Dime cómo vives un concierto, y te diré quién eres

Después de una lista interminable de conciertos me veo capacitada para hacer un estudio sociológico de los personajes que muchas veces todos tenemos alrededor y que nos estropean ese momento precioso en que nuestro cantante favorito toca nuestra canción favorita. Yo siempre soy esa persona en torno a la cual se crea el pasillo por el que todo el mundo quiere entrar, salir, o tocar las pelotas, y siempre tengo a alguien de estos “personajes” a mi lado. ¿Qué os pasa? ¡¿Qué problema tenéis con el mundo?! ¡Yo he venido a un concierto a escuchar, ver, cantar, bailar con mis amigos, y en definitiva disfrutar!

¿Y tu quién eres?


La persona que se pasa todo el concierto haciéndose selfies con sus amigos/pareja/solo. Aceptadlo de una vez: el escenario nunca va a salir, vosotros vais a salir mal, y toda la gente a vuestro alrededor no quiere salir en vuestro selfie. Si eres de esta clase de gente sufres el sí­ndrome del postureoSí­, amigo querer demostrar que tu estuviste ahí­ para colgarlo en todas tus redes sociales es postureo. Y vale, ninguno nos libramos, pero ¡por favor! con un selfie vale. Y si puede ser que sea al principio del concierto, lo subes a Instagram y disfrutas del directo sin molestar a la gente de tu alrededor todo tu alrededor te lo agradecerá.

Selfies

personajesdeconciertos_3


Parecidas al caso anterior están las personas que se pasan todo el concierto mirando la pantalla del móvil, twiteando. En realidad estas personas no molestan, pero algún tipo de problema deben tener si han pagado X euros por un concierto que no van a ver. Digamos que tienen el sí­ndrome del periodista frustrado. Creen que su opinión le importa a alguien, pero posiblemente no.

Tuitsta


Las personas que más me estresan del mundo son aquellas que graban/hacen fotos TODO el concierto. Está bien querer tener algún recuerdo del concierto. Todos en algún momento sacamos el móvil, y todos queremos volver a vivir alguna canción en concreto porque nos recuerda a alguien (yo soy de las que graban notas de voz, que no me impiden dejar de mirar el escenario), ¿pero de verdad todos aquellos que grabáis los conciertos enteros luego los volvéis a ver en vuestra casa? Vuestras manos en alto todo el rato me estresan, queridos youtubers frustrados.

Youtubers frustrados


Uno de mis personajes favoritos (que además tampoco molestan) son aquellas personas que tienen el sí­ndrome del crí­tico musical. Son personas que se pasan todo el concierto muy atentos, que eligen una posición en la que creen que se va a escuchar mejor que en cualquier otro sitio -cerca de la mesa de sonido- y pasan el rato asintiendo y tocándose la barbilla. No cantan, no bailan: sólo asienten. También nos podemos encontrar con el que va más allá, y no contento con observar comenta con sus amigos cada arreglo musical en términos de erudito de la música.

Crí­ticos musicales


Y no sólo de música habla la gente en un concierto: yo he escuchado de todo, desde qué he cenado hoy, a dónde vamos a ir después, y hasta cómo está tu abuela. Mira, personas que hablan de cualquier tema en un concierto, me parece estupendo que os sobre el dinero, pero yo he pagado para escuchar, y me fastidiais. Por fa, tertulianos de Sálvame, quedar en un bar para charlar y no en un concierto. Gracias.

Tertulianos


Al otro lado de mis amigos los crí­tico tenemos a las personas que lo dan todo. Más que el cantante. En todo concierto siempre habrá alguien con complejo de artista que pretenda que toda la gente a su alrededor la escuche más a ella que al artista. Cantar está bien, es lógico y normal: dejar sordos a la gente de tu alrededor no.

Kill me


Y ya no sólo está la gente que canta. Hay personas que sólo chillan, como no sé, si se les fuera a salir el corazón del pecho. A ver cómo explico esto de manera delicada: el cantante no te va a escuchar. Los músicos están cegados por los focos y el sonido es tan atronador ahí­ arriba que sólo aprecian una masa de bocas que intuyen que gritan. Hablo de conciertos multitudinarios, claro. Por suerte en las salas y recintos pequeños estos comportamientos ya están superados (bendita ley que deja a las quinceañeras en casa… no, es broma, conozco gente con la mayorí­a de edad que mantiene este complejo de fan histérica).

Fans histéricas


Y también hay gente que baila. Sin control. Sin respetar el espacio vital de las personas. Incluso cuando el tema ha acabado. Bailan sin música, en una balada, en una canción triste. Suelen ser las mismas personas que lanzan cerveza por los aires.

Bailes


También están las gruopies. Sí­, ese mito con el que todo músico sueña: existen. Incluso aún siguen lanzando sujetadores en los conciertos (que digo yo que ya que los lanzáis que sean bonitos, no os desagáis de ese feo blanco que estaba al fondo del cajón). Gruuuupies que si las dejas entrar, pasan hasta la cocina.

Groupies


No nos olvidamos tampoco de las personas que piden una y otra vez el mismo tema (el único que conocen), las personas que no se llevan bien con el desodorante (no, en serio, qué horror), los que potan (sí­, lo he vivido), los que lloran todo el rato, los que aprovechan cualquier ocasión para meter mano… ay, Señor, el mágico mundo de los conciertos y los festivales es toda una aventura, como un huevo Kinder: nunca sabes qué es lo que te va a tocar. 

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Paloma de la Fuente
Paloma de la Fuente

PRODUCCIÓN produccion@bfacemag.es

Graduada en Comunicación Audiovisual. Le quiere devolver a la música todo lo que le da en forma de fotografías. Es fácil de encontrar en las salas de conciertos de la capital | @prockcorn

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