15 cosas que hemos aprendido en nuestro primer Sonorama

Volver a casa después de un festival siempre conlleva una resaca emocional y la que no es emocional puede que también. Volver a casa después del Sonorama supone empezar a descontar 365 días de calendario hasta la próxima edición. Algo mágico sucede en Aranda de Duero: quizás sea el trabajo de tantas personas que llevan sacando adelante (contra vientos y mareas) un festival independiente durante dieciocho años (que se dice pronto), y quizás también es algo de culpa de ese público que a grito de “¡Escenario Principal!” marcan los tiempos y las carreras de tantos músicos nacionales que pasan por los escenarios que, cada año, llenan la ciudad burgalesa de música non stop durante cuatro días. Tenemos que reconocer que nuestra voz se quedó en la plaza del Trigo, y que reímos, lloramos y bailamos tanto que aún tenemos agujetas.

Nosotros que somos muy de listas, muy de observar y vivir las cosas de primera mano, os dejamos las quince cosas que aprendimos de nuestro primer Sonorama Ribera:

20532140336_921ba7e639_k

1. No hay edad para ir de festival 

Una de las cosas que más nos sorprendió estos días fue ver la cantidad de familias que se acercan a los conciertos de la Plaza del Trigo, incluso al Recinto Ferial, donde se celebran los conciertos de noche. Pero sin duda la anécdota que vivimos fue compartir el concierto de Vetusta Morla en la noche del sábado junto con un grupo de mujeres que superaban los sesenta años de edad. Hemos visto en repetidas ocasiones a los de Tres Cantos, pero nunca habíamos visto gente tan mayor en su séquito de fans. Llegaron para ver por qué ese grupo gustaba tanto a los jóvenes y acabaron coreando con nosotros el “lalala, lololo”. Y no nos extraña nada porquequé bien lo hacen, cómo lo viven.


2. Nunca son suficientes las veces que veas a Vetusta Morla

Siguiendo con el hilo anterior llegamos a la conclusión de que nunca nos cansaremos del directo de los madrileños.  Y mira que no brillaron lo suficiente por problemas técnicos que nublaron la primera mitad del concierto.


3. Si hay que acampar, mejor con fresco

Hacía tiempo que habíamos dicho eso de “no vuelvo a un camping de un festival”. Pero claro, el planear todo a última hora, y lo bien que nos habían hablado del camping del Sonorama (hasta algún músico planta su tienda de campaña por allí), nos hicieron decidirnos por la opción más fácil y barata (se puede acampar sin coste adicional con entrada/acreditación). Y qué acierto. La gran arboleda está al lado del recinto, y a sólo un paseo del centro. Ni aglomeración como en otros festivales, ni largas horas de sol que no te dejan dormir. Eso sí, id bien equipados: linternas, colchón, y fuerza para las duchas de agua fría.


4. Las croquetas saben mejor en cachi

Ay, qué mítico. Sales de Madrid, y la gente te mira rarito si dices mini al cachi. Pero meter las raciones en esos vasos de plástico parece que es normal. El caso es que alimentarte a base de kalimotxo (con Ribera de Duero, claro) y croquetas te convierte en inmortal durante cuatro días. Palabrita de BFace.


5. La música genera música

Una de las iniciativas que más nos gustó de esta edición fue el apoyo al proyecto solidario Leãozinho. La organización impulsada por el periodista musical Ángel Carmona lucha por acercar la música a las favelas de Brasil. Y lo hace a través de la música, claro. Con el apoyo de artistas como Pucho (Vetusta Morla), Xoel López o Marc (Sidonie), se marcaron el concierto del Sonorama. Atacaron por sorpresa el escenario de la Plaza del Trigo y repasaron la historia del indie español en poco más de media hora.

