Dcode: el festival que le faltaba a Madrid

Como cualquier resaca que se pasa mejor con más alcohol; la resaca después de un verano repleto de festivales, se cura mejor con otro festival. Septiembre es el mes de la traca final con acontecimientos como el Ebrovisión (Miranda de Ebro), Alhambra Sound (Granada) y el que hasta hace nada la capital pedí­a a gritos; el Dcode.

Con una organización desbordada ante un primer Sold Out, este festival tan necesario en Madrid, se consagró el pasado 14 de Septiembre como una de las citas del panorama indie nacional. Jugaban grandes bazas: unos inagotables Franz Ferdinand que vení­an a presentar nuevo disco, los soverbios Vampire Weekend y la fuerza de Foals. No tan acertado como el cartel estuvo la infraestructura que albergó por tercer año consecutivo el festival. Quedó comprobado que las inmediaciones de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid no son suficientes para congregar a 25.000 asistentes; y menos si decides colocar tan sólo una veintena de WC’s, a sabiendas que una vez puesto el pie en el recinto no podí­as salir de allí­ a menos que fuera para irte.

Lejos del caos que se podrí­a haber formado en los momentos de mayor aglomeración, los asistentes disfrutamos de más de diez horas de música sin descanso que dieron el pistoletazo de salida con los bailes de Varry Brava que calentaron el ambiente a las 17.25 de la tarde (aunque con el sol dándonos de cara poco más habí­a que calentar). Sin descanso se precedí­an de forma alternativa en los dos escenarios la energí­a de Izal y la creatividad de John Grant. Una de las apuestas más atractivas del festival.

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Luis Alberto Segura, cantante de L.A. abordó el escenario con la energí­a de quien sabe que a su banda no le hace mucho más que descargar las canciones de su último disco Dualize como balas para conectar con el público de Madrid. Los de Mallorca se marcaron uno de los conciertos más redondos de la noche recurriendo a alguno de sus más coreados éxitos como “Hands” antes de cerrar con una magní­fica “Outsider” que dejaba un sabor tan americano como amargo al verles abandonar el escenario apenas cincuenta minutos después.

Love Of Lesbian al menos contaron con diez minutos más de margen en el que encajaron, quizás no de la mejor manera, muchos de sus éxitos. Convertido el recito en un karaoke donde la voz de Santi Balmes se escuchaba rara vez por encima de los cánticos de sus seguidores, se sucedieron temas como “Me Amo”, “Club de fans de John Boy” y la que ha sido el himno indie (y no tan indie) del verano “Toros en la Wii (Fantástico)”.

Uno de los momentos más emotivos de la noche llegaba con la interpretación magistral de Yannis Philippakis (frontman de los enérgicos Foals) del tema “Spanish Sahara”. Los ingleses dieron clase de su rock elegante en un concierto en el que no faltaron canciones de sus tres álbumes. Tomaron el relevo Vampire Weekend quienes cerraron las bocas de aquellos que decí­an que su tercer disco era oscuro y difí­cil. Ofrecieron un show lleno de matices y colores, y se permitieron descargar sus temas más conocidos como “Unbelievers”, “Couisins”, o “A-Punk” en la primera media hora.

Al término de los de Nueva York, el público se dividió; unos decidieron apoyar el pop “salvaje” español de Amaral y otros preferí­an empezar a bailar con Reptile Youth. Nosotras preferimos cenar y hacernos hueco en el poco césped que habí­a. Tení­amos que coger fuerzas para lo que quedaba.

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Franz Ferdinand arrasaron en un concierto en el que era imposible parar un segundo y respirar. El nuevo disco, Right Thoughts, Right Words, Right Action, que ha visto la luz hace apenas unas semanas, lejos de ser un disco más en la discografí­a de los escoceses, apunta a ser un nido de éxitos como ya lo fueron en su momento Tonight o You Could Have It So Much Better. Sin descanso sucedieron canciones que son himnos de una generación. Cerraron con un magistral redoble de baterí­a a cuatro que alargó el tema “Outsiders” demostrando la potencia de su directo. Aún vibrando y tarareando temas como “Take Me Out”, Capital Cities saltaron al escenario con su caracterí­stica trompeta y sus curiosos bailes. Lo tení­an difí­cil tras la actuación de Alex Kapranos y los suyos, pero sin embargo, salieron airosos para un público que sólo pretendí­a disfrutar. Ofrecieron show y risas, y por qué no: una clase magistral de baile; porque ya lo decí­a Santi Balmes unas horas antes “no bailamos tan mal, son los demás los que no saben“.

Esperamos que la organización tome nota de los errores y que a Madrid no le vuelva a faltar un festival multitudinario con el que cerrar el verano. Nos vemos en el Dcode 2014.

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Paloma de la Fuente
Paloma de la Fuente

PRODUCCIÓN produccion@bfacemag.es

Graduada en Comunicación Audiovisual. Le quiere devolver a la música todo lo que le da en forma de fotografías. Es fácil de encontrar en las salas de conciertos de la capital | @prockcorn

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