Florence & The Machine, la reina del FIB

Con un 25% más de presencia nacional en el público y una mayor relevancia patria sobre el escenario, comenzaba la primera edición de punto de inflexión para el FIB, un festival sumido en una crisis económica brutal pero que con esfuerzo y novedosas propuestas alternativas, ha levantado la cabeza con más orgullo que el mismísimo Risto Mejide.

La empatía de Crystal Figthers, la maravillosa misticidad de Florence & The Machine, la nostalgia de Noel Gallagher, el espectáculo de Kaiser Chiefs, la historia de Blur, la grandeza de Vetusta Morla, la sorpresa de Polock, la frescura de La M.O.D.A, la dulzura de Hudson Taylor, la mesticidad de Clean Bandit o el bagaje de Los Planetas, sin duda alguna, han sido las claves perfectas para el triunfo.

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Analizando las jornadas musicales, la reina del festival por unanimidad es Florence & The Machine. Lo que hace esta mujer sobre el escenario es una puta barbaridad. Perdonadme la expresión, pero no hay palabra polite para describir sus directos. Energía, entrega, voz impecable y una conexión excepcional con el público hicieron de su actuación del jueves la actuación del festival. Anterior a la realeza de Florence Welch, Crystal Figthers hizo de las suyas una vez más. Es increíble cómo los londineses conectan con el público y provocan que indiscutiblemente, todos terminemos amando London localmente.

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El viernes era el día flojo, por etiquetar un día de tal cosa, porque para una servidora cantar Champagne Supernova a pleno pulmón me trasladó a aquel último concierto de Oasis en el Palacio de los Deportes allá por 2009 y de flojo ese sentimiento tenía muy poco. Su disco bien, pero Noel Gallagher siempre será el brain de Oasis y punto. Adentrándonos en el sábado, La M.O.D.A y las Hinds demostraban a guiris y maleantes que el arte patrio está muy por encima de lo que pensaban. Y es que ambas bandas, con sus diferencias musicales, dejaron patente que tienen show para rato.

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Pero el show el sábado tenía nombre propio: Ricky Wilson. El vocalista de Kaiser Chiefs es la definición de showman, la cámara le quiere y lo sabe, pero lo que sabe perfectamente es la fórmula para mantener al público pendiente de su actuación desde el minuto cero hasta el final, aunque incluso no se sepan ni el estribillo de Rudy. Esta atención es lo que no consiguieron Los Planetas, pese a su historia e interés suscitado en el panorama nacional, a los granadinos les faltó la gracia andaluza para todos aquellos que no vivieron cada una de sus letras en profundidad.

Pero esta no sería la única “decepción” de la noche. Blur era lo más esperado del festival y nadie pone en duda su calidad musical, pero se echó de menos esa sensación cuando acaba un concierto en la que quieres más y más. El concierto correcto, sus canciones brutales pero seguro que más de uno estamos de acuerdo en que Damon podría habernos hecho flipar muchísimo más.

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Con la flaqueza liderando todas las extremidades de nuestro cuerpo y unas cuantas quemaduras de las resacas al sol, llegamos a la última jornada para disfrutar a lo grande de Vetusta Morla en el escenario principal. No soy imparcial, es cierto, pero creo que si algo merecen los de Tres Cantos, es reconocimiento, y la cara de los guiris viendo a tanta gente corear canciones al unísono es una de las imágenes más representativas del éxito de Vetusta en el FIB. Olé, olé y más olé. Una vez pasado el extásis patrio era momento para saltar Pompeii al ritmo de Bastille, quienes, de nuevo, dejan el listón alto en el país. El conjunto de Franz Ferdinand (FFS) no corrió la misma suerte. Terminamos la noche al ritmo de y Madeon sin antes dejar pasar el fiestón del South Beach, una de las novedades más acertadas del festival que simulaba estar en el mismismo Miami.

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Y con la vigésima primera edición del FIB llegó el cambio al festival patrio más internacional. Sí, internacional porque está plagado de guiris teens que toman el festival, entre otras cosas, como un Gandía Shore con música cool de fondo. Una lástima que deberíamos paliar para que los más de 115.000 asistentes que durante cuatro días pasaron por Benicassim lo hicieran únicamente por un motivo, la música.

Fotografía: FIB 2015


Desirée Fina
Desirée Fina

Redactora

Periodista por vocación y licenciada por la UCM. Esta riojana de procedencia ama la música por encima de todas las cosas. Habla de lo que le gusta donde le dejan y mientras tanto pasa las horas entre cañas y directos.

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