Toda la verdad sobre las vacaciones familiares

¿Dicen que las vacaciones son para desconectar, tumbarse a la bartola y no hacer nada? La gente que dice eso no ha pasado unas vacaciones en familia EN-SU-VI-DA. No quiero impresionaros pero  yo he (sobre)vivido cinco días con la Familia Pollito. Sí, puestos a sincerarnos, así nos llamamos en el grupo de Whatsapp (un grupo que por cierto, es la primera vez que no he tenido que silenciar). No nos desviemos… ¡Volvamos a mi hazaña! Cinco días en familia, 120 horas, 7.200 min ó 432.000 segundos, lo que podría considerarse un Record Guiness teniendo en cuenta que he vuelto sana, salva y con algún kilo de paciencia más.

Dejé viajes con amigos, fiestas hasta las 8 de la mañana y todo tipo de conexión con mi mundo habitual para adentrarme de lleno a hacer de buena hija/sobrina/prima. Hola, soy Samanta Villar María Vidal y como no es lo mismo contarlo que vivirlo, he pasado 21 5 días en vacaciones con mi familia. ¡Empezamos!

Día 1: NOS QUEREMOS

Llevabas haciendo la cuenta atrás hace un mes y ahí las tienes, tus vacaciones te saludan y estás dispuesta a aprovecharlas al 100%. Padres, hijos, tíos, primos y algún invitado especial. ¡Todos en sus posiciones! La alineación al completo repartida en dos coches que desde el momento que salen de casa se convierten en un tándem inseparable. Y sino que se lo digan a los coches que se atrevieron a ponerse en medio y acabaron llorando en el arcén.

El buen rollo se palpa en el ambiente, las 6 horas de viaje se cogen con ganas y te sirven para ponerte al día. Entre que tu primo “pequeño” – que te pasa una cabeza – te cuenta las ganas que tiene de empezar la universidad, organizas el viaje para ir a ver a tu prima que se va de Erasmus, juegas a pensar palabras con las letras de las matrículas y los cuñados empiezan a tirarse las primeras “pullitas”… ¡LLEGAS! Todo correcto. Playita, palas, aguadillas de rigor, paseo por la zona, picoteo y a descansar que al día siguiente comienza la verdadera gincana.

Aprendizaje: No hay que fiarse siempre del GPS ya que puedes acabar dando una vuelta de honor por un parque ante la atenta – y desconfiada – mirada de los niños de los columpios.

Pd: Esto no nos pasó a nosotros, me lo contó un amigo.

Día 2: NOS LLEVAMOS BIEN

El dicho “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo” se invento el mismo día que “Buffet libre”, que en el diccionario se define como “No pienses, come. Come como nunca has comido y si puedes llénate los bolsillo con todo lo que pilles por el camino”. Y es que madrugar, y digo madrugar por no decir trasnochar por la mañana, es duro y debes cargar energías. No vaya a ser que nos vayan a faltar horas para tachar la lista de las 55 cosas que ha preparado tu organizada tía y que hay que ver sí o sí. Tomar el sol, explorar una cueva, visitar 3 pueblos míticos, aguantar las gracias de tu tío, ver el show que se monta cuando los “adultos” deciden que echar una moneda – o dos – en una maquina de Pinball es la mejor opción y tomar un helado de tres pisos: ¡Check!

Aprendizaje: Para los días que mentalmente duran más de 24h, se recomienda aprovechar los trayectos en coche para cerrar los ojos. Y si tienes suerte y tu madre no se viene arriba con “Cadena 100”, dormir un poco.

Día 3: NOS SOPORTAMOS

Estamos en el ecuador de la aventura y parece que todavía no hemos tenido que nominar a nadie para que abandone las vacaciones. Sin embargo, como no queremos forzar demasiado, decidimos darnos un espacio. Los jóvenes nos disponemos a intentar hacer surf, mientras los no tan jóvenes se dedican a inmortalizan todas las caídas para luego subirlas a Youtube. Después de tragarnos medio mar y empezar a notas agujetas en zonas que hasta ese momento desconocíamos, todavía eran las 12 de la mañana y teníamos toooodo el día por delante para seguir el maratón turístico. Total, gran desgaste físico de todo el equipo pero muy satisfechos con el resultado obtenido. ¡Planning kilométrico superado!

Aprendizaje: Cómo aguantar la risa muy fuerte cuando a tu tío le traen un plato, que se las prometía muy TOP, con una lata (abierta) de anchoas adornada con cuatro patatas. Anécdota remarcable nivel “Casi cambiamos el nombre del grupo a Vaya lata de familia”

Día 4: NOS RESPETAMOS

El nivel de cansancio se empieza a notar. La mayor muestra de ello son las caras de alegría que ponemos cuando vemos que existe un tour en trenecito por la zona y en el que además, una voz simpática te hace una explicación de cada piedra con la que nos encontramos. No podemos evitarlo, los “zascas” cada vez se producen en un intervalo de tiempo menor pero nos sirven para afianzar lazos familiares. Entre los que no los reciben, claro está.

Aprendizaje: Dar caña es sinónimo de cariño. Por eso, las mayores muestras de amor no se dan con abrazos ni beso, sino con pullitas.

Día 5: NOS QUEREMOS ECHAR DE MENOS

Llegamos al último día con una sensación extraña. Por un lado, no quiero volver a casa porque una se acostumbra demasiado rápido a la buena vida. Pero por otro lado, siento la necesidad de no estar las 24h del día moviéndome en pack cual familia gitana, recordar qué es eso de la intimidad y coger fuerzas para el próximo reencuentro.

Aprendizaje: No te das cuenta de lo que tienes, en la tarjeta SD, hasta que te pasan por el grupo las 264 fotos de las vacaciones. Y tu móvil empieza a tener convulsiones.

No ha sido fácil. He aguantado cinco intensos días con personas que llevan el mismo apellido que yo. Hay muchas razones por las que podría decir que no le recomiendo a nadie tener que vivir una experiencia así pero, no nos engañemos, las vacaciones en familia no están tan mal y consiguen algo impensable: Que te apetezca volver al trabajo para desconectar y echarlos un poco de menos.

Agradecimientos:

A mi familia, que fue la que me dio la idea y me animó a escribir sobre lo difícil que es aguantarles. En el fondo se os quiere.

María Vidal
María Vidal

REDACTORA

Érase una aragonesa tamaño bolsillo, tranquilamente intranquila y de las de la risa floja. Firme defensora de los planes improvisados y con hobbies para dar y regalar. TO BE CONTINUED

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