Gala 5 OT. Canción de Hielo y Fuego

Otra semana más, en Bface os ofrecemos nuestro particular repaso de gala de Operación Triunfo prometiendo ser más benévolos que Manu Guix (o no). Una gala que, en esta ocasión, ha estado conducida por una pizca de magia, música en directo, aves resurgidas de sus cenizas, otras quemándose vivas y caramelos desaprovechados. Todo esto en medio de una imparable revolución sexual que despierta un poco la adormecida Televisión Española.

Mientras que unos consiguieron a lo largo de la noche llenar de calor y emoción nuestros corazones, otros los dejaron helados y rotos sin remedio. Poco a poco esta gala se iba convirtiendo en una canción de hielo y fuego que divisa una lucha por el trono de hierro premio final cada vez más reñida. ¿Empezamos?


9. The Time of my Life

 

A Ricky este concurso se le queda demasiado grande. Mucho nos estamos atormentando por haber expulsado a Mimi en su lugar. Después de su A-Yo y la acogida que ha tenido por parte del público al salir de la academia la repesca debería ser inminente. Pero ahí sigue Ricky, ofreciendo vocalmente la que puede que fuera la actuación más limitada de la noche -y eso que Agoney estuvo limitado-. Juntos, tanto él como Nerea, no se lucieron, pero ni juntos ni por separado. Y sorprende, es una sorpresa que los dos grandes defensores del musical de esta edición, hayan ofrecido un resultado tan insatisfactorio y falto de expresividad y potencia.

Lo que a primera vista era un regalo de descanso para Ricky y Nerea, ha sido un billete de ida -y posiblemente solo de ida- para Ricky fuera de la academia, y un nuevo toque de atención para Nerea y sus problemas de afinación. La semana pasada mejoró notablemente con un reto tan difícil  como lo era Symphony, pero anoche la volvimos a ver desinflada y, en esta ocasión, jugaba en casa. Una vez más, la puesta en escena y la coreografía tampoco han ayudado.

 

8. Rise like a Phoenix

 

“Pobre Agoney” se hizo trendic topic en España escasos momentos después de su actuación. Todos los espectadores sufrimos con él, ¡madre mía si sufrimos! Y es que lo vimos, vimos como se rompía conforme avanzaba la actuación. Empatizamos con él porque nunca le habíamos visto tan vulnerable, tan impotente. Su instrumento le jugó una mala pasada y la presión a la que fue sometido le ayudó -0 a la hora de enfrentarse al reto.

En la academia, la reiterada etiqueta de “diva” y los comentarios por parte del profesorado como “si con esto no te luces te vas a casa”, le inflaban e inflaban hasta que ha petado. Como si no hubiera superado cada reto hasta ayer. Todo el profesorado y equipo de casting esperaba mucho de Agoney, al igual que sus compañeros, pero la presión a la que se le ha sometido por etiquetarlo des del primer día como ganador, cuando fuera la realidad es otra, no le está jugando a su favor.

Sin embargo, Agoney intentó defender su tema, incluso entre tanto descontrol consiguió brillar un poco, aguantó el tipo como un campeón. No olvidemos que, a pesar de todo, minutos más tarde cantó con la artista invitada meándose en todos sus compañeros y bordándolo -siendo el primer concursante que no provoca vergüenza ajena al cantar con un invitado-. El canario puede llegar a ser muy grande, pero debe empezar a disfrutar. Estamos seguros de que Agoney resurgirá de sus cenizas pronto.

 

7. El Mismo Sol

 

Vamos a ver. OT, ¿podemos dejar de lado de una vez estos despropósitos de actuaciones? Este tipo de temas no funcionan. No le funcionan a los concursantes y mucho menos al propio programa, el mismo que no ha sabido hacer del tema un espectáculo. Si no estamos a la altura, ¿para qué meternos en tal fregao’ cada gala? La semana pasada, con Madre Tierra parecía que nos acercábamos un poco a lo que podría ser un ejemplo del buen camino a tomar a la hora de realizar este tipo de temas. A pesar de todo, los que dieron la cara por él terminaron nominados por su limitación vocal.