20574645256_8ff046903b_k

6. El Sonorama no es un festival indie, es un festival de Música

Es de agradecer la variedad de estilos que ofrece cada año el festival. Este año, contra todo lo que se pueda esperar de un festival de música indie, el jueves abría como cabeza de cartel de la primera jornada un homenaje al cantaor Enrique Morente. Una ola de flamenco que se dio la mano con el rock más crudo de grupos como Arizona Baby, los canallas Sexy Zebras, o Ángel Stanich. Bailamos cumbia con Calexico, y el toque más folk lo pusieron La Maravillosa Orquesta Del Alcohol (La M.O.D.A), quienes salieron triunfantes en su tierra.


7. Jero Romero de noche suena mejor

Ya lo dejamos caer cuando fuimos al Festival de Les Arts: Jero Romero se merece horarios mejores que tocar a plena luz del día. Y es que vaya bandaza, y menudo sonido. A nosotros ya nos tenía enamorados, pero es que el viernes lo remató.


8. Las mujeres en la música tienen mucho que decir

Ya hemos hablado por aquí mucho de Zahara y su nuevo disc(azo)o: Santa. Pero qué energía en directo. Bailamos con ella (literalmente) y rompió con ese concepto de que las chicas no están hechas para el rock. Hasta incendió un altavoz. Algo parecido hizo Tulsa, en el recién estrenado escenario Burgos: Origen y destino. Una ola de energía delicada y apabullante acompañada de músicos de excepción. El contraste lo marcaron Lucía Scansetti y Marlango: sutiles, cautivadoras y mágicas.


9. La Habitación Roja son eternos

Veinte años de carrera avalan una carrera de fondo de uno de los grupos nacionales más importantes del panorama independiente español. Cerraron la noche del jueves y el viernes nos sorprendieron con un concierto sorpresa en la Plaza del Trigo donde versionaron a grupos como R.E.M. o David Bowie; artistas eternos, como ellos.


10. Chup-Chup es un temazo que no pasa de moda

Hablando de eternidades: Australian Blonde saben lo que es tener un tema eterno. Chup-Chup ha unido a varias generaciones, y no pudimos evitar dejar de bailar cuando sonó.

P1010057

11. La Plaza del Trigo debería ser nombrada Patrimonio de la Humanidad

O al menos Patrimonio Cultural de la música nacional, o algo así.


12. Rufus T Firefly: ¡Escenario Principal!

Aranda ardió con el directo del grupo de Aranjuez. Y es que la carrera de Rufus T. Firefly avanza a pasos agigantados. Y no nos extraña nada. Nueve, su último álbum, sonó con la rabia de quien lleva años peleándose un hueco entre los grandes. Su concierto fue para no dejar de sudar, menos mal que Antonio y su manguera no penséis mal, marranos nos salvaron.


13. El Sonorama es el mejor lugar para descubrir grupos

Entre nuestros descubrimientos entran Jacobo Serra, que es para morir de amor muchas veces; Correos, que nos dieron una bonita sorpresa en la fiesta de bienvenida del miércoles; y Señores (a pesar de que casicasi nos matan a vinilazo limpio).


14. Bigott se llama Francisco de Borja

Bigott, junto con Los Toreros Muertos ay, Pablo Carbonell, qué malita la droga, se marcaron los conciertos más divertidos del festival. Uno, por sus conversaciones con el público, los otros por su extravagancia ochentera. Lo gracioso fue cuando Bigott confesó llamarse (no sabemos si cierto o no) Francisco de Borja.


15. Quien va al Sonorama, repite

Y nosotros nos morimos de ganas de que sea ya 10 de agosto de 2016.


Paloma de la Fuente
Paloma de la Fuente

PRODUCCIÓN produccion@bfacemag.es

Graduada en Comunicación Audiovisual. Le quiere devolver a la música todo lo que le da en forma de fotografías. Es fácil de encontrar en las salas de conciertos de la capital | @prockcorn

No hay comentarios

Deja tu comentario :)

¡Tranquilo! Tu email no se publicará ;)

Utiliza atributos HTML y tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR