La banda sonora de tu nueva vida

Hay costumbres que cumplimos casi a raja tabla –o, al menos, nos proponemos cumplir con un tuit al año- que, sin saber por qué, se convierten en costumbres mundiales y casi obligatorias. Cambiar nuestra vida el día uno de todos los enero. Y si todos los primeros de año hacemos el propósito, intuyo que mucho cambio entonces no conseguimos durante el resto de días para que al siguiente queramos volver a cambiar. Y digo yo, que si no me gusta mi vida, ¿por qué esperar al uno de enero para cambiarla? ¿Y si el dos de enero ya no te gusta lo que tienes? ¿Vas a esperar un año para ponerle remedio? Acertaste. La respuesta es “no”.

Hoy es día de creer que la vida es una película americana de esas que siempre acaban bien. Las de argumento fácil y banda sonora recordada por los siglos de los siglos. Y se empieza metiendo tu vida en cajas de cartón. Sonriendo, con poca ropa –aunque fuera llueva-, como recién levantado, pero cuidadamente peinado. Que alguna foto caerá en el proceso.

¡Bien! (Mean Girls)

Suena Outside (Calvin Harris ft. Ellie Goulding) y doblar ropa se convierte en una fiesta de llenar tu casa de tus conjuntos favoritos. De cambiarte una y otra vez. Hasta de disfrazarte de ti mismo en momentos emblemáticos de tu vida. De recordar dando vueltas en el salón rodeado de tus mejores galas.

Pero toca recogerlo. Así que suena Sugar (Maroon 5) para ponerle ese toque necesariamente melancólico al darte cuenta de que, en la vida real, no hay transacción que pase a la siguiente escena, en la que ya todo está perfectamente ordenado. Y te entretienes con fotos, cartas, pulseras de los festivales del año pasado en los que te querías quedar a vivir. Y envías fotos de esos recuerdos a tus grupos de Whatsapp donde todos os regodeáis en esa tortura de rememorar tiempos mejores. Pero eres feliz porque estás cerca del cambio.

Y necesitas Sparks (Hilary Duff) para descolgar los cuadros, regar las flores y pasar de puntillas por la cocina. Porque en ninguna película que se precie se limpia la cocina. Ni el baño.

Cierras las cajas con precinto, las rotulas con letras enormes, dibujas cosas que solo entiendes tu y cuando creías que lo tenías todo, miras la estantería repleta de discos con cara de saber lo que llega. Wannabe (Spice Girls) es tan necesaria en una mudanza como tener claro que la fianza del piso jamás volverá a tu cuenta.

Y con ellas, el momento de mirar a tu alrededor, con tu vida en cajas de cartón y un suspiro justo al acabar la canción. El último de tu triste vida. Llenas el coche con Sanseacabó (Bravo Fisher). Le dices adiós literalmente a tu calle con las ventanillas bajadas, sonriendo como pocas veces en tu vida, disfrutando del momento.

Y, cuando metes tercera, el modo aleatorio selecciona la mejor canción con la que puedes volverte completamente adicto a mudarte: Style (Taylor Swift). Cantas a pulmón, improvisas coreografías mirándote en el retrovisor. Casi rozas la perfección en el falsete del estribillo. Hasta echas alguna lagrimilla de felicidad. Te bajas las gafas de sol para guiñarle al conductor del coche de al lado en el último semáforo en rojo que vas a encontrar durante todo el largo camino.

Con la visión reducida de tu coche de tres puertas lleno de cajas, das el frenazo más violento de tu vida. El coche de delante ahora forma parte del frontal del tuyo. El humo que sale es de tu motor. Huele a rueda quemada. Y el conductor al que has golpeado sale del coche alzando la voz. No, no es guapo. Ni siquiera joven. No baila Style ni te besa apasionadamente. Te pide los papeles del seguro y parece que vas a tener que bajar el volumen de la radio para el indeseado trámite.

Fin de las escenas divertidas de la película. Llega la grúa. Subes sin ánimos. Ni siquiera miras quien conduce. Pero de repente suena All About That Bass (Meghan Trainor) y algo te dice que lo mejor está por llegar. Toda la belleza que le faltaba a tu nuevo amigo de carretera, la tiene tu salvador. La sonrisa más perfecta que nunca jamás has visto. El guiño que casi se ilumina con efecto estrellita y Uptown Funk (Mark Ronson ft. Bruno Mars).

Y es que, como en toda buena película americana de esas que siempre acaban bien, la parte mala es siempre la más corta. ¡Feliz Año! Que diga… ¡Feliz nueva vida!


Juanjo Rengel
Juanjo Rengel

Redactor

Mi padre siempre me dijo que me dedicara a lo que me diese la gana. Una profesora del instituto, que la radio estaba destinada a morir, que me buscara otro sueño. Como buen hijo, decidí hacerle caso a mi padre. Como no sé hacer música, hablo y escribo de ella.

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