El seductor directo de Pablo Galiano

Para muchos, Pablo Galiano es el concursante de La Voz, del equipo de Laura Pausini. Ese rockero tímido, como le definían en el programa. A otros muchos, pobrecitos ellos, quizá no les diga nada el nombre.  Pero lo cierto es que su trayectoria es bastante más larga de lo que parece. Digamos que lleva más de 20 años con su guitarra, que ha pasado por grupos como Perros de Paja o Blu Culebra, que hace 4 años publicó su primer disco en solitario, La noche es ahora tu casa, y la mitad, el segundo, La ciudad devora los pájaros.

Escribe prosa, poesía, diseña, pinta (la portada de su segundo disco es obra suya); en fin, un artista de pies a cabeza.  Hace unos dos años que la vida hizo que me lo cruzara en forma de profe de guitarra y desde entonces, lo reconozco, le sigo cual groupie. Así que el pasado sábado, como en muchas otras ocasiones, me planté en la madrileña Sala Siroco a disfrutar de su directo gracias a Escenarios Cómplices de Mahou.

Hoy, en BFace, resumo en 5 puntos lo que, para mí, es un concierto de Pablo:


1.  La banda

Galiano y su guitarra molan, pero molan mucho más cuando el escenario también cuenta con el vozarrón de la musa de Garaje Jack, Laura Rubio, a los coros. Con la maestría a la guitarra de Joe Eceiza, al bajo de Dani “Patillas” y a las baquetas de Isaac Rico (también productor de su último trabajo). Entre todos crean una atmósfera embriagadora.


2. Los brindis

A lo largo del directo es fácil que encuentre unas cuantas excusas para hacer un alto y brindar. Y si es con güiskyto, mejor. Nosotros por supuesto no vamos a hacerle nunca el feo de no acompañar ese choque de copas. Porque un brindis, sea por lo que sea, siempre es bien.


3. El repertorio

A lo largo de los más de 16 temas hay tiempo y espacio para experimentar casi de todo. Pablo y su banda se convierten en una especie de tribu creando una atmósfera embriagadora. A base de armonías, ritmos y acordes, recrean sonidos que zambullen al público en una mezcla de profunda negritud y puro rock, embrujándonos a su antojo.

Hizo un repaso por los temas de La ciudad devora los pájaros, tocando al desnudo El bosque, menando caderas con La huella del camino o acompañándole en el ritual de La celebración de la luna.  Hubo tiempo para un par de versiones, entre ellas la que le abrió las puertas de La Voz, Valerie. Y por supuesto, para unos cortes de su primer trabajo como Cuervo, la tierna Dame un instante o Toda mi gente va a ir al infierno como broche final.


4. Humor y buen rollo

Sí amigos y amigas, este chico tímido, no lo es tanto y aparte de mover la cadera, los pies, la tibia y el peroné, también nos hace mover la mandíbula, y mucho. Su humor absurdo en ocasiones e inteligente en otras, aderezado con el buenrollismo que emanan los cinco sobre las tablas, hacen que soltemos también unas cuantas carcajadas.


5. Él

Pablo tiene ese carisma especial, esa esencia que muy pocos afortunados poseen y que llena el espacio y el ambiente de una magia genuina. Cuenta con una voz rota que seduce, toca la guitarra mejor que muy bien y encima es guapo…¿Quién da más?



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Irene Mora
Irene Mora

Redactora

Experta procrastinadora utópica en busca de inspiración.

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