Con El Mismo Sol, se han salvado justamente por todo lo contrario, por no tener una voz tan limitada. Pero lejos de ser su culpa, el resultado ha sido un cuadro, un total esperpento. Ya pasó con Dancing in the moonlight, Reggaeton lento, Don’t you worry about a thing o Can’t stop the feeling. Noemí Galera, ¿por qué te empeñas en estos números? Si este dúo ha sobrevivido frente una puesta en escena pésima, una coreografía cuestionable y una realización justita, es porque algunos de sus compañeros no han sabido aprovechar las oportunidades que les habían sido brindadas esta semana. Y por supuesto, sus ganas de hacerlo bien, entre tanto gusto dudoso, su calor nos ha llegado. Un reto era para los dos y, por lo que respecta a su parte, ha sido superado.

 

6. Estoy hecho de pedacitos de ti

 

Antes de redactar mi opinión -tan humilde como mamarracha- sobre cada tema, repaso las actuaciones un par de veces para asegurarme dónde posiciono cada una de ellas. ¿Qué es lo primero que se me ha pasado por la cabeza al tener que repetir Estoy hecho de pedacitos de ti? “Qué pereza”. Dónde están las ganas, la garra, la pasión, la química… No hemos encontrado nada de eso. Puede que Cepeda y Miriam, los bloques de hielo de la edición, lo estén intentando, pero el concurso va demasiado rápido. No hay manera de que transmitan al espectador lo que sienten cuando cantan.

Desde el No puedo vivir sin ti, no hemos visto al mismo Cepeda, y Miriam, la alumna que todo profesor desea por su corrección y perfección vocal, vuelve a sentarse en el banquillo por segunda vez consecutiva. Una canción como esta no debería dejarnos tan helados. Cada uno iba a la suya y se han desaprovechado dos grandes voces dejándonos una actuación correcta, sin más. Un “zi, vale, de acuerdo” que, por otro lado, no era el cuadro de El Mismo Sol

Lo más probable es que Cepeda, segunda vez nominado, se salve de la expulsión debido a su club de fans acérrimo. Pero a día de hoy, poco demuestra porqué debería seguir en la academia. Si hemos echado a Marina por no tener suficiente con su voz, ¿qué hacemos con Cepeda?

 

5. The Voice Within

 

Marina no conseguía adaptarse al programa y tal desaprovechamiento se ha visto resuelto con su eliminación. Anoche Marina, una de las voces de las que más se esperaba un largo recorrido dentro de la academia, nos dejó con una buena actuación. Más que correcta. No obstante, puede que no al mismo nivel que algunos de sus compañeros al despedirse del programa. No fue su mejor trabajo, Marina nos dejó el listón muy alto con Don’t dream it’s over una de las mejores actuaciones que nos ha dejado la edición. Pero no por ello se desvirtúa lo que consiguió anoche, hacernos volver a creer en ella, aunque fuera un poco tarde.

Es una lástima, pero cada vez la sentíamos menos, poco a poco Marina se desinflaba y dejaba de conquistarnos en casa. En la gala de ayer dejamos ir a una gran voz, a la que agradecemos por regalarnos su forma de ver el mundo, su corazón de oro y su lucha por la visibilización del colectivo LGTB+ con más ahínco que nadie dentro de la academia. Esperamos que siga creciendo porque, con esa voz y esa luz, puede llegar tan lejos como ella desee.

 

4. Million Reasons

 

Soy consciente de que la gran mayoría de espectadores no vivieron la actuación de Raoul como yo; soy consciente, por lo tanto, de que esta posición no va a ser del agrado de vosotros, nuestros lectores. No obstante, debo ser sincero respecto a lo que me transmitió esta actuación, la más esperada de la noche.

