BBK Live: un festival nivel Bilbao

Fotografí­a: MusicSnapper

Desde la noche del miércoles, miles de personas peregrinaban al Monte Kobeta, lugar mágico donde los haya. En total han sido 139000 asistentes (40000 por jornada, y 19000 durante las actividades organizadas en la ciudad) los que se congregaban en la ciudad de Bilbao en los tres dí­as que duró el festival, el pasado fin de semana. El Bilbao BBK Live, a las puertas de su décimo aniversario batí­a record de asistencia, con un anunciado soldout y un cartel de excepción: The Black Keys, Franz Ferdinand o Crystal Fighters brillaban en la ciudad sin sol, mientras que The Prodigy, cabeza de cartel del viernes, pasaba sin pena ni gloria por el escenario principal.

Bilbao tiene un color especial. ¿No era Sevilla? No, da igual: tenéis que saber una cosa: estoy enamorada de esta ciudad. Que sí­, que siempre llueve. Y que sí­, que las colas que se forman a los alrededores de San Mamés son horribles (yo también las he sufrido), pero todos sabemos que Bilbao tiene una maldita fuerza que atrae: te arropa con una incesante neblina, te da calor en los momentos precisos, te obliga a bailar muy pegado para no congelarte de frí­o, y te refresca con su lluvia siempre oportuna. Y es que, anda que no fue épico el momento en que comenzaron a caer las primeras gotas del fin de semana al ritmo de Take Me Out, tema de los escoceses Franz Ferdinand, cabezas de cartel del jueves, dí­a inaugural del festival.

Sin embargo, a pesar del esfuerzo de la banda por concentrar a todo el público frente al escenario principal durante algo más de hora y media que duró la actuación, que defendieron con bastante decencia, guardándose sus temas más coreados y soltándolos de manera progresiva; fueron los madrileños Vetusta Morla quienes horas antes, con la puesta de sol, congregaban mayor expectación en un escenario (Heineken) que se les volví­a a quedar pequeño. Con una puesta en escena digna de la carrera del grupo, y un Pucho, frontman de la banda, más desatado que nunca, ofrecieron una presentación magistral de los temas -ya coreados- de su último disco La Deriva (2014).

El fin de fiesta de la primera jornada lo pusieron Crystal Fighters. La banda, tan extravagante como de costumbre, soltó sus temas como balas que caí­an sobre un público desatado y con ganas de bailar. Previos a los londinenses que se guardaron su I love London para cerrar el Escenario Bilbao alrededor de las 03.00 de la mañana; disfrutamos de los franceses Phoenix y su potente directo. Entre una masa de guiris enloquecidos, el escenario Heineken fue una fiesta de la que Thomas Mars quiso hacerse partí­cipe, lanzándose entre sus fans.

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La verdad es que las primeras horas del BBK Live siempre trae buenas sorpresas. Cuando llegué al recinto el jueves sonaban unos jóvenes Parquet Courts en el Escenario principal (Bilbao) que me apunté en esa lista de grupos a tener en cuenta en unos años, pues apuntan maneras con tan sólo dos discos de estudio. Pero los mejores, sin duda, se escondí­an en la jornada del viernes: quizás la más floja a primera vista del cartel.

Dawes abrí­an el escenario Sony (vamos, la carpa de siempre, esta vez con distinta orientación, gran acierto por parte de la organización que ganó sonido en el escenario principal, no así­ con el resto de pequeñas carpas repartidas por el recinto que reducí­an considerablemente el sonido del escenario Heineken); y qué grata sorpresa para quienes se refugiaban de la lluvia. Yo fui con los deberes hechos: conocí­ a la banda por una gira que hicieron por América con bandas amigas (entre ellas Mumford&Sons) y qué bien sienta un poco de folk a primera hora de la tarde. Nos quedamos allí­ para ver también al polémico y controvertido Conor Oberst, y qué sorpresa cuando salió acompañado de todos los miembros de Dawes, que arroparon las canciones de Upside Down Mountain (2014), último disco del artista de manera magistral. Y qué bien sonó cuando nos regalaron el tema “The First Time Of My Life”, perteneciente a la discografí­a de la banda del cantante: Bright Eyes.

