Desmontando Velvet: Cinco claves de un éxito

El lunes se estrenó la serie que más expectación habí­a generado en los últimos tiempos: ‘Velvet‘. Con un reparto de infarto y una factura técnica de las que quitan el hipo, la serie prometí­a, por un lado, enamorar a la audiencia desde el minuto uno, y por otro, demostrar que se pueden hacer cosas realmente buenas para la televisión española. Y cumplió con creces ambas. Cosechando un 24.6% de share y superando en dos millones de espectadores a ‘B&B‘, ya podemos hablar de Velvet como el gran estreno de la temporada (con permiso de ‘El Prí­ncipe‘) pero, ¿cuáles son las claves de este éxito?

1. El romance: No nos engañemos, una serie que conjugue una trama romántica con un periódico histórico pasado, tiene prácticamente el éxito asegurado. Sin embargo, lo de ‘Velvet’ es algo especial: con una estructura no lineal (¡por fin!), el episodio de anoche arrancaba con la fuga de Ana y Alberto, costurera pobre y heredero de las galerí­as, respectivamente, que, a los pocos minutos, estrellaban su coche, dejándolos malheridos. Mediante un salto temporal de veinte años, vimos como fueron separados en la adolescencia y como Alberto hace todo lo posible para convencerla de su fuga tras su regreso de Londres. Con elementos tradicionales, ‘Velvet’ ha sabido contar una historia sencilla pero que nos cautiva desde el primer momento, en gran parte por sus dos protagonistas, Paula Echevarrí­a y Miguel íngel Silvestre.

2. Los secundarios: Unos más importantes que otros pero todos con su momento de gloria. ‘Velvet’ ha sabido rodearse de lo mejorcito de todas las casas: desde un soberbio José Sacristán hasta una siempre entrañable Cecilia Freire, pasando por la participación de Tito Valverde o la intervención de Adrián Lastra, por señalar algunos de ellos. Es raro ver en una serie española (aunque duela decirlo) un nivel interpretativo tan elevado y tan regular como el de ‘Velvet’, y ese es un valor a tener muy en cuenta.

Velvet

3. Los secretos: Al romance del punto primero, se le añaden secretos por doquier. Bebiendo del culebrón y de su más reciente predecesora, ‘Gran Hotel‘, la serie abre un amplio abanico de tramas que esconden misterios y que dejan al espectador con muchas ganas de saber qué es lo que sucederá en las próximas semanas, aunque prevemos que la carta para Alberto, con esa foto tan reveladora, será la que más protagonismo irá ganando a medida que vayan pasando los capí­tulos.

4. La ambientación: ‘Velvet’ arrancó dejándonos a todos ojipláticos con esa recreación de la Gran Ví­a madrileña de los años 60 tan espectacular pero, según pasaban los minutos, la cosa no decaí­a y los escenarios seguí­an cuidados al detalle, convirtiéndose en uno de los puntos fuertes de la serie.

5. El futuro: Aunque en Twitter algunos la tildaban de predecible, a mi parecer, ‘Velvet’, aún utilizando una historia de amor nada original, ha sabido romper los esquemas y en lugar de mostrarnos de buenas a primeras un amor imposible, de esos de los que ya estamos todos acostumbrados, nos plantea algo cercano a lo idí­lico, sembrándonos la duda de lo que pueda suceder y manteniéndonos a la espera de algo que, no sabemos muy bien qué es, pero que tenemos una ligera certeza de que sucederá. Bien por el lado del romance como por el de las tramas secundarias, la serie tiene varios filones con los que poder tener una gran proyección a lo largo de las posibles próximas temporadas.

Sin embargo, después de todo lo bueno, hay que señalar algunos contras: quizás demasiado edulcorada y mojigata, un evidente exceso de metraje del primer capí­tulo y un montaje algo abrupto. Pero, desde mi perspectiva, hay tal cantidad de pros que serí­a tonterí­a hacer un mundo de los contras.

‘Velvet’ llega a la noche de los lunes pisando muy fuerte y con intención de quedarse por mucho tiempo. La audiencia ha sabido reconocer, primero, unas claras intenciones de innovar y, segundo, el gran gusto por la ficción que tiene la productora Bambú, una máquina de hacer series de increí­ble factura técnica y que, poco a poco, va encontrando historias más cautivadoras que poner al servicio de ese preciosismo. Si ‘El tiempo entre costuras‘ acabó conteniendo el vací­o en un envoltorio de lujo, ‘Velvet’ ha sabido aunar historia y producción, convirtiéndose en el mejor producto televisivo nacional del momento. Ahora sólo hace falta que sepan mantener el interés en sus tramas… y en sus espectadores.

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Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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