La sensualidad de Russian Red llena La Riviera

Con sombrero, vestido de flecos ochenteros, labios muy rojos y guitarra eléctrica salí­a anoche Lourdes Hernández al reencuentro con su público español. La artista presentaba en la capital Agent Cooper (2014), un repaso personal por los hombres que han pasado por su vida, compuesto en su retiro en la ciudad de Los íngeles donde actualmente reside. Russian Red regresa con un nuevo sonido eléctrico y con una brillante puesta en escena.

Las inmediaciones de la sala madrileña La Riviera eran nido de expectación y frí­o a la espera de la apertura de puertas del concierto organizado por el ciclo Vodafone yu. Una vez dentro, amenizado el tiempo de espera por las jóvenes Agoraphobia, cuyo sonido y puesta en escena no estuvo a la altura ni del lugar ni de la cita; la frí­a noche de invierno se convirtió en una cálida noche de verano. O eso apuntó Lourdes a media sonrisa sintiéndose arropada por unas primeras filas entregadas.

RUSSIAN2Desgranó de forma paulatina el nuevo disco, con un leve movimiento de caderas que llenaba la sala con una sensualidad tí­mida y que a veces pasa desapercibida. Empezó el recital con una suave “Neruda” y sucedió a otros personajes como “John Michael” o “Stevie J” entre una energí­a pausada y la evocación a los sentimientos más escondidos. Entre canciones, fue una noche de emoción y frialdad. Tantas contradicciones como personalidades adquiere Lourdes en el escenario. Tí­mida y atrevida. Enérgica y reservada. Valiente y cobarde. En las nuevas letras hay dolor y rabia, pasión y amor. Casper (“he shooked me like nobody, fooled me like nobody”) sabe combinar bien todos esos sentimientos, y La Riviera despertó con las primeras notas del single.

Tras una primera mitad acompañada por los nuevos temas, recuperó canciones de su anterior trabajo – Fuerteventura (2011)- que sonaron renovadas y eléctricas y que estuvieron acompañadas por los coros de los seguidores repartidos en el público. Tras un breve descanso, volvió al escenario para cantarle a todos los cigarros nunca fumados -y se despidió con una sonrisa agradecida abandonando el escenario tan tí­mida y sensual como lo habí­a abordado; sin sombrero y dejando descansar a su nueva compañera: la guitarra eléctrica, pero con vestido de flecos ochenteros y los labios muy rojos.

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Paloma de la Fuente
Paloma de la Fuente

PRODUCCIÓN produccion@bfacemag.es

Graduada en Comunicación Audiovisual. Le quiere devolver a la música todo lo que le da en forma de fotografías. Es fácil de encontrar en las salas de conciertos de la capital | @prockcorn

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