Debo decir que de este año hubo que haberse entrenado bien antes de subir al Monte Kobeta (y no lo digo por toda esa gente que subí­a o bajaba al camping a pata, que ya hay que tener valor y ganas), sino por los cambios de escenario en la ruta que te marcaras. Tuve la sensación de que este año, más que otros, el escenario Heineken se quedó pequeño a muchas bandas, mientras que el escenario grande se quedó grande a tantas otras. Fue el caso de Bastille, que no supieron llenar ni animar el recinto con su apuesta de raprock (o no sé cómo clasificarlo). Tampoco lo hicieron Foster The People, y mira que le pusieron entusiasmo y estilo. Pero sus éxitos sonaron descafeinados y hasta les sobró tiempo demostrando ser una banda a la que aún le queda rodaje (y mucho).

Sin embargo, Palma Violets, que cerraban entrada la noche el escenario Heineken, demostraron vitalidad y un sonido sucio a la vez que renovado que avala una de las carreras más prometedoras de pop británico. En el mismo escenario, mientras caí­a la tarde más nublada del fin de semana, el Hawaino Jack Johnson puso luz a una jornada a la que faltaba un buen cabeza de cartelThe Prodigy no fueron más que una anécdota en la historia del festival – con su sonido surfero e himnos como “Better Together” destacó por encima de todos los nombres de la noche.

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Y por fin: salió el sol. Como si Bilbao, la ciudad mágica que siempre llora, nos estuviera aguardando su mejor cara para la mejor parte de esta edición del BBK Live. Y es que, en la noche del sábado se programaban los platos fuertes del festival. Empezamos la jornada con Elliott Broodtrí­o de folk que aterrizaba desde Toronto, y qué sorpresa. Se ganaron a un público que aguardaba ansioso por otras bandas en el escenario principal, y eso es todo un reto.

La traca final de esta edición daba su pistoletazo de salida con Band Of Horses, que, renegados – no entiendo por qué – al Escenario Heineken, sacaron toda su artillerí­a pesada, y acompañada de una botella de vino en la mano (y quizás una en el cuerpo), Ben Bridwell y los suyos ofrecieron una clase magistral de rock. Quizás eran las ganas de volver a pisar España – el año pasado, confirmados en el Primavera Sound, no pudieron volar hasta aquí­ por culpa de un huracán – o el simple proceso de maduración de una de las bandas más importantes del rockfolk americano actual. Y qué pena me dio tener que salir corriendo sin ver terminar la última canción para ganar un buen sitio en el ya aglomerado Escenario Principal. Ben, yo te quiero mucho, pero en la otra punta del recinto nos esperaban Patrick Carney y Dan Auerbach.

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Era la primera vez que The Black Keys actuaban en un festival en España, y no defraudaron. Como buenos teloneros, The Lumineers ofrecieron un directo potente, pero quizás el folk tan suave, descafeinado, y en ocasiones ñoño de la banda, no estuvo acertado como previo a la actuación de los de Ohio. Voy a ser sincera: Band Of Horses hubieran lucido mucho más en el escenario principal.

Con una puesta en escena brillante, un juego de luces digno de una banda consagrada con más de doce años de carretera a sus espaldas, y las canciones de su nuevo álbum Turn blue (2014), que tras las crí­ticas, presentan de manera tí­mida arropadas por temas de El Camino (2011) y Brothers (2010), The Black Keys brillaron como dignos cabeza de cartel. Arrancaron con “Dead and gone” y al poco disparaban “Gold On The Ceiling”, tema que desató a un público que los esperaba con ansia. Se despedí­an tras sus éxitos “Fever” y “Lonely boy” (¿quién no he bailado con este tema alguna vez en su vida?), pero volví­an para poner el broche de oro con “Little Black Submarines” y quedándose a duo sobre las tablas, cerraron con “I Got Mine”, tema rescatado de Attack and Release (2008).

Como atraí­dos por una fuerza superior, y ya sin apenas fuerzas, volví­amos hacia el escenario Heineken para cerrar la fiesta (o comenzarla) con MGMT. Nada mejor que cerrar la novena edición del Bilbao BBK Live bailando como poseí­dos por el ritmo ‘eléctrico’ de los americanos.

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Ya esperamos ansiosos las primeras confirmaciones para el décimo aniversario de este festival que ha sabido crecer adaptándose a las tendencias, y que siempre, ofrece propuestas diferentes. Y eso se agradece.

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Fotografí­as: Tom Hagen (Crystal Fighters) y RhythmAndPhotos (The Black Keys)

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Paloma de la Fuente
Paloma de la Fuente

PRODUCCIÓN produccion@bfacemag.es

Graduada en Comunicación Audiovisual. Le quiere devolver a la música todo lo que le da en forma de fotografías. Es fácil de encontrar en las salas de conciertos de la capital | @prockcorn

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