Crítica: «Spotlight» | Periodistas en acción

Confieso que soy una adicta a las entregas de premios cinematográficos y a todo el espectáculo previo que se forma alrededor de estos shows, pero tengo que reconocer que este año la pretemporada internacional me está pareciendo un auténtico tostón. Ahora que llevamos semanas preparándonos a conciencia para los Oscars, la sensación que me queda es la de estar ante un año con películas muy por debajo del nivel de calidad de otras ediciones, así que si en algún film ponía mi esperanza para cambiar de opinión, ese era Spotlight, título que nos ha llegado con el cartel de favorito a alzarse con la estatuilla dorada a la mejor película y que una vez vista me deja con una pregunta para la reflexión: ¿realmente es tan buena como para estar nominada en seis categorías? Como dice el personaje de Rachel McAdams: ‘Vamos a contarlo todo y vamos a contarlo bien’.

Spotlight retrata el tema de la pederastía basándose en un caso real cometido por miembros de la Iglesia Católica en el seno de la Archidiócesis de Boston y destapado por un equipo de periodistas de investigación, llamado Spotlight, del diario Boston Globe. Para ello, la película de Tom McCarthy se sirve de tres pilares: un buen guión, una estructura narrativa sólida y un casting más que apetecible. Con estos ingredientes, el director de The Station Agent o Win Win, nos presenta una película tan necesaria como valiente, pero que más allá de su desarrollo, no es tan  brillante como se podría esperar.

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Sin caer en melodramas sentimentales, McCarthy concede todo el protagonismo a los reporteros que llevan a cabo la investigación y no a las víctimas de los abusos sexuales, y es gracias al guión a dos manos entre él y Josh Singer que el espectador puede meterse de lleno en la redacción del periódico en el que trabajan y acompañarlos durante sus viajes en busca de la noticia que les permita destapar el escándalo de pederastia. Aquí se nos habla de enfoques periodísticos, informaciones exclusivas, fechas de publicación, o acontecimientos inesperados que desplazan a otras noticias (el ataque a las Torres Gemelas). Y es que, se esté familiarizado o no con el mundo periodístico, la película puede conectar con cualquier tipo de público, ya sean personas que ejerzan la misma profesión o se hayan formado en periodismo, como aquellas con curiosidad por el funcionamiento del engranaje de un medio de comunicación.

Pero pese a la rigurosidad y firmeza del guión, hay ciertos momentos en el film en el que abunda una sobresaturación de datos, algo difícil de asimilar desde el patio de butacas y que provoca una sensación de pérdida dentro de la historia. Por fortuna para el espectador, la narración está tan bien construida que no es demasiado complicado volverse a situar en el punto por el que transcurre la investigación. Por otra parte, existen dos importantes vacíos argumentales que se echan de menos y le restan intensidad a la película. Por un lado, ese poder de la Iglesia que tanto se menciona y apenas tiene presencia en la película, y por otro, la dificultad que comporta el trabajo periodístico de investigación para recabar la información y encontrar a los testimonios y que aquí parece transcurrir por un camino de rosas. Y es que se echa de menos un poco más de garra,  meter el dedo en la llaga para conseguir retratar con mayor rigurosidad el verdadero periodismo de investigación, porque esa es precisamente la intención central del film y se queda a medio camino de conseguirlo.

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Por lo que respecta al apartado interpretativo, McCarthy reúne a un reparto de lujo comandado por Michael Keaton como editor de Spotlight, al que le siguen unos solventes Mark Rufallo y Rachel McAdams (ambos nominados al Oscar en la categoría de reparto, aunque ni mucho menos son estas las mejores actuaciones de sus carreras), y un imponente Liev Schreiber que se come la cámara en cada una de sus secuencias. Todos están bien en conjunto y cumplen con lo que se espera de ellos.

En definitiva, Spotlight es una película correcta, que no cae en sensacionalismos ni melodramas, y a la que hay que reconocerle valentía por tratar un tema tan oscuro y sucio como este, gracias a un sólido guión y buenas interpretaciones, pero a la que le falta atrevimiento, pasión e intensidad, pues al final resulta ser una película simplemente entretenida, que está bien, pero que no da lo que se esperaba.

Crítica | El renacido: La naturaleza del hombre

Tras estrenar el año pasado Birdman, una dramedia negrísima sobre la cultura de masas y los tiempos frenéticos (y superficiales) en los que vivimos, el tándem Alejandro González Iñárritu – Emmanuel Lubezki, se confirman como una de las parejas cinematográficas más importantes de la actualidad con El renacido, una historia de supervivencia y venganza en condiciones extremas, que el primero dirige (y co-escribe) y el segundo ilumina. La película, nominada a nada más y nada menos que 12 Oscars, narra cómo un explorador, en la salvaje América del S.XIX, es gravemente atacado por una osa y traicionado por un compañero de expedición, al que perseguirá a través de una capa de nieve infinita, buscando venganza. El héroe contra las cuerdas es Leonardo DiCaprio, en la que quizás sea la interpretación más inusual de su carrera, la más introspectiva y dónde resulta más difícil ver al actor detrás del personaje. Mientras que el villano sin remordimientos es un Tom Hardy bruto, cruel y egoísta. Entre ambos, algunas de las imágenes más poderosas que se hayan visto en el cine. Iñárritu y Lubezki ruedan la violencia, la soledad y la desesperación con una belleza pocas veces vista antes.