Al igual que con Agoney, a Raoul se le ha atosigado durante toda la semana para que hiciera, de esta actuación, un numerazo. Y lo ha hecho, pero no el número de la noche. El catalán es de los mejores alumnos de la academia, un bombón, y cada día crece más como artista y como persona. Pero en esta ocasión se ha pasado un poquitín de la raya -y los profesores lo han ayudado de buen grado-. El principal requerimiento de este tema era transmitir emoción al espectador. Mucha emoción, ¡toneladas de emoción! Y lo que ha resultado ha sido una exagerada dramatización. Una sobreactuación que, aunque ha ofrecido una actuación maravillosa, le ha podido con la voz en ciertos momentos. Raoul es, junto a Ana Guerra, el concursante que más nos sorprende cada semana, pero esta noche ha estado un poco descontrolado. Qué se le va a hacer, a veces más es menos, pero ¡ole sus huevos!

 

3. La Bikina

 

¡Ana Guerra, qué grande eres! Cuando entró en la academia todos dimos por hecho que no duraría mucho. Para algunos era impensable que sobreviviera a una quinta gala, pero no solo ha sobrevivido, se ha marcado uno de los numerazos de la noche.

Su problema en la galas anteriores era la falta de control que tenía sobre su voz y su cuerpo al subirse al escenario. Pero Guerra, lejos de deprimirse por las valoraciones del jurado, ha quemado la vieja Ana y ha resurgido de sus cenizas. La Bikina era un tema que le venía que ni pintado, después de tantos retos, por fin jugaba en terreno conocido. Pero la semana en la academia no pronosticaba resultados tan excelentes en el escenario.

Lo ha hecho suyo, se ha emocionado con él y no has regalado la mujer empoderada que vive en ella. Ana Guerra, la concursante con más evolución, ha demostrado que en OT, si crees en ti, trabajas y creces, arrasas con todo.

 

2. Cuando nadie me ve

 

Mireya rompe la maldición del expulsado, aquella en la que si haces tu mejor actuación hasta la fecha, luego te vas de patitas a la calle. La andaluza nos ha deleitado con su mejor momento en el concurso y, con ello, consigue permanecer en la academia. Y nosotros nos alegramos un montón.

Trabajadora como ella sola, se propuso el reto a si misma de cantar un tema que no había ensayado nunca. Un tema casi desconocido para ella. ¡Y lo ha bordado! La segunda actuación de la gala también ha sido la segunda mejor actuación de la noche. A diferencia de Raoul, Mireya ha sabido combinar a la perfección voz y emoción. Su presencia y control en el escenario han sido apabullantes, ha hecho suya la canción, la ha dotado de su estilo propio, y ha resultado maravilloso. Para muchos será cuestión de gustos, pero para mi, el arte y las ganas que le echa a todo lo que hace, es indiscutible.

 

1. Shape of you

 

Esta edición de OT está dando lugar a tantos momentos mágicos que nuestro corazón no da a basto. Minutos antes de empezar la actuación, la televisión vivía algo insólito al ver como a “Amaia de España” se le era permitido ir al baño en prime-time y en directo en medio de su entrevista. Pero por si tal inusual suceso no nos había dejado lo suficientemente sorprendidos, nuestra reina y señora se presentó momentos después directamente en el escenario para dar la actuación de la noche. Una vez más, acompañada de un compañero y tan solo un instrumento -bueno, en este caso dos-.

Era la primera semana que Amaia se enfrentaba a un reto, un tema fuera de su rango. Valiente ella, en lugar de asustarse, junto a Roi construyó una cover que nos ha brindado un momento musical mágico. Tanto el uno como el otro han derrochado personalidad, talento y pasión por la música. Y vale, vale que de Amaia ya nos ha quedado claro que no deberíamos dudar -aunque la queremos ver bailar- pero cada día nos va quedando más claro que de Roi tampoco. El más divertido del concurso, el que tiene una actitud de oro y el que nos hace emocionarnos con su guitarra, se ha alzado a lo más alto. Gracias OT por permitirnos disfrutar de versiones nacidas des del corazón de los chicos, gracias por permitirles hacer sus propias interpretaciones. Esto es lo que hace de este programa ser lo más grande.

 

 

Joan Folguera
Joan Folguera

Redactor

Hijo metáforico de Spielberg viviendo al compás de una banda sonora de John Williams. Mientras espero mi encuentro con Gene Kelly, mi vida solo tiene sentido a través de una pantalla.

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