Chicote vuelve con una “Pesadilla en la cocina” más cañera

Por si hubiese poca plancha para el lunes por la noche, viene laSexta calentando a la audiencia con los fogones de Alberto Chicote con su tercera tanda de “pesadillas”. Quien se haya perdido el inicio de temporada, le recomiendo que teclee el nombre del programa en Internet, lo vea y después corrobore en este post si es cierto o no que las “cocinas” han dado un giro de 180º con respecto a las primeras estrenadas a finales de 2012.

A estas alturas de la semana, ya no es noticia el regreso de “Pesadilla en la cocina”, tampoco que sea el plato estrella del prime time de los lunes para la cadena verde de la casa Atresmedia, ni mucho menos que haya continuado siendo todo un éxito de audiencia (registró un 12,8% y 13,2% en sendos capí­tulos). La noticia es el breve análisis comparativo que comparto con todos los lectores sobre los nuevos capí­tulos del programa culinario de Eyeworks Cuatro Cabezas. Os cuento en 4 puntos:

1. De “pesadilla” a “PESADILLA”.

Una de las primeras impresiones que da el programa del chef Chicote en su tercera temporada es el honor que hace, más que nunca, a su nombre; a falta de conocer cómo avanza la nueva tanda de episodios, la palabra PESADILLA se ha vivido en los dos primeros con mayúsculas y en negrita. La mismí­sima virgen del Rocí­o, de la conocida ermita de Almonte, a poco estuvo de adelantar su romerí­a para alejarse de las tensiones y desaires de uno de los propietarios hosteleros más testarudos y prepotentes de las tres temporadas (me refiero al propietario de “Taberna La Concha”).
Los responsables de montar el programa se las vieron y desearon (¡fijo!) para pillar al director de la taberna dentro de la cocina o con las manos en la masa en algún momento de la grabación. Pesadilla para ellos, para el chef, para sus trabajadores y familia y para los telespectadores, por supuesto.

Tampoco se queda corta la taberna rusa de Madrid (“Las noches de Moscú”). Reconocido por el mismí­simo protagonista del programa “Es el peor restaurante en el que he comido en mucho tiempo“, auténtica pesadilla para la reputación del lugar por mucho que le haya hecho un lavado de cara. Un abandono de los fogones a mitad de programa, sin comandancia en cocina y con una directiva más sosa que un salero vací­o.

pesadillarocio12. De dar la sorpresa a ser sorprendidos.

“Pesadilla en la cocina” está empezando a heredar de otros grandes formatos como “Gran hermano” el defecto de ser demasiado conocido. Me explico. Una de las razones por las que el programa mantení­a su magia í­ntegra en los inicios era por como Chicote pillaba desprevenidos a los propietarios de los restaurantes ante la imponente mugre que presidí­an sus cocinas. Previa regañina, la audiencia era consciente, al cien por cien, del pie que cojeaba la taberna de turno hasta ser depurada al máximo (en muchas ocasiones hasta con nuevos electrodomésticos).
Ahora el sorprendido es el programa, ya que, dí­as antes de la llegada de las cámaras, el personal se afana en limpiar lo que ve la suegra (porque tal y como expresó Chicote “las cucarachas acuden donde hay mierda“). Y es que los protagonistas de las “pesadillas” pretenden no manchar su imagen más de la cuenta e intentan engañar al chef con su presunta sensación de limpios, pero no cuela.

3. De vuelta al pasado.

Una de las principales novedades de esta temporada (y que se verá en próximos capí­tulos) es la respuesta que quiere dar el programa a las cuestiones que se hacen los telespectadores al término de cada cocina rescatada: ¿Seguirá funcionando en la actualidad? Chicote os lo hará saber.
El programa se desplazará a algunos de los restaurantes más relevantes que han pasado por “Pesadilla en la cocina” para que el telespectador vea que el paso de Chicote por sus cocinas ha servido para algo, aunque en otras ocasiones mostrará todo lo contrario.

4. De España al mundo.

Al chef de laSexta se le ha quedado chica la Pení­nsula Ibérica. Otra de las novedades que nos trae la tercera temporada del programa de cocina es la salida del programa al extranjero (se podrí­a decir que Chicote se mete en territorio de Gordon Ramsay, el cocinero que arregla los fogones internacionales), haciendo un guiño a españoles o hispanohablantes que emigran de sus paí­ses para buscar el trabajo fuera.

Estas son las cuatro diferencias (como ya hiciese Santy Torres con otros dos productos culinarios, aquí­) que encontraréis respecto a las anteriores temporadas. Menos mal que hasta el momento no han servido para distorsionar la excelente labor del cocinero enmendando cocinas, que, recordemos, atrajo a nuestra televisión el boom de los programas de cocina; tras la “pesadilla” de Chicote, “Masterchef”, “Deja sitio para el postre”, “Masterchef junior” o el propio “Top chef” se subieron al carro.

¡Buen provecho!

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Álvaro Roldán
Álvaro Roldán

Redactor

Periodista, coordinador de Tuteledigital.es, crí­tico televisivo y deslenguado.

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