El renacido es una rabiosa apología de la imagen y del cine como arte que nos acerca a paisajes que seguramente no veremos nunca con nuestros propios ojos. Las artes plásticas y audiovisuales han intentado, desde sus inicios, capturar momentos para evitar que se pierdan en la memoria. Convertir un instante en algo eterno. También han imaginado nuevos mundos, mundos que se escapan del alcance de nuestro camino vital. El renacido nos presenta a la naturaleza en su máxima expresión, impresionante y salvaje, hermosa y letal, hipnótica y aterradora. Es tan poderoso el mundo que recrean que logran que una película de 150 minutos sin apenas diálogos sea un entretenimiento capaz de llevar a las masas al cine. Estamos ante una aventura que no deja, ni un solo momento, de sorprender al espectador, exprimir el medio y buscar la espectacularidad. Es innegable la visión de Iñárritu. Si en Birdman había construido un monumental (falso) plano secuencia, en El renacido da a luz secuencias dirigidas con una rabia y un pulso apabullantes.

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Lejos queda ya el Iñárritu de la Etapa Arriaga, guionista de Amores Perros, 21 gramos y Babel. En esta historia mínima, los diálogos dejan paso a las imágenes, y la historia no es nada más que el esqueleto sobre el que estas se van acumulando y articulando. Esta especie de western gélido usa un detonador típico del género: la venganza, para mostrarnos el lado más desasosegante tanto de la naturaleza como del ser humano. Si Gravity, otra película de gran belleza estética, abordaba la lucha por la supervivencia desde el humanismo y el optimismo (al igual que otra aventura espacial, la Marte de Scott), El renacido lo hace desde un punto de vista mucho más pesimista. La supervivencia conlleva sufrimiento, vísceras, dolor y pérdida. Incluso el clímax no deja de ser una demostración más de lo oscuro que puede llegar a ser nuestro interior. En unos Oscar tan abiertos, no puede descartarse la victoria de la película de Iñárritu. Los cuatro films con más opciones de ganar los Oscar a la mejor película y al mejor director, son dos dramas que pretenden ser informativos y que están plagados de diálogos (Spotlight y La gran apuesta); y dos aventuras espectaculares, que pivotan en torno a la supervivencia de sus protagonistas, dos obras más visuales y físicas que dialógicas (El renacido y Mad Max). A priori, Spotlight y La gran apuesta parten con ventaja en la categoría reina, mientras que El renacido y Mad Max se repartirán la mayoría de premios técnicos y darán la batalla en la categoría de mejor dirección. Y sí, salvo sorpresa mayúscula, El renacido pasará, también, a la historia como la película por la que Leonardo DiCaprio ganó, por fin, el Oscar al mejor actor.

¿Cuánto sabes de los nominados a los Oscars 2016?

Queda poco más de una semana para la gran noche del cine americano: los Oscars. Este año, parten como favoritas ‘Spotlight’ y ‘La gran apuesta’ pero ‘El renacido’ puede dar la sorpresa, como ya lo hizo en los Globos de oro, y alzarse como la Mejor película del 2016. En las categorías interpretativas, parece que Brie Larson, Leonardo DiCaprio y Sylvester Stallone parten como favoritos en sus candidaturas, dejando la de Mejor actriz de reparto como toda una incógnita hasta el 28 de febrero (aunque Kate Winslet está sumando muchos puntos para dar el campanazo).

Aunque ya os hemos dado algunas pistas con esta breve introducción, hemos preparado un test para que descubráis si sois todos unos expertos en cuanto a estos premios se refiere o si necesitáis poneros las pilas en esta semana que queda. ¡No os olvidéis de compartir el resultado con nosotros en nuestras redes sociales!

DiCaprio y otros Oscar que llegaron tarde

El próximo domingo 28 de febrero puede que se obre el milagro. Salvo sorpresa de última hora, Leonardo DiCaprio por fin subirá al escenario del Dolby Theatre para recoger un Oscar que hasta el momento se le ha resistido, levantando todo tipo de sospechas y de polémica en torno al ninguneo de la Academia de Hollywood hacia un actor que ya ha demostrado en numerosas ocasiones su tan merecido reconocimiento. Desde que en 1994 se diera a conocer como intérprete secundario por ¿A quién ama Gilbert Grape?, los académicos le han dado la espalda en otras tres ocasiones, incluida su mejor actuación hasta el momento, en El lobo de Wall Street. Este año, gracias a El renacido, su quinta nominación puede convertirse por fin en la preciada estatuilla dorada.

Un Oscar que llega tarde, más de 20 años después del inicio de una carrera absolutamente ligada a la historia del cine actual. Pero el de DiCaprio no es, ni mucho menos, un caso excepcional. De hecho, la historia de los galardones más importantes de la industria cinematográfica está plagada de casos en los que el premio gordo se ha hecho esperar tanto o más que en el caso del protagonista de Titanic. A continuación, sólo una muestra de diez actores y actrices que han sufrido más que nadie en el patio de butacas de la ceremonia de los Oscar.


Julianne Moore

Julianne MooreHace tan solo un año que una de las actrices más importantes de Hollywood obtuvo por fin su más que merecido Oscar. Lo hacía tarde, muy tarde, con un papel, el de Siempre Alice, que parecía confeccionado expresamente para romper la maldición. Después de una primera nominación que llegó en 1998 con Boogie nights, Julianne Moore aguantó estoicamente el desplante del año 2000 con El fin del romance y el doble plantón, mucho más doloroso, de 2003, cuando no obtuvo ninguno de los dos Oscar a los que optaba, el de actriz principal por Lejos del cielo y el de actriz de reparto por Las horas. Otros papeles, como los de Magnolia, Hijos de los hombres o Hannibal ni siquiera optaron al galardón.


