10 años de ‘Lost’: We have to go back!

Un ojo que se abre, una pupila que se contrae, un hombre tirado en mitad de un bosque de bambú. El 4 de abril de 2004, los pasajeros del vuelo Oceanic Airlines 815 sufrieron un accidente, quedando abandonados en lo que parecí­a una isla desierta y dando arranque a una de las mejores series que ha parido la televisión norteamericana: ‘Lost‘. Sin embargo, este es sólo el comienzo.

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La aparente soledad de los pasajeros rápidamente desaparece, gracias a un oso polar, una extraña criatura, un humo negro con vida propia y una serie de personajes, llamados Los Otros, que ya se encontraban en la isla antes del accidente. Todo esto, unido al secretismo que envuelve a la Iniciativa Dharma (un proyecto cientí­fico que nadie sabe muy bien su fin), hacen de la isla un lugar ideal para perder la cabeza, sino la vida.

Sin embargo, aunque la serie este llena de interrogantes sin resolver, la ficción funciona a la perfección durante sus seis temporadas gracias a una estructura muy particular en la que se combinan flashbacks, flashforwards y flash-sideways (lí­neas temporales alternativas) y a una serie de personajes que, cuatro años después de su despedida, aún siguen siendo mí­ticos y formando parte del imaginario televisivo freak. Sí­ es cierto que hay decenas de preguntas sin resolver, pero creo que la serie, desde un primer momento, no se proponí­a resolverlos, sino hacernos disfrutar con la evolución de los personajes, con su locura espacio-temporal y con secuencias que aún nos siguen poniendo los pelos de punta:

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(¡Cuidado, este párrafo contiene spoilers del final de la serie!)

Pero, como toda serie que marca un antes y un después, ‘Lost’ también tuvo su controversia. El 23 de mayo de 2010, se emitió el esperadí­simo desenlace (recordemos: catastrófica emisión simultánea en Cuatro) provocando la hecatombe y abriendo un abismo entre los fans entre aquellos que lo amaban (yo me hallo entre ellos) y aquellos que lo odiaban hasta echar espuma por la boca. Un final abierto, sin ninguna respuesta y fácilmente (mal) interpretado como “todos estaban muertos, esto no tiene ningún sentido”. Quizás porque me encuentro entre sus defensores, no se me ocurre otro final mejor teniendo en cuenta como se habí­an desarrollado los capí­tulos anteriores y todo lo que habí­amos presenciado a lo largo de la sexta temporada: reencuentros desconcertantes que no se entienden hasta la ultimí­sima secuencia que llena todo de un sentido poético y filosófico, algo muy caracterí­stico de toda la serie.

El heroí­smo de Jack, la fortaleza de Kate, el sarcasmo de Sawyer, el hermetismo de Locke,… Todos y cada uno de ellos construyen un entramado magní­fico de personajes difí­cilmente repetible. Sí­, aún habiendo vivido a una obra maestra como ‘Breaking Bad‘, la joya imperfecta que es ‘Lost’ perdurará durante muchos años en el recuerdo de una generación que se preguntó qué escondí­a la escotilla, qué querí­an esos japoneses o qué salto temporal serí­a el siguiente. We have to go back!

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Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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