Diario de una festivalera dicharachera

Yeah! Esa soy yo, o eso os hago creer. Mi duda ahora es, ¿cómo consigo meter el mejor verano de mi vida en un artículo? O lo que es más dramático, ¿cómo consigo recordarlo todo cuando el maldito Jäger me ha acompañado en cada una de las paradas festivaleras? Ay, qué nostalgia. Aquellos maravillosos días de finales de abril que acechaban un comienzo de verano con un SOS a la vuelta de la esquina y ya estamos aquí, con los shorts al borde la muerte y las bufandas asomando cabecita.

Ser festivalera, amigos, no es fácil aunque a simple vista lo pueda parecer. Saber en octubre que ya tienes 3 citas musicales inamovibles en verano no suele ser viable a la hora de pedir vacaciones en la oficina pero, oye, quien no arriesga no gana y antes nos compramos un abono por lo que pueda pasar que resignarnos. Y hablando de riesgos el que sufre la cuenta corriente, porque aquí una servidora ama los festivales por encima de todas las cosas de la misma forma que odio los campings, eso es así.

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¿Pareja? ¿Qué? Permítame que me ría. Olvidaros, no es factible compaginar una relación si queréis pasaros el verano, más bien casi todo el año, recorriendo España en coches de alquiler para no perderte un Copacabana a tiempo y, cómo no, esa Tormenta de Arena siempre inoportuna. De verdad que yo os quería Dorian, pero… uff. ¡Ojo! Todo puede ser que tu novio sea más freak que tú y se sepa el cartel del Primavera de pe a pe, reconoced que no os sabéis ni la mitad, pero si se dedica al mundo de la ciencia, orfidensen.

Todo comenzó en Murcia, 400 kms después y con el primer baño del año hecho nos plantamos en el SOS 4.8 para corear el If you wanna de The Vaccines por todos los vientos y que murcianos y no murcianos se enterasen de que el verano estaba aquí y entraba con fuerza. La música nos llevó hasta Valencia, la primera edición de Lest Arts teníamos que probarla y bien sabéis que lo hicimos, lo de hacer entrevistas de empalmada mejor no os lo cuento. Y aquí sí, playa, valenbisi y diversión, mucha diversión a través de Lori Meyers, Izal y la zona VIP, ejem ejem.

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Pero el interior también tiene derecho y en dos fines de semana fuimos tanto oscenses como riojanos. Mentira y lo sabéis, yo soy riojana siempre, pero a lo que íbamos. El final de junio nos llevó al Barbastro, al Polifonik Sound y, oye, vivir un festival como si de unas fiestas de pueblo se tratase es lo mejor que a una provinciana le puede pasar. Algo así nos pasa con Fárdelej, un festival pequeñito pero que nos pone el calimotxo y la longaniza a un precio becario que mola mil, tanto o más que Yola Berrocal. (Escuchad Crash, haced el favor).

Pero la parada estelar sin duda era Benicassim. Ay, guiris míos, no os voy a decir a dónde os mandaba yo. Sólo un consejo, jamás os alojéis en Marid’Or, ciudad de vacaciones porque es de todo menos eso. Eso sí, ver en tres días a Florence, Blur, Noel, Vetusta y Los Planetas es algo que muy poquitos pueden ofrecer.

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Un agosto de relax, sí, a veces también tengo vida fuera de los escenarios, para coger con ganas un septiembre que venía cargadito. Nuestro amado Festival Gigante por los siglos de los siglos, con la última actuación de Jero Romero y la consagración de Full alentaba un mes de sorpresas.

Sorpresa nos llevamos con el DCODE y sus cancelaciones de acreditaciones y artistas, pero a mí no me gusta hacer sangre porque debemos reconocer que no podemos pasarnos el año entre Costello, El Sol y La Palma para que luego nos monten un festival en la capi y no ir, no es de ley.

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Pero si algo tengo que destacar de estos cuatro meses de música y carretera, es, sin duda la última parada. Gracias, Granada Sound, por darnos este festival. De verdad, a Antonio Romero le debería poner un monumento al lado de la Alhambra por hacer que un festival provinciano sea tan perfecto.

Y así, con la presentación de lo nuevo de Izal, los fuegos artificiales de Supersubmarina, el arte de Zahara y la maravillosa actuación de The Kooks, despedimos un verano que ha tenido como protagonista esa cosa que nos mueve y muchos no valoran, la música.

Desirée Fina
Desirée Fina

Redactora

Periodista por vocación y licenciada por la UCM. Esta riojana de procedencia ama la música por encima de todas las cosas. Habla de lo que le gusta donde le dejan y mientras tanto pasa las horas entre cañas y directos.

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