DAME DIEZ RAZONES… Para cancelar Anatomí­a de Grey

Si el otro dí­a mi compañero ílvaro Roldán os hablaba de una de nuestras series más longevas, ‘Siete Vidas‘, hoy me toca a mi hablar de ‘Anatomí­a de Grey‘. Por el tí­tulo del artí­culo podrí­ais pensar que no me gusta la serie pero no, la verdad es que me encanta. De hecho, si hubiera sido cancelada tras su novena temporada, hubiera sido uno de esos que hubieran puesto el grito en el cielo y hubieran quemado las redes sociales pidiendo su resurrección. Sin embargo, a medida que avanza esta temporada, la décima, me voy dando cuenta de que lo mejor hubiera sido echar el cierre por las razones que expongo a continuación:

1.- El anuncio de la marcha de Sandra Oh: El personaje de Cristina Yang no sólo me parece el mejor de la serie, sino uno de los mejores que han aparecido por la televisión estadounidense en los últimos años. Los guionistas han sabido mostrarnos la humanidad que se escondí­a tras esa frí­a y dura coraza que recubrí­a al personaje y, sin ella, no le veo sentido a la serie… Aún así­, tengo otras nueve razones más.

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2. La esencia: Al comienzo, ‘Anatomí­a de Grey’ molaba porque se mezclaban casos médicos con romances de lo más variopintos entre personajes que lograban empatizar con el público gracias al humor y a situaciones dramáticas originales, que conseguí­an llegar al espectador. ¿Dónde ha quedado eso? ¿Dónde ha quedado aquella secuencia con Snow Patrol de fondo?

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3. Los nuevos: Dejemos algo claro desde el principio: los nuevos residentes no son como los protagonistas. No tienen gancho y no nos han enamorado como lo hicieron los primeros desde el minuto uno. Por lo tanto, intentar involucrarlos en las tramas o posicionarlos al mismo nivel que los veteranos, me parece un error garrafal.

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4. El pasado: Cualquier fan de la serie imagino que siente lo mismo que yo: esa nostalgia por aquellos capí­tulos iniciales que eran una auténtica delicia. Por ello, ver estos episodios sabe a poco… A MUY poco.

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5. La muerte: Pero, ¿cuánta gente ha muerto ya en esta serie? El hecho de matar a personajes se ha convertido en un vicio que se les ha escapado de las manos.

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6. Una serie de catastróficas desdichas: En relación con el punto anterior: ¿queda alguna catástrofe por ocurrir en el Seattle Grace? Hemos sobrevivido a una bomba, un tiroteo, una tormenta monumental,… WHAT ELSE? que dirí­a Clooney en ‘Nespresso’.

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7. La cama redonda: Al comienzo, nos parecí­a incluso gracioso ese baile de parejas con el que nos sorprendí­an. Pero la situación ha llegado a lí­mites insospechados cuando, por ejemplo, al final de la temporada anterior, Arizona le era infiel a Callie, así­, de repente. Por favor, un poco de coherencia interna.

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8. Las nuevas tramas: Quitando la presidencia compartida de los protagonistas, el resto de tramas nuevas se me antojan insulsas y faltas de carisma, como el triángulo amoroso entre Avery, April y Matthew. Cuando se intentan estirar las series, le dan vueltas a un mismo punto que ya está finiquitado desde hace tiempo. Véase la relación entre Cristina y Owen.

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9. Los casos médicos: Cuando comenzó la serie, los enfermos que iban apareciendo daban pie a cambios en los personajes. í‰stos metaforizaban la enfermedad del paciente con el problema sentimental por el que pasaban los protagonistas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se han ido olvidando de esto para insertarlos de una manera vací­a e intrascendente.

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10. El legado: En definitiva, y como ya decí­a al comienzo, no me gustarí­a que todos nos lleváramos un mal recuerdo de la serie por intentar estirar algo que ya está muy manido. Si de verdad aman la serie, mejor será terminarla antes de que ni siquiera podamos reconocerla.

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¿Y tú? ¿Qué piensas al respecto? 

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Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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