MadLive by Sony: otra manera de celebrar Halloween

Aún tengo dolor de pies. La suela de mis botas está pegajosa de una mezcla espantosa de cerveza y lí­quido flourescente (al entrar, te regalaban unas pulseras que sólo sirvieron para incrementar la imaginación de los asistantes y que acabaron por decorar el suelo del Barclaycard Center como en un videoclip de Coldplay). Y no puedo dejar de cantar “I won’t fuck us over, I’m Mr. November, I’m Mr. November, I won’t fuck us over…”, tema con el que The National desataron la locura de los asistentes y el que su cantante, Matt Berninger (portada), cantó entre los asistentes.

La pasada noche de Halloween Sony proponí­a un plan alternativo a las tí­picas fiestas de Halloween que florecen en la capital: MADLive, una jornada de conciertos que en su primera edición agotaba localidades y que contaba, además, con grandes nombres internacionales como The Kooks o Mando Diao. En BFace Magazine no quisimos perdernos el evento, que apuntaba maneras (podéis leer nuestras razones para no faltar) y que cumplió las expectativas.

Público MADLive 2014

Llegué con el tiempo justo para no perderme a Belako. No era la primera vez que los veí­a en directo, y aún así­ no dejan de sorprenderme. Me preguntaban el otro dí­a qué tení­a este grupo para que todo el mundo hablara de ellos. ¿Sinceramente? No lo sé. Pero de ayer puedo destacar que hicieron un concierto que bien podí­a estar a la altura de los cabeza de cartel: tienen energí­a, buena ejecución y le ponen pasión mezclando el euskera, su lengua natal, con el inglés. Euri (2013), su álbum debut los ha consagrado como uno de los grupos revelación del año, con presencia en la mayorí­a de festivales, y dando un respiro al rock más crudo, que a veces parece que ya no tiene cabida en la escena independiente.

Tras la corta (pero intensa) actuación de la banda vizcaí­na, asaltaron al escenario unos sorprendentes y prometedores The Orwells, que venidos directamente de Chicago era la primera vez que actuaban dentro de nuestras fronteras. Su sonido alegre, con toques surferos y un carismático Mario Cuomo, vocalista de la banda, quien se ganó piropos y aplausos de las jóvenes primeras filas: calentó los motores y desató los primeros bailes de la noche. No consiguieron, sin embargo, esa conexión con el público quienes relevaron a la banda americana: Grises pasaron sin pena ni gloria por el escenario. Y mira que le pusieron ganas. Pero ni el sonido ayudó, ni un público que se reservaba energí­as para todo lo que vendrí­a después.

Mando Diao MADLive

Leí­a hace poco crí­ticas poco favorables sobre el directo de los suecos Mando DiaoAsí­ que mientras montaban un escenario futurista, y en las pantallas sólo se veí­an estrellas, como si ellos fueran a aterrizar en una nave espacial, o a salir disfrazados de astronautas, yo no sabí­a qué esperar: estaba impaciente y expectante por partes iguales. Lo que me encontré fue un directo más eléctrico que de costumbre, pero no les sienta nada mal. Me sorprendieron mucho y muy bien. Su setlist se basó en repasar sus éxitos, que no son pocos. “Dance with somebody” me sigue pareciendo la mejor canción para un directo: no hay tema que me haga saltar más, y siempre tengo la sensación de que termina muy pronto. Como terminó su directo: fue un suspiro. Abordaron el escenario con impoluto atuendo blanco, invitaron a nuestra queridí­sima Zahara al escenario (‘Sájara’ para ellos), se descamisaron enseguida, gritaron el nombre de ‘Gloria’, nos hicieron bailar, y se fueron como si no hubiera pasado nada. 

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Amenizaron la espera antes del concierto de The Kooks unos resurgidos Cycle que no estaban acertados ni en horario, ni supieron ganarse a un público que no les pertenecí­a. La gente se mordí­a las uñas por ver a Luke Pritchard y los suyos. Los de Brighton vení­an con nuevo trabajo debajo del brazo: “Listen” (2014), casi recién salido del horno, pero que ya ha calado hondo entre sus seguidores, porque a pesar de que recuperaron algunos de sus temas anteriores como “Junk Of the Heart (Happy)” o “She Moves On Her Own Way”, su último disco ocupó gran parte del repertorio del concierto, y la gente no dejó de corear. Creo que el britpop de la banda ha madurado: ellos han crecido, y han hecho que su música crezca con ellos. Han incorparado nuevos sonidos, pero no abandonan la frescura de unos primeros discos que les lanzaron al éxito. 

El plato fuerte de la noche se hizo de rogar más allá de las 23.40 de la noche. Cuando mis pies ya me pedí­an tregua. Puedo decir con certeza que The National son una de mis bandas preferidas, así­ que no puedo ser objetiva. Tras una carrera de más de quince años, con seis álbumes de estudio y todo el mundo recorrido, estamos hablando de una de las bandas de rock alternativo más importantes de las últimas décadas. Arrancaron el recital más largo de la noche (como si en vez de en un festival, estuviéramos en un concierto de The National con teloneros de mucho nivel) con una hipnótica “Don’t Swallow the cap” que me dejó un nudo en la garganta de lo que aprietan pero no ahogan. Matt Berninger es carismático a su manera, parece que sus canciones le hacen el amor cuando canta, y él le susurra al micrófono. Canta como si no hubiera 9000 espectadores coreándole a sus pies. Y duele: su voz ronca duele. Acaricia la herida con tacto.

The National no son un grupo conocido por un tema, quizás sea la razón por la que llevan una carrera tan longeva. Y se sustentan en esto para poder soltar éxitos como “Mistaken For Strangers” o “Bloodbuzz Ohio” a la primera de cambio. Y saltar de un disco a otro. Vuelven a sus inicios, centrando casi toda la atención en un “High Violet” que los consagró en el 2010.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=bxWQMyoYJBU[/youtube]

Cuando ya pensaba que Matt no se atreverí­a a saltar a un público que estaba rendido a la banda, rescataron “Mr. November”. Una canción que es un grito de guerra: y no podí­a estar más acertado en los primeros coleteos del mes que da nombre a la canción. En su trance, el vocalista golpeó el micrófono, y como si fuera una ví­a de escape, salió a la pista provocando avalanchas y el odio de algunos de seguridad. Sin dejar de cantar. Perdió las gafas pero no la voz. Repitió jugada con “Terrible Love” y cerraron la velada con una acústica, desenchufada y a capela “Vanderlyle Crybeby Geeks”.

Esperamos con ganas una próxima edición del MADLive by Sony. Ayer el Barclaycard Center me robó la voz.

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Fotografí­as: Sergi Ramos

Paloma de la Fuente
Paloma de la Fuente

PRODUCCIÓN produccion@bfacemag.es

Graduada en Comunicación Audiovisual. Le quiere devolver a la música todo lo que le da en forma de fotografías. Es fácil de encontrar en las salas de conciertos de la capital | @prockcorn

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