M Clan: 20 años por todo lo alto

20 años dan para mucho: muchas carreteras, muchos bolos, muchas cervezas, muchos escenarios, muchas cuerdas rotas, muchas canciones y mucho que contar. Tanto que para celebrarlo, M Clan ha tenido que hacerlo en dos tandas, vamos, lo que se dice un cumpleaños gitano.

Ayer, sábado 7 de junio, con el riff de guitarra de “Una calle sin luz” nos abrieron las puertas de la segunda fiesta de su vigésimo aniversario. A las órdenes de Tarque (sin sus rizos), los rezagados que todaví­a quedaban sentados se pusieron en pie para empezar a saltar a ritmo de rock.

Enfundados en unos pitillo que cortaban la respiración (a ellos, sobre todo), Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez combinaron negro y rojo pasión con el resto de la banda, vistiendo con elegancia el escenario del emblemático Circo Price.

Supieron rodearse bien, muy bien, empezando por los dos pianos y el trí­o de metales y siguiendo con los artistazos invitados que pasearon talento y descaro durante las más de dos horas de espectáculo.

El primero en aparecer fue Ariel Rot para entonar “Me estás atrapando otra vez” de los Rodrí­guez. Aquí­, con el permiso de Rot, Tarque da un subidón al tema de esos que me te hacen creerte una superestrella delante del espejo.

Invitaron a íñigo Uribe, primer pianista del grupo, para golpear las teclas con el más puro rock de “Maxi ha vuelto”, rescatando así­ el Coliseum de 1997.

Y entonces apareció con bastón y chistera, corriendo de un lado al otro del escenario, un incombustible, El Drogas con “Las calles están ardiendo”. Que afiló su lengua y dejó su firma recitando una de sus poesí­as.

Bajamos un poco el ritmo con “Gracias por los dí­as que vendrán” y “Las palabras que dijiste”, muy de ir saltando de la mano del amado o amada. Que a mí­ me encantan, pero con las que más de uno aprovechó para rellenar el vaso de cara cerveza.

Rockanroleamos las caderas con Alejo Estivel y “Usar y tirar” y entonces el escenario se llenó de leyenda para regalarnos un “Roto por dentro” único coronado por uno de los grandes, Miguel Rí­os.

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Le siguió una colaboración un poco más insí­pida (es que Rí­os dejó el listón bien altito) con Los Guasones, rescatando el primer disco de la banda, allá por el 95.

Pero fue con la aclamada “Maggie Despierta” cuando Tarque se vino del todo arriba (o más bien abajo) e hizo las delicias de las afortunados que estaban en pista y entrar en cólera a los de las gradas (casi ardo de rabia), y se recorrió tranquilamente cada rincón repartiendo bailes, abrazos  y besos (en serio, ¿en qué pensé cuando me decidí­ por la butaca?).

Y así­, con el ambiente bien caldeadito , dejaron solo el escenario para que entonásemos nuestro primer “otra, otra..“.

No se hicieron mucho de rogar y a guitarra y voz interpretaron “Dónde está la revolución”, canción desconocida para los que fueran fans más “recientes”.

Volvieron todos a sus puestos y, como no podí­a ser de otra manera, sonaron las primeras notas de otra imprescindible, “Carolina” (sin Santi Campillo a la guitarra) que ganó originalidad en las cuerdas vocales de Fito Cabrales.

Tras “Pasos de equilibrista” y la tercera versión de la noche, fuimos a por nuestro segundo “otra, otra…“ y esta vez la recompensa fue mayor. De vuelta al escenario se trajeron a Carlos Raya y su guitarra para marcarse un “Miedo” que nos hizo enloquecer, de una manera casi preocupante, cuando vimos que sobre las bonitas alfombras del escenario estaba un genial Enrique Bunbury.

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Y así­, cuando no cabí­amos en nosotros de la emoción, nos dijeron adiós de la forma más romántica con “Quédate a dormir” y su hammond. Vuelta a cabalgar sobre los asientos del teatro que estaba a rebosar de energí­a y sudor, tanto que los dos protagonistas de la noche acabaron mostrándonos sus torsos sin ningún pudor.

Supongo que navegar entre tantas canciones paridas durante dos décadas para seleccionar apenas una veintena, no es tarea fácil. Que si ésta hay que tocarla porque fue hit, que si la otra no porque se nos duermen… en fin, decisión difí­cil donde las haya. Pero lo cierto es que a mí­, declarada desde hace muchos años fan incondicional de este clan de murciélagos, me faltaron unas cuantas y me sobró alguna. Eché de menos un guiño a Arenas Movedizas y a Defectos Personales, por ejemplo.

Con todo, les pongo un 10. Los directos de M Clan son de los de saltar hasta acabar empapado en sudor, emoción y mucho rock’n’roll.

Irene Mora
Irene Mora

Redactora

Experta procrastinadora utópica en busca de inspiración.

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