Jeff Bridges

Jeff BridgesCasi 40 años tuvieron que pasar para que este veterano actor obtuviera por fin su merecido Oscar desde que fuera nominado por primera vez en 1972 por su interpretación secundaria en La última película hasta que lo alcanzara en 2010 por su actuación protagonista en Corazón rebelde. Entre ambas fechas, El Nota de El gran Lebowsky (papel por el que ni siquiera obtuvo nominación), tuvo que presenciar cómo otros compañeros le pasaban por delante en otras tres ocasiones: en 1975 por Un botín de 500.000 dólares, en 1985 por Starman y en 2001 por Candidata al poder.


Kate Winslet

Kate WinsletLa propia compañera de DiCaprio en Titanic, la misma con la que estos días ha compartido instantánea tras sus respectivos Globos de Oro y BAFTA y con la que podría repetir tándem el próximo 28 de febrero, tuvo que armarse de paciencia para obtener su ansiado Oscar. Cinco nominaciones previas acumulaba Kate Winslet hasta que por fin lo logró en 2009 por El lector. La estatuilla nuevamente llegaba a destiempo, después de haber ignorado algunos de sus papeles más memorables, como el primero por el que obtuvo nominación en 1996 (Sentido y sensibilidad), Titanic (1998), Iris (2002), ¡Olvídate de mí! (2005) y Juegos secretos (2007). Una actriz que perfectamente podría haber acumulado cinco nominaciones más. Criaturas celestiales, Jude, Quills, Un dios salvaje y, sobre todo, Revolutionary road, bien merecían el premio.


Alan Arkin

Alan ArkinEl caso de este neoyorquino de 81 años también es paradigmático. 40 años exactos tuvo que esperar para recibir un Oscar tras su primera nominación en 1967 por ¡Que vienen los rusos!. Un galardón que además le llegó veterano, en 2007, por un papel secundario en la simpática comedia Pequeña Miss Sunshine pero que no representaba en absoluto una trayectoria consagrada de Hollywood. En 1969 volvió a estar nominado por su actuación principal en El corazón es un cazador solitario. Desde aquél entonces, la Academia lo mantuvo ignorado hasta la llegada de la mítica furgoneta amarilla con la que al fin obtuvo su preciada estatuilla. En 2013, Arkin volvió a estar nominado, esta vez sin premio, por su papel en la ganadora Argo.


Morgan Freeman

oscars5La historia de Hollywood no se concibe sin su rostro. Sin embargo, Hollywood no le abonó los servicios prestados hasta bien entrado en años, concretamente hasta los 67. Era 2005 cuando la Academia decidió premiarle por su entrañable papel en la ganadora de aquél año, la obra maestra de Clint Eastwood Million Dollar Baby, pero hasta el momento lo habían ignorado tanto en sus tres nominaciones previas (El reportero de la calle 42, de 1988; Paseando a Miss Daisy, en 1990, y en el que probablemente sea su papel más emblemático, el del recluso Red en Cadena perpetua, en 1995), como en otras interpretaciones que ni siquiera le fueron reconocidas (Seven o Sin perdón entre tantas otras). En 2010, otra cinta de Eastwood, Invictus, le volvió a situar entre los favoritos. Pero aquél fue el año precisamente de otro veterano largamente ignorado, Jeff Bridges.


Susan Sarandon

Susan SarandonOtro monstruo de la interpretación que no obtuvo el reconocimiento de la Academia de Hollywood hasta su quinta nominación, en 1996, por su arrebatadora interpretación de la hermana Helen en Pena de muerte, junto a Sean Penn. Y desde entonces (ya han pasado 20 años), el vacío. Si bien es cierto que su carrera se ha ido diluyendo con los años, sin prácticamente ningún papel oscarizable salvo quizá el de En el valle de Elah en 2007, Sarandon acumuló cuatro decepciones antes de llevarse el Oscar. Todas ellas suponían un gran bofetón a interpretaciones poderosas, las que imprimió en Atlantic City, Thelma & Louise, El aceite de la vida y El cliente.


Al Pacino

Al PacinoEste es probablemente el martirio más flagrante que ha tenido que padecer un actor en la historia de los Oscar. Uno de los intérpretes más importantes del séptimo arte vio perder su oportunidad de alcanzar la estatuilla dorada hasta en seis ocasiones, desde que en 1973 lo nominaran por primera vez por su papel en El padrino. Desde entonces le hicieron sufrir cuatro años consecutivos: en 1974 por Serpico, en 1975 por la secuela de El padrino y en 1976 por Tarde de perros. Cuatro años más tarde, con Justicia para todos, tampoco subió al escenario. Ni en 1991, por su actuación de reparto en Dick Tracy. Fue en 1993, con nominación doble como secundario en Éxito a cualquier precio y como principal en Esencia de mujer, cuando obtuvo finalmente su merecido Oscar por esta última. Y desde entonces, si te he visto no me acuerdo.


Paul Newman

Paul NewmanUno de los eternos galanes de Hollywood tampoco lo tuvo nada fácil para conseguir su Oscar. Paul Newman no obtuvo galardón por La gata sobre el tejado de zinc en 1959. Ni por El buscavidas en 1962. Ni por Hud en 1964. Ni por La leyenda del indomable (1968), Ausencia de malicia (1982) o Veredicto final (1983). Seis nominaciones tuvieron que pasar para que la Academia intentara solventar el error con ese mecanismo tan hiriente que es el Oscar honorífico, que decidieron otorgarle en 1986, justo un año antes de su primera estatuilla oficial, la que le llegó, con 62 años, por El color del dinero. Demasiado tarde.


