¿Preparados para la vuelta al cole?

Se acaba el verano, y eso no nos hace especialmente felices. En contra de lo que pueda parecer, el hecho de que dedicarnos a examinar nuestras partes más sensibles con detenimiento y quietud, comer como si no hubiera un mañana e ir a la #playita hayan compuesto nuestra lista de responsabilidades en estos últimos meses en los que reinaba el estío –en caso de que ésta haya sido nuestra suerte–, no ha estado tan mal. Parecía que sí, pero al final quedamos en que no.

No obstante, toca bajarse de la nube y volver a nuestra terrenal rutina. Y, hete aquí la particularidad del asunto, esto tiene un millar de cosas aún mejores que no hacer absolutamente nada más que seguir los impulsos que te llevan al gozo más inmediato. Sí, sí, me refiero a cosas guays sobre hacer una y otra vez lo mismo hasta que llegue el viernes por la tarde para así poder reptar por tu dormitorio entre lamentos. Parece contradictorio, ¿verdad? Pues claro que lo parece, porque lo es.

¿Qué tiene de bueno volver al frenético ritmo habitual de nuestras vidas? Piuf, pues tendría que pensarlo. Y por eso estamos aquí hoy, para enumerar las maravillas de levantarse a las 7:00 am a diario, comerse un sandwich de camino a no sé dónde para llegar a no sé qué otra cosa y quedarse dormido en el metro en el camino de vuelta a casa con su consiguiente desvalijamiento y desconcierto posterior. Sí, sé que todo esto suena muy bien de por sí, pero hoy haremos por reforzarlo un pelín para que entréis con fuerza al nuevo curso que, por cierto, para muchos es el verdadero año nuevo. ¿A qué vas a dedicar este nuevo curso? ¿Empiezas en la universidad? ¿Acabas la carrera por fin? ¿Te has apuntado a un cursillo de enología avanzada? Muy bien. Ya nos contaréis.

Como os comentaba al principio del artículo, que se acabe el verano no nos hace especialmente felices, pero tampoco completamente infelices. En cualquier caso, con sudor y esfuerzo, hemos conseguido recopilar 5 motivos por los que “celebrar” el fin del verano. Vamos allá:

1. El entretiempo. Primero y probablemente más importante. POR FIN podemos volver a sacar del armario cosas no-cortas, como un abrigo finito o un palo de fregona telescópico. Se comenta que este verano se ha pasado calor. Es un decir, yo tampoco me atrevería a afirmar nada, pero es una opinión y ahí queda. Podremos volver a taparnos tímidamente para irnos a dormir, o sencillamente respirar con menos esfuerzo. Sólo por esto ya debería compensarnos.

2. El orden. La rutina es repetitiva y sistemática, por tanto, implica cierto orden. Sé que a muchos éste no les sonará como un punto a favor peeero nunca está de más saber a qué hora te despertarás al día siguiente, o si tomarás el almuerzo antes de la puesta de sol. Puede que al principio te cueste un poco, sobre todo con el tema del sueño. No me refiero al sueño que debes perseguir para alcanzar tus metas y, con ellas, la felicidad. Digo el sueño del que se te cierran los ojillos solos. Pasará a estar muy presente en tu vida, a todas horas. Excepto a la hora de irte a la cama. Justo en ese momento te dará una tregua, tregua que puedes aprovechar para un montón de cosas como os contaba en este artículo de hace ya algún tiempo.

3. El comienzo. La ilusión, hombre, la ilusión. Que empieza un nuevo año, nuevos proyectos, las nuevas temporadas de las series. Como decía antes, para muchos, septiembre es el verdadero comienzo de año nuevo. Piensa en todas las cosas que vienen, todas esas asignaturas, todos esos tomos de apuntes por recopilar para posteriormente estudiar. Qué guay, ¿verdad? Si es que de sólo pensarlo se me saltan las lágrimas :_ )

4. Mitigar el aburrimiento. Reconozcámoslo. Ya nos estábamos aburriendo, al menos un fisquito, de no hacer absolutamente nada. Que sí, que no hemos parado, que nos hemos tirado en paracaídas, leído 3 libros, visto el centenar de películas y series que nos habían recomendado, visto amanecer 4 veces e incluso completado un puzzle de 1000 piezas; pero llega un punto en el que echamos de menos tener la cabeza mínimamente ocupada… ¿No? :_ )

5. Las vueltas. Al igual que se vuelve a nuestra casa de siempre, también se ha de volver a nuestra casa de este momento. Si estudias fuera y has vuelto por vacaciones, te tocará volver de nuevo, y aunque puede sonar triste –y en muchas ocasiones da mucha, pero mucha penica– siempre es emocionante. Volver a ver a tus compañeros de clase, a los del piso, presumir de cierto bronceado por el que llevas luchando todo el verano (pero del que deberás decir: “pues esto nada, de pasear e ir de vez en cuando a la playa :)”)… También está el caso contrario, ver a los que vuelven. La ciudad se llena de nuevo, vuelve la afluencia de personas, y vuelves a no encontrar asiento en el bus. Como véis, casi, casi, CASI, todo ventajas.


¿Veis como tampoco iba a ser todo tan terrible? Espero haberos convencido (y a mí mismo, ya que estamos) y que, tras haber leído estas líneas, la respuesta a la pregunta del título haya cambiado. ¿Preparados para la vuelta al cole? 😀

Eh… bueno. En ese caso, esperamos que os gossséis los últimos días de calorcito y descanso. ¡Hastas prontor!

Carlos Dí­az

Redactor

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