5 razones por las que The Crown vuelve en estado de gracia

Vuelve The Crown el relato británico de la monarca Isabel II que se quedó a las puertas de ganar el Emmy y, así, ser la primera producción de una plataforma digital en hacerse con el galardón. La primera temporada fue un éxito. Un ejemplo más, por parte de Netflix, de que la televisión a través de plataformas online puede ofrecer productos de calidad que conquisten al público.

En esta ocasión, la vivencias de la corona británica durante el reinado de Isabel II vuelven en su segunda temporada para adentrarse, una vez más, en las habitaciones del Palacio de Buckinham, el Castillo de Windsor y las calles de Londres a finales de los años 50. Una cita que no deberías perderte por estas cinco razones.


 

1. Una renovada continuación in crescendo

En su segunda edición, The Crown peca de perder equilibrio. Se convierte en una ficción transitoriamente repetitiva y focaliza un importante énfasis en la relación matrimonial de la reina Isabel y el Duque de Edimburgo. En su primera temporada pudimos ver como el matrimonio perfecto mermaba conforme la monarca ganaba seguridad y responsabilidad en su trabajo. Sin embargo, es ahora cuando gana una importancia argumental.

La falta de Winston Churchill, sus reuniones con la reina y el peso político de ambos elementos, hace que en su comienzo, se eche de menos el dinamismo que aportaban las narrativas paralelas de los dos personajes. No obstante, el rumbo estructural de este segundo ejercicio termina dibujándose una vez nos adentramos de lleno en él. Pero funciona, cada episodio se convierte en una postal histórica. Es verdad que, en cierta medida, ya era una característica en su primera temporada, pero es ahora cuando la diferencia temporal entre episodios es más contrastada y menos disimulada.  Es una renovada continuación que evoluciona in crescendo a lo largo de su recorrido con un estilo narrativo muy marcado.

2. Cada episodio es una postal histórica

La ficción continua en estado de gracia a la hora de representar la situación política, social y monárquica del momento. Cada uno de los episodios, con o sin secretos y mentiras de por medio, es un repaso histórico. Postales a modo de «mini serie» que dan un toque episódico al guión. Obviamente, una serie televisiva será episódica, pero The Crown se encarga de abrir y cerrar cada capítulo haciendo de él una lección sobre un hecho decisivo en la corona y en la sociedad británica conviviendo con la narrativa lineal que mantiene el grado picante de salseo.

Desde la Guerra del Sinaí y su repercusión en el estado, pasando por el primer discurso navideño televisado de la reina, hasta la visita de John F. Kennedy y el impacto de Jackie Kennedy en la monarca. Esto y otros puntos decisivos en la familia real consiguen un convenio total completo y representativo que nos adentran en el Londres de finales de los 50. Una lección histórica imperdible para entender el éxito de la monarquía británica hasta ahora.

3. ¡Es un culebrón en toda regla!

La vuelta de The Crown es un culebrón en toda regla. Secretos, mentiras, infidelidades, escándalos públicos… El matrimonio real se ve afectado a nivel público y privado cuando se descubren una de tantas libertades que el duque de Edimburgo se toma en sus ratos libres. Ya descubrimos en la temporada anterior que eso de quedar en un segundo plano y ver mellada su masculinidad, al Príncipe Felipe no le sentaba muy bien, pero es en esta ocasión cuando los celos y los ultimatums ganan fuerza. Un viaje a lo largo del mundo alejado de su esposa, y un club de caballeros fundado por él, marca un antes y un después en Isabel que debe recordar a su marido que le espera una familia en palacio.

Por otro lado, la Princesa Margarita sigue haciendo de las suyas. Resentida con su familia por no poder casarse con su «amor verdadero» y resignada ante una vida que no le satisface. Ve una salida, una luz al final del túnel, al conocer un grupo de individuos entre los que destaca Antony Amstrong-Jones, un fotógrafo que descubrirá su lado más humano. Un grado de humanidad reflejado en todos los personajes que dotan de sentimentalismo y gancho a la trama, pero que también fortalece sus figuras. Las piedras angulares de esta ficción. Al final los cotilleos y entresijos de la familia real son lo que nos dan la vida y, en esta ocasión, hay para parar un tren.

4. Los personajes son su fuerte

Porque sin sus protagonistas The Crown se pierde. Hemos visto un cambio de estructura narrativa acentuado, pero la producción sigue siendo la misma gracias a sus personajes. La transformación de Lilibeth en Elisabeth II, transformando la cariñosa y preocupada recién reina, en una monarca rígida, tradicional -pero a la vez atrevida para salvar su reinado cuando conviene- y consciente de si misma. La irresponsabilidad y el comportamiento infantil de el Príncipe Felipe que gana relevancia argumental en esta temporada. El resignamiento de la Princesa Margarita respecto a su posición social y el atrevimiento y empoderamiento que le lleva a fortalecerse e intentar, poco a poco, ser dueña de si misma.

Tres variados ejemplos que se suman al pueblo inglés y los políticos del momento que moldean la visión que tienen del mundo y la monarquía los tres personajes, y que los conducen a evolucionar y crecer como tales. Algo que se intenta plasmar en The Crown es el cambio, la modernidad, atreverse a plantearse nuevas perspectivas, nuevos puntos de vista. Si la sociedad avanza, su máxima representación, la corona, debe hacerlo con ella.

5. No volveremos a ver a Claire Foy

Pero para cambios, el cambio de reparto en la, ya esperada, tercera temporada. Las caras con las que nos encontramos con The Crown se despiden de nosotros para dejar paso a una nueva generación. Una generación más madura y con una Inglaterra más contemporánea. Es así como el magnifico reparto de la serie deberá reinventarse y conseguir estar a la altura, porque en esta segunda temporada, ¡se ha salido!

El personaje de Isabel II evolucionaba y con él lo hacia Claire Foy, la actriz a la que tanto le debe la producción de Netflix. Será difícil acostumbrarnos a una Lilibeth interpretada por una actriz que no sea la nominada al Emmy. Un reto que, esperemos, la plataforma supere con nota por el bien de la serie. Puede que esta sea la razón más importante por la que debemos seguir viendo The Crown si la acompañamos en su comienzo, no volveremos a ver su protagonista. No volveremos a disfrutar de la insuperable actuación de Claire Foy como la joven Isabel II.

Gala 5 OT. Canción de Hielo y Fuego

Otra semana más, en Bface os ofrecemos nuestro particular repaso de gala de Operación Triunfo prometiendo ser más benévolos que Manu Guix (o no). Una gala que, en esta ocasión, ha estado conducida por una pizca de magia, música en directo, aves resurgidas de sus cenizas, otras quemándose vivas y caramelos desaprovechados. Todo esto en medio de una imparable revolución sexual que despierta un poco la adormecida Televisión Española.

Mientras que unos consiguieron a lo largo de la noche llenar de calor y emoción nuestros corazones, otros los dejaron helados y rotos sin remedio. Poco a poco esta gala se iba convirtiendo en una canción de hielo y fuego que divisa una lucha por el trono de hierro premio final cada vez más reñida. ¿Empezamos?


9. The Time of my Life

 

A Ricky este concurso se le queda demasiado grande. Mucho nos estamos atormentando por haber expulsado a Mimi en su lugar. Después de su A-Yo y la acogida que ha tenido por parte del público al salir de la academia la repesca debería ser inminente. Pero ahí sigue Ricky, ofreciendo vocalmente la que puede que fuera la actuación más limitada de la noche -y eso que Agoney estuvo limitado-. Juntos, tanto él como Nerea, no se lucieron, pero ni juntos ni por separado. Y sorprende, es una sorpresa que los dos grandes defensores del musical de esta edición, hayan ofrecido un resultado tan insatisfactorio y falto de expresividad y potencia.

Lo que a primera vista era un regalo de descanso para Ricky y Nerea, ha sido un billete de ida -y posiblemente solo de ida- para Ricky fuera de la academia, y un nuevo toque de atención para Nerea y sus problemas de afinación. La semana pasada mejoró notablemente con un reto tan difícil  como lo era Symphony, pero anoche la volvimos a ver desinflada y, en esta ocasión, jugaba en casa. Una vez más, la puesta en escena y la coreografía tampoco han ayudado.

 

8. Rise like a Phoenix

 

«Pobre Agoney» se hizo trendic topic en España escasos momentos después de su actuación. Todos los espectadores sufrimos con él, ¡madre mía si sufrimos! Y es que lo vimos, vimos como se rompía conforme avanzaba la actuación. Empatizamos con él porque nunca le habíamos visto tan vulnerable, tan impotente. Su instrumento le jugó una mala pasada y la presión a la que fue sometido le ayudó -0 a la hora de enfrentarse al reto.

En la academia, la reiterada etiqueta de «diva» y los comentarios por parte del profesorado como «si con esto no te luces te vas a casa», le inflaban e inflaban hasta que ha petado. Como si no hubiera superado cada reto hasta ayer. Todo el profesorado y equipo de casting esperaba mucho de Agoney, al igual que sus compañeros, pero la presión a la que se le ha sometido por etiquetarlo des del primer día como ganador, cuando fuera la realidad es otra, no le está jugando a su favor.

Sin embargo, Agoney intentó defender su tema, incluso entre tanto descontrol consiguió brillar un poco, aguantó el tipo como un campeón. No olvidemos que, a pesar de todo, minutos más tarde cantó con la artista invitada meándose en todos sus compañeros y bordándolo -siendo el primer concursante que no provoca vergüenza ajena al cantar con un invitado-. El canario puede llegar a ser muy grande, pero debe empezar a disfrutar. Estamos seguros de que Agoney resurgirá de sus cenizas pronto.

 

7. El Mismo Sol

 

Vamos a ver. OT, ¿podemos dejar de lado de una vez estos despropósitos de actuaciones? Este tipo de temas no funcionan. No le funcionan a los concursantes y mucho menos al propio programa, el mismo que no ha sabido hacer del tema un espectáculo. Si no estamos a la altura, ¿para qué meternos en tal fregao’ cada gala? La semana pasada, con Madre Tierra parecía que nos acercábamos un poco a lo que podría ser un ejemplo del buen camino a tomar a la hora de realizar este tipo de temas. A pesar de todo, los que dieron la cara por él terminaron nominados por su limitación vocal.

Con El Mismo Sol, se han salvado justamente por todo lo contrario, por no tener una voz tan limitada. Pero lejos de ser su culpa, el resultado ha sido un cuadro, un total esperpento. Ya pasó con Dancing in the moonlight, Reggaeton lento, Don’t you worry about a thing o Can’t stop the feeling. Noemí Galera, ¿por qué te empeñas en estos números? Si este dúo ha sobrevivido frente una puesta en escena pésima, una coreografía cuestionable y una realización justita, es porque algunos de sus compañeros no han sabido aprovechar las oportunidades que les habían sido brindadas esta semana. Y por supuesto, sus ganas de hacerlo bien, entre tanto gusto dudoso, su calor nos ha llegado. Un reto era para los dos y, por lo que respecta a su parte, ha sido superado.

 

6. Estoy hecho de pedacitos de ti

 

Antes de redactar mi opinión -tan humilde como mamarracha- sobre cada tema, repaso las actuaciones un par de veces para asegurarme dónde posiciono cada una de ellas. ¿Qué es lo primero que se me ha pasado por la cabeza al tener que repetir Estoy hecho de pedacitos de ti? «Qué pereza». Dónde están las ganas, la garra, la pasión, la química… No hemos encontrado nada de eso. Puede que Cepeda y Miriam, los bloques de hielo de la edición, lo estén intentando, pero el concurso va demasiado rápido. No hay manera de que transmitan al espectador lo que sienten cuando cantan.

Desde el No puedo vivir sin ti, no hemos visto al mismo Cepeda, y Miriam, la alumna que todo profesor desea por su corrección y perfección vocal, vuelve a sentarse en el banquillo por segunda vez consecutiva. Una canción como esta no debería dejarnos tan helados. Cada uno iba a la suya y se han desaprovechado dos grandes voces dejándonos una actuación correcta, sin más. Un «zi, vale, de acuerdo» que, por otro lado, no era el cuadro de El Mismo Sol

Lo más probable es que Cepeda, segunda vez nominado, se salve de la expulsión debido a su club de fans acérrimo. Pero a día de hoy, poco demuestra porqué debería seguir en la academia. Si hemos echado a Marina por no tener suficiente con su voz, ¿qué hacemos con Cepeda?

 

5. The Voice Within

 

Marina no conseguía adaptarse al programa y tal desaprovechamiento se ha visto resuelto con su eliminación. Anoche Marina, una de las voces de las que más se esperaba un largo recorrido dentro de la academia, nos dejó con una buena actuación. Más que correcta. No obstante, puede que no al mismo nivel que algunos de sus compañeros al despedirse del programa. No fue su mejor trabajo, Marina nos dejó el listón muy alto con Don’t dream it’s over una de las mejores actuaciones que nos ha dejado la edición. Pero no por ello se desvirtúa lo que consiguió anoche, hacernos volver a creer en ella, aunque fuera un poco tarde.

Es una lástima, pero cada vez la sentíamos menos, poco a poco Marina se desinflaba y dejaba de conquistarnos en casa. En la gala de ayer dejamos ir a una gran voz, a la que agradecemos por regalarnos su forma de ver el mundo, su corazón de oro y su lucha por la visibilización del colectivo LGTB+ con más ahínco que nadie dentro de la academia. Esperamos que siga creciendo porque, con esa voz y esa luz, puede llegar tan lejos como ella desee.

 

4. Million Reasons

 

Soy consciente de que la gran mayoría de espectadores no vivieron la actuación de Raoul como yo; soy consciente, por lo tanto, de que esta posición no va a ser del agrado de vosotros, nuestros lectores. No obstante, debo ser sincero respecto a lo que me transmitió esta actuación, la más esperada de la noche.

Al igual que con Agoney, a Raoul se le ha atosigado durante toda la semana para que hiciera, de esta actuación, un numerazo. Y lo ha hecho, pero no el número de la noche. El catalán es de los mejores alumnos de la academia, un bombón, y cada día crece más como artista y como persona. Pero en esta ocasión se ha pasado un poquitín de la raya -y los profesores lo han ayudado de buen grado-. El principal requerimiento de este tema era transmitir emoción al espectador. Mucha emoción, ¡toneladas de emoción! Y lo que ha resultado ha sido una exagerada dramatización. Una sobreactuación que, aunque ha ofrecido una actuación maravillosa, le ha podido con la voz en ciertos momentos. Raoul es, junto a Ana Guerra, el concursante que más nos sorprende cada semana, pero esta noche ha estado un poco descontrolado. Qué se le va a hacer, a veces más es menos, pero ¡ole sus huevos!

 

3. La Bikina

 

¡Ana Guerra, qué grande eres! Cuando entró en la academia todos dimos por hecho que no duraría mucho. Para algunos era impensable que sobreviviera a una quinta gala, pero no solo ha sobrevivido, se ha marcado uno de los numerazos de la noche.

Su problema en la galas anteriores era la falta de control que tenía sobre su voz y su cuerpo al subirse al escenario. Pero Guerra, lejos de deprimirse por las valoraciones del jurado, ha quemado la vieja Ana y ha resurgido de sus cenizas. La Bikina era un tema que le venía que ni pintado, después de tantos retos, por fin jugaba en terreno conocido. Pero la semana en la academia no pronosticaba resultados tan excelentes en el escenario.

Lo ha hecho suyo, se ha emocionado con él y no has regalado la mujer empoderada que vive en ella. Ana Guerra, la concursante con más evolución, ha demostrado que en OT, si crees en ti, trabajas y creces, arrasas con todo.

 

2. Cuando nadie me ve

 

Mireya rompe la maldición del expulsado, aquella en la que si haces tu mejor actuación hasta la fecha, luego te vas de patitas a la calle. La andaluza nos ha deleitado con su mejor momento en el concurso y, con ello, consigue permanecer en la academia. Y nosotros nos alegramos un montón.

Trabajadora como ella sola, se propuso el reto a si misma de cantar un tema que no había ensayado nunca. Un tema casi desconocido para ella. ¡Y lo ha bordado! La segunda actuación de la gala también ha sido la segunda mejor actuación de la noche. A diferencia de Raoul, Mireya ha sabido combinar a la perfección voz y emoción. Su presencia y control en el escenario han sido apabullantes, ha hecho suya la canción, la ha dotado de su estilo propio, y ha resultado maravilloso. Para muchos será cuestión de gustos, pero para mi, el arte y las ganas que le echa a todo lo que hace, es indiscutible.

 

1. Shape of you

 

Esta edición de OT está dando lugar a tantos momentos mágicos que nuestro corazón no da a basto. Minutos antes de empezar la actuación, la televisión vivía algo insólito al ver como a «Amaia de España» se le era permitido ir al baño en prime-time y en directo en medio de su entrevista. Pero por si tal inusual suceso no nos había dejado lo suficientemente sorprendidos, nuestra reina y señora se presentó momentos después directamente en el escenario para dar la actuación de la noche. Una vez más, acompañada de un compañero y tan solo un instrumento -bueno, en este caso dos-.

Era la primera semana que Amaia se enfrentaba a un reto, un tema fuera de su rango. Valiente ella, en lugar de asustarse, junto a Roi construyó una cover que nos ha brindado un momento musical mágico. Tanto el uno como el otro han derrochado personalidad, talento y pasión por la música. Y vale, vale que de Amaia ya nos ha quedado claro que no deberíamos dudar -aunque la queremos ver bailar- pero cada día nos va quedando más claro que de Roi tampoco. El más divertido del concurso, el que tiene una actitud de oro y el que nos hace emocionarnos con su guitarra, se ha alzado a lo más alto. Gracias OT por permitirnos disfrutar de versiones nacidas des del corazón de los chicos, gracias por permitirles hacer sus propias interpretaciones. Esto es lo que hace de este programa ser lo más grande.

 

 

Gala 4 OT. Los favoritos en su salsa y el resto a salvarse el culo

 Operación Triunfo llega a su cuarta gala y, en Bface nos gusta tanto tanto tanto, que hemos decidido analizar cada semana lo que ocurre en el escenario y la academia. Desde los favoritos hasta los nominados pasando por el resto de concursantes. OT ya es un fenómeno sin precedentes en redes sociales, cada semana sube su audiencia y, nosotros, no vamos a ser menos.

Y qué mejor forma que empezar nuestro repaso semanal que con una gala tan completa como ésta. Posiblemente la gala con más retos para los triunfitos que, cada día, tienen más difícil salvarse de la nominación. Sobretodo, cuando la línea divisoria entre favoritos y no tan favoritos empieza a ser más clara. ¿Qué nos ha brindado la Gala 4? Os lo comentamos con este ránking de actuaciones.


9. Dancing In The Moonlight

 

Lo estábamos viendo desde que le tocó hacer un dueto con Cepeda. Marina está con la guardia baja y ni Raoul ha conseguido un cambio de actitud en su compañera. La nominación de Marina no sorprende; en el 24h vimos que podía dar mucho más de si y, aunque ha intentado defenderlo, el toro le pilla por los cuernos. Que tiene una gran voz es innegable, y que el baile no es lo suyo también, pero a estas alturas hay que saber sacarse las castañas del fuego y darlo todo.

Raoul, por su parte, tampoco ha estado en su mejor semana. Para el pobre cada gala es un reto totalmente distinto y lo lleva de la mejor manera posible. De aquí que no habría sido justa una nominación. El tono no le favorecía, la coreografía era un descontrol y ya va siendo hora de que le toque una perlita de las que le gustan. Pero en su defensa, Dancing In The Moonlight no ha fallado solo por sus protagonistas; el escenario era un caos, un patio de corral con una puesta en escena sin ton ni son. Si fuera por nosotros, estarían todos nominados. Tal temazo nunca se me había transformado en algo tan descafeinado.

8. Madre Tierra

 

El primer gran reto de Mireya le ha llevado a la nominación, pero qué contenta puede estar de las ganas con las que ha pisado el escenario. La andaluza tiene carácter para toh, por un lado, ella y todo su arte invitan a Pastora Soler con más soltura que Roberto Leal, mientras por el otro se marca un Madre Tierra sin perder la actitud. Pero claro, era un retazo. Ningún concursante ha tenido tanto baile y requerimiento de energía como Mireya y Ricky esta noche. Y no es justo. Mientras los favoritos, excepto Aitana, siguen en su salsa, a estos dos que el jurado los valora como rezagados tienen que defender voz con baile.

Ha sido todo un espectáculo, y la realización por fin ha conseguido llenar el escenario (gracias a Dios), pero los chicos no dan para tanto. Y nosotros nos preguntamos, ¿podrían Amaia o Alfred? Sea como sea, enhorabuena a Ricky y Mireya por pisar el escenario como lo han hecho, limitados, pero dándolo todo.

 

7. There’s Nothing Holding Me Back

 

Qué miedo hemos pasado! Llevamos toda la semana leyendo en sus frentes la palabra «nominado» y, por como ha empezado la actuación, lo dábamos por hecho. Pero no, Roi ha sacado su estilazo y Ana Guerra la Ana guerrera que lleva dentro. La canción avanzaba y su seguridad con ellos. Ya sabemos que se llevan bien en la academia, se han pasado toda la semana como uña carne, pero la química que han llegado a tener en el escenario ha superado nuestras expectativas.

No era una actuación fácil, ponte a cantar There’s nothing holding me back si tienes cojones y pulmones, pero ellos lo han hecho como han podido. Los más flojos según el jurado han cruzado la pasarela a la primera. De su actuación podemos interpretar su paso por el programa: una evolución de menos a más. Esperemos que sigan subiendo y, porfavor, un bolero para Ana, que ya le toca.

 

6. Dancing On My Own

 

El #CepedaCequeda ha funcionado y con un 69% de los votos el gallego continua en la academia. ¿Realmente lo merecía? Su actitud desde que nos deslumbró junto Aitana con No puedo vivir sin ti no ha dejado de ir de mal en peor. Decaído y con muy poco entusiasmo, Cepeda es el drama de la academia. Un incomprendido. Sin embargo, hoy se ha defendido. ¿Seguirá haciéndolo cuando no escoja canción?
Ha hecho un esfuerzo por intentar abrirse y….bueno, al menos lo ha intentado; su particular voz le ha ayudado a ofrecer una interpretación más que solvente. Pero queremos más, necesitamos más. Un Cepeda con actitud, con sentimiento, con ganas… Debe demostrarnos que merece permanecer en la academia porque, aunque se haya salvado, a algunos aún no nos convence su pasotismo. Por muy correcta que haya llegado a ser la actuación.

 

5. La Media Vuelta

 

Helados. Por muy cálida que fuera la puesta en escena, Miriam transmite un frío que asusta. Es de las más correctas de la academia, puede con cualquier reto y estilo, y su voz siempre está a la altura. Pero no destaca, no transmite luz. Ni en el escenario ni en el 24h. La gallega está tomando el relevo de Juan Antonio como la odiada de la academia y, aunque nos entristece, Miriam debería trabajar su paleta de colores si quiere que le votemos.
En una sociedad, descaradamente machista, una mujer con talento, determinación y carácter, no suele caer en gracia. Si a eso, se le suman algunos comentarios desafortunados debido a su exceso de sinceridad, en un instante tenemos a la mujer tachada de «bruja». Desde Bface pedimos que Miriam siga siendo la imagen que quiere proyectar de ella misma, pero que trabaje su instrumento, porque cuando sus compañeros dejen de fallar, será la primera en caer del carro. Y por ahora los que van detrás de ella en el ránking fallan, pero lo que vemos, nos indica que pronto dejarán de hacerlo.

 

4. Symphony

 

La canción más difícil de la noche. ¿Nos hemos dado cuenta? Ha sido una noche llena de retos. ¡Un montón! Los favoritos en su salsa y el resto a salvarse el culo. Y olé por ellos, porque han demostrado que de retales no tienen ni un pelo. Lejos de ser tan correctos como Miriam, se han elevado entre el público por toda su presencia. Nerea ha empezado desafinando, pero al momento se ha venido arriba; y Agoney, al que se le tacha de prepotente por no querer mostrar sus inseguridades, ha brillado como la estrella que puede llegar a ser algún día.

Tanto uno como el otro merecen más cariño por parte de la audiencia. Tienen unos vozarrones que ya les gustaría a muchos en la academia, solo tienen que permitirles lucirse, y hoy lo han hecho. Con el reto más duro, con la semana más cruda, con la creencia de que iban a ser nominados a sus espaldas. Symphony lo ha petado. Nerea lo peta con su determinación y positivismo y Agoney lo peta cuando pisa el escenario con seguridad. Solo les falta petarlo sin estar a medio gas porque, aunque en el escenario pudiera parecer lo contrario, hoy lo estaban. ¡Agoney despierta!

 

3. Con las ganas

 

Aitana y Amaia tenían mucho a favor esta semana. La canción de Zahara nos encanta, ellas son nuestras favoritas y, aunque la puesta en escena no nos haya gustado nada, dominan el escenario que da gusto. Sobretodo cuando están tan favorecidas por el reparto de temas. A Aitana se lo perdonamos, Can’t Stop The Feeling fue uno de los mayores retos de lo que va de edición, pero a Amaia le han caído caramelitos desde el primer día. Todas la flores, City of Stars, Con las ganas… Todo lo que las redes sociales piden se lo dan. Y lo justo sería que en la próxima gala se enfrentara a un reto como todos sus compañeros.
Ha sido una de las actuaciones de la noche, una preciosidad, uno de los grandes momentos, pero ya sabíamos que lo iba a ser. Y no por ello vamos a desmerecerlas, son las mejores amigas, las favoritas y las rivales más fuertes de la edición. Pero Amaia tiene que poder demostrar que también puede defenderse con… ¿una coreografia por ejemplo?

 

2. Cenizas

 

Al igual que Mimi en su momento, Thalía puede irse con la cabeza bien alta. Empieza a ser una realidad que el expulsado de la semana es quien ejecuta una de las mejores actuaciones en cada gala. Thalía nos ha roto, nos ha hecho odiarnos por echarla de la academia, por no permitirle seguir trabajando. Hasta ahora, ha sido la concursante más currante de la edición y, aunque es imperfecta, lo da todo en el escenario. Y eso hizo anoche, despedirse de nosotros pisando fuerte, como ella sabe, siguiendo su sueño a base de no rendirse. Echaremos de menos tu energía, tu entusiasmo y tu sonrisa Thalía.

 

1. Amar Pelos Dois

 

Momentazo. El favorito de la gala por la audiencia y nuestro favorito de la noche. Alfred tiene una personalidad que nos deja con la boca abierta. Ha sido el momento más esperado y el más mágico de todas las actuaciones. Durante todo la semana, el profesorado le ha comido el coco con el reto de que no imitara a Salvador Sobral y, el resultado, ha sido un tanto desconcertante. Entre pinto y valdemoro. Pero aún así, hemos visto a Alfred regalándonos su talento, su amor por la música, su delicadeza y sensibilidad. ¿Qué tal si ahora le proponemos el reto que ya le toca? Dos semanas seguidas de temas que domina ya son más que suficientes, queremos al Alfred que nos sorprenda con algo nuevo. Y no porque no nos guste como es él, nos encanta, pero si sus compañeros tienen que pasar por el aro, lo justo, es que él también lo haga. Alfred puede hacerlo, es y más.

Dark. La inquietante apuesta alemana de Netflix

El próximo 1 de diciembre llega a las pantallas de los usuarios de Netflix Dark, la primera apuesta alemana de la plataforma. Una propuesta arriesgada con la que Netflix sigue expandiendo su imperio por el globo y que pretende no dejar indiferente a nadie. Algunos incluso la comparan como la nueva Stranger Things.

¿Cómo es Dark? ¿Conseguirá dejarnos con la boca abierta? En Bface hemos tenido la oportunidad de ver los primeros tres capítulos de la temporada y estos son los distintos estados que hemos sentido al verla.

1. Me aburro…

Para qué mentir. Dark, en sus inicios, es un coñazo. Aunque pretende aportar un aire terrorífico e inquietante, la ficción alemana se queda en un piloto a medio gas que a penas se salva por sus escenas de acción. Nada nos aterroriza, nada nos sorprende y ninguna pregunta es formulada con un grado suficiente de incógnita para que nos interese la respuesta. Su ritmo es soporífero; los personajes se nos presentan con carencias carismáticas, cuesta empatizar o sentirse representado por alguno de ellos; y su estructura narrativa intermitente, no profundiza en las tramas que se enumeran. Es una lástima, pero el comienzo de Dark está falto de interés, no crea expectativas.

2. No entiendo nada

No es suficiente con que no encuentro un ingrediente que me ayude a engancharme a la serie que, además, no entiendo nada. Dark reparte fotografías y resquicios de futuras tramas de un modo tan aleatorio que no conseguimos incorporarnos a la narración. Es difícil meterse en situación, no se nos come la pantalla. ¿Es posible que Dark esté cansada de que nos den todas las piezas del puzzle con demasiada obviedad y nos pone a prueba? Puede ser, pero con una carencia de ritmo e interés, ¿quién quiere completar un puzzle, aparentemente, imposible? Dark quiere ser tan oscura, inquietante y desconcertante que termina siendo un objeto pretencioso e ineficaz.

3. ¿Por qué debería seguir viendo esto?

¿Por qué seguir viendo Dark? No es nada nuevo. A parte de las carencias que hemos relatado en los puntos anteriores, Dark no aparenta ser una apuesta innovadora. Sus primeros episodios son una retahíla de clichés del género que ya nos son demasiado conocidos. Desapariciones, sucesos sobrenaturales, un nuevo inquilino sospechoso, secretos entre familias, una área nuclear cercada, etc. Cualquiera de estos elementos podría ser interesante con un enfoque nuevo, pero no es el caso de Dark. Es un cocktail de todo lo que un thriller terrorífico y detectivesco puede contener. No estimula, está demasiado visto.

4. ¡Espera! ¿What the f***?

Pero espera, ¿qué está pasando? En un segundo Dark cambia radicalmente su fórmula y se convierte en una nueva totalmente distinta. Las preguntas comienzan a obtener respuesta y sorprenden. La propuesta alemana consigue su ingrediente estrella, eso que le hacía falta para convertirse en una ficción con carácter. Ha necesitado de tres episodios para ello, pero tras un inicio descafeinado, Dark se pone las pilas y invierte todo su potencial para sorprendernos. Sin lugar a dudas, el plot twist que ofrece, genera algo más que interés, dota de sentido a muchos agujeros que mancillavan su nombre.

5. ¡Quiero más!

Ya no nos importan los clichés. Dark es algo nuevo, utiliza estos elementos tan vistos del género para trasladarse a un mundo nuevo. ¡Queremos más! Queremos de su juego narrativo a dos bandas, de los secretos que nos serán revelados a partir de ahora. Dark no se aprovecha de flashbacks, vive en ellos. A partir del tercer episodio Dark es sobrenatural, es fresca, es una nueva lectura del terror, del suspense y de thriller policiaco. Incluso su puesta en escena y fotografía mejora. Y sí, ahora entendemos porqué es la nueva Stranger Things, pero a su manera. Y aunque no nos entusiasma tanto como la ficción de Eleven, si que nos sustenta una propuesta inquietante, intrigante y mágica.

«Oro» o como desaprovechar una oportunidad dorada

Con el paso el tiempo las producciones nacionales han ido sabiendo cómo dar el Do de pecho a la hora de lanzar grandes superproducciones que hicieran frente a las propuestas internacionales que nos asfixian constantemente. Películas como Palmeras en la nieva, Lo Imposible o Ágora han demostrado que se pueden superar las fronteras lingüísticas para crear historias que puedan ser disfrutadas a un nivel internacional. Este mes llega a nuestras pantallas el esperado nuevo intento Sonny Pictures por intentar consagrar el cine español, de la mano de Agustín Díaz Yanes con el filme: Oro.

El cineasta vuelve a adaptar una de la historias de Arturo Pérez-Reverte y vuelve a caer en los mismos errores (en 2006 llevo al cine las aventuras del capitán Alatriste a la pantalla grande). Es precioso ver el dialogo de su fina prosa en directo, pero intenta abarcar demasiado creando una cinta visualmente atrayentes pero carentes de ningún tipo de alma. Oro, es la historia de un grupo de conquistadores españoles del siglo XV, que se adentraron en los parajes más ocultos de la selva en busca de encontrar una ciudad de oro que les saque de la pobreza que sufren. La tensión no tardará brotar cuando la obsesión por el poder y los peligrosos de la selva los acaben atrapando en un tormentoso viaje donde abunda la locura del ser humano.

Cumple en ese factor principal de intentar transmitir el constante peligro que sufren sus protagonistas. La angustia interior de cada personaje a pesar de que la mayoría parezcan serenos, muestra más con sus miradas y silencios que con sus diálogos. Destacando lo visiblemente desaprovechado que queda su reparto que esta capitaneado por cuatro de las grandes figuras de nuestro cine: Raúl Arévalo, José Coronado, Bárbara Lenni y Óscar Jaenada. Arévalo es el mejor parado de un reparto coral abrumador, no tanto por sus dotes interpretativas en la cinta, sino más bien la cantidad de intérpretes que pasan por la cinta sin dejar poso alguno en el espectador o en la historia. Prácticamente todos los personajes son intrascendentes para el desarrollo de la historia y no aportan más que algún gifs cómico momentáneo. Dejando un grupo de personajes comunes, carentes de una historia propia que les dé sentido y por tanto que no genera ningún tipo de empatía o emoción, en una batalla de ajedrez donde todos son peones.

Donde mejor parada sale la producción es a la hora de haber elegido el escenario de la cinta. El rodaje les llevo por los montes de Anaga en Tenerife. Creando la atmosfera perfecta para atrapar a los protagonistas y a los espectadores en ese bello paraíso salvaje. También cabe mencionar su maestría a la hora de retratar un característico vestuario a pesar del terreno de guerra y lineal que sigue, dotando a cada individuo de una personalidad diferente. Aunque estos aspectos quedan desmerecidos  por un pobre trabajo técnico. Innumerables batallas poco creíbles, con un montaje rápido que no deja apreciar lo que ocurre y que carece de una visión real del cuerpo a cuerpo tan rudo y propio de la época. La palma se la llevan su constante gusto a la hora de presentar muertes con un tono tan a lo spoof movie que no hay quien se crea.

No puede evitar pecar de pretenciosa, ya que no es más que un olvidable entretenimiento para los espectadores menos exigentes. Fracasando notablemente a la hora de trasladar unas creíbles escenas de acción y que vagamente menciona la crítica primordial que debería denunciar la cinta. El traslado de un momento que refleja una época injusta con una sociedad de futuro incierto bajo el régimen de gobernantes deplorables. Por tanto, no puedo evitar denunciar la necesidad exigir historias que vayan más allá de los espectáculos pirotécnicos y sepan abordar verdaderamente los sentimientos de nuestra nación. Una innecesaria propuesta de la que es mejor mantenerse alejado. Aquellos que prefieran ir hacía el dorado mejor que vean cintas con la reciente Z: La ciudad perdida o incluso la animada La ruta hacia el dorado, estas al menos les ofrecerán algo más que un banal envoltorio.

7 razones para amar «Thor Ragnarok»

Marvel está a punto de cerrar un año redondo. La tercera entrega de las aventuras del superhéroe nórdico es la encargada de poner el broche de oro a un año que estuvo capitaneado por dos grandes propuestas que no pasaron desapercibidas para el público: Guardianes de la Galaxia Vol. 2 y The Amazing Spiderman. Es cierto que cada vez se critica más la sobreexplotación que sufrimos de este tipo de productos y la poca originalidad que representan. Sin embargo, desde que la casa del ratón posee los derechos de la compañía de Stan Lee, han conseguido que en la mayoría de los casos nos vayamos a casa con una sonrisa de oreja a oreja y con la sensación de no haber malgastado el dinero.

Probablemente Thor es uno de los vengadores que ha pasado más desapercibido, destacando más por su belleza y su tozudez que por sus verdaderas habilidades. La saga necesitaba una nueva estrategia para enganchar al público y una vez más han sabido aprender de sus errores. He aquí nuestras 7 razones por la que pensamos que deberías amar Thor Ragnarok:


1. Primer director NO caucásico de la historia Marvel:

El universo marvelita siempre ha destacado por indagar a la hora de buscar creadores que puedan dar vida a sus historietas preferidas. Apostando siempre por cineastas independientes que puedan ofrecer una marca diferente a cada nueva entrega. En esta ocasión Taika Waititi se coloca en la silla de director. Un artista reconocido por haber coqueteado con el cine realizando cuatro pequeñas producciones y por ser un genial comediante, que de hecho estuvo detrás de la desternillante serie Fly of the Conchords. En esta nueva cinta es palpable la mano que ha tenido el director para dar frescura a la franquicia, además de ser un ejemplo más de igualdad laboral para las grandes producciones de Hollywood.

2. Rompe con todo lo establecido:

Las comparaciones son odiosas. Es inevitable observar el parecido que guarda esta nueva secuela con la saga de Guardianes de la Galaxia (viaje interplanetario incluido). Pero la esencia funciona. Thor se aleja del sombrío aire shakesperiano que ofrecían sus anteriores entregas, para entregarse a un mundo mucho más desenfadado, repleto de colores psicodélicos. En primer lugar, la película funciona estupendamente pues cierra los cabos sueltos que dejaron abiertos, enlazándola con la nueva historia rápidamente. Todo en un tono más cómico (aunque no todas las bromas están al mismo nivel) y alardeando de un festín en el que se nota la mano de director para incluir nuevos personajes, cameos, referencias cinéfilas… factores que ayudan a crear una atmósfera más amena y disfrutable. Tal vez no es realmente original, pero es sumamente disfrutable.

3. Nuevo look. Nuevo Thork:

Chris Hemsworth pierde su dorada cabellera para volver a ponerse en la piel del dios del trueno. Transformando además su personalidad, alejándolo de su particular tono nihilista y volviéndolo más seguro de sí mismo. Realmente, el actor no ha conseguido destacar en el panorama cinematográfico, pocas de sus películas han conseguido resarcirle de su etiqueta de cara bonita. Al menos esta tercera entrega le ha permitido desarrollar su faceta cómica. Algo que cuesta digerir en un primer momento, pero a lo que acabas acostumbrándote y que nos permite ver una cara más humana del personaje. Consiguiendo sumar a este nuevo tono burlón, su compromiso con la ley, sus fuertes lazos familiares y el que siga manteniendo un cuerpo de infarto.

4. Una villana a la altura de las circunstancias:

Las películas de este tipo suelen fracasar a la hora de presentar un adversario con matices, con el que podamos empatizar en cierta forma y comprender sus verdaderos motivos para enfrentarse al protagonista. La evolución no es tan grande en esta ocasión, pero la elección de Cate Blanchett rompe los esquemas establecidos y abre la veda en los roles de los personajes femeninos en el cine comercial. Aunque nos desarrollan brevemente el origen del personaje, Hela, no deja de ser otro ególatra villano que lanza frases de superioridad y que no tiene tiempo para desmenuzar sus emociones (más allá de esa cansina ansia de poder que tienen todos).  Sin embargo, la actriz demuestra talante desde el lado oscuro. Cada gesto ejemplifica la personalidad de un personaje tan temible como hipnótico, a lo que se le suma un diseño perfecto para conseguir que Hela robe gran parte del atractivo de la cinta. Regalándonos batallas que parecen auténticos oleos.

5. Tessa Thompson:

Natalie Portman dijo adiós por la puerta de atrás a ese sosainas interés romántico que representó en las anteriores dos entregas de Thor. La introducción de este nuevo personaje femenino, nos hacía prever que era una inclusión con calzador para darle el imprescindible toque romántico al filme. Finalmente Valkyria me deja sin palabras. Un personaje independiente, fuerte y que huye de caer en el rol de señorita en apuros. Una misteriosa cazarecompensas, con un misterioso pasado al que iremos desmenuzando poco a poco. Esperemos que se mantenga viva el alma del personaje en futuras entregas.

6. Un equipo redondo:

Junto a la mencionada Valkyria (Tessa Thompson), a Thor se le unen, Hulk (Mark Ruffalo) y Loki (Tom Hiddleston). Es un placer volver a ver en pantalla al monstruo verde, esta vez dándolo todo sobre la arena. Un personaje que vuelve a estar al nivel equilibrado que funciona: tan inteligente cómico y coherente como Bruce y tan producto manporrero que nos da las escenas más brutales del filme como Hulk. Por otro lado Hiddleston vuelve a robar el protagonismo. Loki es probablemente uno de los personajes más deliciosos que ha ofrecido el universo de marvel. Su continua ambigüedad y su sonrisa de medio lado siguen conquistando al público. Dos equilibrios en los que puede apoyarse tranquilamente la cinta aportando cierta ligereza a la narración. Formando el grupo perfecto para enfrentarse a las posibles adversidades venideras. Ojito también a Idris Elba, que aunque no juegue en un rol tan importante, nos encanta volver a verlo en pantalla.

7. Su soundtrack y el aspecto visual:

La factoría suele cumplir cuando hablamos de estos puntos, volviendo a superarse una vez más. El tema central de la película (Immigrant Song – Led Zeppelin) tiene el tono apropiado que respira esta vuelta de tuerca del mundo del dios nórdico. Sus dos intervenciones ponen el vello de punta ante la grandiosidad de las más apabullantes secuencias de acción. Se le suma en el apartado sonoro una épica a la par que electrónica banda sonora, muy acorde al tono tan gamer que representa la película. Todo un mundo visual de colores vivos, donde hay espacio para desarrollar el aspecto artístico. El mundo de Sakaar introduce un interesante apartado visual (criaturas, escenarios, vestuario…) en el que apuestan por las batallas de gladiadores futuristas. Un frenético mundo que hará las delicias de los amantes de los videojuegos.

En definitiva, Thor Ragnarok no es la película de superhéroes definitiva (ni plantea serlo). Se limita a ofrecer un entretenimiento atractivo, un factor que incluso, a veces, echamos de menos en este tipo de producciones. Y de paso, permite sutilmente incluir valores tolerantes, donde se demuestra que las mujeres pueden aspirar a roles con mucha fuerza. Una de las apuesta más disfrutables del año.

 

Conoce a los concursantes de OT 2017

Ha llegado el momento, vuelve Operación Triunfo. Era uno de los momentos más esperados de la temporada, la vuelta del talent show que dio lugar a nombres como Chenoa, David Bisbal, David Bustamante, Gisela, Rosa, y mejor paro de contar porque la lista es de lo más extensa.

Vuelve la ilusión y vuelve el sentimiento OT, pero sobretodo, vuelven las ganas de descubrir nuevos talentos. Tras un casting de lo más discutido, televisión española ha hecho oficial a escasos momentos de la Gala 0, la lista de aspirantes a formar parte de la academia. De los 18 nombres seleccionados, solo 16 podrán optar a formarse en el programa. ¿Estáis listos para conocerlos? Os presentamos los candidatos al nuevo OT 2017.


 

Agoney – Aitana

Agoney, 22 años, Adeje (Tenerife). Con Queen, Whiteny Houston, Rachelle Ferell y Muse como referentes, ya es uno de nuestros favoritos. Es músico desde los 6 años, ha participado en varios videoclips y ejerce la profesión en un hotel de su tierra natal. En su canal de youtube hay cantidad de covers demostrando que es uno de los rivales más fuertes y, a diferencia de muchos de sus compañeros, es un total desconocido para el público. ¡Carne fresca!

Aitana, 18 años, Sant Climent de Llobregat (Barcelona). Entre sus artistas favoritos destacan James Blunt, Meghan Trainor, Mecano y One Republic. Si no entra en la academia, tiene una segunda vía artística por la que decantarse, el diseño. Pero siendo una de las caras que hemos podido ver en las audiciones, muy difícil lo tienen sus compañeros para que este terremoto de 18 años no entre en el concurso.

 

Mario – Mireya

Mario, 21 años, Madrid. Otra cara conocida entre tantos ex-concursantes de otros programas. Joven y con muchas ganas de trabajar. Estudia periodismo y en un futuro le gustaría ser presentador de televisión. ¿Pero quién sabe? Tal vez Operación Triunfo tenga para él un futuro muy distinto lleno de éxito en el mundo de la música. Sus artistas favoritos son Beyoncé, James Arthur y Jennifer Hudson. Y sí, la gente a la que le gustan las divas con presencia, nos cae bien.

Mireya, 20 años, Alhaurín de la Torre (Málaga). Una de esas concursantes que tiene una particular ventaja. Ya es una cara conocida por cierto público. Es modelo y ha ganado diversos concursos de belleza. Pero aunque estudie, peluquería, maquillaje y le guste ser modelo, lo suyo es la música. Hace unos años participó en el concurso andaluz «Se llama copla», pero por lo que demuestran sus vídeos en youtube quiere demostrar que su registro es mucho más amplio. Operación Triunfo es una oportunidad perfecta para conseguirlo. ¿Sus referentes? Muy alejados de los artistas internacionales que comparten muchos de sus compañeros. A Mireya le gustan Malú, Pastora Soler y Niña Pastori.

 

Alfred – Amaia

Alfred, 20 años, Prat de Llobregat (Barcelona). Su referente principal es, nada y nada menos, que el rey del pop, Michael Jackson. Durante toda su vida ha estado rodeado de música. Su familia se dedica al oficio y, de este modo, se ha curtido llegando a ser capaz de componer incluso bandas sonoras. Estudia Comunicación Audiovisual y una de sus pasiones es el cine, arte en la que también tiene previsto dejar marca. Sin duda alguna,  Alfred es un concursante con recorrido y aspiraciones muy altas. Sin ir más lejos, él mismo se ha editado tres discos. Los fans de La Voz tal vez lo conozcan. En su momento, intentó conquistar a los jueces del talent sin éxito. Esperemos que el jurado de Operación Triunfo confíe más en sus dotes musicales.

Amaia, 18 años, Pamplona (Navarra). Posiblemente la cara más conocida de la lista de concursantes. Antes de superar el cásting de Operación Triunfo, Amaia participó en El Número Uno, talent en el que se vio las caras con Mónica Naranjo. Durante aquel programa la veterana artista le propuso que siguiera trabajando para curtirse como artista, no era su momento. ¿Habrá llegado ahora ese momento? Con Mónica Naranjo otra vez en el jurado, el encuentro seguro que es de lo más jugoso.

 

Nerea – Raoul

Nerea, 18 años, Gavá (Barcelona). La catalana es otra de esas concursantes que tiene como referentes grandes divas del panorama musical. Whitney Houston, Britney Spears y Beyoncé son sus preferidas. Además de la música, le encanta el teatro, razón por la cual tiene un interés focalizado en estudiar teatro musical. A Nerea ya la conocemos dentro del panorama televisivo. Participó en la primera edición de La Voz Kids sin llegar a conquistar a los jueces. Seguro que tras todos estos años de trabajo, tiene más suerte en Operación Triunfo.

Raoul, 20 años, Montgat (Barcelona). Según Raoul, uno de los momentos más importantes que recuerda de su adolescencia, es cuando pisó un karaoke a sus 16 años. ¡Vaya si fue importante! Si el karaoke le animó a integrarse en el mundo del espectáculo, fue toda una experiencia, cuatro años más tarde ha conseguido convertirse en uno de los 18 aspirantes a entrar en la academia de OT. Sam Smith, Amy Winehouse y Beyoncé son su cantantes predilectos.

 

Roi – Thalía

Roi, 23 años, Santiago de Compostela. Entre sus dotes musicales, destaca como guitarrista. Trabaja en una orquesta en Galícia como tal y ha perfeccionado el uso técnico del sonido cursando un grado superior para poder manejar sus propias composiciones. Algunos de los artistas que más escucha son bandas como Police o The Beattles. Si quieres conocer un poco más sobre él, en youtube publica algunas de sus covers, con las que podemos ver todo su potencial tal y como lo demuestra cantando Stitches o Shape of you.

Thalía, 18 años, Malpartida de Plasencia (Cáceres). Thalía forma parte de ese grupo de jóvenes que se han visto influenciados por fenómenos televisivos como High School MusicalGlee. Se ha formado en canto en el conservatorio y toca el piano desde los 7 años. Su contacto con la música desde jovencita es más que latente. Como no podía ser de otra forma, algunos de sus artistas favoritos forman parte de fenómenos como los nombrados anteriormente. Lea Michelle es una de ellas, pero también destancan Little Mix o Il Volo.

 

Mimi – Miriam

Mimi, 25 años, Madrid. Antes de interesarse por la música, Mimi se convirtió en una bailarina de éxito. Ha viajado hasta China o Los Ángeles para trabajar con artistas de la talla de Chris Brown o Miguel Bosé. Sus compañeros de trabajo captaron el talento que desprendía, no solo como bailarina, y le animaron a perfeccionarse como cantante. A Mimi le ha salido tan bien intentarlo que ha conseguido llegar a Operación Triunfo. ¿A quién admira? Lady Gaga, Beyoncé o Amy Winehouse son sus referentes.

Miriam, 21 años, Pontedeume (A Coruña). Además de cantante, Miriam tiene un interés fijado en la interpretación. Ha comenzado sus estudios en Arte Dramático e Interpretación y combina sus estudios dando conciertos por la comunidad de Galícia. Le encantan Malú, Tina Turner y Pink. Sus dotes interpretativas puede que consigan destacarla por encima de sus contricantes con actuaciones más emotivas que técnicas.

 

Cepeda- Marina

Cepeda, 28 años, Bilbao (Vizcaya). El bilbaíno es un autodidacta en toda regla. Aprendió a tocar la guitarra a su manera, a base de mucho tutorial de youtube y observar a su padre. Trabaja en una ONG y es diseñador industrial, pero parece que la llamada de la música es demasiado fuerte como para dejarla escapar. ¿Su estilo musical predilecto? El punk-rock. Sin embargo, sus artistas favoritos son nombres como Antonio Orozco o Pablo Alborán. ¿Pero no nos suena de algo este aspirante? Claro que sí, Cepeda concursó en La Voz consiguiendo que los jueces lo eligieran para sus respectivos equipos. A ver si con OT tiene más suerte y consigue el premio gordo.

Marina, 19 años, Montequinto (Sevilla). ¿Qué le gusta a Marina? Andrés Suárez, Adele, Miley Cyrus y Christina Aguilera. Desde pequeña toca la viola, el piano y el ukelele, conocimientos que le han permitido dedicarse a ser profesora particular de viola. Marina es una de las aspirantes más desconocidas de la academia. Poco activa en redes sociales y con poco contenido audiovisual al que atenernos. ¡Y  cómo se agradece! Estamos impacientes por que nos sorprenda. De Marina, no hay spoilers.

 

Joao – Juan Antonio

Joao, 21 años, Sao Paulo (Brasil). Trabaja como animador turístico e intenta dia a dia perfeccionar su registro como cantante. Joao se destaca del resto por su dominio del falsete y control de notas muy agudas. Destacar su voz llena de matices y abrazar su peculiaridad, puede ser la estrategia que Joao utilice para conseguir entrar en la academia en la Gala 0. Como referentes tiene artistas de la talla de Sam Smith, Bruno Mars, Anitta y, una recurrente por casi todos los aspirantes, Beyoncé.

Juan Antonio, 23, Bilbao (Vizcaya). Sus cantantes favoritos son Vanessa Martín, Niña Pastori y Beyoncé, que no podía faltar. De Juan Antonio aún sabemos menos que de Marina. A parte de que, supuestamente, se decanta por un estilo flamenco, lo que sabemos de Juan Antonio es que tiene un corazón enorme. Su intención es estudiar Integración Social y actualmente alterna distintos trabajos temporales con ayudar a su familia. Juan Antonio, gracias a su anonimato, podría ser la gran sorpresa de la edición.

 

Ana Guerra – Ricky

Ana Guerra, 23 años, Santa Cruz de Tenerife (Tenerife). Otra cara nueva del casting. Durante 8 años ha estado en contacto con la música aprendiendo a tocar la flauta travesera. Dentro del panorama musical, ha hecho varias actuaciones que podemos ver en youtube sin trampa ni cartón, a pelo. Además de como cantante, ha trabajado como actriz de musicales. Sus artistas preferidos son Luis Miguel, Juan Luis Guerra y Michael Bublé.

Ricky, 31 años, Palma de Mallorca (Mallorca). El más veterano del grupo. Entre sus estudios podemos encontrar una licenciatura en Comunicación Audiovisual y un máster en Creatividad y Guiones. Trabaja como cantante en una empresa de espectáculos y ha pisado varios escenarios haciendo teatro musical. Actor, cantante, director de cortometrajes, lo tiene todo. Ser el más experimentado dentro de la industria podría ser un punto más que positivo para él.

10 canciones para la nueva edición de OT

Sí, si eres de esos rezagados que aún no se han dado cuenta, prepárate, vuelve Operación Triunfo. El mítico programa que movió masas durante su emisión hace más de quince años, está de vuelta para repetir la fórmula y tenernos en vilo, semana tras semana, sacándonos nuestra vena fangirl con los nuevos concursantes. Si será un éxito o un quiero y no puedo lo desconocemos, pero lo que sí sabemos es qué actuaciones queremos ver en este nuevo OT y, por ello, os hacemos una propuesta con estas 10 posibles actuaciones.


Algo que nos viene mucho a la cabeza es ¿cómo triunfó OT con el reparto de canciones al que eran sometidos los concursantes? Echando la vista atrás podemos ver que la mayoría de canciones, en su momento, estaban tan anticuadas como a día de hoy. El carisma de sus protagonistas fue lo que nos enganchó a la pantalla, sus «Vivo por ella», «Noches de Bohemia» o «Escondidos». Pero los tiempos han cambiado y OT necesita actualizarse, aunque sea un poco. ¿Qué proponemos?

Comiéndote a Besos – Rozalén

 

Rozalén es una de esas artistas que se han hecho un hueco en el panorama nacional por méritos propios. Desde que presentó su «Comiéndote a besos», es un referente imparable que ha dado la vuelta por todo el país y que, a día de hoy, cuatro años después, sigue siendo un tema que se escucha por todos lados. Para aquellos concursantes que prefieren cantar en castellano, Rozalén es una opción para lucirse y ganarse el jurado.

Shape of you – Ed Sheeran

 

En esta nueva edición, no puede faltar uno de los temazos del año. El rey de las fangirls debería ser obligatorio ser cantando en cada uno de los concursos musicales que pasan por televisión, y OT no puede ser menos. Shape of you sería un buen ejemplo de canción, tampoco muy fácil de interpretar, que puede volver loca a la audiencia con un concursante fresco y con carisma.

Power – Little Mix

 

OT 1 nos dio momentos como «It’s raining men» o «Lady Marmalade» con Gislea y Chenoa demostrando que estaban allí para quedarse. Necesitamos más canciones femeninas en grupo empoderadas y guerreras. ¿Por qué no Little Mix con su Power? Un estilo más actual, potente, bailable y con mucho vozarrón.

Saturno – Pablo Alborán

 

Pablo Alborán es una de estrellas nacionales que más éxitos prolifera. Su dulzura y control sobre su voz es única. No hay nadie que interprete sus canciones como él mismo, pero si te acercas un poco, eres un artistazo. Un elemento que se criticaba mucho a los triunfitos en su momento, era que debían interpretar más, sentir la música y sacarla desde dentro. Si quieren darnos actuaciones menos técnicas y más personales, Pablo Alborán con uno de sus últimos éxitos podría petarlo.

Viento de cara – Supersubmarina

 

Estamos en la era millennial, llena de alternativos y festivales por todo el territorio. Nos gusta el indie español y, con 18 concursantes de esta generación, es inaceptable que temas más alternativos, que cada vez hacemos más mainstream, no entren en la lista de repertorios en alguna de las galas. ¿Un tema del que podrían sacar mucho provecho? Viento de cara, de Supersubmarina. Ha llenado escenarios festivaleros y son unos referentes en el indie en castellano. Seguro que su estilo combina perfecto con alguno de los concursantes.

Vetusta Morla – Valiente

 

Y otro tema indispensable de estar era alternativa por la que está pasando el panorama musical, es Vetusta Morla. Los reyes del indie, con mucho recorrido por todo el país y una identidad propia. Todo un reto vocal para cualquier concursante que se atreva con uno de sus temas. ¿Nuestra mejor opción? Valiente. ¿Qué mejor manera que hacer bailar al público con este tema tan icónico? Vetusta Morla es un «indiespensable» para esta nueva edición si no quiere ser lo mismo de siempre.

Step by step – Whitney Houston

 

¿No dijimos que teníamos que actualizarnos? Sí, y no te equivoques, Whitney Houston no pasa de moda. La elección de ciertos temas de esta cantante sería muy interesante y un elemento interesante para aprovechar. ¿Razones? En primer lugar, es Whitney Houston y con eso debería bastar. En segundo lugar, ¿habéis visto La LLamada? Si no lo has hecho ya puedes ponerte en marcha y sacar una entrada ahora mismo. Step by step es uno de los temas más potentes de Whitney y Los Javis lo saben. Con los directores de La LLamada dentro de la academia como profesores de interpretación, un tema de su película no puede faltar. ¿Quién no quiere interpretar un tema que canta incluso Dios?

Under Pressure – Queen & David Bowie

 

Y no. Queen tampoco pasa de moda. Sus canciones son himnos que emocionan y demuestran qué artistas tienen lo que se tiene que tener. Nunca llegarás a ser Freddie Mercury, pero puedes captar su esencia y comerte el escenario. ¿Su dúo más famoso? Junto a David Bowie, con Under Pressure. Una canción tan difícil de interpretar como maravillosa de escuchar si se supera el reto. En OT se viene a demostrar quién lo vale, y los dos artistas que consiguen marcarse un Bowie & Mercury, merecen seguir los pasos de Rosa en la academia.

Million Reasons – Lady Gaga

 

¿No será uno de los temas más escuchados ahora? Lady Gaga no consigue despegar con sus últimos trabajos discográficos, pero con esta canción, se ha dejado la piel. Million Reasons no puede faltar. Emoción, potencia e interpretación en estado puro. ¿Os imagináis una Chenoa cantando Million Reasons en aquella pasarela? A un servidor se le pondrían los pelos de punta. Lady Gaga no puede faltar y si quieren lucirse con ella, pueden elegir millones de temas, pero Million Reasons es uno con el pueden triunfar sobre el escenario.

New Rules – Dua Lipa

 

Otra artista que no para de escucharse. Cuando pasó por España arrasó tanto en el FIB que su nombre se escuchaba por encima de todos los otros asistentes. Un referente en redes sociales y un ascenso en listas de éxitos de miedo. Dua Lipa es carismática, tiene una voz enigmática y sus temas son tan actuales como accesibles para el público millennial. Si no has cantado New Rules créeme, terminarás haciéndolo.

Lo hacemos y ya vemos: El fenómeno «La Llamada» da el gran salto al cine

En la vida siempre hay que tener segundas opciones. Javier Calvo y Javier Ambrossi son los autores y directores del gran fenómeno de “La Llamada ”, un musical que habla de muchas cosas, pero que, ante todo, habla de libertad, de la importancia de tomar decisiones, y del poder de descubrir y afrontar cosas que uno mismo nunca pensó encontrar. En su caso, fue justamente “La Llamada” aquella segunda opción que les abrió un mundo totalmente nuevo. Frustrados ante su escaso trabajo como actores, poniendo copas con Belén Cuesta en el “Válgame Dios” en el caso de Ambrossi, y formando parte de producciones en las que no se sentía realmente realizado en el caso de Calvo, decidieron tomar las riendas de su propia trayectoria y escribir la obra de teatro que cambiaría sus vidas para siempre.

la llamada

Aquella pequeña función que nació como un proyecto lleno de ilusión en el “off” del Teatro Lara de Madrid hace ya 4 años, hoy se ha convertido en un verdadero fenómeno que ha cosechado miles de espectadores, premios y aplausos de la crítica, e incluso un tropel de fans (a los que también se les llama “Llamaders”), que reinciden de manera compulsiva sus visitas al Campamento La Brújula.

la llamada

Sí, parecía que después del lanzamiento de “Paquita Salas” el talento de ‘los Javis’ no podía cosechar más éxitos, pero una vez más, lograron sorprendernos dando un paso más allá lanzando la versión cinematográfica de “La Llamada” en la gran pantalla española. Ésta, además, va encabezada por las protagonistas que encarnaron a los míticos personajes desde un primer comienzo. Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta, Gracia Olayo y Richard Collins-More interpretan un argumento maravillosamente delirante que se sitúa en un campamento de verano cristiano en el que dos adolescentes se quedan un fin de semana castigadas por haberse escapado a un concierto de electro latino. A una de ellas se le aparece Dios (esa es “la llamada”) y no sabe cómo reaccionar.

la llamada

Todo el film corre a lo largo del lema “Lo hacemos y ya vemos”, refiriéndose a que nada es tan grave como para no atreverse a tomar decisiones y a que, si algo sale mal, habrá que centrase en a otra cosa, pero lo importante siempre será arriesgarse e intentarlo.

la llamada

Nosotros en la noche. Fonda y Redford juntos de nuevo

Netflix sabe cómo satisfacer a su público. Y no solo a esa audiencia joven, ansiosa por ver toneladas de temporadas de Daredevil y Jessica Jones, sino también por aquella que decide apostar por ver cine a partir de nuevas propuestas. Nuevas ventanas que se alejan de la pantalla grande pero que demuestran que el cine, no es solo aquello visible a partir de una butaca. Ya sea con las luces encendidas o apagadas, Netflix nos encariña con esta nueva posibilidad. La vuelta de Robert Redford y Jane Fonda como pareja protagonista de Nosotros en la noche.

Les hemos visto en ocasiones anteriores. Tanto en La jauría humana (1966) y en El jinete eléctrico (1979), como en la maravillosa y desternillante Descalzos por el parque (1967). Una pareja cinematográfica característica por su potente química en pantalla. Ya no son los mismos, han crecido, madurado, y con ello han recorrido un largo camino acrecentando sus extensas carreras. Pero aquí siguen, demostrando en Nosotros en la noche, que el tiempo no ha malogrado la magia que desprenden cuando se miran.


Nosotros en la noche

Nosotros en la noche se desenvuelve como una «feel-good movie» en la que dos almas solitarias y marcadas por la rutina, dan un vuelco a la monotonía que les acompaña día tras día. Cuando Addie Moore (Jane Fonda) decide reconducir su vida, se presenta casi como una desconocida a las puertas de Louis Walters (Robert Redford), con una simple petición: que le acompañe durante esas largas noches solitarias a las que se enfrentan.

Una solicitud un tanto extraña a la que Louis le encuentra mucho sentido tras la primera noche. No buscan el roce, ni segundas intenciones. Tan solo hablar hasta dormirse, o notar la presencia de alguien cerca, es lo que la pareja de viudos precisa para superar esa compañera tan inseparable llamada soledad.

Conmovedora y resultona, Nosotros en la noche, consigue una pareja de protagonistas efectiva y consecuente. El empeño de sus protagonistas y la confianza e intimidad que transmiten, hace del film un ejercicio creible y agradable. Pero sobretodo emotivo. La última apuesta de Netflix apela al corazón con voces discretas y reservadas, però con un mensaje fuerte y conciso.

Sin embargo, difícil de ingerir, la propuesta no sale del todo airosa a la hora de presentarla a un público, del cual, no todos estaran dispuestos a unirse al viaje de Moore y Walters. Congruente es la monotonía y ritmo pausado del film durante su primera acto. No obstante, la narració no evoluciona paralelamente con el desarrollo de los personajes, dejando un segundo acto complicado para todo aquel al que no le cuesta conciliar el sueño.

Nosotros en la noche resulta un ejercicio lineal que no se asemeja al crecimiento de sus protagonistas. Son Jane Fonda y Robert Redford los que, saliendo airosos, marcan el mensaje y lo transmiten con su química y veteranía. Recurrentemente acompañados de una guitarra «country» y silencios a la par sin mucho sentido en la elección de uso de cada uno, las dos grandes estrellas se hacen con las riendas de la historia para llevarla a buen puerto.

No es una película para todo tipo de público, sobretodo para uno exigente, pero nos equivocaríamos al decir que no es encandilante con un poco de esfuerzo. Cariñosa, afectiva, senzilla y con dos pares de ojos con toda una vida por delante. Nosotros en la noche es volver a enamorarse, crecer, sentir que siempre existe una chispa que puede arder sin importar cuanta carga acumulas a tus espaldas. No es la producción perfecta, pero consigue su objetivo a pesar de estar embalado con algún que otro escollo. Como la vida misma.

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