Geraldine Page

Geraldine PageHe aquí el récord de nominaciones sin fruto. Tan dudoso honor lo sustenta una de las mejores actrices de la historia del cine, que acumuló nada menos que siete nominaciones hasta que finalmente lo obtuvo en 1986, 32 años más tarde de su primer intento. Era el año 1954. Geraldine Page optaba a la estatuilla por su interpretación de reparto en el western de John Wayne Hondo. Después vendrían Verano y humo (1962), Dulce pájaro de juventud (1963), Ya eres un gran chico (1967), Risas y lágrimas (1973), Interiores (1979), y Sed de poder (1985). Por ninguna de ellas consiguió la estatuilla. Fue Regreso a Bountiful, de Peter Masterson, la que finalmente consiguió que no se paseara en vano por la alfombra roja.


Shirley MacLaine

Shirley MacLaineOtra actriz que tuvo que esperar décadas para salir victoriosa de la gala de los Oscar. En 1959 la nominaron por primera vez por su papel principal en Como un torrente, junto a Frank Sinatra y Dean Martin. Dos años más tarde tampoco tuvo suerte con El apartamento, al igual que su compañero de reparto, Jack Lemmon, mientras la cinta y su director, Billy Wilder, salieron triunfantes de la ceremonia. Otro papel en una cinta de Wilder, el de Irma la dulce, volvió a dejarla plantada en el patio de butacas en 1964. Ya en 1978, la nominación por Paso decisivo tampoco la llevó a buen puerto. No fue hasta 1984 que alcanzó la gloria gracias a su inolvidable papel en La fuerza del cariño. Y desde aquél entonces se apagaron sus oportunidades.

Guía para tuitear en la gala de los Oscar 2016

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Una vez más hemos hecho un trabajo descomunal, sobrehumano, TITÁNICO (no) para traer a los lectores de BFace una guía con la que poder estar por encima de la media sin todo el engorro que conlleva cualquier tipo de esfuerzo. En otras palabras, una guía para tuitear en la gala de los oscar 2016 con éxito sin necesidad de ver cine, que para eso ya están los académicos.

Espero que os sea de gran ayuda para relacionaros con desconocidos que aguantan despiertos un domingo hasta las 5 de la mañana para poder ver en directo a gente abriendo sobres y leyendo premios.


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DOCUMENTACION PREVIA

1. Antes de nada, hay que investigar con cierta rigurosidad cómo esta la carrera. Qué películas han ganado en los Globos de Oro, los BAFTA, los de asociaciones de críticos (Nueva York, Los Ángeles, Chicago, etc.), los SAG, DGA, WGA, PGA, SWAG, SWAT, GEOs, ALKA-ETA.

2. Creo que esos son los más importantes.

3. Una vez hecha la investigación, ya sabes los favoritos. Es el momento de buscar una casa de apuestas y apostar por la victoria de Just Written en la 2016 Cheltenham Festival Specials. También te va a servir para lo de Twitter, los Oscar, y eso.

4. Estaría bien que te vieras las películas nominadas antes de la gala, para poder opinar y eso.

5. O no.

6. Si piensas darte un atracón en el último momento y algunas ya no están en cartelera, no se te ocurra descargártelas ilegalmente en internet, porque entonces Resines irrumpirá en tu casa y se llevará tu «computadora» en su carro tirado por caballos.

7. Es mejor que bajes a tu videoclub más cercano (a 250 km. por la carretera de Valencia) y las alquiles cuando salgan en VHS (dentro de 6 meses).


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MATERIAL GRÁFICO

8. Descárgate un trillón de gifs (si son de Leonardo DiCaprio mejor) para ilustrar innecesariamente todo lo que se te pase por la cabeza.


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DURANTE LA GALA

9. Nunca deben faltar los tuits reivindicativos. Por ejemplo: «Hoy Chris Rock va a ser el único negro en 10 manzanas a la redonda».

10. Chris Rock es el presentador de la gala (este año el tema racial está muy candente). Esto deberías habértelo estudiado antes.

11. Recuerda que Leonardo DiCaprio es el símbolo actual de los Oscar, y que en España a todos nos importa mucho que este año se lo pueda llevar de una vez por todas. Tuitéalo con fruición como si su victoria dependiera de ello. Aunque está claro que se lo va a quitar su compañero de reparto, EL OSO.

12. Cuando DiCaprio vuelva a perder indígnate muy fuerte.

13. Lanza el televisor por la ventana y quema doce contenedores en su honor. UNA DOCENA SON POCOS PARA ESTA INJUSTICIA.

14. Dejando a un lado a Leo, hay algunos añadidos que siempre son bienvenidos en Twitter a la hora de seguir algo tan aburrido como una gala de premios. Efectivamente, me refiero a los juegos de chupitos. Por ejemplo: «un chupito cada vez que haya un número musical de más de 30 minutos». Un desfase.

15. Como hay que ser previsor, también debes guardarte algún tuit con ínfulas de intelectualidad para los momentos clave. Por ejemplo, en el premio a mejor dirección de fotografía: «Lubezki es un genio, un artesano de la luz sobre el negativo» o incluso podrías prepararte un tuit que de verdad signifique algo.


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EL FINAL

16. Una vez acabada la gala a deshoras, con varios chupitos a tus espaldas, un televisor (y varios contenedores) menos, es el momento de ir a Colón a celebrar el Oscar de DiCaprio. Porque, al margen de los chascarrillos, este año sí, este año se lo va a llevar, que me lo ha dicho un colega que escribe sobre cine en BFace y de estas cosas entiende.

