Cómo perrear siendo de Cuenca

El perreo nos invade, nos penetra, nos folla a diario sin piedad. Y nos encanta. El dale don dale, el “a mí me gusta la gasolina”. El reggaetón llegó a nuestras vidas y se quedó. Todos hemos frotado nuestros cuerpos al son de Daddy Yankee, Don Omar o Nicky Jam. ¡Y dale, papito!

Pero en nuestro país ha ocurrido un hecho que nos ha dejado asombrados, pasmados, conmocionados, estupefactos, desconcertados, conmocionados. Un hecho que ni el propio Iker Jiménez sería capaz de explicar: el perreo español. Sí, amigos, España ha dejado de bailar jotas, sevillanas o sardanas para dar paso al “pégate a mi cuerpo, sentirás la cosa buena”. Españoles, el perreo patrio ha nacido. ¡Amén! Por todo eso, voy a explicar 5 puntos esenciales para magrearnos bailar de la forma correcta, porque ya que perreamos, perreamos bien, ¿verdad?


Letras muy profundas

Y cuando digo “profundas”, me refiero a letras que hablen de sexo, del duro, sin piedad, con dolor, del que se te mete hasta el fondo (de la garganta). En eso, Ylenia es experta, y sólo tenemos que escuchar su Pégate para ver que la de Gandía cumple este requisito a la perfección: “cuando tú me rozas, me pones como una fiera” o “pégate a mi cuerpo, sentirás la cosa buena”. Letras profundas, directas a nuestra entrepierna.


Vídeos

Hay vídeos y vídeos, y los del perreo no son famosos por su buen gusto. Pero tampoco buscamos eso, buscamos carne, magreos y caras viciosas mirando a cámara y sacando la lengua. Y en eso, Enrique Iglesias es el amo y señor, y sólo tenemos que ver los 48374 vídeos donde sale perreando con otros cantantes latinos. Él ya no quiere experiencias religiosas, quiere perreos religiosos.


Excitación

No hablo de la excitación que sientes cuando apruebas Derecho Romano, sino de la excitación sexual, esa que sientes cuando ves a Matt Bomer o Quim Gutierrez. Y es que el perreo es eso, estar cachondos y dejar salir el calentón a través del baile. Vamos, el magreo de toda la vida en la esquina más oscura de la discoteca, pero aquí a la vista de todos. ¡Y dame más gasolina!


Vestuario

Que sí, que un vestido largo, con sus buenos taconazos queda muy bien, pero en el perreo es necesario enseñar carne, y cuanta más, mejor. Aquí no vale con dejar nada a la imaginación, aquí tienes que enseñar hasta el carnet de identidad. ¿El mejor truco? Usar un top como falda y una camiseta sin sujetador, si eres chica. ¿Y si eres chico? Pues camisa abierta o, directamente, el pecho al descubierto. ¡Queremos carne!


Seseo

El seseo implica no pronunciar ni las “c” ni las “z”, sino todo con “s” *clases gratuitas con Bface, ¿dígame?*. Podríamos decir que este punto es el más importante, el que nos hace más latinos, o de Canarias, que lo tenemos más cerca. Por eso, si quieres ser una buen ejemplo de perreo patrio, no hagas como la Pelopony en su Tremenda, no puedes pronunciar “gozar”, sino “gosar”, y si le añades un “papito”, perreo máximo del bueno. “Déjame gosar, papito, y dámelo todo”.


Rubén Morí­n
Rubén Morí­n

Redactor

"Y abrazarte a quien te abrace y a quien no te abrace, pues no te abrazas y punto".

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