. Al empezar una relación parece que todo se vive más intensamente, cosa lógica pues  empiezas a vivir algo nuevo y entras en un estado de ‘Tonteria de los primeros meses’. Desde este momento descartamos todo futuro en una relación, si esta comienza tras conocer a un chico en la discoteca y que al dí­a siguiente se marche a su paí­s (Hola Erasmus). Vamos a ver alma de cántaro: ¡Ya son ganas de complicarse la vida!. Todo lo bien que puedas conocer a una persona en una noche o una semana, es a todas luces insuficiente para mantener una relación a distancia. No todos tenemos la capacidad de Terelu para compaginar relaciones, conocer gente y estrechar lazos tan pronto, pero aún así­, y sí­ eres de los que te emocionas y tu corazón en vez de puertas, tiene cortinas : !Cuidado¡. Emocionarse está bien. Pero vamos poco a poco.

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Una relación de pocos meses

¿Cuánto tiempo dura el ‘enchochamiento’? Ese periodo de tiempo en el que conoces a tu pareja, formalizáis la relación, y ya estás dispuesto a pasar esa prueba de fuego que es la distancia. Pues como todo lo relacionado con los sentimientos,  no hay reglas. El tiempo lo marcas tú, pero ya sois dos personas e ir a la par es complicado.  Los motivos de la distancia generalmente suelen ser laborales. Si nos ponemos en el caso de la persona que se queda: ¡Mal asunto! Por muy fuerte que tú seas, es muy posible que acabes comiéndote la cabeza con temas absurdos y con el autoestima por los suelos. Para la  otra persona, evidentemente, y en una relación que se supone como ‘sana‘ tampoco es plato de buen gusto. En la mayorí­a de los casos, y dejando atrás el mito de que las relaciones abiertas fortalecen la relación, (Fortalecen otras cosas ‘guiño, guiño’ ) comienza una etapa de soledad, abstinencia, y facturas muy caras de telefono.

[Tweet “Las relaciones abiertas no fortalecen la relacion, solo tu suelo pélvico”]

Una relación consolidada

Entendamos consolidada como una relación de años, con hipotecas, hijos o animales. Bueno, o sin estas cosas, pero una relación en las que os habéis convertido en uno solo (con el tiempo acaba pasando). La rutina la entiendes con tu pareja, y llega el dí­a que tiene que mudarse a otro paí­s. ¿Qué hacemos? Es por trabajo, y ante eso solo puedes patalear y llorar los primeros dí­as pero después acabar aceptándolo. Aunque estás en todo tu derecho de no entenderlo y plantear tus condiciones qué la otra persona si de verdad te conoce deberí­a conocer de antemano.

[Tweet “Luego está el tema de las relaciones a distancia de tu pareja”]

La clave de todo:

El tiempo de espera: No es lo mismo mudarse por un tiempo indefinido, que por unos meses o algo en concreto que incluso, en algunas parejas puede hacer fortalecer la relación. La sensación de no saber cuando vas a volver a vivir en pareja con él o ellá puede hacerse inaguantable. Y no nos engañemos, el sentido de una relación es vivir juntos con el tiempo, crear más y más lazos y si funciona, formar una familia. Una relación tal y como la entiende la mayorí­a. Para todo lo demás existen otro tipo de relaciones, que no se basan únicamente en el cariño ni el amor, sino en el sexo, la pasión y en el no dejar de conocer gente (sí­ eres de los que puede llevar este tipo de relacion, dinos cómo lo haces). Antes de que esto parezca un texto escrito por Carmen Polo, he de decir que no todo el mundo entiende las relaciones de la misma forma. Y con los años, podemos evolucionar y entender como normal que una pareja se distancie, y no haya tanto sufrimiento, pero quizás ese necesidad de vivir con esa persona o de tener pareja no sea tan fuerte como en otras. En definitiva es necesario saber a lo que nos enfrentamos: ¿Meses?  ¿1 año? ¿2 años?. Si la relación es fuerte, y a nivel individual sois fuertes quizás sea más fácil y llevadero.

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La pasta de la que estéis hechos: Mirad, aquí­ hay personas muy fuertes que soportan todo tipo de tempestades (esa gente no entiende mis artí­culos). Pero la gente común que ‘sufre a distintos niveles, pero sufre’, y tiene que vivir un episodio así­, se encuentra en ese tiempo con momentos de entusiasmo, de angustia, ansiedad, tristeza. ¡Lógico! (¡Hasta cierto punto eh!) Lo natural es que ambos lo paséis mal, y echéis de menos todo lo que supone estar en pareja. ¡joder, si hasta la misma palabra lo dice!

Echar ‘bien’ de menos: Echar de menos puede convertirse en algo muy positivo para muchas relaciones. Puede hacer que resurgan sentimientos que creí­as olvidados, que brote de nuevo la pasión y que incluso ese tiempo de soledad te ayude a volver a conocerte haciendo cosas nuevas. Pero echar de menos es complicado, por eso hay que echar ‘bien’ de menos, convirtiendo la distancia en una posibilidad muy buena de hacer cosas nuevas, concoer gente y retomar aficiones Las visitas sorpresa, el cibersexo, conocer la ciudad donde vive tu chico, pero siempre manteniendo la esperanza de que esa persona va a volver, o ¿Quién sabe? Lo mismo acabas tú viviendo allí­, aprendiendo un nuevo idioma, nuevas costumbres, y feliz con tu pareja.

Gracias R.A.E: Esta opción a modo de apunte y en contra de lo que yo siento (arriba el romanticismo) pasa por convertir la relación en lo que ‘ahora oficialmente’ podemos llamar Amigovio: Un hí­brido entre amigo y novio. Con todos los beneficios de tener un amigo especial pero sin las ataduras de estar ennoviado ¡Si está todo inventado!  ¡Y yo comiéndome la cabeza con tonterí­as! Pero la pregunta clave aquí­ es: ¿Soportarí­as que tú pareja pudiera hacer su vida plena en otra ciudad o paí­s?  Que ‘Del dicho al hecho, hay muchos Kleenex que tirar a la basura’.

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Ricardo Rastrollo
Ricardo Rastrollo

REDACTOR

Periodista afincado en Madrid. Empecé en este mundo de la comunicación en Lasemana.es. Actualmente redactor en @BFaceMag | @ricescudero

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