Crí­tica: American sniper

Desde que Clint Eastwood debutara como director en 1971 con Escalofrí­o en la noche, la opinión generalizada es que «es mejor director que actor». Se ha atrevido con distintos géneros, pero primero con El jinete pálido (1985), y poco después con Sin Perdón (1992), Eastwood revitalizarí­an un género que muchos veí­an agotado. Además, con Sin Perdón, un western crepuscular considerado el último clásico del género, logró sus primeros Oscars a la Mejor Pelí­cula y a la Mejor Dirección. Considerado el último director clásico en activo, con Sin Perdón se abrió un perí­odo de madurez artí­stica en el que se ha aproximado, con éxito, a distintos géneros.

El género bélico no le es extraño (en 2006 dirigió Banderas de Nuestros Padres y Cartas desde Iwo Jima), y vuelve a él para adaptar las novela autobiográfica de Chris Kyle, apodado La Leyenda por ser el francotirador más letal del ejército norteamericano. Y sobre este punto hay que insistir: Kyle, que pasó de querer ser un cowboy en su Texas natal a formar parte de los SEAL tras los atentados de septiembre del 2001, hace suyo el discurso imperante en aquel momento: «ellos malos, nosotros buenos».

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Un discurso más patriotero que patriótico, pero que caló y movilizó a muchos jóvenes. Kyle, como personaje, presenta dos rasgos caracterí­sticos fundamentales: el primer lugar, la aceptación del mensaje oficial como propio, sin discusión; en segundo lugar, la adicción que el combate le genera. Este es, además, fruto del primero: ¿cómo se puede volver a casa y llevar una vida plena cuando hay compañeros luchando en Irak? El resultado de esto es un personaje plano, que acata y obedece, y tan obcecado que no logra conectar con su familia. No es una máquina de matar (¡í‰l es de los buenos!), y todas sus acciones están provocadas por compañerismo, o al menos así­ lo ve él. Pero cuando creemos que estamos ante un mero ejercicio propagandí­stico, sólo son necesarios dos breves diálogos con otros tantos personajes, para darnos cuenta que, aun siendo una pelí­cula por momentos muy complaciente, lo que estamos viendo es la casi nula capacidad del protagonista para cuestionar sus propias acciones.

En ‘American sniper’, Bradley Cooper logra una interpretación muy sólida, aportando matices al personaje y logrando retratar una dualidad clara: la decisión y fuerza del militar, la duda y estancamiento emocional del civil. Mucho más relajado que en las pelí­culas de David O’Russell, por las que también ha optado al Oscar, Cooper aporta al personaje tanto la fragilidad como la firmeza que requiere. Y aunque Cooper es el protagonista absoluto, el resto del reparto hace un buen trabajo, destacando a Sienna Miller, en el papel de esposa.

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En cuanto a Eastwood, sigue siendo fiel a su forma de filmar: economiza en recursos y da el protagonismo a los actores. Hay algo de rudimentario en la pelí­cula cuando esta se desarrolla «en casa», siendo mucho más trabajadas las escenas de guerra (Spoiler: la tormenta de arena, hacia el final de la pelí­cula, resulta maravillosa y consigue transmitir la tensión y el agobio de los soldados acorralados). Pero tratándose de un director como Eastwood, no podemos dejar de ver la intención en este tratamiento: a Kyle, su vida en casa, cada vez que regresa del frente, le parece plana y anodina, mientras que en el combate Kyle parece crecer fí­sica y mentalmente, y eso es lo que nos transmite Eastwood. Lo consigue con un soberbio Cooper, y con un montaje, fotografí­a y sonido muy trabajados. Misión cumplida, Clint.

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Fight Club: cinco actores a por el Oscar

Cinco actores, un oscar. Cuando esta domingo se lea el ganador del premio al Mejor Actor se acabará una carrera que han dominado Michael Keaton y Eddie Redmayne, y en la que otros tres actores parecen ir de comparsas. Es cierto que no serí­a la primera vez que el premio va a manos inesperadas, pero no lo es menos que en las categorí­as principales suele haber menos sorpresas que en las de Secundarios, por ejemplo. En este Fight Club analizamos los perfiles de los cinco actores que optan a la estatuilla. Gane quien gane, será su primera estatuilla.


Steve Carell por Foxcatcher


¿Quién es?

Steve Carell da cuerpo a un clásico en la categorí­a: la del comediante con carrera reconocida, sobre todo en la televisión, que se ha merecido previamente la nominación, pero que la consigue por un papel dramático. Es su primera nominación al í“scar

¿Y en la ficción?

Da vida a John du Pont, el oscuro y esquizofrénico entrenador de Channing Tatum. Todo un entusiasta de la lucha grecorromana que esconde una personalidad posesiva y traumatizada.

A favor:

Foxcather es una pelí­cula crí­tica con la sociedad norteamericana, pero en ningún caso lo es de una manera que pueda producir rechazo en el votante de la Academia. Carell compone un papel desde la contención, y desaparece en él. Sin embargo, el punto más rotundo a su favor no es cinematográfico o, al menos, no se debe a esta pelí­cula: en las votaciones puede haber pesado que es un «comediante que demuestra toda su intensidad en un papel dramático», algo que en la Academia se valora (y adora… Si no eres Jim Carrey).

