Carlos Sadness, salvaje en el Barceló

Lo habitual sería empezar esta crónica poniéndoos un poco en situación: quién es Carlos Sadness -antes Shinoflow-, qué es Resa Rocks, dónde fue el concierto, por qué,… esas cositas. Pero no. Eso lo dejo para luego. Esta vez me apetece que el principio lo marque uno de los puntos álgidos de la noche, cuando Carlos, su PELAZO, su poncho, su ukelele, su camisa de flores y su micro, sostenido por un pie que centelleaba gracias a unas lucecitas muy monas con forma de flamencos (al menos eso interpretó mi cerebro desde mi posición, pero a saber) nos tenían ya ganados. Cuando ya nos habían quitado hasta los miedos y nos tenían viajando por allá arriba, por el espacio, convertidos en lágrimas de San Lorenzo.

En ese momento, el catalán alude a la cantidad de peticiones que recibe para felicitar cumples y demás fechas señaladas y a las que, obvio, no puede responder. Pero esa noche iba a hacer una excepción porque no era una petición cualquiera. En ese momento Sadness desvió la atención a alguien del público y asistimos en directo a una plegaria de amor. Porque el protagonista, vía mail, le aseguraba que no, no había visto en el espacio algo que le gustara tanto, que le gustara como su chico.

Sí, señores, allí mismo, Carlos Sadness, cual Jorge Javier en Hay una cosa que te quiero decir, fue cómplice de la mejor sorpresa (esperamos) de aquel pobre chico que lloraba de miedo sin parar  porque  le acababan de pedir matrimonio ante unas 1000 personas. Ains…

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Y es que apenas hace dos meses que “La idea salvaje” vio la luz y ya son todo alegrías. Con tan poco tiempo de vida, este segundo disco regaló a su creador un sold out el pasado sábado en el Teatro Barceló donde se celebraba la primera edición del Resa Rocks.

El cantante, compositor e ilustrador, con una melena que ya quisiera cualquiera de las miss Pantene, nos regaló una noche llena de amor, bailes, risas y mucha felicidad.  Recorrió este nuevo trabajo en el que cuenta historias de una persona enamorada de un astronauta o, como él mismo dice, de cuando uno está en la Luna. Con letras curiosas e imaginativas y ritmos que incitan a moverse y sonreír. Grabado en Barcelona con Stefano Maccarrone (Abuelita Studios), producido por Dan Hammond  y mezclado entre Glasgow y Madrid por Tony Doogan (Belle and Sebastian, Mogway,…) y Óscar Clavel (Antonio Vega, Isabel Pantoja,…) respectivamente.

Sonaron Días impares -tuvo que aclarar a la discográfica que no hablaba de la menstruación-, Perseide, Miss honolulu o No vuelvas a Japón, entre otras. También lo hicieron temas de “Ciencias celestes“, su anterior largo, como Siempre esperándote o los hits Hoy es el día y Au RevoirQué electricidad -con un ligero aroma Two Doors Cinema Club y Crystal Fighters- abre el disco y fue la encargada, junto a Monteperdido, de cerrar el show haciendo saltar bajo una lluvia sideral de buenrollismo a todos y cada uno de los que estábamos allí.


Irene Mora
Irene Mora

Redactora

Experta procrastinadora utópica en busca de inspiración.

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