Cena sana después de un día duro de trabajo

Todos al llegar a casa, después de un día duro de trabajo, lo primero que hacemos es abrir la nevera y asomarnos con la esperanza de encontrar algo sabroso, que nos sacie y que no nos haga perder mucho tiempo en la cocina.

Por lo general, y desgraciadamente, este tipo de comidas exprés se componen de alimentos ultra procesados que, según los nutricionistas, solo deberíamos incluir en nuestra dieta de manera esporádica y preferiblemente nunca para cenar.

Cena sana

Así que, ¿cómo nos enfrentamos al `momento cena´ si queremos llevar una dieta equilibrada?

10 TRUCOS QUE TE LO PONDRÁN MÁS FÁCIL

1- Quítate de la cabeza y de la nevera todo tipo de alimentos precocinados que te hagan caer en la tentación y procura comprarlos sólo para los días de ocio.

Deja de pensar que cocinar es aburrido, puede ser una buena manera de relajarte y aliviar las tensiones acumuladas durante el día.

3- Hazle hueco a la merienda. Si procuras comer algo a media tarde, conseguirás llegar a la cena sin tanta sensación de hambre y desesperación por comer.

4- Aprende qué cenas van más contigo. Tienes que saber qué alimentos se ajustan más al tipo de vida que llevas. Así, si tu trabajo te requiere actividad física, podrás permitirte cenas con más alto aporte calórico mientras que, si es más sedentario, deberás limitar la ingesta de hidratos de carbono y recurrir a versiones integrales.

5- No necesitas pasarte 3 horas en la cocina, existen recetas saludables que no te llevarán más de 20 minutos. Por ejemplo, un montadito vegetal con pan integral o una mini parrillada de verduras.

6- Las especias son un buen aliado. Si el problema es que cenar ligero te parece un sinónimo de cena sosa, puedes probar a incluir alguna especia en tus recetas que aporte ese punto extra de sabor que necesitas.

7- Elige preferiblemente postres ligeros como yogures desnatados o fruta natural. Huye de los postres de chocolate y bizcocho aunque resulten muy tentadores.

8- Procura cenar temprano. Acostarse inmediatamente después de cenar hará que a nuestro cuerpo le cueste más trabajo digerir los alimentos y tengamos una mayor sensación de pesadez.

9- Si eres de los que necesitan tomar algo antes de acostarse, destierra el vaso de leche con cacao o la bolita de helado de fresa. Lo que te recomendamos son las infusiones como la manzanilla o menta poleo sin azucarar.

10- Sé previsor. Si aun así no te ves capaz de perder ni 10 minutos en la cocina para hacer la cena, aprovecha el día que estés más descansado para preparar todas las raciones de la semana y guárdalas en el congelador. Así, podrás cenar ligero cada día a golpe de microondas.

Eva Machón Saavedra
Eva Machón Saavedra

Redactora

Madrileña, habladora compulsiva y extrovertida. Apasionada de la comunicación, intento siempre contagiar mi alegría con palabras. La ilusión es mi fuente de energía.

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