En contra:

Su premio es la nominación, ni siquiera es la alternativa al binomio Keaton/Redmayne y, además, la pelí­cula no está nominada en la categorí­a principal, algo que puede ser «mortal» para sus aspiraciones.


Bradley Cooper por El francotirador

¿Quién es?

Se está convirtiendo en un habitual, ya que esta es su tercera nominación consecutiva (El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana fueron las anteriores). También opta, como productor, al premio a la Mejor Pelí­cula. Se está ganando el respeto de la Industria, que ve como se va transformando en un actor todoterreno.

¿Y en la ficción?

Es Chris Kyle, un francotirador del ejército estadounidense, considerado el más letal y todo un héroe en su paí­s. Como el personaje de Jeremy Renner en En tierra hostil, con el tiempo Kyle comprende que no puede dejar atrás la guerra.

A favor:

El francotirador es la invitada sorpresa de estas nominaciones, pero Clint Eastwood es un director respetado y querido, y Cooper se está convirtiendo en un valor seguro y respetado.

En contra:

¿Es la alternativa? ¿Es quien puede dar la sorpresa? Sí­. Pero la sensación es que se alimentan sus posibilidades de un intento de darle emoción a la carrera por el premio al Mejor Actor, más que de las opciones reales de Cooper.


Benedict Cumberbatch por Descifrando Enigma

¿Quién es?

Primera nominación para este londinense que va ganando peso en el panorama cinematográfico a toda velocidad. Alterna cine y televisión, de la misma manera que alterna blockbusters con pelí­culas de corte más clásico o tradicional, como el biopic que le ha llevado a la puerta del Oscar.

¿Y en la ficción?

En la pelí­cula da vida al matemático Alan Turing, considerado el padre de la computación, y responsable de que los aliados pudieran interpretar el código cifrado de la máquina alemana «Enigma». Atormentado por la necesidad de esconder su sexualidad y con un aura de «genio incomprendido», es un personaje rico en matices y agradecido para quien lo interpreta.

A favor:

A favor de Cumberbatch está el hecho de que protagoniza una de las pelí­culas con más nominaciones, presente en las categorí­as «importantes» (pelí­cula, director, guion, actor protagonista). Además, la cinta es un biopic clásico, muy del gusto de la Academia. También cuenta a su favor el que se trate de un actor en boga, joven pero con un aire de estrella clásica… Algo que también gusta en una Academia poco proclive a premiar a figuras más atrevidas (las melenas de Jared Leto son una excepción que confirman la regla).

En contra:

Que la pelí­cula puede ser una multinominada con poco botí­n, convidada de piedra al duelo entre Boyhood y Birdman. Y el hecho de que, realmente, Cumberbatch nunca ha tenido el cartel de favorito.


Michael Keaton por Birdman

¿Quién es?

Michael Keaton podrí­a ser el tercer Batman que recoge un oscar (como ya hicieran Christian Bale y George Clooney). Es su primera nominación y es el «comeback» de esta edición (¿realmente se fue alguna vez?).

¿Y en la ficción?

Es Riggan Thomson, un actor en horas bajas que debe su fama al haber interpretado al superhéroe Birdman. En un intento de recomponer su maltrecha carrera, se embarca en la dirección de una obra de teatro en Broadway (que él mismo protagoniza)

A favor:

El suyo es posiblemente el papel más completo de los cinco nominados, el que recorre un espectro más amplio de emociones. Un papel que juega al lí­mite sin caer en el exceso gestual. Además, la pelí­cula parece ser la que más ha gustado a la Industria en general, si tenemos en cuenta los premios de los distintos gremios.

En contra:

Realmente nada. Es más una cuestión de gustos y de apreciación.


Eddie Redmayne por La teorí­a del todo

¿Quién es?

Es el benjamí­n de los cinco nominados y esta es la primera vez que oirá lo de «And the oscar goes to…» siendo él uno de los posibles premiados. Con una carrera ascendente, este año ha recogido el BAFTA, el Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores, entre otros premios. Quiera o no, es el favorito.

¿Y en la ficción?

En la pelí­cula da vida a Stephen Hawking, reconocido fí­sico teórico, cosmólogo y divulgador, que padece Esclerosis Lateral Amiotrófica. La cinta se centra en su relación con la que fue su primera esposa, Jane Wilde, y retrata su agridulce historia de lucha y amor.

A favor:

El joven que llega y a la primera se lleva la estatuilla… Encarnarí­a el «sueño hecho realidad», algo que encanta a la Academia. Pero al margen de esas apreciaciones extra-cinematográficas, se trata de una interpretación que equilibra muy bien el drama del adulto Hawking con ese aire de genio despistado de los inicios. Una composición difí­cil, pero muy lograda.

En contra:

¿Algo en contra? ¿Estáis de broma?

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Qué esperar de los Oscars 2015 (de la A a la Z)

Este próximo domingo se entregan en Los Angeles los premios Oscars de la Academia de Hollywood en una ceremonia que llega ya a su 87 edición y que será conducida por primera vez por el actor Neil Patrick Harris.

Sin claros favoritos en la mayorí­a de las categorí­as y pocas celebrities de renombre entre los nominados que aseguren un espectáculo televisivo actractivo, la gala de este año esconde muchas incógnitas que ni siquiera la maratón de galardones de estos meses ha conseguido despejar.

Pero si en el apartado de posibles vencedores la cosa no está clara, tampoco lo es intuir cómo se desarrollará el show: ¿brillará como host el actor de ‘Cómo conocí­ a vuestra madre’ o se quedará a medio camino de lo que suele hacer en los Tony o los Emmy? ¿las actuaciones musicales serán soporí­feras? ¿valdrá la pena trasnochar para saber, en riguroso directo, qué pelí­cula se alza con la estatuilla dorada? Si os estáis haciendo esas u otras preguntas similares, hoy os ayudamos a eliminar las dudas con unos cuantos datos, tirando de alfabeto, sobre qué esperar de la próxima ceremonia de los Oscars y no caer en lamentaciones llegado el momento.

Actuaciones musicales: no habrá tiempo para cabezaditas ni pestañeos. Tegan y Sara, Rita Ora, Adam Levine, Lady Gaga y John Legend estarán in da house y ya han confirmado su actuación. Everything is Awesome!

Británicos: ¡invasión inglesa! El clan de los de ‘La Teorí­a del todo’ y el de los de ‘The Imitation Game’ ocuparán buena parte de la platea. Menos acompañada pero menos perdida, Rosamund Pike también tendrá su butaquita reservada.

Chulaz@s: este apartado lo salvan (thanks, God!) Bradley Cooper, Benedict Cumberbatch, Channing Tatum, Chris Evans, Jared Leto, Scarlett Johansson, JLo y Marion Cotillard (Dieu merci!).

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Directores: Richard Linklater y Alejandro González-Iñárritu mantienen el pulso en este apartado

Entretenimiento: la combinación entre las actuaciones musicales y la fe depositada en el presentador podrí­an ser el cóctel perfecto para asegurar la diversión.

Fanatismo: componente indispensable para seguir la gala con intensidad, deberá correr a cargo de cada espectador.

Glamour: no será el protagonista de la noche por la ausencia de figuras hollywoodienses de primera lí­nea

Heidi Klum: la modelo y presentadora alemana no se pierde un sarao y tampoco este evento. Su presencia no tiene ninguna relevancia y nos da bastante igual, pero es un clásico intrí­nseco a esta cita anual.

In memoriam: en el momento más emotivo de la noche, se rendirá homenaje a los fallecidos durante el año pasado, entre los que se encuentran Robin Williams, Lauren Bacall o Bob Hoskins.

Julianne Moore: si hay un Oscar seguro, ese es el suyo

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Kit de regalo: los nominados y presentadores recibirán una bolsa de regalo valorada en 125.000 dólares y que contiene, entre otras cosas, sales de mar francesas, un vaporizador, la visita a una vidente o un vibrador. ¡Habrá que fijarse bien en sus caras para saber si ya han estrenado algo!

Leticia Dolera: aliciente extra para los espectadores españoles. La actriz conducirá el programa especial de Canal +

Meryl Streep: defiende su 19 nominación y como dijo el personaje de Penélope Cruz en ‘Volver’ «¡aquí­ huele a pedo!».

Neil Patrick Harris: se estrena como presentador en los Oscars. Su sello personal como maestro de ceremonias son los números musicales. ¿Nos regalará alguno el domingo? Si hacemos caso a su cuenta de Twitter, todo parece indicar que sí­.

http://youtu.be/danBaPWT09A

Olvidados: no veremos a Jennifer Aniston, Jake Gyllenhaal o David Fincher

Pelirrojos: si Julianne Moore y Eddie Redmayne ganan en sus categorí­as, el color pelirrojo y los caobas podrí­an convertirse en tendencia en las peluquerí­as

maQuillaje: tras el caso Uma Thurman, el maquillaje será un nuevo elemento que tendremos que tener en cuenta antes de escribir tuits envenenados hacia las actrices y sus cirujanos plásticos.

Relatos Salvajes: la representante argentina a la mejor pelí­cula de habla no inglesa cuenta con producción española, así­ que sentiremos su triunfo como algo un poco español en caso de que consiga imponerse a sus rivales.

Sorpresas: que no sepamos por dónde van a ir los tiros abre el camino a los chascos y las alegrí­as imprevistas.

Twitter: la gala no solo se vivirá por televisión. Para enterarnos de todo, las cuentas de Twitter de la Academia y de los actores nominados e invitados serán indispensables de seguir.

El Gran Hotel BUdapest: en los Globos de Oro se proclamó Mejor Pelí­cula en la categorí­a de comedia. ¿Y si el film de Wes Anderson pega la campanada en los Oscars y repite triunfo?

Vestidos: gracias al pre-show de la ABC podremos ver con todo lujo de detalles los atuendos de las celebs y elaborar nuestras propias listas de los mejor y peor vestidos.

Witherspoon: la ‘rubia muy legal’ tiene pocas probabilidades de darle un nuevo hermanito al Oscar que ya tiene en casa, pero merece una mención especial porque,… ¿acaso no es una debilidad?

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BotoX: la alfombra roja será un buen medidor para comprobar cómo avanzan las capacidades de expresión facial de nuestros actores y actrices.

Eddie RedmaYne: el pecoso londinense podrí­a dejar sentado a Michael Keaton y llevarse el galardón a casa. Nos parecerá bien siempre y cuando no vuelva a hablarnos de su boda y de su inexistente luna de miel en su speech.

ZzzZZzz: el sueño será el protagonista secundario y principal rival a batir durante la madrugada. ¡Una cafetera bien cargada siempre será buena ayuda!

Los mejores vestidos de los Oscar

Los premios Oscar son los más antiguos de los medios de comunicación. Los más glamourosos, los más importantes de la industria cinematográfica y los que más celebrities acaparan por metro cuadrado. La historia de estos premios da para mucho, sobre todo, da para muchas alfombras rojas. Las actrices han lucido siempre sus mejores galas, haciéndonos soñar a todos con esos vestidos que todas querrí­amos llevar pero que sólo ellas pueden lucir. Hacemos las maletas, preparamos los tacones, volamos a Hollywood. ¡Qué empiece la fiesta!

 

84th Annual Academy Awards - Arrivals

Gwyneth Paltrow, en un impecable diseño blanco de Tom Ford es un ejemplo de vini, vidi, vinci. Una auténtica oda al minimalismo que le hizo valedora del premio a la mejor vestida. El diseño que muchas han querido llevar, que otras tantas han querido copiar y que sólo ha lucido la actriz que mejor pronuncia «Talavera».

 

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Julia Roberts ganó el Oscar en 2000 por encarnar a Erin Brockovich. Y se llevó la ovación de los crí­ticos por este diseño en blanco y negro, con detalle en la espalda, de Valentino y su enigmática sonrisa: una auténtica Pretty Woman.

audreyEl icono por antonomasia del estilo: Audrey Hepburn ganaba su único Oscar en 1954 por la célebre Vacaciones en Roma y acudí­a a los premios vestida por un vestido de encaje, de estilo lady, en color blanco marfil. Una auténtica princesa, que quizás hací­a un guiño a la protagonista que se enamoraba en las calles de la Ciudad Eterna. ¿El diseñador? Su gran amigo Hubert de Givenchy.

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Hay muchos que opinan que no es el vestido más bonito. Pero el diseño que lucí­a Natalia Vodianova en la semana de la Alta Costura brilla sobre la tez morena de Zoe Saldana. Riccardo Tisci –director creativo de Givenchy– firma este diseño en diferentes tonos de morado, simulando que se ha caí­do una flor sobre la alfombra roja. La primavera llegaba en pleno febrero de 2010.

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Lupita Nyong’o fue la estrella que más brilló en el 2014. Si las estrellas son blancas, Hollywood tiñó una en azul celeste gracias a Prada, creando magia sobre la alfombra roja. Y por supuesto, el í“scar fue para ella.

Crí­tica | Birdman

Is this the real life?

Is this just fantasy?

Permitidme la referencia a la mí­tica Bohemian rhapsody pero es que me va al pelo. ‘Birdman’, la nueva pelí­cula de Iñárritu, trata sobre un actor acabado que, desde que años atrás abandonara su papel como superhéroe, no puede evitar escuchar la voz de éste en su cabeza, una voz que bien podrí­a ser la de Christian Bale en ‘The dark knight’ por lo grave o la de Risto Mejide por lo hijoputesco. En esta situación, decide embarcarse en  una producción teatral que el mismo dirige y protagonizada y que, como os podéis imaginar, estará cargada de problemas que le llevarán a un estado de locura en el que, como en la canción de Queen, nos lleva a preguntarnos qué es realidad y qué ficción.

¿Qué hace especial ‘Birdman’? En primer lugar, el virtuosismo en la dirección de Iñárritu. Para el que aún no lo sepa, la pelí­cula está rodada como si fuera un plano secuencia de dos horas, es decir, como si todo se hubiera rodado del tirón, sin cortes entre escenas o planos. El resultado es una auténtica maravilla que dudo que pueda volver a repetirse en años. El montaje es exquisito y en ningún momento llegamos a ver dónde están las costuras en, repito, las casi dos horas que dura lo que, para mi, es una proeza técnica sin igual. Sí­ es cierto que el haber sido rodada de este modo dificulta, en ocasiones, la narrativa de la pelí­cula pero las elipsis y los saltos temporales están tan bien pensados y son tan disfrutables que se le perdona cualquier artificio empleado para continuar el relato.

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Y, en segundo lugar, ‘Birdman’ es especial por un reparto en el que nadie está fuera de tono. Todos están perfectos, sin excepción. Michael Keaton brinda la interpretación de su carrera, contenida, fresca y que, aunque yo sea #TeamRedmayne, bien podrí­a valerle el Oscar el próximo domingo y nadie podrí­a rechistar (bueno, yo igual sí­). Emma Stone está arrebatadora con unos primeros planos en los que es imposible apartar la mirada de sus ojos y Edward Norton, como siempre, no puede dejar de demostrarnos que es el mejor actor de su generación y roba cada escena en la que aparece. Igual ninguno recibe su galardón dorado esta semana (Keaton es el único que tiene posibilidades en una carrera que está ya bastante cerrada en las otras candidaturas), pero nadie puede negarles ser el reparto más brillante del 2014.

‘Birdman’ es especial por muchas más cosas, evidentemente, pero tampoco es plan de alabarla hasta la extenuación sin hacer también evidentes algunas de sus (mí­nimas) carencias. Como ya habí­a dicho antes, la narración, a veces, se ve lastrada por la forma en que quiere ser contada; además, hacia la segunda mitad de la pelí­cula, Keaton gana mucho más protagonismo, privándonos del resto de personajes, lo que quizás la haga estancarse un poco, en comparación con la primera mitad en la que asistimos a un festival de entradas y salidas de personajes, dinámico y vivo. Pero, para mi, el gran contra de ‘Birdman’ es la música: esa baterí­a que aparece y te martillea la cabeza. Que sí­, que es su propósito y todo lo que queráis, pero a mi me sacaba de la pelí­cula y me daban ganas de golpear al espectador de al lado.

Con todo, ‘Birdman’ es una auténtica proeza visual, un producto audiovisual que roza el arte en sus formas, y que deberí­a convertirse en la Mejor pelí­cula el próximo domingo. #TeamBirdman.

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